Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-12-2018

Soberbia, de izquierda o de derecha?

Marcelo Colussi
Rebelin


El ttulo del presente texto puede llevar a equvocos: acaso la soberbia tiene ideologa? En un sentido, como todo concepto perteneciente a un marco determinado de valores: s. Pero en tanto accin humana comn a todos los mortales, por supuesto que no, pues no es ni de izquierda ni de derecha en trminos polticos. Es, segn el Diccionario de la Real Academia Espaola, la Altivez y apetito desordenado de ser preferido a otros. Est en el mismo mbito semntico que la petulancia, la altanera, la jactancia; en otros trminos: el menosprecio del otro a partir de la supervaloracin de s mismo.

Ahora bien: el hecho de presentarla a travs de esa provocativa pregunta tiene una finalidad muy precisa: abrir el debate en torno al porqu de su marcada persistencia en el campo amplio de lo que llamamos izquierda (entendiendo por tal aquella postura que es crtica, en mayor o menor medida, con lo establecido, que intenta construir algo novedoso y superador a partir de lo dado).

Tradicionalmente, para la cosmovisin cristiana dominante en Occidente, la soberbia es considerada un valor negativo, un vicio, un puente con lo demonaco (el diablo no se somete a dios al poder por soberbio). Incluso, constituye un pecado mortal, segn la Iglesia Catlica. De hecho: el primero y principal. Una conducta correcta, en tal sentido, debe alejarse de una postura soberbia, la cual sirve, sin ms, como puerta de acceso a todos los otros pecados capitales: lujuria, pereza, gula, ira, envidia y avaricia, aquellos promulgados por el Papa Gregorio Magno en el siglo VI. La anttesis de este ignominioso proceder sera la humildad. En esa lgica, los humanos debemos ser humildes, porque somos finitos, creados, limitados; sentirse soberbio (agrandado, ilimitado, omnipotente) es creerse como el Sumo Creador, lo cual constituye un pecado, acercndonos a Lucifer. (De acuerdo a esa teologa, somos polvo Polvo eres y en polvo te convertirs y para recordarlo humildemente, cada ao los catlicos marcan sus frentes con ceniza en Semana Santa).

Para una visin psicoanaltica del fenmeno humano, podra decirse que la soberbia es un efecto del narcisismo que a todos nos constituye y nos habita, en tanto amor a s mismo. El reconocimiento de la Ley, de los cdigos socialmente establecidos que nos humanizan y nos permiten acceder a un mundo donde no solo existo yo, es lo que nos salva de la locura, de creernos realmente soberbios. La soberbia es el exceso de ese narcisismo, que nos pone ms en el mbito de la locura (psicosis), alejndonos del reconocimiento del otro como un igual (para la soberbia el otro siempre es un estpido, equivocado, inferior a m, y por tanto despreciable, pues vale menos).

La soberbia, en definitiva, anida en todos nosotros, y segn los vericuetos de nuestra siempre dificultosa y problemtica humanizacin, de nuestra entrada en los cdigos sociales que nos hacen uno ms de la serie, tendr ms o menos preeminencia en nuestra estructura de personalidad.

La izquierda, en general con una posicin bastante voluntarista, propia del sentido comn dominante an aristotlico-tomista, posicin que en estos aspectos de lo humano no se ha apropiado enteramente todava de los avances de las ciencias sociales, especialmente del Psicoanlisis, sigue viendo en la voluntad una prominente virtud descollante. Es por la buena voluntad y apelando a un llamado a la humildad segn ese esquema explicativo que podemos superar la soberbia. Pareciera, sin embargo, que la dinmica es ms compleja, puesto que ese llamado no produce mecnicamente la reduccin de la soberbia en cada cuadro de izquierda; y si es un cuadro intelectual con mayor acceso a informacin que otros, por tanto, con mayor cuota de poder social esa soberbia puede ser realmente insoportable a veces.

Si el poder fascina (siempre, en todo contexto, sea de derecha o de izquierda), es porque remite a esa condicin de ilimitado. Y ser ilimitados (sin falla, absolutos, sin ninguna carencia), nos torna dioses. La soberbia implica ese ser ms que otro, y no un simple eslabn ms de la cadena. Pero eso tiene costo: si no hay lmites a la soberbia, entramos al campo de la locura (por eso Freud llam a las psicosis neurosis narcisistas).

Quiz la buena voluntad no alcanza para corregir conductas criticables, lo cual abre una discusin que no es pertinente en este breve texto (hasta qu punto hay voluntad, libre albedro? Qu antropologa se nos abre con la idea de inconsciente?). Pero sin dudas, la soberbia cae mal, porque quien es objeto de una actitud soberbia inmediatamente se siente disminuido, cosificado, denigrado. El soberbio se siente dios, y acta como tal; quien recibe esa mirada, es despreciable? Por supuesto, nadie quiere sentirse despreciado, empequeecido, denostado. Por eso el soberbio de izquierda o de derecha es insufrible.

En la derecha, o ms an: en la ideologa capitalista dominante, que pone su acento en el triunfo individual y entroniza el tener sobre el ser (tener objetos, muchos objetos; lase: consumismo desaforado), la soberbia no deja de ser un vicio, pero vicio tolerado (o aplaudido incluso, quiz por lo bajo, pero aplaudido al fin). Ms an: el ideal capitalista, su ramplona y mediocre moral, ve en el triunfador, el que es ms que el otro, un valor encomiable. La solidaridad, la humildad, la autntica fraternidad, ms all de las pomposas declaraciones de algn discurso insulso, no son precisamente las notas distintivas de su ideario, de su tabla axiolgica. La tica del tener (tener mucho, y cuanto ms se tenga: mejor, porque evidencia que se es ms triunfador) es un punto de llegada deseado.

Ahora bien: qu pasa en la izquierda con todo esto? Los militantes de las fuerzas de izquierda, antes de abrazar los ideales socialistas y solidarios, son seres humanos construidos en la lgica dominante. Por tanto, la fascinacin por lo ilimitado (digmoslo claramente: por el poder, por la ausencia de carencia, por la sensacin ocenica de eternidad y omnipotencia) sigue estando presente. Y ninguna buena voluntad la quita. En todo caso, la restringe, pero siempre en una dinmica de equilibrio inestable.

Si as no fuera, no reaparecera con tanta frecuencia. Por qu en la izquierda no es raro o por el contrario: es bastante comn esa falta de humildad, ese despliegue de soberbia? Aclrese rpidamente: la soberbia en la tica capitalista es exhibir que se es ms que el otro porque se dispone de mayor cuota de poder cuantificable en bienes, en cosas materiales, en dinero (mercanca universal que compra todas las cosas). En esa lgica, el portero de la empresa es menos que el gerente; y ese gerente es menos que Donald Trump, que tiene un capital de mil millones de dlares; y Trump es menos que Rockefeller, que tiene un patrimonio de 600,000 millones de dlares Quin est ms cerca de dios? O, dicho de otra manera, quin es ms? Pues el que ms tiene.

En la izquierda hay otra tica, puesto que no est en juego el tener (el apropiarse) de cosas, de bienes materiales, de dinero. Pero no deja de haber soberbia. All cuenta el saber. El que ms sabe es el ms revolucionario?

El socialismo clsico fue prepotente y arrogante. Siempre nos enviaba a ver tal pgina para encontrar verdades y soluciones. Nos dieron catecismos. Y eso es un grave error, formul a modo de crtica el ex presidente de Ecuador Rafael Correa. Apreciacin correcta, pertinente. En buena medida la teora revolucionaria se transform en verdad revelada; los expertos del cenculo profetizaban. Se pontifica en las iglesias, pero qu pasa cuando se pontifica en el campo popular, en el mbito donde se quiere inventar un mundo nuevo?

Visto desde la tica de la derecha, en el mundo hay mucho que perder: para la clase dominante, justamente su dominio y todo el sinfn de cosas que esa privilegiada posicin le permite acumular. Por eso, como clase, ms all de las diferencias existentes que las hay, obviamente, a veces enormes en los momentos en que puede peligrar su situacin de dominio, se une monolticamente. Est ms que claro cul es su enemigo: la clase explotada. Para el individuo aislado, siguiendo esa ideologa, el peligro es perder cualquier propiedad privada (su msera casa, o su automvil, o la licuadora que tanto esfuerzo produjo para comprarla).

Pero en el campo popular, representado por la ideologa de izquierda, no hay nada que perder, ms que las cadenas de la esclavitud asalariada. Esto puede explicar que aqu se asista a una divisin casi interminable de grupos, pequeos grupos, partidos, divisin de partidos, clulas, mini-clulas, etc., etc. La fragmentacin parece perpetua, inagotable. Quin es el ms revolucionario? Quin recita mejor el catecismo? La relacin con el saber, endiosado como bien supremo en una visin racionalista, funciona como el objeto lujoso, el punto de llegada. El ms revolucionario, al menos eso pareciera en las interminables discusiones, es el que ms sabe.

Es pattico, pero es una cruel realidad. La derecha se une porque tiene mucho que perder. La izquierda no. Y ah aparece la soberbia. Lo que est en disputa no es la tenencia de los mejores y ms costosos bienes (el automvil Ferrari, el reloj Rolex de oro, el whisky escocs aejo, las bolsas Louis Vuitton) sino quin sabe ms. El mito del saber absoluto funciona como el objeto preciado. La descripcin hecha por Rafael Correa es precisa.

Esta es una caracterstica sumamente arraigada en la izquierda, que no siempre se ve con facilidad, y mucho menos se est dispuesto a autocriticar. Pero es imprescindible insistir sobre estos puntos, pues si no se estn repitiendo modelos que solo servirn para repetir errores (otra vez el Comit Central plenipotenciario y el Gulag para quien equivoca una coma en el catecismo?) Nadie est libre de la soberbia, pues eso anida en nuestra humana constitucin. Solo sabindolo podremos buscar los antdotos, que no sern solo acciones voluntarias de buena fe sino, seguramente, procesos ms complejos.

Fue la soberbia la que convirti a los ngeles en demonios pudo decir San Agustn en el siglo IV. Algo similar, en otro contexto, nos ensea el refrn: De lo sublime a lo ridculo no hay ms que un paso. Nadie lo sabe todo; crernoslo es altamente peligroso, y sin autocrtica podemos ser fcilmente demonios o ridculos. Y la izquierda no puede ser ridcula! La izquierda no debe pontificar, pues si no, deja de ser izquierda.


Blog del autor: https://mcolussi.blogspot.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter