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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-12-2018

Quin ganar la guerra comercial?

Martine Bulard
Le Monde diplomatique


Tras la cruzada de Trump contra las importaciones, las restricciones aduaneras entre China y Estados Unidos se intensifican. Pese al enfrentamiento, ambos pases comparten el modelo de internacionalizacin y de especializacin de las producciones, por lo que, con probabilidad, los ms perjudicados sern los asalariados.

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Xi Jinping y Donald Trump durante la primera visita de Estado del presidente estadounidense a China, Pekn, 9-11-17 (Fred Dufour/AFP)

Estadounidenses y chinos se declararon la guerra (comercial) y nada parece poder detenerlos. Donald Trump comenz amenazando a los que nos roban (18 de abril de 2017), lo que provoc la advertencia de Xi Jinping: Nadie debera esperar que China acepte nada que amenace sus intereses (18 de octubre de 2017) ( 1 ). De la escalada verbal, se pas rpidamente a la espiral de las sanciones aduaneras. Washington hizo trepar las tarifas (del 10 al 25%) sobre una serie de importaciones chinas; Pekn contest.

La telenovela, que comenz en la primavera boreal, continu todo el verano y amenaza con durar bastante ms all del invierno. A fines de agosto, el equivalente de 100.000 millones de dlares de productos chinos (acero, aluminio, qumicos, textiles, electrnicos) fueron gravados con aranceles al entrar a Estados Unidos; una medida rpidamente contestada por un aumento de las tarifas sobre 50.000 millones de dlares de producciones estadounidenses (soja, cerdo, automviles). Se preparan otras represalias. Del lado estadounidense, se estableci una lista de 1.300 productos, por un monto posible de 200.000 millones de dlares (de un total de 505.600 millones de dlares de importaciones en 2017). Del lado chino, fueron sealados 150 productos, que pueden representar 60.000 millones de dlares (de 128.000 millones de dlares de productos estadounidenses en 2017) (ver grfico).

Si se les cree a los miembros de algunos crculos pekineses y hongkoneses que se cuidan bien de expresarse pblicamente, Pekn parece haber sido tomado por sorpresa por el bombardeo proteccionista de Trump y haber subestimado la intensificacin del sentimiento antichino entre la elite estadounidense ( 2 ). Y citan a un ex asesor poltico estadounidense: Para comprender la poltica estadounidense, Pekn presta demasiada atencin a Wall Street y a la elite poltica [entre ellos Henry Kissinger, que contribuy a la apertura de las relaciones entre los dos pases], personas que no tienen ninguna influencia sobre Trump.

En efecto, los negociadores chinos, llevados por el hombre de confianza del presidente, Liu He, pensaban haber llegado a un acuerdo en mayo pasado, al prometer acrecentar las compras de energa y de productos agrcolas, adems de ofrecer la posibilidad a las empresas extranjeras y especialmente estadounidenses, por supuesto de volverse socios mayoritarios en las empresas chinas. Demasiado poco, demasiado tarde. Segn la agencia financiera estadounidense Bloomberg, Trump fren el acuerdo. Como para convencer a Pekn de que el presidente estadounidense no va a parar hasta lograr obstaculizar el auge chino ( 3 ).

Esa sensacin es ampliamente compartida en el seno de las elites chinas. El debate (muy amortiguado) discute la forma de operar con el amigo americano. Algunos, como el director del Centro de Estudios Americanos de la Universidad de Renmin en Pekn, Shi Yinhong, estiman que esta confrontacin se debe en gran parte a China, que no hizo nada durante aos ( 4 ), y aconsejan la prudencia. Falso problema, explica el muy oficialista Global Times: A corto plazo, Estados Unidos no renunciar a su intencin de contener a China. [El conflicto] no puede resolverse, pues, pese a los esfuerzos de nuestra parte para mantener un bajo perfil y ajustar nuestra actitud diplomtica y pblica ( 5 ). El peridico hace alusin directamente a la doctrina del padre de las reformas, Deng Xiaoping, que recomendaba ocultar nuestras capacidades y esperar el momento oportuno. Al contrario, el actual presidente eligi afirmarse en la escena internacional como nmero uno de un gran pas para retomar su expresin tratando de igual a igual con Estados Unidos.

Las discusiones no estn totalmente interrumpidas. A fines de agosto, una delegacin dirigida por el viceministro de Comercio, Wang Shouwen, viaj a Washington. Nadie esperaba un resultado y no lo hubo. Acaso Wang no fue calificado de matn comercial (trade bully) por los oficiales estadounidenses? Algo que no predispone mucho al dilogo

Para uno de los asesores econmicos de la presidencia china, Yifan Ding, la agresividad estadounidense recuerda la ofensiva lanzada en los aos 1980 por la administracin Reagan contra Japn, que en ese entonces era la segunda economa mundial. Imponiendo derechos de aduana exorbitantes (hasta el 100% sobre los televisores y las videocaseteras) y empujando a un alza de las tasas de inters niponas, Estados Unidos haba doblegado a Japn, al punto de arrastrarlo a una depresin de la que todava no se recuper por completo Un escenario impensable para los chinos: No queremos la guerra comercial. Pero podramos enfrentarla si sta tuviera lugar, asegura Yifan.

Mitos y verdades de la confrontacin

Como Tokio ayer, Pekn apost a las exportaciones, que durante mucho tiempo fueron el motor de su crecimiento. Para salir del estancamiento y del repliegue del perodo maosta, a fines de la dcada de 1970 los dirigentes comunistas utilizaron las herramientas que tenan a su disposicin: una mano de obra numerosa, educada, disciplinada y mal paga; capitales extranjeros en busca de nuevos mercados; instituciones internacionales que buscaban hacer saltar los cerrojos de proteccin en las economas del Viejo Mundo. En el foro de Davos, en enero de 2017, el presidente Xi reconoca: China dud antes de unirse, en 2001, a la Organizacin Mundial del Comercio [OMC]. Pero llegamos a la conclusin de que haba que tener el valor de nadar en el gran ocano de los mercados mundiales, y aprendimos a nadar ( 6 ) tan bien y tan rpido, incluso, que China duplic a las economas francesa, britnica, alemana y japonesa. Su Producto Interno Bruto (PIB) alcanzaba los 11,2 billones de dlares en 2016, frente a los 18,6 billones de dlares de la economa estadounidense. Desde entonces algunos piensan, especialmente en Washington, que est en una buena posicin para superar a Estados Unidos. El presidente Trump, en el lenguaje elegante que se le conoce, lanz: Todos los imbciles que se concentran en Rusia haran mejor en preocuparse por China ( 7 ). En agosto pasado, Trump se anot un punto con la ley de defensa nacional adoptada por el Congreso (incluso por la mayora de los demcratas). Esta ley hace de Pekn y de la lucha para bloquear su influencia la prioridad principal de Estados Unidos, [que] necesita de la integracin de mltiples elementos, especialmente diplomticos, econmicos, militares y de inteligencia ( 8 ). Ya no se habla solamente de comercio

Sin embargo, la superioridad estadounidense en todos esos mbitos (tecnolgico, econmico, diplomtico y militar) no genera ninguna duda y, si bien el Imperio del Medio avanza a gran velocidad, su PIB por habitante no alcanza el 15% del de Estados Unidos. Por el momento, Estados Unidos juega a asustarse. En cambio, el excedente comercial chino bate rcords: alcanza los 276.000 millones de dlares, es decir entre el 35 y el 40% de la balanza comercial exterior estadounidense. Trump se indigna: Nuestra industria ha sido el blanco, desde hace aos, incluso desde hace dcadas, de ataques comerciales desleales. Y eso ha provocado el cierre de fbricas, de altos hornos, el despido de millones de trabajadores, con comunidades diezmadas ( 9 ).

La constatacin de la desindustrializacin, iniciada mucho antes de la llegada de China a la escena mundial, no admite ninguna discusin. Como tampoco la desesperanza y el enojo de las poblaciones, que cada vez se inclinan ms hacia polticos autoritarios y representantes de la extrema derecha, tanto en Estados Unidos como en Europa o Asia. Pero tambin hace falta no equivocarse en el diagnstico. No son las prcticas desleales las que produjeron el xito chino aunque existen, como lo testimonian las mltiples demandas presentadas ante la OMC. Pekn, que adora ensalzar sus resultados (800 millones de chinos salieron de la extrema pobreza), utiliz a su favor las reglas decididas por los pases ms poderosos, con Estados Unidos a la cabeza. Pero nada obligaba a los dirigentes occidentales a abrir sus pases a todos los vientos comerciales, alentar las deslocalizaciones y suprimir uno a uno sus instrumentos de intervencin econmica bajo la presin de las multinacionales las que se abalanzaron sobre el territorio chino. Todava hoy, ms de cuatro de cada diez exportaciones chinas (42,6%) son realizadas por empresas extranjeras que dominan la totalidad de la cadena productiva (de la concepcin a la venta) y acumulan el mximo de ganancias. El ejemplo ms conocido es el del iPhone de Apple, ensamblado en China, pero en el que la participacin china slo representa el 3,8% del valor agregado, mientras que el 28,5% corresponde a Estados Unidos.

Por supuesto, los dirigentes chinos empujaron a las empresas extranjeras a transferir una parte de sus tecnologas y de su know-how. Esto es particularmente cierto respecto de la aeronutica, la electrnica, la industria automotriz, los trenes de alta velocidad, la energa nuclear, etc. Pero las multinacionales no se resistieron: bien satisfechas estaban de ir a explotar una mano de obra tan barata y de poder ignorar las consecuencias ecolgicas de su produccin. Podemos lamentar que el poder no haya puesto tanto celo en proteger a su poblacin contra las desigualdades crecientes y la contaminacin; pero, sospechamos, eso no figura en la lista de quejas expuestas por Trump y sus amigos.

Lo que los mortifica es: El Partido Comunista chino no ha sido domado por el comercio. El Partido-Estado sigue ejerciendo un control frreo sobre la economa china, como expresa el economista Brad W. Setser ( 10 ). En otras palabras, los gigantes del capitalismo no pueden hacer sus negocios all como quieren. Eso vale para las industrias tradicionales como la siderurgia, pero tambin para los gigantes de Internet tales como Google, Amazon o Facebook, ya que Apple es el nico de la banda de las GAFA que saca ventajas de la situacin. Efectivamente, con Alibaba, Tencent, Weibo, WeChat, etc., China supo desarrollar sus propias tecnologas. Seguramente, los dirigentes comunistas las usan para censurar a los opositores. Pero los 802 millones de internautas (el 57,7% de la poblacin) y sus metadatos siguen estando en gran parte fuera del alcance de las GAFA, lo que convierte a China en uno de los pocos rincones del mundo que escapan a su control. Es por esto por lo que la muy moderna Silicon Valley bastin demcrata hace frente comn con el muy viejo rust belt el cinturn de xido, feudo del presidente estadounidense y los gigantes de la siderurgia. Estos ltimos mantienen vnculos muy estrechos con varios altos funcionarios de la administracin Trump, entre los cuales est el representante de Comercio, Robert Lightizer, ya presente en el equipo de Reagan en la dcada de 1980, como lo recuerda una investigacin de The New York Times ( 11 ). De todos modos, se trata ms de defender a los accionistas que a los obreros enojados, aunque algunos de estos ltimos pueden beneficiarse de la lucha contra las importaciones baratas.

Ciertamente, el libre comercio alabado un poco por todas partes incluso por Xi dej en la calle a millones de asalariados a travs del mundo y caus daos ecolgicos sin precedentes. Pero el proteccionismo enteramente inclinado hacia la libre ganancia tal como lo practica Trump no cambiar mucho la situacin para la inmensa mayora de los ciudadanos estadounidenses. La pulseada comercial corre el riesgo de no generar muchos ganadores o incluso ninguno.

La estrategia china

Para el principal asesor econmico de la Casa Blanca, Lawrence Kudlow, no hay ninguna duda: Pekn terminar cediendo a las conminaciones del presidente de Estados Unidos. Segn l, la economa china estara al borde de la explosin. Las ventas minoristas y las inversiones se derrumban, afirm en una reunin de gabinete filmada por periodistas estadounidenses con el consentimiento de Trump ( 12 ). Ahora bien, ningn dato confirma esas fanfarronadas. Las importaciones chinas siguieron trepando, un 27,3% entre julio de 2017 y julio de 2018 lo que supone una actividad sostenida. En cuanto a las exportaciones, estas siguen su ascenso menos rpido, pero al respetable ritmo del 12,2% en un ao.

Ciertamente, el enfrenamiento no ser indoloro. Las ventas a Estados Unidos representan el 20% del total de esas exportaciones. Su drstica reduccin se traducir forzosamente en bajas en la produccin, en la industria electrnica o la textil, pero tambin en los sectores con sobrecapacidad, como el del acero o la qumica. Eso debera acelerar las reestructuraciones en curso, con consecuencias incalculables en el espectro de los movimientos sociales. Por lo dems, desde fines de agosto, el primer ministro Li Keqiang prometi 100.000 millones de dlares de subsidios a empresas alcanzadas por las restricciones comerciales. Ms que el impacto directo sobre el crecimiento entre el 0,1 y el 0,2%, segn los estudios estadounidenses, son la sincronizacin entre esas reestructuraciones y la transicin hacia una economa ms calificada, planificada por el gobierno, las que amenazan con resultar temibles.

Por el momento, China exhibe una tasa de crecimiento del 6,7% en el segundo trimestre de 2018, o sea ms que las previsiones oficiales (6,5%). Esa cifra muy poltica resalta sobre todo el nivel requerido para absorber la mano de obra que se suma al mercado de trabajo y evitar cualquier conflicto social de envergadura. De todos modos, hace mucho tiempo que las exportaciones ya no sirven de locomotora para la economa china. El consumo interno y las inversiones (respectivamente el 43,4% y el 40% del PIB) tomaron el relevo. Si los negocios se ponen difciles, el presidente tiene los medios para reactivar la mquina. Es cierto que no puede repetir el impacto de 2007-2008 cuando, en el momento de la crisis, su predecesor abri el grifo presupuestario, al precio de despilfarros exorbitantes y endeudamientos preocupantes que el poder actual busca reducir. Pero dispone de mrgenes de accin. A diferencia del Japn de los aos 1980, tenemos un mercado de 1.300 millones de habitantes que a Trump y sus asesores les costar destruir, resalta un economista chino.

Xi y su equipo disponen de una segunda arma para enfrentar una desaceleracin: el plan Made in China 2025, lanzado hace tres aos para desarrollar una industria ms innovadora y ganar autonoma en diez sectores (entre ellos el de las tecnologas de la informacin, pero tambin la robtica, la aeronutica y la espacial, la ingeniera ocenica, los vehculos elctricos, la biomedicina, los nuevos materiales, la energa). Los gastos de investigacin y desarrollo, pblicos y privados, acompaaron: ya superan el 2,3% del PIB. Naturalmente, el poder esperaba acortar los plazos de adquisicin de tecnologas de avanzada comprando empresas en el exterior, pero Washington interpone su veto y algunos gobiernos europeos, como el de Alemania, instauraron restricciones. Sin embargo, hay suficientes reservas financieras para expandir la apuesta en la propia China. No hubo ningn anuncio con bombos y platillos pero, como lo explica Yifan en francs y sin juegos de palabras, el embargo estadounidense sobre los productos electrnicos les puso la pulga detrs de la oreja a los dirigentes ( 13 ), dado que China representa el primer mercado para los microchips estadounidenses. En poco tiempo, las empresas chinas los producirn y a un mejor precio.

En efecto, adems del relanzamiento de su propia economa, los dirigentes chinos apuntan a dos objetivos: tener las manos libres y ganar en audiencia en el mundo, especialmente en los pases en vas de desarrollo. La utilizacin por parte de Trump de las tecnologas bajo licencia estadounidense y del privilegio exorbitante del dlar segn la expresin de Valry Giscard dEstaing en 1964 para sancionar a las empresas que trabajan con Irn y forzarlas a la ruptura termin convencindolos de salir de la trampa de la dependencia. Por lo dems, hicieron saber que Pekn seguira comerciando con Tehern utilizando el yuan, en el marco de los acuerdos financieros bilaterales. Eso hubiera sido imposible sin la poltica de internacionalizacin de nuestra moneda, destaca un economista pekins especialista en relaciones internacionales que prefiere mantenerse annimo ( 14 ). Sin embargo, los grandes bancos chinos siguen operando mayoritariamente en dlares. En cuanto a los productos exportados hacia los pases estigmatizados por Estados Unidos, no deben contener ningn componente estadounidense para no caer bajo las sanciones de Trump. El grupo telefnico Zhongxing Telecommunication Equipment (ZTE), que estuvo un tiempo prohibido al otro lado del Pacfico por haber comerciado con Corea del Norte e Irn, tuvo que retroceder; de ah en ms est estrechamente vigilado por Washington ( 15 ). Esta forma de soberana limitada es difcil de tragar para los nacionalistas de Zhongnanhai, sede del poder, a la sombra de la Ciudad Prohibida.

Con toda probabilidad, el plan Made in China 2025 se acelerar, en tanto que precisamente figuraba en el catlogo de quejas esgrimidas por los estadounidenses. Estos ltimos ven all una peligrosa voluntad de autosuficiencia, asegura Elizabeth C. Economy, directora de Asuntos Asiticos en el Council on Foreign Relations de Nueva York, e incluso una nueva revolucin [que] busca desafiar los valores y las normas internacionales promovidas por Estados Unidos ( 16 ). Tambin en este caso, se est lejos de la simple querella comercial. El director del Centro de Economa Poltica Internacional de la Universidad de Pekn, Wang Yong, objeta esta visin: El argumento segn el cual el modelo de desarrollo chino y su filosofa intentan desafiar a Estados Unidos no tiene mucho sentido. China no preconiza la difusin de su ideologa hacia el exterior e insiste en el derecho de cada uno a seguir su propio desarrollo.

Ciertamente, el pas no tiene ninguna ambicin mesinica y su modelo poltico no atrae demasiado. No por eso deja de pretender trastocar las reglas promovidas tras el fin de la Segunda Guerra Mundial bajo la gida de Estados Unidos, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. El presidente Xi no se oculta: Queremos participar activamente de la reforma del sistema de gobernanza mundial, declar ante los cuadros del Partido Comunista chino en la Conferencia Central sobre el Trabajo Diplomtico ( 17 ), en junio pasado. Y, para hacerlo, China teje su telaraa.

Por lo dems, esa es su tercera arma para combatir el embargo estadounidense: apoyarse en otros socios y ante todo en sus vecinos. La mayor parte de ellos temen su potencia y su apetito econmico, pero necesitan nuevos mercados, y el comercio intra asitico representa por s mismo el 43% de los intercambios de los pases de la zona ( 18 ). Sobre todo porque, en su fiebre punitiva, el presidente estadounidense golpe a sus aliados histricos, Japn y Corea del Sur, imponindoles tasas a ellos tambin (acero, automviles, etc.). China podra aprovechar la oportunidad para relanzar la Asociacin Econmica Integral Regional (ms conocida por su nombre en ingls, Regional Comprehensive Economic Partnership, RCEP), un acuerdo de libre comercio imaginado por Pekn para oponerse al Acuerdo Transpacfico (TPP, por su sigla en ingls) lanzado por Barack Obama con la idea ya entonces de contener a China y que fue desechado por Trump. Adems de los diez pases de la Asociacin de Naciones del Sudeste Asitico (ASEAN, en ingls) ( 19 ), el acuerdo engloba a Japn, Australia, Nueva Zelanda, India y Corea del Sur.

El director del Centro de Investigacin Australia-Japn de la Universidad Nacional Australiana, Shiro Armstrong, ve all la oportunidad natural de construir una coalicin asitica []. El grupo incluye a algunas de las economas ms importantes y ms dinmicas del mundo. Y cita un estudio australiano que demuestra que, aunque los derechos de aduana aumentaran quince puntos en el mundo (como ocurri durante la Gran Depresin), los pases del RCEP podran continuar su expansin aboliendo los derechos de aduana entre s. No es seguro que todos estn dispuestos. Australia, por ejemplo, acaba de prohibir al grupo ZTE, que deba implantar la red 5G. Pero hay conversaciones. Pekn y Tokio reanudaron el dilogo. Sel busca puntos de apoyo en sus negociaciones con Pyongyang. India intenta un equilibrio entre Pekn y Washington

Las empresas chinas, por su parte, comenzaron a deslocalizar para beneficiarse de salarios todava ms bajos, como los de Bangladesh, Vietnam o Sudfrica, y para sortear el embargo y los derechos de aduana altos: las producciones financiadas por los grupos chinos llevarn la estampilla made in Bangladesh, made in Vietnam o made in South Africa y, por lo tanto, se evitarn las tasas estadounidenses.

Adems, las famosas Rutas de la Seda que permiten llegar a Europa por va terrestre, atravesando las repblicas de Asia Central y Rusia, o por va martima pasando por frica, tambin tendran que servir de nuevos mercados, en especial para la construccin de infraestructura. Muy hbilmente, el presidente chino logr hacer de esas rutas mticas un proyecto multilateral, creando el Banco Asitico de Inversin en Infraestructura (AIBB, por su sigla en ingls). Este ltimo cuenta con cincuenta y siete fundadores, entre los cuales estn Alemania, Reino Unido, Francia, India, Corea del Sur, etc. Lo que permite evitar todo aislamiento financiero y diplomtico. China teme por encima de todo dejarse encerrar en un cara a cara con Estados Unidos, como en otra poca le pas a la URSS.

El patriotismo no paga las cuentas

Por el momento, apuesta a las represalias comerciales contra las producciones estadounidenses, a fin de mostrar que no va a ceder. En Estados Unidos, esas medidas no dejan de tener efectos sobre los agricultores, los que, con la suba de los derechos de aduana, ven desplomarse sus ventas, particularmente en lo relativo a cereales, cerdo, carne vacuna Trump les prometi subsidios sustanciales (12.000 millones de dlares), pero estos llegan a cuentagotas y, segn The Wall Street Journal, se instala la preocupacin. El patriotismo no paga las cuentas, testimonia uno de dichos agricultores ( 20 ). Mxime cuando, muy oportunamente, Pekn elimin por completo las tarifas sobre la soja importada de Bangladesh, India y Corea del Sur, y hace su negocio en Brasil (para los cereales y la carne) o en Australia. Y se sabe que un cliente perdido no es fcil de reconquistar.

La cruzada de la Casa Blanca contra el invasor chino es bastante bien recibida en Estados Unidos. En la administracin, muchos piensan que China se inclinar a la manera de Mxico, que acept ciertas restricciones y, sobre todo, la implementacin de un salario mnimo de 16 dlares (13,60 euros, frente a 9,88 euros en Francia) en algunas empresas exportadoras de automviles ( 21 ). Nunca antes un acuerdo de libre comercio haba incluido una clusula social como esa, aunque su aplicacin ser restringida. No ocurre lo mismo con los gigantes de la distribucin como Walmart, que se abastece en un 80% al otro lado del Pacfico, y con algunos industriales. Reunidos en Washington a mediados de agosto, sus representantes estimaron que esos derechos van a causar estragos financieros en [sus] industrias y generar perjuicios a los consumidores estadounidenses ( 22 ). El argumento es clsico cuando se trata de oponerse a cualquier proteccin. No por eso deja de ser cierto. Para ser eficaces, faltara que esas decisiones estuvieran acompaadas de un aumento sustancial del poder de compra de los estadounidenses lo que no parece estar en el orden del da, y sobre todo aun ms improbable de un regreso de las industrias al suelo estadounidense. Segn Bloomberg, los patrones de la industria textil e indumentaria, por ejemplo, ya se inclinan hacia otras regiones: Vietnam, Camboya, etc. ( 23 ). Algunas industrias, como las que utilizan aceros especiales, ya obtuvieron exenciones y pueden importar ms libremente.

Tanto en Estados Unidos como en China, los grandes perdedores de ese conflicto sern seguramente los simples ciudadanos. Si en el entorno de Trump se espera hacer vacilar a Pekn, en el de Xi se quiere creer que, una vez pasadas las elecciones estadounidenses de medio trmino, en noviembre, Washington volver a la mesa de negociaciones. Sin embargo, seala An Gang, investigador en la Pangoal Institution, un think-tank chino, la pulseada supera por lejos la cuestin comercial: Ahora el diferendo tiene implicaciones militares y estratgicas ( 24 ). Los crculos dirigentes temen que los problemas repercutan en el mar de China y Taiwn, donde las tensiones nunca fueron tan fuertes.

Una cosa es segura: el modelo de internacionalizacin y de especializacin de las producciones instaurado en el transcurso de las ltimas dcadas, tanto en Occidente como en China, tiene plomo en las alas. No obstante, no se esboza ningn modelo alternativo ni entre los adeptos al comunismo al estilo chino, ni entre los aduladores del capitalismo a la estadounidense, incluso con un toque de proteccionismo. Lo que deja la puerta abierta a competencias de todo tipo.

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Notas:

1. Texto ntegro del informe presentado por Xi Jinping ante XIX Congreso Nacional del PCCh, Xinhua en espaol, 3-11-17, http://spanish.xinhuanet.com

2. Wendy Wu y Kristin Huang, Did China think Donald Trump was bluffing on trade? How Beijing got it wrong, South China Morning Post, Hong Kong, 27-7-18.

3. China, unsure how to handle Trump, braces for New Cold War, Bloomberg News, Nueva York, 17-8-18.

4. Ibid.

5. Editorial de Global Times, Pekn, 15-7-18.

6. Discurso de Xi Jinping en el Foro Econmico de Davos, CGTN, 17-1-17.

7. Twitter, 18-8-18.

8. John S. McCain national defense authorization act for fiscal year 2019, Congreso, Washington, 13-8-18, www.congress.gov

9. Twitter, 1-3-18.

10. Citado por Gordon Watts, China caught off guard as US trade war highlights Beijings dilemma, Asia Times, Hong Kong, 31-7-18.

11. Jim Tankersley, Steel giants with ties to Trump officials block tariff relief for hundreds of firms, The New York Times, 5-8-18.

12. Transcript of 8/16 Trump cabinet meeting: economic policies matter, RealClear Politics, 16-8-18, www.realclearpolitics.com

13. N. de la T.: En francs puce tiene dos acepciones: pulga y microchip, que hacen un juego de palabras con la expresin tener una pulga detrs de la oreja que equivale a llamar la atencin, despertar suspicacias, avivar(se).

14. Vase Yifan Ding, Bientt des yuans dans toutes les poches?, Le Monde diplomatique, Pars, julio de 2015.

15. Ridha Loukil, Lquipementier chinois ZTE plac sous tutelle amricaine, LUsine nouvelle, Antony, 17-7-18.

16. Elizabeth C. Economy, Chinas new revolution, Foreign Affairs, Nueva York, mayo-junio de 2018.

17. Xi urges breaking new ground in major country diplomacy with Chinese characteristics, Xinhua, 24-6-18, www.xinhuanet.com

18. Examen statistique du commerce mondial 2018, Organizacin Mundial del Comercio, Ginebra, www.wto.org

19. Birmania, Brunei, Camboya, Indonesia, Laos, Malasia, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam.

20. Jesse Newman y Heather Haddon, US to pay farmers $4,7 billion to offset trade-conflict losses, The Wall Street Journal, Nueva York, 28-8-18.

21. El 40% del valor de produccin de un automvil debera producirse en empresas en las que el salario es de al menos 16 dlares.

22. Owen Churchill, US trade panel hears harsh criticism of proposed new tariffs and praise for Chinese craftsmanship, South China Morning Post, 21-8-18.

23. Fashion retailers turn to Cambodia and Vietnam as tariffs hit China, Bloomberg News, 20-8-18.

24. China, unsure how to handle Trump, braces for New Cold War, op. cit..

Por Martine Bulard, jefa de redaccin adjunta de Le Monde diplomatique, Pars.

Traduccin: Brbara Poey Sowerby.

Fuente: https://www.eldiplo.org/232-todo-se-juega-en-brasil/quien-ganara-la-guerra-comercial/



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