Portada :: Brasil :: Elecciones en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2018

Desde la derrota, pero sin derrotismo

Camila Matrero
Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico


El domingo 7 de octubre Thas Cosattini, estudiante de sociologa, entraba a Brasil en un micro de larga distancia que la llev de Buenos Aires a Ro de Janeiro, a donde se estaba mudando. De sur a centro, recorri mirando por la ventana al pas que vot masivamente a Bolsonaro.

Ella, no poda comprender cmo se votaba por la dictadura, cmo semejante monstruo poda recoger tantas voluntades. Ac no hay -por lo menos por ahora- un golpe de Estado, ac hay una clara decisin ciudadana mayoritaria, que se expres democrticamente, reflexion. En el marco de una democracia restringida, s, pero enraizada en el juego jurdico-institucional y electoral. Y desde Argentina, retomando lecturas clsicas para desentraar el fenmeno, surgen estas reflexiones.

No existe accin humana desprovista de racionalidad. La cuestin pasa por comprender qu tipo de racionalidad motiva a los sujetos. El plan econmico de Bolsonaro le es funcional y redituable a los grandes bancos, los agroexportadores, conglomerados y corporaciones transnacionales y, aunque con ciertas inquietudes, a la gran industria nacional (los paulistas). Segn Weber, hay all una accin racional-econmica con arreglo a fines econmicos.

Para otras y otros, resulta ms imprescindible desterrar del mapa poltico al Partido de los Trabajadores (PT), porque consideran que es un populismo desmedido, que corre riesgo de convertirse en Venezuela, Cuba, o un castrochavismo recargado. Estamos hablando, en el frente interno, del sector militar, el resto de las fuerzas represivas del Estado y cierto espectro del arco poltico opositor al PT. Desde el frente externo, la doctrina Trump desde EEUU y las derechas xenfobas europeas y latinoamericanas. Accin racional-legal, con arreglo a fines polticos.

Aquellas voluntades que actuaron motivadas por las cualidades del personaje Bolsonaro y todo el reality show emprendido despus de esa fatdica cuchillada que gener el acto espectacular, mtico y milagroso de dejarlo con vida y sin mancharle la camisa; ejercen un tipo de racionalidad emotiva, con la que se conjuga y entrelaza otra: la valorativa.

Bolsonaro y todo aquello que lo rodea, expresa pblicamente el esquema de valores de la familia tradicional, heteronormativa, burguesa y blanca. Thas, en su trnsito por Brasil, cuenta que durante las semanas finales de campaa se encontr con un trabajador de la construccin, afrodescendiente, que justificaba su voto a favor de Bolsonaro por estar en contra del programa de educacin sexual, que el PT impondra en las escuelas. Una ama de casa, le dijo que el comunismo de Manuela (la vice de Haddad) es opuesto a la fe en dios. Y ella, es creyente.

La mscara de Bolsonaro sonriente y con lentes de sol que usaron sus adeptos durante la campaa, les permite esconderse, no ser ellos, o al menos estar amparados en un nuevo sentido comn imperante, que habilita cualquier tipo de racismo y odio sobre el otro-otra, y la voluntad de suprimir al oponente del espectro poltico y pblico. Racionalidad con arreglo a valores.

Expuestos los tipos de racionalidades que pueden motivar a las inmensas mayoras (sectores populares, clases medias) a votar en pos de un proyecto neoliberal que los afecta directamente como clase, es necesario pasar de Weber a Gramsci y su valioso aporte: el problema de la hegemona.

Gramsci escribe los Cuadernos de la crcel, desde la derrota de la Revolucin en Italia, pero no es derrotista. Intenta descifrar sus causas, comprender el proceso histrico por el cual estando dadas las condiciones objetivas para la revolucin (lase: la necesaria estructura de clases), se pierde. Va preso. Gana el fascismo. Siguiendo a Gramsci nos hacemos la misma pregunta. Por qu gana el fascismo?

Para ello es necesario avanzar ms all de los planteos clsicos: la injerencia del imperialismo; los epocales: el poder judicial y meditico (el establishment televisivo y periodstico jug de manera indirecta o tmida en favor de Bolsonaro); lo coyuntural (en las anteriores elecciones dieron su apoyo a Dilma) y al mismo tiempo particular de la sociedad brasilea: el fenmeno social -en tanto masivo y en ascenso- que constituye la doctrina evanglica.

Todos estos elementos, si bien pueden constituirse en factores explicativos importantes, en otras coyunturas electorales no terminaron por mover la balanza hacia la derecha, y menos, hacia la derecha fascista. De lo que se trata, para el campo de las izquierdas, es de dejar de echar culpas hacia afuera y mirar las falencias propias, que, al fin de cuentas, son las nicas sobre las que se puede operar de cara al futuro.

Si hay un territorio especfico de acumulacin de poder para la izquierda, el progresismo, lo nacional popular, es en las entraas de la bestia, en la conciencia y voluntad de los sujetos postergados, oprimidos, hambrientos. Antes de perder la eleccin, el PT perdi a su sujeto. Slo eso. Nada menos y nada ms que eso, tiene que suceder para que las fuerzas de derecha, el partido militar, los CEOs, ganaderos, sojeros y de ciertos evanglicos lleguen al poder por el instrumento del voto popular.

La conciencia de los pueblos es el lugar histrico de acumulacin de la izquierda latinoamericana, y, desde la cada del Muro de Berln, es su nica arma. Esas armas en Brasil se perdieron hace rato. Por eso el juicio pol{itico a Dilma, el posterior golpe de Estado y su coronacin: el encarcelamiento y proscripcin del expresidente Luiz Incio Lula da Silva (principal candidato de la eleccin) pasaron -aunque nos cueste aceptarlo- sin pena ni gloria.

Brasil no tuvo un estallido de trabajadores sublevados en busca de su lder como el 17 de octubre de 1945 en Argentina, o un Caracazo, o un Bogotazo. No sucedi en los momentos de auge de movilizacin popular en la regin y tampoco sucedi cuando encarcelaron a Lula, lder popular por aos en Brasil. El PT, no construy un sistema de ideas hegemnico slido y la batalla (por ahora) la ganaron sus adversarios.

La movilizacin de las mujeres

Pero s hubo un fenmeno que llam la atencin: la movilizacin de masas que gener el feminismo. El 29 de septiembre en 50 ciudades del pas y otras 30 del resto del mundo, cientos de miles de mujeres se movilizaron con la consigna #eleno (l No), en lo que fue una de las movilizaciones ms multitudinarias y federales de la historia brasilea. Quiz se deba leer como el despertar de un nuevo sujeto latinoamericano: La actriz que sale a escena, pero est flaca: debe engordar, ejercitar, sacar msculo si quiere volverse el cuerpo que encarne la transformacin.

En este plano se entrelazan varios factores: por un lado, reconocer que -en su inmensa mayora- las mujeres de carne y cuerpo que adquieren voz pblica son mujeres blancas, universitarias de profesiones liberales, artistas. El feminismo en Brasil no es plebeyo, no parte de las necesidades, sufrimientos y esperanzas de las mujeres de la Patria profunda. No las interpela.

Exceptuando a las mujeres del nordeste brasileo, al resto de ellas las convoc Bolsonaro. El feminismo se les presenta como la otredad, como el intento desmedido de la izquierda progresista por imponer los valores de las minoras (simblicas) sobre la construccin identitaria tradicional. Sobre las buenas costumbres y los valores de la gente de bien.

El movimiento de mujeres aparece, sin embargo, en un arco de solidaridades populares donde destacan los frentes Brasil sin miedo y Brasil Popular, integrados por diversas organizaciones sociales. Se para tambin sobre una tradicin de acumulaciones polticas que haban perdido espacios de identificacin.

Al feminismo le tocar volverse plebeyo, popular, insertarse en los espacios de trabajo, en el sindicalismo, en los movimientos sociales y las organizaciones de la sociedad civil. Tiene algo nico y transversal que puede juntar las voluntades de, como mnimo, el 50% de la sociedad

Es tiempo de profundizar la combinacin de todas las causas y todos los frentes. Ser hora, que sobre esta base se pueda elaborar un anlisis conjunto de la situacin, forjar un programa poltico con objetivos compartidos, trazar una estrategia comn, y recuperar el poder para el pueblo.

Camila Matrero es licenciada en Sociologia (UBA), redactora-investigadora argentina del Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE) e integrante del Observatorio Electoral de Amrica Latina (OBLAT).

Fuente: http://estrategia.la/2018/11/14/brasil-desde-la-derrota-pero-sin-derrotismo/


Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter