Portada :: Brasil :: Bolsonaro: amenaza fascista en Brasil
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2019

Los militares brasileos, el expansionismo, las fronteras ideolgicas y la alianza con EEUU

Aram Aharonian
Rebelin / Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico


Las aspiraciones geopoltica de Brasil desde su restriccin regional, centrada en convertirse en satlite privilegiado de EEUU para hegemonizar Sudamrica, hasta sus devaneos globales contemporneos, pese a los retos internos como la pobreza extrema, 12 millones de desempleados, el hambre, la desnutricin.

Los militares brasileos, reacios al plan del nuevo presidente Jair Bolsonaro de albergar bases militares de Estados Unidos (en Alcntara, la frontera noreste, la Triple Frontera con Argentina y Paraguay o la Amazonia), lograron que, por el momento y a apenas nueve das desde la toma de mando, desistiera de sus planes. La decisin fue anunciada por el ministro de Defensa, general Fernando Azevedo e Silva, tras la repercusin negativa entre la cpula militar.

En los primeros diez das en el poder y su relacin amorosa con las Fuerzas Armadas tambin parece haberse deteriorada. No habr cesin de territorios a EEUU por ahora, pero para satisfacer a la poderosa bancada ruralista del Congreso (representando de terratenientes , trasnacionales y del negocio agroindustrial exportador), el Instituto Nacional de Colonizacin y Reforma Agraria (Incra) orden suspender todos los proyectos de atribucin de tierras en el pas para asentamientos familiares.

El Incra orden detener los procesos de adquisicin, enajenacin u otra forma de obtencin de tierras para el programa nacional de reforma agraria (suspensin de un proyecto en curso desde los aos 19709, medida que afecta a mil 700 procesos abiertos en el pas para identificar y delimitar territorios de afrodescendientes y pueblos originarios.

Bolsonaro firm un decreto con el cual el Incra dej de pertenecer a la Casa Civil de la Presidencia para pasar a ser parte del Ministerio de Agricultura. Alexandre Conceio, de la direccin nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, advirti que la medida agravar la situacin en el campo y traer mayores conflictos.

Ceder territorios

Al asumir la presidencia, el mandatario ultraderechista afirm que analizaba la posibilidad de ceder espacio territorial para instalacin de bases de EEUU en territorio brasileo, un anuncio que sorprendi al ministerio de Defensa y a la alta oficialidad.

Los mandos consideraron que es innecesaria e inoportuna, que no est afinada a la poltica nacional de Defensa y podra complicar las delicadas discusiones bilaterales para el uso del Centro de Lanzamiento de Alcntara, de la Fuerza Area, en el estado Maranhao, para el posicionamiento de satlites: los brasileos quieren vender servicios en rgimen de cooperacin y no ceder el control de la base.

Bolsonaro, en entrevista con la cadena SBT, admiti una aproximacin blica con Washington, en una agenda que quiere disear cara a cara con Donald Trump. Segn Matias Spektor, de la Fundacin Getulio Vargas, la instalacin de una base se traducira en altos costos financieros y para justificarlos sera necesario un escenario en el cual Washington intentara una intervencin militar o defender la regin de otra potencia.

En la entrevista, Bolsonaro habl de la supuesta intencin de la dictadura de Maduro, y dijo- Brasil debe preocupase. Por su parte, EEUU est preocupado por el aumento de las presencias china y rusa en la regin y una base transformara la dinmica regional. Lo cierto es que ningn otro pas latinoamericano va en ese sentido, lo que creara sospechas en el relacionamiento de Brasilia con sus vecinos, mientras transforma a Brasil en aliado de EEUU, seala Spektor.

Paradojalmente, las bases de EEUU en Brasil llegaron en el mbito de la participacin en los combates al nazifascismo con la Fuerza Expedicionaria Brasilea (FEB), al comienzo de la dcada de 1940. El temor cobr fuerza cuando al final de 1941 los japoneses atacaron Pearl Harbor y EEUU convertido en beligerante- presion a Brasil a negociar el uso de las bases de Belm, Natal e Recife, a lo que no se opuso el presidente Getlio Vargas

Despus de la Segunda Guerra Mundial del siglo XX, las bases estadounidenses fueron blanco de un duro embate entre la derecha y el Partido Comunista do Brasil, liderado por Luiz Carlos Prestes, que moviliz grandes masas para exigir la devolucin de las instalaciones militares y navales, en defensa de la soberana del pas y contra la presencia de los militares norteamericanos.

Bolsonaro es un partidario acrrimo de la poltica del presidente estadounidense, Donald Trump, al punto de que lo apodan el Trump brasileo, y no escatima esfuerzos para fortalecer sus lazos con Washington. Los dos presidentes han sido acusados de misginos, racistas, xenfobos y enemigos de la prensa tradicional e independiente, entre otras acusaciones.

Las tesis del expansionismo brasileo y su poltica exterior, netamente colonialista, no son nuevas. Si bien uno puede remontarse a su independencia, stas tomaron especial vuelo durante la dictadura militar-empresarial de 1964-1985, donde el general Golbery do Couto e Silva autor en 1966 de Geopolitica do Brasil- se convirti en el terico de la dictadura (y luego tambin de la apertura democrtica, con la fragmentacin total de la oposicin civil en varios partidos).

Pero, incluso en los aos de los gobiernos del Partido de los Trabajadores (2002-2017), pasaron a proliferar entre los militares de derecha (en las escuelas Superior de Guerra y de Estado Mayor de las Fuerzas Armadas) y tambin entre los diplomticos brasileos, teoras sobre el papel hegemnico que estara reservado a Brasil en Amrica del Sur.

De esos estudios surgieron varias teoras netamente expansionistas que fueron motor de la dictadura: las de las fronteras ideolgicas, la de la Fuerza Interamericana de Paz, la del gendarme mantenedor del orden continental, la del satlite privilegiado, la del destino manifiesto de Brasil al sur del Caribe, la de su vocacin rioplatense, la de que las fronteras brasileas deben estar en los Andes, la de las aperturas hacia el Pacfico, la del puerto libre en el Caribe, la del control del Atlntico Sur, la de la instalacin en la Antrtida, la de heredar las excolonias lusas de frica, etctera.

Pero tambin surgieron de all los frenos a los procesos de integracin latinoamericanos y caribeos, con el desmantelamiento del Mercado Comn del Sur (Mercosur), la Unin de Naciones Sudamericanas (Unasur) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeos (Celac), aun cuando fue, con Lula da Silva, uno de los promotores del fracaso del rea de Libre Comercio de Amrica Latina (ALCA), que propona Estados Unidos.

Hoy, aquellas viejas tesis y teoras parecen haber reflotado con el gobierno de Jair Bolsonaro, quien cree que la Unin Sovitica an existe y por ello hay que combatir al comunismo. Y por eso incluso ha amenazado con intervenir militarmente contra Venezuela.

Las fronteras ideolgicas y el satlite privilegiado

Cuando analizamos las posiciones de Brasil en relacin con sus vecinos, que llegan hasta a las amenazas ms o menos veladas de intervencin militar, es necesario volver a analizar la teora del satlite privilegiado o del subimperialismo brasileo y la tesis de las fronteras ideolgicas, sealaba en 1971 el analista y politlogo brasileo Paulo Schilling.

La idea bsica de la integracin latinoamericana bajo la tutela norteamericana fue expuesta crudamente por N. J. Spykman, uno de los tericos geopolticos ms influyentes en Estados Unidos: "Todo lo que no sea forjar una Grossraumwirtschaft -el gran espacio vital- que incorpore todo el continente en base a una economa planificada, con produccin controlada y direccin centralizada del comercio internacional, no podr sobrevivir (...). Ninguno de los estados latinoamericanos se avendra a realizar de buen grado los cambios imprescindibles para crear esa economa regional (...). Solamente la conquista del hemisferio por EEUU y la implacable destruccin de las economas nacionales ahora existentes podra realizar la integracin necesaria"., sealaba.

Partiendo de la estrategia estadounidense, los tericos geopolticos de la Escuela Superior de Guerra brasilea procuraron adaptarse a lo que pareca ser una fatalidad ineludible, tratando simultneamente de asegurar para Brasil una situacin privilegiada.

El general Golbery do Couto e Silva, el gran terico de la geopoltica durante la dictadura y de la Sorbonne, expona as el problema: "Las naciones pequeas se ven de la noche a la maana reducidas a la condicin de estados pigmeos y ya se prev su melanclico fin, bajo los planes de inevitables integraciones regionales; la ecuacin de poder en el mundo se reduce a un pequeo nmero de factores, y en ella se perciben solamente pocas constelaciones feudales -estados barones- rodeadas de estados satlites y vasallos (...). No hay otra alternativa para nosotros sino aceptarlos (los planes de integracin del imperio) y aceptarlos conscientemente..."

"() Brasil parece estar en condiciones superiores, por su economa no competitiva con la economa de Estados Unidos, por su larga y comprobada posicin de amistad y, sobre todo, por los recursos decisivos de que dispone, para una 'bargaa (canje) leal' (... )", y propona concretamente "una alianza que, por otro lado, traduzca el reconocimiento de la real estatura de Brasil en el Atlntico Sur, poniendo trmino a cualquier poltica bifrontal y acomodaticia con relacin a nuestro pas y a la Argentina ... ".

En resumen, segn los geopolticos de la "Sorbonne", Estados Unidas deberan reconocer el destino manifiesto de Brasil en Amrica del Sur, eligindolo satlite privilegiado: Tambin Brasil puede invocar un destino manifiesto tanto ms cuanto que ste no choca, en el Caribe, con el de nuestros hermanos del Norte.

Con el golpe militar del 1 de abril de 1964 y la eliminacin de las fuerzas nacionalistas populares, las tesis de la Escuela Superior de Guerra pasaron a constituir la estrategia de ltamarat, la cancillera brasilea, para Amrica latina. Los militares de derecha brasileos -partiendo del dogma castrense de la necesidad de unidad de comando- se prepararan para la ingrata tarea que les fuera atribuida por el Pentgono y por los monopolios norteamericanos, dentro de su estrategia global de entonces, de lucha contra el comunismo.

La idea de la creacin de un estado militarista subdesarrollado al servicio del plan imperialista de integracin latinoamericano y del mantenimiento de la paz imperial, podra ser entonces puesta en prctica, sealaba Schilling.

La piedra angular de la "doctrina de la Sorbonne" (inteligencia verncula) era la bipolarizacin mundial entre Washington y Mosc y la inevitabilidad de la tercera guerra mundial. Para "mantenerse fiel a su formacin occidental y cristiana", no le quedara a Brasil otra alternativa que la incorporacin total e incondicional al bloque occidental, o sea, a Estados Unidos.

Otro de los hombres de la "Sorbonne''', el mariscal presidente Castelo Branco, analizaba la situacin as: "En la presente coyuntura de una confrontacin del poder bipolar, con radical divorcio poltica-ideolgico entre los dos respectivos centros de poder, la preservacin de la independencia presupone la aceptacin de un cierto grado de interdependencia, ya sea en el campo militar o en el poltico. Consideramos nuestro deber optar por una ntima colaboracin con el sistema occidental, en cuya preservacin repasa la propia supervivencia de nuestras condiciones de vida y dignidad humana".

El diario O Globo, reflejando los puntos de vista oficiales de la dictadura de Castelo Branco, aconsejaba "deshacerse de interpretaciones anticuadas sobre la soberana absoluta por incompatibles con el derecho internacional y principalmente con el derecho de gentes (...). Las modernas doctrinas de soberana condenan el culto idlatra e irracional de la soberana y afirman el concepto de la soberana relativa".

Vasco Leitao da Cunha, el, ministro de Relaciones Exteriores de Castelo Branco, estableca de la siguiente manera la tesis de las fronteras ideolgicas de Itamaraty: "Las fronteras fsicas entre los pases americanas son anticuadas: la hora exige el sacrificio de una parte de la soberana nacional; la interdependencia deber sustituir a la independencia".

En un documento confidencial -AAA 520.1 (22) (del ministerio de Relaciones Exteriores)-, divulgado por Tribuna da Imprensa 11, Itamaraty aceptaba totalmente la tesis estadounidense de integracin continental, no slo en el terreno econmico, poltico y cultural sino tambin en el militar: "El principio de interdependencia debe tener sentido prctico, tanto en la propuesta alianza como en la Organizacin de los Estados Americanos -OEA-, que se podra encargar de ciertos deberes, obligaciones y derechos hasta ahora de competencia exclusiva de los gobiernos de los respectivos pases".

La Fuerza Interamericana de Paz (FIP), entonces en estudio, era definida as por el ministro Leitao da Cunha: "La idea precisamente de una fuerza de paz es la que preside la organizacin de un cuerpo de bomberos. Por lo tanto, es una idea de cooperacin, de pacificacin. No es una idea blica. La fuerza de paz nunca puede tener un objetivo blico. Ella puede, en un momento determinado, si fuera atacada, tener que emplear sus armas para defenderse. Pero eso tambin lo hace la polica y el propio cuerpo de bomberos: cuando hay pnico en un incendio, tiene a veces que usar sus armas".

La poltica de intervencin militar del Brasil en pases del continente que son considerados sus reas estratgicas, fue intensa y profundamente debatida por la Escuela Superior de Guerra. Un documento secreto divulgado en la poca por el semanario uruguayo Marcha, colocaba la preocupacin de los militares brasileos respecto a la subversin en los pases limtrofes.

Durante el gobierno de Castelo Branco Brasil estuvo a punto de poner en prctica la tesis intervencionista en relacin con Uruguay, entonces "convulsionado por intensa agitacin sindical".

Hermano Alves, en el Correio da Manha, describa cmo el general comandante del III Ejrcito Justino Alves Barros "traduca" en lenguaje popular la complicada filosofa geopoltica de la "Sorbonne": El llamado principio de autodeterminacin de los pueblos sirvi solamente a los comunistas. Yo mismo era contrario a la poltica entonces seguida por Itamaraty y que result en la prdida de Cuba para el mundo democrtico, en favor de los soviticos. Aseguro, sin embargo, que no habr nueva Cuba en Amrica latina a despecho de la ofensiva comunista en Santo Domingo, en Bolivia y en otros pases del continente...".

En lo econmico, los planes integracionistas se desarrollaban, aparentemente, tambin sin mayores obstculos. El esquema elaborado en Wall Street y aprobado prcticamente por unanimidad (regstrase la nica excepcin de Ecuador), en Punta del Este, bajo la batuta personal de Lyndon Johnson, era perfecto. Con la institucin del Mercado Comn Latinoamericano, desapareceran las fronteras econmicas, haciendo ms racional la explotacin del continente sur por los monopolios estadounidenses.

El enorme complejo industrial yanqui instalado en Sao Paulo, fue planeado con miras al mercado comn. Al contrario de la estrategia inglesa para Amrica latina (dividir para explotar mejor), la estadounidense se basaba en el principio de que hay que integrar para explotar mejor, ms racionalmente.

El fracaso de los planes integracionistas

La "filosofa de la entrega", elaborada y divulgada por la Escuela Superior de Guerra brasilea, parta de dos premisas fundamentales: la polarizacin de fuerzas entre Washington y Mosc y la inevitabilidad de la tercera guerra mundial. Sucede que el antagonismo Unin Sovitica-Estados Unidos no era absoluto ni irreversible. La "coexistencia pacfica" se consolidaba cada vez ms.

Creca, consecuentemente, el nmero de militares latinoamericanos que convencidos de haber credo un "cuento del to" al apoyar la sumisin a los Estados Unidos bajo el pretexto de "salvar a Amrica latina de la hidra del comunismo', cuando observaban la cordialidad y el entendimiento casi total existente entre el Kremln y la Casa Blanca, y, luego la diplomacia del ping pong entre chinos y yanquis.

Otra de las causas fundamentales del fracaso de la poltica integracionista latinoamericana puede ser encontrada en los frutos de la dominacin inglesa en el continente sur. Los efectos de la balcanizacin son difciles de anular. La desconfianza y los conflictos entre nuestros pases -en general hbilmente incentivados por el imperia1ismo- produjeron brechas profundas, generaron resentimientos y rivalidades muchas veces absurdos. El nacionalismo de nuestros pueblos fue -en muchos caso-- dirigido en contra de un pueblo hermano vecino y no en contra del enemigo comn: el imperialismo de turno.

Podramos definir como una "herencia maldita" ese fenmeno geopoltico, una herencia dejada por Inglaterra a sus herederos, los estadounidenses. Como la estrategia de los dos imperios es diametralmente opuesta (dividir para explotar mejor - integrar para explotar mejor) los planes de Washington eran obstaculizados por los efectos residuales" del imperio que pas. Eso qued absolutamente claro en los casos del Mercado Comn Latinoamericano y en el de la Fuerza Interamericana de Paz.

Como vimos anteriormente, los planes yanquis de integracin se procesaran en distintos campos. En lo poltico, la Organizacin de Estados Americanos asumira una serie de atribuciones y prerrogativas de los actuales estados-miembros, dentro de las tesis de la interdependencia o de la independencia relativa. En el campo militar, la Fuerza Interamericana de Paz se encargara del mantenimiento de la "paz imperial", tornando dispensables las intervenciones directas y unilaterales tantas veces consumadas por los EEUU en el pasado.

En lo econmico, la solucin estara en el Mercado Comn, en la abolicin de las fronteras econmicas, que permitira una explotacin ms racional del continente por los monopolios internacionales.

Spykman admita que "solamente la conquista del hemisferio por los EE. UU. (...) podra realizar la integracin necesaria", pues "ninguno de los estados latinoamericanos se avendra a realizar de buen grado los cambios imprescindibles para crear esa economa regional... ". Es obvio que habra resistencia por parte de las burguesas nacionales de nuestros pases a aceptar una integracin que incluyera a los propios EEUU en el Mercado Comn, que deba establecerse a partir de 1973. Sera el equivalente a admitir un lobo en un rebao de ovejas.

La idea fundamental consista en establecer una base territorial preferencial para los monopolios internacionales. Se repetira, entonces, en el mbito continental, la exitosa experiencia de Sao Paulo -la gran base territorial del capital extranjero en Brasil-.

La situacin privilegiada que el estado bandeirante ocupa hoy dentro del contexto brasileo (una gran parte de la plusvala generada en el resto del pas afluye a Sao Paulo, asegurando a los paulistas -incluso a los obreros- un nivel de vida muy superior al nacional), es una muestra de lo que sera la posicin que ocupara Brasil dentro de una Amrica latina, o por lo menos de una Amrica del Sur integrada segn los planes yanqui-brasileos.

La asociacin entre la burguesa industrial y los militares (una versin subdesarrollada del "estado militarista" vigente en EEUU), tena como objetivos fundamentales el mantenimiento del status interno (amenazado durante el gobierno de Goulart por los planes reformistas .y por el acelerado avance de las masas), y la abolicin de las fronteras econmicas en el continente, lo que asegurara a los monopolios internacionales establecidos en Brasil y a la burguesa industrial brasilea asociada a los mismos, una considerable ampliacin de mercado.

En lugar de incorporar al mercado de consumo la masa campesina brasilea (como pretendan los sectores nacionalistas populares), se intentara conseguir clientes allende las fronteras.

Nuevos tiemposy China?

Hay mandos militares que entienden que la situacin es muy diferente y que insisten en que no estn dispuestos a entregar territorios (y menos la Amazonia) al hegemn del Norte. Sobre todo cuando la economa brasilea depende de sus exportaciones a China y de sus posibles inversiones en proyectos de infraestructura. Ya EEUUs pidi a Brasil que reduzca su dependencia econmica con China, su mayor socio comercial.

Brasil ya sinti los efectos de la disputa comercial entre Estados Unidos y China. Como contracara del aumento de las exportaciones debido a la interminable demanda de materias primas del gigante asitico, hay que computar una creciente dependencia como socio comercial. China fue el destino en 2018 del 28,8% de los embarques que partieron de los puertos brasileos, resultado concreto de la guerra de aranceles que redund en el aumento de la demanda hacia Brasil de granos, carne y minerales.

Casi la mitad de lo que el pas produce de estas commodities (47.300 millones de dlares sobre un total de 53.200 millones) tuvieron como destino China, mientas que hacia EEUU viaj el 12% del total. Desde 2001 que las exportaciones de productos primarios no estaban tan concentradas en un nico destino, cuando la Unin Europea ostentaba el 50,6% de las ventas, con un monto de 13.200 millones de dlares.

Y esta mayor dependencia llega en momentos en que Bolsonaro, elev la tensin con eses pas al que amenaz con restringir las inversiones chinas en Brasil.

Pero por ms que el tango de Enrique Cadcamo (Por la vuelta) insista que la historia vuelve a repetirse, la situacin geopoltica mundial es muy diferente hoy a las que se viva en 1940 y durante la dictadura. Pero las amenazas de Bolsonaro no hay que tirarlas en saco roto. Ser difcil aliarse a EEUU cuando de las ventas a China y de sus eventuales financiamientos en infraestructura, depende su presente y seguramente su futuro.

Aram Aharonian es periodista y comuniclogo uruguayo, magster en Integracin, fundador de Telesur, preside la Fundacin para la Integracin Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE).

Fuente: http://estrategia.la/2019/01/11/los-militares-brasilenos-el-expansionismo-las-fronteras-ideologicas-y-la-alianza-con-eeuu/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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