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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-11-2018

Entrevista a Lucila Puyol, militante social, feminista y abogada argentina
Derechos humanos en la mira: La deficiencia en el trabajo de la memoria, verdad y justicia

Sergio Ferrari
Rebelin


La eleccin en octubre pasado del ex capitn del ejrcito Jair Bolsonaro como futuro presidente de Brasil cerr una campaa electoral donde no faltaron entre sus argumentos electorales los elogios a la dictadura militar que sufri ese pas sudamericano entre 1964 y 1985.

Mirando de reojo ese periodo de la historia, el presidente electo que inici su vida poltica nacional en 1990 cuando fue elegido diputado federal por el Partido Demcrata Cristiano- prometi hacer un Brasil que se parezca al de hace 40 o 50 aos. Subrayando que el error de la dictadura fue de torturar en vez de matar a los opositores.

Durante la campaa, Bolsonaro, se pronunci a favor de la esterilizacin forzada de individuos pobres o criminales; de la portacin de armas; de la tortura a los traficantes de drogas y de la pena de muerte. Atac el aborto y subestim con desprecio a mujeres, minoras indgenas y negras, as como a la poblacin LGBT.

Esta concepcin del futuro presidente de la mayor potencia latinoamericana no deja indiferente al resto del continente. Entre las causas del *fenmeno Bolsonaro* debemos incluir la deficiencia en el trabajo de memoria, verdad y justicia, que se vivi en Brasil, afirma la abogada argentina Lucila Puyol.

Militante social y feminista, integrante de la agrupacin HIJOS (hijas e hijos de desaparecidos, asesinados, ex presos polticos y exiliados) y del equipo jurdico de dicha organizacin en Santa Fe, Puyol ha participado en los ltimos 20 aos, como parte acusadora, en numerosos juicios contra militares responsables de crmenes de Lesa Humanidad durante la ltima dictadura cvico-militar argentina (1976-1983).

La memoria, antdoto contra la impunidad

Bolsonaro llega al poder en un pas donde no se dio, prcticamente, una discusin de fondo sobre lo que significaron realmente los 20 aos de la dictadura que comenz en 1964. Y lo que sucedi en ese periodo con respecto a los muertos, a los presos, a la tortura, afirma Puyol. Recordando que incluso la ex - presidenta, Dilma Rousseff, como joven resistente anti dictatorial, fue detenida en 1970, torturada brutalmente durante ms de veinte das y presa tres aos.

Lamentablemente en pases como Brasil, Chile e incluso Uruguay, a diferencia de lo que se vivi en Argentina, no hubo un trabajo lo suficientemente intenso, colectivo y de sociedad sobre lo que fue la dictadura. Realidad que, tal como lo subraya Puyol, cre un contexto de impunidad que explica parcialmente que un ex militar, pro dictadura, gane las elecciones y sea el prximo presidente de Brasil. Solo la memoria y la verdad puede ser un buen antdoto contra la impunidad, enfatiza.

Se banaliz el real efecto de la dictadura brasilera al retornar a la democracia? Se la integr como un hecho ms de la historia de ese pas sudamericano?, preguntamos. Tal vez, usar el concepto de banalizacin sea demasiado fuerte, explica la defensora de derechos humanos. Sera ms exacto pensar que la memoria, la verdad y la justicia no fueron consideradas como pilares esenciales para el saneamiento posterior de las instituciones, cuando se dio la transicin de la dictadura a la democracia, sostiene.

Esa transicin, no solo en Brasil, sino en todos los pases latinoamericanos que padecieron Golpes de Estado, doctrinas de seguridad nacional y violencia represiva generalizada, fue muy importante y tuvo una connotacin poltica, social y cultural trascendente para el futuro de los pueblos, explica la abogada. Recuperar la democracia, no signific solamente elegir y poder ser electo sino definir toda una nueva poltica para un pas. Que incluy, como elemento esencial, la democratizacin de las fuerzas armadas, policiales y de seguridad, subraya.

Mientras en Argentina logramos introducir leyes que impiden que esos actores intervengan en la poltica y los conflictos internos, no pas igual en Brasil. Los militares intervienen activamente, por ejemplo, con el pretexto de la lucha contra el narcotrfico. Entran en una favela, destruyen, torturan, y pareciera que no hay condena, ni jurdica ni social.

Algo semejante, explica, pasa con la justicia. Y se interroga: cmo entender, si no, que el juez Sergio Moro, que conden y envi a prisin al ex presidente Lula, haya sido propuesto por Bolsonaro como prximo Ministro de Justicia en su futuro gabinete? Una total vergenza institucional, enfatiza la militante de HIJOS/Argentina. Sudamrica y el trabajo de la memoria

La diferencia que se ha dado en el trabajo de la memoria, conlleva a posturas polticas diferentes en Brasil y Argentina, analiza Lucila Puyol.

Y su hiptesis la sustancia con argumentos. El Gobierno de Mauricio Macri, que asumi en Argentina en diciembre del 2015, tambin es de derecha. A inicios del 2016, Daro Loprfido, funcionario de alto rango en el sector de la cultura de su Gobierno, puso en duda la cifra de 30 mil desaparecidos durante la dictadura. Y esto suscit una masiva movilizacin ciudadana de condena que le oblig a renunciar, explica.

En mayo 2017, la Corte Suprema de Justicia, con una mayora favorable al Gobierno de Macri, decidi resucitar y aplicar la Ley 24390, o del 2 x 1, (promulgada en 1994 y derogada en 2001) para reducir a la mitad las condenas por crmenes de Lesa Humanidad, a militares enjuiciados.

Los organismos de derechos humanos, la mayor parte de la clase poltica y la sociedad argentina consideraron que se trataba de un indulto maquillado que podra beneficiar a ms de 250 militares de la dictadura (de los 500 condenados y encarcelados). Y la respuesta fue masiva y en las calles. Fue tan impresionante la movilizacin que el Parlamento se vio obligado a dictar otra ley que revoc ese intento de suavizar las penas de los genocidas condenados, recuerda.

Otros ejemplos, indican la sensibilidad extrema de la sociedad argentina en todo lo relativo a los derechos humanos, enumera la abogada. El presidente Macri se vio obligado a mantener -a pesar de sus deseos- el 24 de marzo de cada ao como feriado nacional (con movilizaciones sociales) como ejercicio de memoria y condena al Golpe de Estado de 1976. El nuevo Gobierno no pudo frenar la continuidad de los juicios contra responsables de la dictadura, realizados por jueces y tribunales normales y ordinarios. Por otra parte, cada *beb desaparecido* por los militares en los setenta, que recupera su identidad gracias a la accin de los organismos de derechos humanos, se convierte en un evento poltico/social que conmueve aun hoy a la gran mayora de la sociedad argentina.

El trabajo de memoria colectiva sigue muy fuerte y vigente, enfatiza la abogada. Quien reivindica tambin las constantes movilizaciones masivas a favor del aborto que promueve el movimiento feminista. Y las protestas y paros nacionales sindicales por el salario y contra el desempleo. Expresiones significativas de la defensa de los derechos humanos en su concepcin ms amplia.

No confundir las vctimas con los victimarios

Comparando esa realidad argentina y la brasilera y el discurso ganador de Bolsonaro, se puede pensar que Brasil paga el precio de una cierta *amnesia colectiva*, preguntamos en forma de sntesis final.

No debemos confundir el pueblo con los grupos de poder de un pas, incluyendo los grandes monopolios de informacin como la red O Globo- que elaboran, transfieren e imponen conceptos y argumentos contrarios a los derechos humanos que pueden confundir al electorado, relativiza Puyol. Quien se dice convencida que en el gigante sudamericano existen importantes movimientos sociales, populares, de mujeres, que nunca han aceptado las polticas oficiales post-dictatoriales que impidieron profundizar el trabajo de memoria. No se debe penalizar doble a las vctimas y los marginados, considerndoles que padecen de amnesia, subraya.

O acaso podemos criticar a la gente ms marginada, -que a veces tiene como prioridad cotidiana la lucha contra el hambre y por su sobrevivencia-, por el hecho de haber sido engaada con promesas y discursos electorales de la derecha y por no haberse podido informarse de forma alternativa o diferente de los contenidos dominantes de los monopolios informativos?, se interroga. Y concluye con convencimiento: en estos momentos de retrocesos sociales, polticos y culturales en Amrica Latina, debemos recuperar, en Brasil, en Argentina, en todas partes, la capacidad de pensar y soar en un continente hermanado y solidario, en un mundo ms justo, equitativo y ecolgicamente durable, con plena vigencia de los derechos humanos hoy seriamente amenazados.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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