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Discurso de Nelson Mandela el 26 de julio de 1991

Nelson Mandela
El Viejo Topo


Nota de edicin: Ayer [5.12] se cumplieron cinco aos de la muerte de Nelson Mandela. Un ao despus de salir de la crcel viaj a Cuba y el 26 de julio de 1991 pronunci este histrico discurso en agradecimiento por la solidaridad de la Repblica de Cuba con los pueblos de frica. Discurso de Nelson Mandela pronunciado el 26 de julio de 1991 en el acto central por el 38 Aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Cspedes, celebrado en la provincia de Matanzas

Primer secretario del Partido Comunista, Presidente del Consejo de Estado y del Gobierno de Cuba, Presidente de la Repblica Socialista de Cuba, Comandante en Jefe Fidel Castro;

Internacionalistas cubanos que tanto han hecho por la liberacin de nuestro continente;

Pueblo cubano; camaradas y amigos:

Para m es un gran placer y un honor encontrarme hoy aqu, especialmente en un da tan importante en la historia revolucionaria del pueblo cubano. Hoy Cuba conmemora el trigsimo octavo aniversario del asalto al cuartel Moncada. Sin el Moncada, la expedicin del Granma, la lucha en la Sierra Maestra y la extraordinaria victoria del 1ro de Enero de 1959 nunca habran tenido lugar.

Hoy esta es la Cuba revolucionaria, la Cuba internacionalista, el pas que tanto ha hecho por los pueblos de frica.

Hace mucho tiempo que queramos visitar su pas y expresarles nuestros sentimientos acerca de la Revolucin Cubana, y el papel desempeado por Cuba en frica, en el frica austral y en el mundo.

El pueblo cubano ocupa un lugar especial en el corazn de los pueblos de frica. Los internacionalistas cubanos hicieron una contribucin a la independencia, la libertad y la justicia en frica que no tiene paralelo por los principios y el desinters que la caracterizan.

Desde sus das inciales, la Revolucin Cubana ha sido una fuente de inspiracin para todos los pueblos amantes de la libertad.

Admiramos los sacrificios del pueblo cubano por mantener su independencia y soberana ante la prfida campaa imperialista orquestada para destruir los impresionantes logros alcanzados por la Revolucin Cubana.

Nosotros tambin queremos ser dueos de nuestro propio destino. Estamos decididos a lograr que el pueblo de Sudfrica forje su futuro y que contine ejerciendo sus derechos democrticos a plenitud despus de la liberacin del apartheid. No queremos que la participacin popular cese cuando el apartheid haya desaparecido. Queremos que el momento mismo de la liberacin abra el camino a una democracia cada vez mayor.

Admiramos los logros de la Revolucin Cubana en la esfera de la asistencia social. Apreciamos cmo se ha transformado de un pas al que se le haba impuesto el atraso a uno de cultura universal. Reconocemos los avances en los campos de la salud, la educacin y la ciencia.

Es mucho lo que podemos aprender de su experiencia. De modo particular nos conmueve la afirmacin del vnculo histrico con el continente africano y sus pueblos. Su invariable compromiso con la erradicacin sistemtica del racismo no tiene paralelo.

Pero la leccin ms importante que ustedes pueden ofrecemos es que no importa cules sean las adversidades, no importa cules sean las dificultades contra las que haya que luchar, no puede haber jams claudicacin!

Es un caso de libertad o muerte!

Yo s que su pas atraviesa actualmente muchas dificultades, pero tenemos confianza en que el indoblegable pueblo cubano las vencer en la misma forma en que ha ayudado a otros pueblos a vencer las que afrontaban.

Sabemos que el espritu revolucionario de hoy se inici hace mucho, y que ese espritu se fue nutriendo del esfuerzo de los primeros combatientes por la libertad de Cuba y de hecho por la libertad de todos aquellos que sufren bajo el dominio imperialista.

Nosotros tambin hallamos inspiracin en la vida y ejemplo de Jos Mart, quien no es solo un hroe cubano y latinoamericano sino una figura justamente venerada por todos los que luchan por la libertad.

Tambin honramos al gran Che Guevara, cuyas hazaas revolucionarias incluso en nuestro continente fueron de tal magnitud que ningn encargado de censura en la prisin nos las pudo ocultar. La vida del Che es una inspiracin para todo ser humano que ame la libertad. Siempre honraremos su memoria.

frica tiene una gran deuda con Cuba

Hemos venido aqu con gran humildad. Hemos venido aqu con gran emocin. Hemos venido aqu conscientes de la gran deuda que hay con el pueblo de Cuba. Qu otro pas puede mostrar una historia de mayor desinters que la que ha exhibido Cuba en sus relaciones con frica?

Cuntos pases del mundo se benefician de la obra de los trabajadores de la salud y los educadores cubanos?

Cuntos de ellos se encuentran en frica?

Dnde est el pas que haya solicitado la ayuda de Cuba y que le haya sido negada?

Cuntos pases amenazados por el imperialismo o que luchan por su liberacin nacional han podido contar con el apoyo de Cuba?

Yo me encontraba en prisin cuando por primera vez me enter de la ayuda masiva que las fuerzas internacionalistas cubanas le estaban dando al pueblo de Angola en una escala tal que nos era difcil creerlo cuando los angolanos se vieron atacados en forma combinada por las tropas sudafricanas, el FNLA financiado por la CIA, los mercenarios y las fuerzas de la UNITA y de Zaire en 1975.

Nosotros en frica estamos acostumbrados a ser vctimas de otros pases que quieren desgajar nuestro territorio o subvertir nuestra soberana. En la historia de frica no existe otro caso de un pueblo que se haya alzado en defensa de uno de nosotros.

Sabemos tambin que esta fue una accin popular en Cuba. Sabemos que aquellos que lucharon y murieron en Angola fueron solo una pequea parte de los que se ofrecieron como voluntarios. Para el pueblo cubano, el internacionalismo no es simplemente una palabra, sino algo que hemos visto puesto en prctica en beneficio de grandes sectores de la humanidad.

Sabemos que las fuerzas cubanas estaban dispuestas a retirarse poco despus de repeler la invasin de 1975, pero las continuas agresiones de Pretoria hicieron que esto fuera imposible.

La presencia de ustedes y el refuerzo enviado para la batalla de Cuito Cuanavale tienen una importancia verdaderamente histrica.

La aplastante derrota del ejrcito racista en Cuito Cuanavale constituy una victoria para toda frica!

Esa contundente derrota del ejrcito racista en Cuito Cuanavale dio la posibilidad a Angola de disfrutar de la paz y consolidar su propia soberana!

La derrota del ejrcito racista le permiti al pueblo combatiente de Namibia alcanzar finalmente su independencia!

La decisiva derrota de las fuerzas agresoras del apartheid destruy el mito de la invencibilidad del opresor blanco!

La derrota del ejrcito del apartheid sirvi de inspiracin al pueblo combatiente de Sudfrica!

Sin la derrota infligida en Cuito Cuanavale nuestras organizaciones no hubieran sido legalizadas!

La derrota del ejrcito racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aqu con ustedes!

Cuito Cuanavale marca un hito en la historia de la lucha por la liberacin del frica austral!

Cuito Cuanavale marca el viraje en la lucha para librar al continente y a nuestro pas del azote del apartheid!

Visin del ANC de la situacin en Sudfrica

El apartheid no es algo que haya comenzado ayer. Los orgenes de la dominacin racista blanca se remontan tres siglos y medio, al momento en que los primeros colonos blancos iniciaron el proceso de divisin y posterior conquista de los Khoi, los San y otros pueblos africanos: los habitantes originarios de nuestro pas.

El proceso de conquista, desde su comienzo, engendr una serie de guerras de resistencia, las que a su vez generaron nuestra guerra de liberacin nacional. Luchando con grandes desventajas, los pueblos africanos trataron de defender sus tierras. Pero la base material y la resultante fuerza militar de los agresores coloniales llevaron a los divididos reinos y jefes tribales a la derrota.

Esta tradicin de resistencia an pervive y sirve de inspiracin a nuestra lucha actual. Nosotros honramos la figura del gran profeta y guerrero Makana, que muri tratando de escapar de la prisin de la Isla Robben en 1819; de Hintsa, Sekhukhune, Dingane, Moshoeshoe, Bambatha y otros hroes de la resistencia ante la conquista colonial.

Fue con estos antecedentes de captura de territorios y conquistas que se cre la Unin Sudafricana en 1910. Para apariencias externas, Sudfrica se convirti en un estado independiente, pero en realidad los conquistadores britnicos entregaron el poder a los blancos que se haban establecido en el pas. As la nueva Unin Sudafricana pudo formalizar la opresin racial y la explotacin econmica de los negros.

Despus de creada la Unin, la adopcin de la Ley de Territorios encaminada a legalizar las apropiaciones del siglo XIX aceler el proceso que conducira a la constitucin del Congreso Nacional Africano el 8 de junio de 1912.

No voy a recontarles la historia del ANC. Baste decir que los 80 aos de nuestra existencia han sido testigos de la evolucin del ANC desde sus inicios, cuando procuraba unir a los pueblos africanos, hasta convertirse en la fuerza principal en la lucha de las masas oprimidas por acabar con el racismo y fundar un estado no racial, no sexista y democrtico.

Su militancia se ha transformado de un pequeo grupo inicial de profesionales y jefes, etctera, a una verdadera organizacin de masas populares.

Sus objetivos han evolucionado de la simple bsqueda de mejoras para la poblacin africana, a buscar en cambio la transformacin fundamental de toda Sudfrica en un estado democrtico para todos.

Los mtodos para lograr sus objetivos de mayor alcance han adquirido a travs de los aos un mayor carcter de masas, lo que se refleja en la creciente participacin popular dentro del ANC y en las campaas encabezadas por el ANC.

En ocasiones, algunos sealan que los propsitos iniciales del ANC y su composicin original eran los de una organizacin reformista. La verdad es que desde su nacimiento el ANC era portador de profundas implicaciones revolucionarias. La formacin del ANC fue el primer paso hacia la creacin de una nueva nacin sudafricana. Con el tiempo ese concepto se desarroll hasta encontrar una clara expresin hace 36 aos en la declaracin de la Carta de la Libertad, donde se expresa que Sudfrica pertenece a todos los que en ella viven, tanto negros como blancos. Esta constituy un rechazo inequvoco al estado racista que exista y la afirmacin de la nica alternativa que nos resulta aceptable, una donde el racismo y sus estructuras sean finalmente liquidados.

Es bien sabido que la respuesta del estado a nuestras legtimas demandas democrticas fue, entre otras, la de acusar a nuestra dirigencia de traicin y realizar a comienzos de los aos 60 masacres indiscriminadas. Estos hechos y la proscripcin de nuestra organizacin nos dej sin otro camino que el de hacer lo que ha hecho cualquier pueblo que se respete a s mismo incluido el cubano, es decir, levantarnos en armas para reconquistar nuestro pas de manos de los racistas.

Debo decir que cuando quisimos alzamos en armas nos acercamos a numerosos gobiernos occidentales en busca de ayuda y solo obtuvimos audiencia con ministros de muy bajo rango. Cuando visitamos Cuba fuimos recibidos por los ms altos funcionarios, quienes de inmediato nos ofrecieron todo lo que queramos y necesitbamos. Esa fue nuestra primera experiencia con el internacionalismo de Cuba.

Aunque nos alzamos en armas, no fue esa la opcin de nuestra preferencia. Fue el rgimen del apartheid el que nos oblig a tomar las armas. Nuestra opcin preferida siempre ha sido la de encontrar una solucin pacfica al conflicto del apartheid.

La lucha combinada de nuestro pueblo dentro del pas, as como la creciente batalla internacional contra el apartheid durante la dcada del 80 abrieron la posibilidad de una solucin negociada a dicho conflicto. La decisiva derrota infligida en Cuito Cuanavale alter la correlacin de fuerzas en la regin y redujo considerablemente la capacidad del rgimen de Pretoria de desestabilizar a sus vecinos. Este hecho, conjuntamente con la lucha de nuestro pueblo dentro del pas, fue crucial para hacer entender a Pretoria que tena que sentarse a la mesa de negociaciones.

El ANC oblig al rgimen a negociar

Fue el ANC el que inici el actual proceso de paz que esperamos conduzca a una transferencia negociada del poder al pueblo.

No hemos iniciado este proceso con objetivos distintos de los que buscbamos obtener mediante la lucha armada. Nuestras metas continan siendo las de alcanzar las demandas contenidas en la Carta de la Libertad y no nos vamos a conformar con menos.

Ningn proceso de negociacin puede tener xito hasta que el rgimen del apartheid comprenda que no habr paz a menos que haya libertad y que no vamos a ceder en una sola de nuestras justas demandas. Deben comprender que no aceptaremos ningn proyecto constitucional que pretenda mantener los privilegios de los blancos.

Tenemos motivos para pensar que an no hemos logrado que el gobierno entienda esta posicin y les advertimos que si no escuchan tendremos que usar nuestra fuerza para convencerlos.

Esa fuerza es la fuerza del pueblo y en ltima instancia sabemos que las masas no solo exigirn sino que ganarn sus plenos derechos en una Sudfrica no racista, no sexista y democrtica.

Pero nosotros no buscamos solamente una meta en particular, proponemos una va especfica para lograr esa meta, una va que supone la participacin del pueblo en todo momento. No queremos un proceso que conduzca a un acuerdo ajeno al pueblo y donde su papel sea meramente el de aplaudir.

El gobierno resiste esto a toda costa porque la cuestin de cmo se hace una constitucin y cmo se llevan a cabo las negociaciones est ntimamente vinculada a si el resultado es o no es democrtico.

El actual gobierno quiere permanecer en el poder durante todo el proceso de transicin. Nuestra opinin es que eso es inaceptable. Los propsitos del gobierno en las negociaciones son claros. No podemos permitirle que utilice sus poderes como gobierno para favorecer su propia causa y la de sus aliados ni que utilice esos mismos poderes para debilitar al ANC.

Y esto es exactamente lo que estn haciendo. Legalizaron al ANC, pero tenemos que trabajar en condiciones muy diferentes a las de otras organizaciones. No disfrutamos de la misma libertad de organizaciones como el Inkatha y otras organizaciones aliadas al rgimen del apartheid. Nuestros miembros se ven hostigados y son incluso asesinados. A menudo se nos impide efectuar reuniones y manifestaciones.

Creemos que el proceso de transicin debe ser controlado por un gobierno capaz y que tenga adems la voluntad de crear y mantener las condiciones propicias para la libre actividad poltica. Un gobierno que acte con vistas a asegurar que la transicin sea para crear una verdadera democracia y nada menos.

El actual gobierno se ha mostrado bastante renuente o incapaz de crear un clima propicio para las negociaciones. Se retracta de los acuerdos tomados para la liberacin de los prisioneros polticos y para permitir el regreso de los exiliados. Recientemente ha permitido que se d una situacin en la que un verdadero reino de terror y violencia se desata contra las comunidades africanas y contra el ANC como organizacin.

En esa ola de violencia han sido asesinadas 10 mil personas desde 1984, 2 mil de ellas solo en lo que va del ao. Siempre hemos dicho que este gobierno que se vanagloria de sus fuerzas policiales profesionales es perfectamente capaz de poner fin a la violencia y juzgar a los culpables. Pero no solo no muestra ninguna voluntad de hacerlo sino que ahora tenemos pruebas irrefutables que han sido publicadas en la prensa independiente de su complicidad con la violencia.

La violencia se ha utilizado en un intento sistemtico de fortalecer a Inkatha como un aliado potencial del Partido Nacional. Ahora contamos con pruebas que evidencian la entrega de fondos por el gobierno a Inkatha, dinero que proviene de los contribuyentes.

Todo esto indica la necesidad de crear un gobierno interino de unidad nacional que presida la transicin. Necesitamos un gobierno que goce de la confianza de amplios sectores populares para que gobierne durante ese delicado perodo, para asegurar que los contrarrevolucionarios no puedan alterar el proceso y garantizar que la elaboracin de la constitucin se lleve adelante en un clima libre de represin, intimidacin y miedo.

Creemos que la constitucin misma debe ser elaborada en la forma ms democrtica posible. En nuestra opinin la mejor forma de lograrlo es a travs de la eleccin de representantes a una asamblea constituyente con mandato para elaborar un proyecto de constitucin. Hay organizaciones que retan al ANC cuando afirma ser la organizacin ms representativa del pas. Si no es cierto, que demuestren su apoyo popular en las urnas electorales.

Para asegurar que las masas populares queden incluidas en este proceso estamos distribuyendo y discutiendo nuestras propias propuestas constitucionales y un proyecto de carta de derechos. Queremos que estas sean discutidas en todas las estructuras de nuestra alianza, es decir, el ANC, el Partido Comunista Sudafricano y el Congreso de Sindicatos Sudafricanos, as como por el pueblo en general. De ese modo cuando el pueblo vote por el ANC para que lo represente en una asamblea constituyente, sabr no solo lo que el ANC defiende en lneas generales, sino qu tipo de constitucin queremos. Naturalmente estas propuestas constitucionales estn sujetas a revisin sobre la base de consultas con nuestros miembros, con el resto de la alianza y con el pueblo en general. Queremos lograr una constitucin que reciba amplio apoyo, lealtad y respeto. Eso solo puede lograrse si vamos realmente a las masas populares.

A fin de impedir estas justas demandas, se han hecho varios intentos para minar y desestabilizar al ANC. La violencia es el ms grave de esos intentos, pero hay otros mtodos ms insidiosos. En la actualidad, tanto en la prensa como entre nuestros adversarios polticos y muchos gobiernos occidentales, existe una obsesin con nuestra alianza al Partido Comunista Sudafricano.

La prensa constantemente publica especulaciones sobre el nmero de comunistas que integran nuestro ejecutiva nacional y aducen que estamos siendo dirigidos por el Partido Comunista.

El ANC no es un partido comunista sino un amplio movimiento de liberacin que entre sus miembros incluye a comunistas y a otros que no lo son. Cualquier persona que sea miembro leal del ANC, y que acepte la disciplina y los principios de la organizacin, tiene el derecho de pertenecer a sus filas.

Nuestra relacin con el Partido Comunista Sudafricano como organizacin se basa en el respeto mutuo. Nos unimos con el Partido Comunista Sudafricano en torno a aquellos objetivos que nos son comunes, pero respetamos la independencia de cada uno y su identidad individual. No ha habido intento alguno por parte del Partido Comunista Sudafricano de subvertir al ANC. Por el contrario, derivamos fuerza de esa alianza.

No tenemos la ms mnima intencin de hacerles caso a aquellos que nos sugieren y aconsejan que rompamos esa alianza. Quines son los que ofrecen estos consejos no solicitados? Provienen mayormente de los que nunca nos han dado ayuda alguna. Ninguno de esos consejeros ha hecho jams los sacrificios que han hecho los comunistas por nuestra lucha. Esa alianza nos ha fortalecido y la haremos an ms estrecha.

Nos encontramos en una fase de nuestra lucha en la que ya se avizora la victoria. Pero tenemos que asegurar que esa victoria no nos sea arrebatada. Tenemos que asegurar que el rgimen racista sienta el mximo de presin hasta el final para que comprenda que tiene que ceder, que el camino hacia la paz, la libertad y la democracia es irresistible.

Por eso deben mantenerse las sanciones. No es este el momento de premiar al rgimen del apartheid. Por qu habra de premirsele por derogar leyes reconocidas como un delito internacional? El apartheid an existe. Hay que obligar al rgimen a que lo elimine. Y solo cuando ese proceso sea irreversible podremos comenzar a pensar en disminuir las presiones.

Estamos hondamente preocupados por la actitud que la administracin Bush ha adoptado con respecto a este asunto. Ese fue uno de los pocos gobiernos que estuvo en contacto habitual con nosotros para examinar la cuestin de las sanciones y le hicimos ver claramente que eliminar las sanciones sera prematuro. Sin embargo esa administracin, sin siquiera consultarnos, sencillamente nos inform que las sanciones norteamericanas iban a ser anuladas. Consideramos que eso es totalmente inaceptable.

Es en este contexto que valoramos muy, muy hondamente nuestra amistad con Cuba. Cuando usted, compaero Fidel, dijo ayer que nuestra causa es la causa de ustedes, yo s que ese sentimiento surge del fondo de su corazn y que es el sentimiento de todo el pueblo de Cuba revolucionaria.

Estamos unidos porque nuestras organizaciones, el Partido Comunista de Cuba y el ANC, luchan en defensa de las masas oprimidas, para que aquellos que crean las riquezas obtengan sus frutos. Su gran apstol Jos Mart dijo: Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar.

Nosotros en el ANC siempre estaremos del lado de los pobres y sin derechos. No solamente estaremos junto a ellos. Vamos a asegurarnos de que ms temprano que tarde los pobres y sin derechos rijan la tierra en que nacieron y que como expresa la Carta de la Libertad sea el pueblo el que gobierne. Y cuando ese momento llegue, habr llegado no solamente por nuestros propios esfuerzos, sino tambin gracias a la solidaridad, al apoyo y al estmulo del gran pueblo cubano.

Debo concluir mis palabras refirindome a un hecho del cual todos ustedes son testigos. El Comandante Fidel Castro me impuso a m la orden ms alta que este pas puede conceder. Me siento indigno de esta condecoracin porque pienso que no la merezco.

Es un premio que debe otorgrsele a aquellos que ya han logrado la independencia de su pueblo. Pero es fuente de inspiracin y de renovada fuerza el ver que esta condecoracin se confiere al pueblo de Sudfrica como reconocimiento de que est erguido y lucha por su libertad.

Esperamos sinceramente que en los das venideros seamos dignos de la confianza en nosotros que se ve expresada en esta condecoracin.

Viva la Revolucin Cubana!

Viva el compaero Fidel Castro!

Diario Juventud Rebelde

Fuente: http://www.elviejotopo.com/topoexpress/discurso-de-nelson-mandela-el-26-de-julio-de-1991/

 



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