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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-01-2019

Marcha inexorable hacia la catstrofe climtica?

Jos A. Tapia Granados
Rebelin


En una Conferencia Internacional sobre el Cambio Climtico, Ban Ki-moon, secretario general de las Naciones Unidas, afirm que vamos hacia el abismo y estamos pisando el acelerador a fondo. Pero lo dijo en septiembre de 2009. Han pasado ya diez aos. Desde entonces, ha ocurrido algo que sugiera que se ha frenado la marcha hacia el desastre, o que conseguiremos parar y salvarnos del abismo? Aparentemente s, segn el expresidente de EE.UU., Barack Obama, y una fuente de informacin cientfica no menos reconocida que la revista Science. Fue esa revista la que en las ltimas semanas de la presidencia de Obama public un artculo en el que Obama afirmaba que en EE.UU., como consecuencia de las polticas puestas en marcha durante su presidencia, se han desacoplado las emisiones de dixido de carbono (CO2) y el crecimiento econmico, y que las fuerzas del mercado cada vez empujan ms hacia las energas limpias. Segn Obama, eso debera servir para desechar la idea absurda de que la lucha contra el cambio climtico exige aceptar una reduccin del crecimiento econmico o del nivel de vida. De hecho, Obama afirm en el artculo que aunque ese desacoplamiento es ms pronunciado en EE.UU., en todo el mundo surgen datos que muestran que la economa puede crecer sin que crezcan las emisiones de dixido de carbono. 

La demostracin de Obama

Obama basaba su demostracin del desacoplamiento entre el crecimiento econmico y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero en la observacin de que, entre 2008 y 2015, el producto interno bruto (PIB) de EE.UU. aument ms de 10%, mientras que las emisiones de CO2 se redujeron 9,5%. Pero este uso de la estadstica es inapropiado, ya que la conclusin bsica que se infiere depende de una comparacin de solo dos momentos aislados. Es cierto como dice Obama que entre 2008 y 2015 el PIB estadounidense aument al tiempo que se reducan las emisiones de CO2, pero eso no significa que ambas variables estn desacopladas. Significa que en dicho periodo las emisiones de CO2 disminuyeron por efecto de dos cosas: los procesos de desindustrializacin, que se iniciaron hace dcadas en EE.UU., y el estancamiento relativo de la economa estadounidense que sigui a la profunda recesin de 2008-2009.

Si en vez de comparar dos momentos aislados se examinan los cambios anuales durante el periodo 2008-2015, resulta evidente que el crecimiento econmico y el de las emisiones estn claramente acoplados, ya que la tasa anual de variacin del PIB y la tasa anual de variacin de las emisiones de CO2 muestran una correlacin de 0,67. Esto indica que, en gran medida, ambas variables evolucionan juntas; es decir, que una variacin baja o alta de una de las dos variables coincide generalmente con una variacin respectivamente baja o alta de la otra, y viceversa. Por consiguiente, cuanto ms crece la economa, cuanto mayor es la expansin econmica, mayor es el incremento de emisiones de CO2 y, a la inversa, cuanto mayor es la contraccin econmica, la recesin, mayor ser la reduccin de las emisiones.

Por lo que s, desde que se public el artculo de Obama en Science, nadie ha criticado su demostracin del desacoplamiento. Han pasado dos aos desde entonces y el nuevo presidente de EE.UU. y su gobierno estn haciendo todo lo posible para estimular la extraccin de carbn, gas natural, petrleo y todo tipo de combustibles fsiles, adems de impulsar la construccin de gasoductos e instalaciones para que el uso de esos combustibles se facilite y abarate tanto como sea posible a menudo a expensas del erario pblico y se estimule as la actividad econmica. A la vez se multiplican las informaciones sobre desastres climticos en todas partes del mundo. En California, castigada por aos de sequa, hubo incendios descontrolados que duraron semanas y provocaron cientos de muertos y cientos de miles de viviendas destruidas. Pero las fuerzas polticas de los cinco continentes no parecen prestar atencin. 

Medio siglo de crecimiento econmico y emisiones de CO2

Si se examinan las emisiones de CO2 en el ltimo medio siglo, no queda ninguna duda de que su evolucin est directamente relacionada con el crecimiento econmico. La conexin de ambas variables es obvia en la Figura 1 que muestra los cambios anuales de ambas. Tanto en la economa mundial en general (Figura 1, panel inferior) como en la economa de EE.UU. (Figura 1, panel inferior), cuanto mayor es la expansin econmica, mayor es el crecimiento de las emisiones y cuanto mayor es la contraccin econmica (es decir, cuanto ms severa es la recesin) mayor es la reduccin de las emisiones. Las mayores variaciones del PIB mundial son las relacionadas con la Gran Recesin, periodo en el cual el PIB mundial, que no es sino la suma del PIB de todos los pases, creci 2,7 billones de dlares en 2010, tras haberse reducido 1,1 billones en 2009. Esos dos aos fueron, a su vez, los dos aos en los que las emisiones de CO2 disminuyeron y aumentaron ms en todo el periodo 1960-2015, con una reduccin de 325 millones de toneladas en 2009 y un aumento de 1.795 millones en 2010.

 

 

 

 

Figura 1 . Variacin anual de las emisiones estadounidenses (grfica superior) y mundiales (grfico inferior) de CO2 (en millones de toneladas, cuadrados negros) y del PIB estadounidense y mundial (en millones de dlares estadounidenses a precios de 2010, crculos rojos). Elaborado por el autor segn datos de la base de datos CAIT del World Resources Institute, www.cait.wri.org ).

 

 

En las dcadas recientes hubo cierto nmero de aos en los que disminuyeron las emisiones de CO2 en EE.UU. (Figura 1, panel superior), pero la mayor reduccin de dichas emisiones fue la que tuvo lugar durante la Gran Recesin, en 2009, cuando las emisiones de CO2 disminuyeron 403 millones de toneladas. Las emisiones aumentaron mucho, 228 millones de toneladas, cuando en 2010 la economa estadounidense sali de la recesin, aunque no tanto como en 1970, cuando haban aumentado 306 millones de toneladas.

 

 

 

Figura 2 . Emisiones anuales de CO2 de Mxico, Espaa y Argentina, 1980-2015, en millones de toneladas.

 

Los datos de otros pases muestran una conexin similar entre emisiones y actividad econmica. Por ejemplo, la Figura 2 muestra cmo en Argentina las emisiones crecieron casi de forma constante desde 1980,con algunos periodos en los que las emisiones se estancaron o aumentaron menos, todos ellos coincidentes con pocas de crisis econmica, por ejemplo, el corralito a comienzos de siglo, y las crisis de mediados de los ochenta y principios de los noventa. La Figura 2 muestra tambin cmo en Espaa las emisiones crecieron casi ininterrumpidamente desde los aos ochenta, ms lentamente en los aos de menor crecimiento econmico, hasta desplomarse a partir de 2007 por la crisis econmica. En Mxico la Figura 2 muestra ms o menos lo mismo, aunque la recesin que se inici en 2008 tuvo menor efecto. Las emisiones per cpita de estos tres pases, cuya evolucin se muestra en la Figura 3, tienen una evolucin similar, pero como Espaa tiene el mayor nivel de ingreso de estos tres pases y Mxico el menor, las emisiones per cpita espaolas son las mayores y las emisiones per cpita mexicanas las menores de esos tres pases.

 

 

Figura 3 .Emisiones anuales de CO2 per cpita de Mxico, Espaa y Argentina, 1980-2015, en toneladas

 

 

Estos datos y otros muchos que podran mostrarse indican claramente que el crecimiento econmico est ntimamente conectado con las emisiones de CO2. En realidad, el crecimiento absoluto del PIB es el mejor indicador de la variacin de las emisiones. Los nicos periodos en los que las emisiones de gases de efecto invernadero (fundamentalmente CO2 y metano, CH4) se han reducido han sido los aos en los que la economa mundial detuvo su crecimiento y se contrajo, es decir, los periodos de crisis econmica. Desde el punto de vista del cambio climtico, las recesiones, es decir, las crisis econmicas, son una bendicin y la prosperidad econmica es una desgracia. Esta realidad paradjica es ignorada o enrgicamente negada por la mayor parte de los economistas, polticos o intelectuales de los diversos campos y disciplinas, que suelen ver en el crecimiento econmico el instrumento imprescindible para resolver los problemas de la humanidad en general y de cada pas en particular.

Que el crecimiento econmico sea la causa nunca mencionada del cambio climtico es un elemento clave para explicar la terrible situacin en que se encuentra la humanidad. El siglo XX fue el siglo de los combustibles fsiles. Haciendo funcionar primero las mquinas de vapor y luego los motores de combustin, los combustibles fsiles multiplicaron enormemente la capacidad humana para mover objetos o personas, para mantener artificialmente ambientes fros o calientes y para multiplicar la produccin de alimentos, aumentando la productividad de la tierra y del trabajo humano. Los combustibles fsiles desempearon un papel fundamental en las dos guerras mundiales, en las que se utiliz todo tipo de mquinas equipadas con motor de explosin para transportar, matar y destruir. De hecho, es indudable que un factor importante de la derrota de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial fue su falta de acceso a campos petrolferos, con la consiguiente escasez de combustible para la maquinaria blica de Alemania y Japn. Al facilitar el transporte barato, los combustibles fsiles han permitido la enorme expansin del comercio y el turismo mundial que ha tenido lugar en las dcadas recientes.

Muchos piensan que el incremento de la capacidad humana para modificar a corto plazo el medio ambiente en nuestro beneficio ha sido una bendicin, un triunfo de la civilizacin que nos ha hecho ms sanos, ms ricos, ms felices y ms sabios. Es evidente que hoy la gente vive ms aos y el analfabetismo casi se ha erradicado en muchos pases. Adems, hoy da grandes sectores de la poblacin pueden consumir muchos bienes y servicios que en otros tiempos estaban solo al alcance de las minoras adineradas. Muchos de quienes lean este artculo probablemente consumen a diario productos procedentes de todos los continentes. Independientemente de donde vivamos, quiz comemos sardinas pescadas en aguas de Marruecos, vemos videos o programas de TV en aparatos fabricados en Taiwn, comemos lechugas de Chile, saboreamos vino de Argentina, de Espaa o de Sudfrica, viajamos en automviles ensamblados en Corea o en Japn y vestimos ropas o calzamos zapatos fabricados en China, Vietnam o la Repblica Dominicana. No solo eso, sino que, adems, a veces visitamos esos u otros pases. Lamentablemente, la ciencia del cambio climtico muestra que, como los lectores de esta nota probablemente ya sospechan, todo eso es una golosina envenenada. Cada viaje transatlntico en avin implica un metro cuadrado menos de hielo en el rtico. Al consumir esos bienes o servicios estamos siendo partcipes en la produccin de enormes cantidades de gases de efecto invernadero, los gases que estn haciendo aumentar la temperatura de la atmsfera y haciendo la Tierra menos habitable, tanto para nosotros como para las criaturas no humanas que queremos que sigan existiendo. Son esos los gases que, si el proceso no se detiene, llevarn a trastornos climticos tales que llevarn a la muerte de cientos de millones de personas. Quiz, al fin de la humanidad.

Un proceso difuso, prolongado y global

Un aspecto crtico y emponzoado del problema del cambio climtico es que las emisiones de gases de efecto invernadero modifican el clima terrestre mediante un mecanismo difuso, acumulativo, prolongado y de mbito mundial. Las olas de calor, los huracanes, las sequas y los incendios forestales que sufrimos hoy con mayor frecuencia de lo que sera de esperar si la concentracin de CO2 en la atmosfera se hubiera mantenido a niveles preindustriales son los efectos de las emisiones gases de efecto invernadero producidas desde el comienzo de la revolucin industrial, hace dos o tres siglos, y del consiguiente cambio climtico que esas emisiones causaron. Adems, y esto es clave, dada la forma en que est organizada nuestra economa, las emisiones estn directamente vinculadas con las actividades que generan empleos y ganancias empresariales. Todo ello crea una enorme presin psicolgica y social que exculpa a quienes producen los gases de efecto invernadero o a quienes consumimos los artculos cuya fabricacin ha producido esos gases. Por supuesto que las empresas de combustibles fsiles, los fabricantes de automviles y las compaas areas tienen una responsabilidad fundamental en el cambio climtico, porque de sus actividades depende directamente la produccin de una gran parte de las emisiones de CO2.Pero todas esas empresas pueden aducir que lo que producen son bienes deseados por millones de consumidores y, por lo tanto, estn produciendo un beneficio social. La responsabilidad individual de las personas o de las empresas queda as diluida.

La triste realidad es que, desde que se descubri el proceso de alteracin progresiva del clima hace ya varias dcadas, ha habido muchos discursos grandilocuentes y ampulosos, sobre todo de los polticos, sobre la importancia del tema, pero no se han puesto en vigor medidas efectivas para detener el proceso. Cuando se empezaron a medir sistemticamente las concentraciones de CO2 en la atmsfera, en la dcada de 1950, se registraron concentraciones de unas 315 partes por milln (ppm), pero el registro aument ms de una parte por milln (ppm) cada ao y en la actualidad la concentracin atmosfrica de CO2pasa ya de 400 ppm. Estaba en 250 ppm en la poca preindustrial y se estima que debera ser como mucho 350 ppm si se quiere que el clima no siga derivando rpidamente hacia la catstrofe. Pero la cifra, que debera bajar, sigue subiendo. 

Tecnologa y ganancia

Las nuevas tecnologas para producir energa limpia, sin emisiones de CO2, suelen presentarse como la solucin del problema del calentamiento global, pero hasta la fecha no se ha demostrado que por s mismas tengan ningn efecto significativo. Dinamarca es uno de los pases a la cabeza de la innovacin tecnolgica y la produccin de energa elica. Una gran parte de la energa consumida en ese pas es energa obtenida de fuentes renovables, producida sin emisiones de CO2. Los datos muestran sin embargo que las emisiones de CO2 vinculadas al consumo de la poblacin danesa no se han reducido. Entre 1990 y 2014 el consumo total de energa en Dinamarca disminuy ligeramente de228.000 a 210.000 millones de kilovatios-hora (KW.h), mientras que la produccin total de energa renovable se cuadruplic con creces, de 13.300 a 54.000 millones de KW.h. Pero las emisiones de CO2 derivadas del consumo total en Dinamarca fueron 58 millones de toneladas en 1990, 55 millones en 2014 y 54 millones en 2015; es decir, prcticamente no hubo variacin. En 2014, Dinamarca segua estando entre los 50 pases con un mayor nivel de emisiones per cpita de CO2 relacionadas con el consumo interno, 9,8 toneladas por persona. Comprese por ejemplo con las 0,5 toneladas por persona de Nigeria, las 0,9 de Pakistn, o las 1,9de Bolivia (en lugar ascendente en la liga de emisiones per cpita pueden citarse las 2,2 toneladas per cpita de Vietnam, las 3,9 de Mxico, 4,7 de Argentina, 5,0 de Espa a, 6,0 de China, 7,2 de Sudfrica, 9,4 del Reino Unido, 17 de Australia y Canad, 19 de EE.UU., 25 de Kuwait y 45 de Qatar).La creacin de fuentes renovables de energa abarata la energa elctrica y,si no se implementan otras medidas, puede hacer que aumente el gasto por ejemplo en gasolina para automviles o en viajes de avin, que implican enormes emisiones.

La mayora de los economistas y casi todos los polticos o bien niegan el problema del trastorno del clima, como hace Trump, o bien cuentan cuentos de hadas en los que el cambio climtico se resuelve fcilmente con algunas innovaciones tcnicas, como hacen Obama, Gore y quienes gestionan el Sistema Europeo del Comercio de Emisiones. La realidad es sin embargo que la nica manera de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero hasta un nivel capaz de prevenir la catstrofe climtica es la aplicacin de polticas que influyan en la manera de producir y consumir en el conjunto de la economa mundial. Pero obviamente, si esas medidas se pusieran en prctica tendran efectos muy importantes sobre el consumo individual. Es inconcebible prevenir que el cambio climtico llegue aniveles catastrficos d3e millones de muertos si el trfico areo, el comercio internacional, la produccin de carne y la deforestacin continan arrojando cientos de millones de toneladas de CO2 y de metano, los dos principales gases de efecto invernadero, a la atmsfera.

Los lectores de este artculo pueden pensar como yo pensaba hasta hace un par de aos que sus decisiones sobre consumir este o aquel producto son irrelevantes, porque esas decisiones individuales se ven diluidas en un mar de millones de decisiones de personas que deciden sobre su consumo nicamente en funcin de sus gustos o de su capacidad de pagar por lo que consumen. Por qu preocuparme por mis emisiones de gases de efecto invernadero si son una parte infinitesimal del total de las emisiones mundiales? Mi viaje en avin a Nueva York o a Berln es una gota en un ocano y dejar de hacerlo ser como si una persona que tiene cncer se rasca: no servir para nada. Un argumento a favor de no hacer nada que quiz es todava ms poderoso es preguntarse por qu debe uno preocuparse por las emisiones relacionadas con su consumo individual, cuando la responsabilidad principal la tienen las compaas de combustibles fsiles y los gobiernos que sirven a los intereses de BP, Gazprom, Exxon Mobile, Statoil, Repsol, General Motors, Toyota, BMW o Daimler Benz.

El problema est en que en que esa argumentacin es falaz, porque cientos de millones de personas en los pases africanos, por ejemplo, ni utilizan coches ni viajan en avin, ni consumen productos importados, bienes y servicios que consumimos muchos de quienes vivimos en pases de medio o alto ingreso. Todos esos productos se producen a costa de emitir millones de toneladas de gases de efecto invernadero a la atmsfera. Cientos de millones de no-consumidores de pases africanos, asiticos y latinoamericanos apenas participan de la fiesta de la economa mundial y tienen as muy poca responsabilidad por el cambio climtico en comparacin, por ejemplo, con el autor de este artculo o con sus potenciales lectores, que utilizan automviles o aire acondicionado, vuelan en aviones, comen carne y consumen productos importados, si no cada da, quiz cada semana, cada mes, o cada ao. Pero somos nosotros, los habitantes de los pases desarrollados quienes hacemos que esta forma de vida destructiva sea aceptable y atractiva para el resto de la humanidad. Esta idea no es ni mucho menos reconfortante. Para estar a gusto con uno mismo es mucho mejor echarle la culpa al sistema, o a otros.

Las empresas productoras de combustibles fsiles, los fabricantes de automviles y entidades tales como las cmaras de comercio o las asociaciones de fabricantes que defienden los intereses empresariales conocan desde hace mucho tiempo las consecuencias de las emisiones de CO2. Los muchos miles de millones de dlares que invirtieron e invierten en desinformacin buscan evitar que se aprueben medidas legislativas para reducir las emisiones, porque esas medidas supondran una disminucin importante de las ganancias empresariales. Reducir la actividad econmica siempre reduce las ganancias de las empresas y es por ello que para el capital el crecimiento econmico es la gloria que hace feliz a todos y la panacea que todo lo cura.

En su tiempo, all por los aos ochenta del siglo pasado, hubo economistas estpidos que desarrollaron la teora de la curva de Kuznets medioambiental, segn la cual los problemas medioambientales primero aumentan con el crecimiento econmico, pero luego disminuyen. Cuando se aplica al cambio climtico y a la emisin de gases de efecto invernadero, la curva de Kuznets medioambiental supone que el crecimiento econmico primero aumentar las emisiones de CO2, pero luego las reducir. Por tanto, si se permite que la economa de mercado se desarrolle por s misma, el cambio climtico dejar de ser un problema. Frente al optimismo simplista de esta idea que todava defienden muchos economistas, la realidad ha demostrado sin lugar a duda que las emisiones a escala mundial no dejan de aumentar con el crecimiento econmico. Por el contrario, cuanto ms se expande la economa mundial, ms aumentan las emisiones. 

Socialismo

A veces se afirma que la verdadera causa del cambio climtico es el capitalismo, porque la manera en que est organizada la economa de mercado conduce inexorablemente a la expansin de la produccin y, con ello, al aumento de emisiones de gases de efecto invernadero. Para una persona de ideas socialistas que piense que el capitalismo debera terminarse, esta conexin entre el cambio climtico y el capitalismo puede ser una razn ms para luchar por una sociedad poscapitalista. Sin embargo, es obvio que para muchas personas el socialismo no es una opcin atractiva en la actualidad. Quienes se definen a favor del socialismo tienen serias discrepancias sobre si sociedades como las que existieron en la URSS o en China pueden considerarse alternativas al capitalismo occidental, o incluso si pueden denominarse socialistas sin traicionar el significado esencial del trmino. Adems, sea cual sea la respuesta a esta cuestin, el socialismo sovitico sigui por lo general la misma va industrializadora que las economas capitalistas del mundo occidental, produciendo cada vez mayores cantidades de gases de efecto invernadero. Y China, sea socialista o capitalista, con tasas de crecimiento econmico astronmicas, de ms de 10% desde la dcada de 1980, ha alcanzado el dudoso honor de convertirse en el primer emisor de dichos gases durante los ltimos diez aos. Lamentablemente, el ecosocialismo no parece un proyecto a realizar en el futuro inmediato.

Entonces, qu hacer? Mi respuesta es, dicho mal y pronto, que no lo s. Tengo enormes dudas, aunque algunas cosas son obvias. Oponerse a la extraccin de combustibles fsiles, a la construccin de gasoductos o aeropuertos, exigir impuestos sobre la extraccin y el uso de combustibles fsiles y luchar por una gran transformacin social que ponga al sistema econmico a funcionar racionalmente para la humanidad en vez de subordinarlo en todo a las necesidades del capital son aspectos obvios. Pero, adems de todo eso, deberamos hacer nfasis en acciones individuales como hacernos vegetarianos o evitar a rajatabla la utilizacin de artculos de usar y tirar que implican enormes emisiones de CO2? Debemos dejar de usar los aviones o los automviles? Deberamos considerar que aquellas personas que viajan en avin o conducen automviles a diario son tan irresponsables e insensatas como quienes incitan a fumar a los nios? Esto puede parecer exagerado, pero hay que recordar que hace tan solo unas dcadas, los cigarrillos se anunciaban por ejemplo diciendo que tal o cual marca era la preferida por los mdicos. Cuando yo era adolescente recuerdo que una vez recib cigarrillos gratis de promocin en un acto celebrado en el Palacio de los Deportes, en Madrid. Si la memoria no me traiciona, eran de la marca Fortuna. Me hice adicto a la nicotina, claro, an lo soy. Aos ms tarde, en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense fumbamos en clase e incluso en los pasillos del Hospital Clnico. Hoy ya ni siquiera se fuma en los bares. Las costumbres cambian deprisa.

El climatlogo ingls Kevin Anderson, profesor de la Universidad de Manchester, se niega a viajar en avin o en automvil desde hace ya bastantes aos. Probablemente volar en aviones y usar automviles privados son los dos aspectos del comportamiento individual que, junto con el uso de aire acondicionado y el consumo de carne, tienen mayores implicaciones en trminos de emisiones de gases de efecto invernadero. Ahora bien, si el lector de este artculo vive en un pas de renta media o alta, como muy probablemente ser el caso si est leyendo este artculo, cuanto ms se niegue a usar automviles y aviones y use solo barcos o trenes para trayectos de larga distancia, se desplace al trabajo en bicicleta o transporte pblico o rechace el uso de artculos de usar y tirar (todo ello cosas normales que el entorno econmico y social nos impone todo el tiempo) ms rarito parecer. Hemos de embarcarnos entonces en una campaa de no consumir en la que apareceremos como gente rara, tontorrones que se empean en cosas que no sirven para nada? La historia de los movimientos por el cambio social est llena de casos en los que las acciones individuales parecieron estpidas e intiles. Quiz a partir de ah pueda intuirse una respuesta. Los molinos de viento contra los que arremeta Don Quijote tienen una existencia muy real en nuestro mundo. Pero tambin hay muchos sanchos. Todos somos quijotes y sanchos a la vez.

2019

Como es sabido, la poca de estancamiento econmico que sigui en muchas partes del mundo a la Gran Recesin de 2008-2009 se super finalmente. Entre 2012 y 2016 la economa mundial creci a tasas de entre 2,0% y 2,5%, en 2017 el crecimiento se aceler hasta un 3,1% y segn estimaciones preliminares puede haber llegado a 3,9% en 2018. El desempleo ha disminuido significativamente, prcticamente en todos los pases del mundo, aunque en bastantes la economa comenz a desinflarse durante 2018 y algunos pases de Amrica Latina parecen estar en recesin. Por supuesto, los datos preliminares indican que, como era de esperar, en 2017las emisiones mundiales de CO2 alcanzaron cifras rcord y todo sugiere que en 2018 habrn aumentado an ms. Nuestro avance hacia el abismo no es a una velocidad constante, estamos acelerando. Una nueva recesin mundial que ms de uno ya ve en el horizonte puede echar momentneamente el freno a este tren desbocado en el que viaja la humanidad hacia la catstrofe. Una catstrofe que ya est empezando y que seguir hacindose real en una frecuencia cada vez mayor de olas de calor, sequas prolongadas, incendios forestales, lluvias torrenciales, huracanes, inundaciones y desaparicin de grandes extensiones de costa, incluso pases enteros, por subida del nivel del mar.

Todos, sobre todo quienes entendemos los aspectos generales del proceso, deberamos pensar mtodos para echar arena, o mejor, una llave inglesa, a los engranajes de la maquinaria infernal que nos lleva hacia la destruccin. Y ponerlos en prctica lo antes posible. A los ms jvenes es a quienes ms les va en ello. Sin embargo, tristemente, jvenes o viejos, muchos pensarn que el problema no es real, o que no les concierne, o que no hay nada que hacer y es mejor invertir nuestro tiempo y nuestro esfuerzo por ejemplo en planificar las prximas vacaciones. Ahora los vuelos estn baratos.

 

Apndice: Referencias y fuentes

El artculo de Barack Obama que se cita, The Irreversible Momentum of Clean Energy (El impulso irreversible hacia las energas limpias), fue publicado en Science el 9 de enero de 2017 y est disponible en science.sciencemag.org/content/early/2017/01/06/science.aam6284.

Los datos de emisiones y crecimiento econmico proceden de fuentes de Banco Mundial (www.google.com/publicdata/explore?ds=d5bncppjof8f9_&met_y=en_atm_co2e_pc&hl=en&dl=en) y de la base de datos CAIT del World Resources Institute(www.wri.org/our-work/project/cait-climate-data-explorer).

Kevin Anderson es un climatlogo ingls experto en cambio climtico. En su pgina web (kevinanderson.info/blog/home-2)hay muchos artculos de gran inters.

Este ensayo que se publica en Rebelin presenta muchas ideas que aparecieron previamente en ingls en el artculo titulado Inexorable March Toward Utter Climate Disaster?, publicado en Capitalism Nature Socialism, Vol. 29, No. 4, pp. 21-30, 2018, donde se dan muchas ms referencias y detalles sobre temas estadsticos que aqu solo se mencionan de pasada. Agradezco a Paco Muoz de Bustillo su traduccin de ese artculo, sobre la cual hice numerosos cambios para adaptar el texto al pblico de habla castellana. Quienes deseen ms detalles sobre las referencias cientficas en las que se apoya el texto o sobre la versin original en ingls pueden contactarme en [email protected].

 

Este texto puede reproducirse libremente siempre que se respete su integridad.



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