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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-12-2018

Un pensamiento desconectado de la realidad

Emir Sader
Rebelin


La separacin entre teora y prctica fue algo que acompa a la izquierda a lo largo de casi un siglo. Quedaron atrs los momentos en que los grandes dirigentes polticos de la izquierda eran, a la vez, grandes intelectuales. Marx, Lenin, Trotsky, Rosa Luxemburgo, Gramsci, fueron ejemplos determinantes de aquel momento en que teora y prctica se imbricaban mutuamente.

A partir de la estalinizacin de los partidos comunistas y del abandono por parte de la socialdemocracia del anticapitalismo, la teora pas o en el mejor de los casos tendi a quedar recluida en las universidades y centros de estudio, sin tener ninguna relacin con la realidad, teoras sin trascendencia prctica. Mientras que la prctica poltica se fue amoldando a las estructuras existentes de los sistemas polticas, sin anlisis ms profundos de la realidad y sin capacidad de disear futuros alternativos.

Latinoamrica tiene una larga tradicin de pensamiento crtico, que tiene en Mariategui, con su capacidad creativa de captar nuestra realidad en sus particularidades, en el marco del marxismo, a su fundador. En este siglo, la intelectualidad crtica vivi nuevos desafos frente a la ola neoliberal, no solamente como proyecto econmico, sino como modelo hegemnico renovador del capitalismo.

En un primer momento se trat de resistir a la ofensiva neoliberal, defendiendo las empresas pblicas de las privatizaciones, los derechos de los trabajadores, las regulaciones estatales, la soberana externa. Ello exigi solamente firmeza de principios. Pero incluso en el seno del Foro Social Mundial hubo quienes -especialmente intelectuales europeos- optaron por criticar al Estado desde el punto de vista de la sociedad civil, rindindose a tesis de carcter liberal. En lugar de proponer procesos de democratizacin del Estado, han preferido caracterizar al Estado como reaccionario, conservador, adversario de los movimientos sociales. Pero han sido posiciones minoritarias, que no han sobrevivido con fuerza al surgimiento de los gobiernos antineoliberales en Amrica Latina.

En un segundo momento -despus de haber participado activamente en los foros sociales mundiales desde la direccin de CLACSO-, fue el tiempo de construccin de gobiernos alternativos al neoliberalismo, con protagonismo de los nuevos liderazgos (Chvez, Lula, Nstor y Cristina, Pepe Mujica, Evo, Rafael Correa). Solamente una parte de la intelectualidad latinoamericana ha comprendido el carcter profundamente antineoliberal de esos gobiernos, que respondan concretamente a los desafos de construir alternativas al neoliberalismo.

Otros han mantenido puntos de vista crticos y distancias, cuando no oposicin frontal. Unos, afirmando que esos gobiernos no eran distintos a los gobiernos neoliberales que los haban antecedido y a los cuales se oponan. No vean cmo la Venezuela de Chvez era radicalmente distinta a la que l haba heredado. Ni como el Brasil de Lula era absolutamente distinto, comparado con el pas que Cardoso le haba dejado. Ni que la Argentina de Menem era un pas frontalmente diferente al que los Kirchner haban reconstruido. Ni que los gobiernos del Frente Amplio uruguayo haban cambiado radicalmente la sociedad del pas. Ni que entre los gobiernos anteriores y el de Evo Morales haba un abismo de diferencias. Ni tampoco que el Ecuador de Rafael Correa era otro pas respecto a los gobiernos anteriores.

Otros han tratado de descalificar a esos nuevos gobiernos, caracterizados como modelos primario exportadores, dilapidadores de la naturaleza, sin darse cuenta de las trasformaciones econmicas, sociales y polticas que esos pases han tenido, por ejemplo, en comparacin con pases como Per y Mxico, que haban mantenido polticas neoliberales. Son intelectuales que se han alejado de la ola progresista que se haba producido en el continente, no logrando ningn tipo de apoyo popular y tampoco logrando proponer alternativas de gobierno, consiguiendo que las alternativas a esos gobiernos hayan estado siempre a la derecha, como la crisis posteriores a esas administraciones han demostrado.

Aun la parte de la intelectualidad que se ha identificado con esos mandatos, en general, no ha tenido una participacin activa en la formulacin de las polticas antineoliberales, que han sido ms mrito de los lderes de esos procesos. Gran parte de la intelectualidad de esos pases ha votado por esos gobiernos, pero bajo la forma de un consenso pasivo -los han preferido a los de derecha o de ultraizquierda-, pero sin participar activamente en la construccin de las nuevas polticas y muchas veces sin siquiera participar en el intenso debate ideolgico.

Un tercer perodo fue el del retorno de la ofensiva conservadora y crisis de gobiernos progresistas, sustituidos en varios casos -Argentina, Brasil, Ecuador- por gobiernos de restauracin neoliberal o sometidos a duras ofensivas de la derecha, como en los casos de Venezuela, Bolivia e incluso Uruguay.

En este perodo, la distancia entre la prctica intelectual y los desafos polticos concretos de la realidad latinoamericana ha sido ms evidente. Los lderes polticos de la izquierda, los partidos y los movimientos populares no cuentan, en general, con contribuciones de intelectuales que puedan ayudar a hacer balances, ubicar las debilidades, apuntar hacia su superacin y comprender el nuevo perodo poltico que tenemos por delante; estos lderes y colectivos tienden a sufrir el aislamiento respecto a la intelectualidad, a sufrir la falta del debate de ideas pertinentes con los desafos concretos y los nuevos horizontes a dibujar y a encarar.

Una tendencia a encierro en las universidades, centros de estudio, instituciones, con los correspondientes procesos de despolitizacin, de burocratizacin en los medios intelectuales. Rasgos tpicos de pocas de reveses, de repliegue de la izquierda, de prdida de iniciativa y de ofensiva de la derecha. En el perodo actual es notoria la falta de participacin de la intelectualidad en los debates pblicos, la prdida de perfil de la presencia de gran parte del pensamiento social latinoamericano, mostrando un perodo de retroceso en la creatividad terica y el compromiso poltico.

Las tendencias crticas, que no valoran las conquistas de este siglo, tienden a predominar; el alejamiento de partidos y movimientos populares, la adhesin a otras alternativas. Pero, principalmente, la despolitizacin, el refugio en temas e intercambios acadmicos, lejos de las prioridades y las urgencias polticas de sus pases, del continente y del mundo. Las crticas a los partidos y liderazgos de izquierda vuelven a encontrar espacio, a veces de forma muy coincidente, con las de la derecha, despus de haber prcticamente desaparecido en los aos de auge de los gobiernos progresistas, frente a los cuales haban perdido su discurso.

Es muy significativo que lvaro Garca Linera, que fue considerado el ms importante intelectual latinoamericano, reciba manifestaciones de rechazo en el medio intelectual del continente. Que Rafael Correa no sea reivindicado tambin por el medio intelectual, como si l no fuera, adems de gran lder poltico, un importante intelectual latinoamericano, seales de que la contraofensiva conservadora hace sentir sus efectos, de forma directa o indirecta, tambin en la intelectualidad del continente.

Solamente la comprensin de la perspectiva histrica en que se ubica Latinoamrica, la naturaleza de los problemas que enfrenta la izquierda, el carcter de los reveses actuales, la dimensin de los nuevos retos, los elementos de continuidad con la lucha antineoliberal y los elementos nuevos, que exigen readecuaciones por parte de la izquierda, permiten un nuevo ciclo de compromiso de la intelectualidad latinoamericana con la historia contempornea de nuestro continente. No caben ms iniciativas que no se traduzcan en contribuciones concretas, en nuevas interpretaciones de lo que vivimos.

La intelectualidad del pensamiento crtico latinoamericano necesita ms profundidad, creatividad, trabajo colectivo, compromiso poltico, ideas, acercamiento a los movimientos y partidos populares. Agregar a la resistencia al neoliberalismo la participacin concreta, con anlisis y propuestas, en la recuperacin de las fuerzas antineoliberales, ms all de lo cual, la teora se volver a apartar de la prctica, se perpetuar como ideas sin trascendencia respecto a la realidad concreta y se facilitar la ofensiva poltica e ideolgica de la derecha.

Sin teora, la prctica se vuelve impotente. Sin prctica, la teora se vuelve inocua.

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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