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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-01-2019

El reposo en las sombras de la ideologa

Emilio Cafassi
Rebelin


La asuncin y primeras medidas del gobierno de Bolsonaro en Brasil, invitan a una reflexin que excede la concepcin terica y poltica de la ideologa para acercarnos -no sin alarma- a cambios importantes en los nfasis de la subjetividad de los dominadores. Es mucho ms sencillo desmentir la retahla de boutades y disparates conceptuales de su discurso de asuncin que comenzar a alumbrar la silueta deforme del engendro humano deshumanizado que representa. Pero fundamentalmente, el ejercicio -imposible de acometer aqu en profundidad- supera al propio monstruo o a la dramtica coyuntura brasilea que no es sino el extremo caricaturesco de una profusin capilar de neofascismos en el mundo con un comn denominador y particularismos localistas. Ya sea en el primer, tercer o ensimo mundo.

Cuando Bolsonaro arenga a combatir la ideologa de gnero, o anuncia la expulsin del perfil ideolgico de la diplomacia, est sobrexponiendo los rasgos umbros aunque cardinales de su configuracin ideolgica que consiste en su renegacin. Quin, como en su caso, combate las ideologas, carecera de ellas. A lo sumo portara valores. Las ideologas seran para l siempre aquellas concepciones de la humanidad, el mundo, la naturaleza, el saber, etc., necesariamente falsarias y pervertidas. El principal atributo de una concepcin ideolgica es el abandono de autoconsciencia de tal (lo que es vlido tambin para las ideologas subalternas). Obviamente expresa una de las formas de alienacin humana que concibi Marx cuando precisamente formul la categora sociolgica de ideologa, aunque la capacidad de lo que llam control y produccin de los bienes espirituales, de la cultura en general ha cambiado sustancialmente de entonces a hoy por los mecanismos y dispositivos que la manipulan. En el siglo XIX no se haba desarrollado la industria cultural capitalista. No es un cambio menor aunque no desmienta que se trata de descripciones deformadas y hasta invertidas, sino de la capacidad de que las ideas triunfantes sean aquellas que las clases dominantes desean para sus intereses con creciente exclusividad. Uno de los modos, es atribuir las sustantividades propias a terceros, o en otros trminos, nominar lo propio como ajeno.

El ejemplo de la alusin a la ideologa de gnero para referirse supuestamente y de modo genrico al feminismo (prescindiendo de las mltiples variantes y ramas que lo nutren como si fuera unvoco) nos ahorra abstracciones. Si hay una ideologa de gnero es precisamente la patriarcal que se sustenta en la dominacin de un gnero sobre el resto y de prcticas sociales normativamente precisas que excluyen cualquier alternativa a ellas. El hilarante video de la ministra Damares Alves, a cargo del recientemente creado Ministerio de la Mujer inaugurando una nueva era brasilea en la que el nio viste de azul y la nia de rosa conmueve hasta a la prensa de derecha (generalmente mis fuentes cuando de apreciar los nfasis ideolgicos se trata). No sera nada diferente a esta maniobra comunicacional llamar al comunismo o al socialismo ideologa de clase. Quizs por esa razn, en una increble irona histrica que ni siquiera llega a los talones de un Fukuyama, proclam Bolsonaro el fin del socialismo mucho antes de que se hubiera desarrollado en Brasil, ni siquiera soado an, como en todo el resto de la Amrica Latina progresista. Slo regulaciones neokeinesianas del capitalismo y expansin de derechos sociales y civiles. Es justamente el nfasis en la negacin lo que lo caracteriza. De este modo, reafirma que su pas volver a estar libre de amarras ideolgicas para lo cual se propone valorar la familia, respetar las religiones y nuestras tradiciones judeo-cristianas () conservar nuestros valores, liberarnos de la criminalidad y el yugo de la corrupcin y la sumisin ideolgica. Ser novedosa esta ideologa?

Si tuviramos que etiquetar groseramente las transformaciones subjetivas a las que alud al comienzo, reconocibles en el progresivo avance de una ideologa neofascista con matices localistas en el mundo lo titulara como odio a la otredad. Se viene incubando un rencor que no excluye los rasgos fbicos hacia segmentos humanos cada vez ms amplios aunque con epicentro en mayoras y minoras histricamente oprimidas y abandonadas. Con todos sus matices la tirria se expresar en medidas contra el trabajo, las jubilaciones y pensiones, los pueblos originarios, las minoras sexuales, las mujeres, la intelectualidad crtica, la produccin cientfica y la masa marginal directamente excluida de toda pertenencia social. Paradjicamente, luego de la glorificar la globalizacin y el debilitamiento del peso de los estados nacionales, se asistir a un retorno de su nfasis y un ataque -o al menos estricto control- de las migraciones. La exaltacin de la inseguridad viene siendo la cscara del huevo que incuba la serpiente de la tirria. De este modo, pobres, inmigrantes, indigentes, y eventuales minoras a eleccin segn circunstancias, sern las excusas, aquellos chivos expiatorios que pasarn a aborrecer otros estratos de aborrecidos.

Habr tonalidades y gradaciones en otras experiencias de restauracin del poder por parte de las antiguas lites conservadoras aggiornadas ahora en el neofascismo. Como cierto espectro cromtico particular se encontrar en las campaas electorales que se avecinan. En ellas, habr manipulaciones grotescas como las crecientes fake news.

Pero en todas ellas el abono que nutrir sus races no ser la tcnica sino la distincin: el odio creciente hacia lo diferente, hacia -el y lo- otro.

Rencor, aborrecimiento, tirria, rabia, inquina, odio, fobia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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