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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-01-2019

Entrevista a Pere Ortega, presidente del Centre Dels dEstudis per la Pau y autor del libro Economa (de guerra)
El gasto militar real duplica el de los presupuestos de Defensa

Enric Llopis
Rebelin


Es la guerra una quimera que afecta a pases remotos? Es una realidad ajena a los ciudadanos del Norte, sin efectos tangibles en su vida cotidiana? El investigador y presidente del Centre Dels dEstudis per la Pau, Pere Ortega, lo niega en el ensayo Economa (de guerra) (Icaria, 2018), que ha presentado en el Colegio Mayor Rector Peset de la Universitat de Valncia. La guerra empieza aqu, en nuestras mentes, en las relaciones sociales, el sistema educativo y las posiciones de los estados, explica. Y tambin la guerra es un negocio. Esta idea del conflicto armado atraviesa sus libros: El lobby de la industria militar espaola (2015), Las violencias en Amrica Latina (2014) o La societat noviolenta: converses amb Pepe Beunza (2012). Historiador de formacin, Pere Ortega ha dedicado dos dcadas al anlisis del ciclo econmico militar. En el libro Economa (de guerra), de 98 pginas, comparte con el lector que ocho de cada 10 generales que en Estados Unidos dejaron el servicio activo en 2016, pasaron a ser directivos en las empresas militares; o que, segn Transparency International, el coste global de la corrupcin en el sector militar es de al menos 20.000 millones de dlares anuales. 

-El Jefe del Estado Mayor Conjunto norteamericano, Joseph Dunford, reconoci en julio que Estados Unidos tiene ms de 300.000 militares desplegados en 177 pases, a lo que se aaden cerca de 800 bases militares en todo el planeta. Segn el Instituto de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (SIPRI), el gasto militar mundial sum 1,73 billones de dlares en 2017, la cifra ms elevada desde el final de la Guerra Fra. Son indicios de una nueva expansin blica?

Actualmente existen 33 conflictos armados en el mundo, y 68,5 millones de desplazados forzosos por las guerras, la violencia y las persecuciones. Mientras, Trump pretende construir el muro fronterizo con Mxico y la agencia europea Frontex pas de un presupuesto de 6 millones de euros en 2005 a 240 millones de euros en 2016. Hay determinados signos que indican que estamos ante un nuevo ciclo militarista. Es algo que se destaca tras la llegada al poder de Donald Trump, quien ha buscado una mayor beligerancia respecto a Rusia, sobre todo reforzando el papel de la OTAN en Polonia, Rumana y los pases Blticos (18.000 soldados de 19 pases participaron en junio de 2018 en los ejercicios militares de la OTAN denominados Saber Strike en Estonia, Letonia, Lituania y Polonia; en mayo de 2016 la Alianza Atlntica activ el sistema antimisiles Aegis en la base militar de Deveslu, en Rumana; en marzo de 2018, Polonia acord con Estados Unidos la adquisicin del sistema antimisiles Patriot. Nota del entrevistador).

Pero Putin, que tambin es muy nacionalista y beligerante, no se deja amedrentar, como demostr en Ucrania. El pasado 21 de octubre Trump dijo que Estados Unidos abandonara el Tratado INF (Intermediate Nuclear Forces) firmado en 1987 por Reagan y Gorbachov, por el que se comprometan a la eliminacin de los misiles de mediano y corto alcance; aunque tambin es cierto que antes Rusia ha diseado y probado los misiles Novator 9M729, que segn Estados Unidos violan el Tratado INF. Por otra parte, Trump afirm a finales de 2018 que retirara la mitad de los militares desplegados en Afganistn, tras afirmar que replegara las tropas de Siria. De inmediato sus socios protestaron, porque consideraban que esto era dejar las manos libres en Oriente Medio a Rusia e Irn.

-Afirmas que Estados Unidos ha reforzado su presencia militar alrededor de China, y no slo por las aguas e islotes en disputa (podra aadirse la alianza con Japn: nuevas instalaciones militares en Okinawa, compra de aviones F-35 a Estados Unidos o la posibilidad de que el pas asitico cuente con portaviones; en junio se inaugur el cuartel general de Camp Humphreys, en Corea del Sur; tambin los gestos de acercamiento estratgico, como la llegada del portaviones Carl Vinson, en marzo de 2018, a Vietnam). Otro actor decisivo, en oriente Medio y a escala global, es Arabia Saud

En 2017 Arabia Saud cont con el tercer mayor presupuesto militar del mundo (69.400 millones de dlares), y en el periodo 2013-2017 fue el segundo mayor importador de grandes armas, con el 10% del total mundial. Durante esos cuatro aos, el 61% de sus compras de armamento se produjo a Estados Unidos, seguido por el Reino Unido (23%). Pero tambin Espaa le vende armas a Arabia Saud: 270,2 millones de euros slo en 2017, mientras que en el acumulado de 2009-2012 no alcanz los 50 millones de euros. Adems, segn los datos de la Secretara de Estado de Comercio, las exportaciones de armas espaolas a este pas sumaron 728,5 millones de euros entre 2015 y junio de 2017. Y la mayora se realizaron en 2015, el ao en que Riad inici la guerra en Yemen. Espaa fue en 2017 el sptimo exportador de armas mundial, segn el SIPRI. En Oriente Medio se sitan los conflictos ms calientes del planeta, y a esta regin Espaa export en 2017 armamento por valor de 452 millones de euros.

-En el libro Economa (de guerra) subrayas la dificultad de medir el gasto militar y la disparidad de cifras y criterios segn las fuentes. Pueden citarse casos concretos?

Estados Unidos representa el 35% del gasto militar mundial, y el presupuesto de Defensa aprobado por el Senado estadounidense en 2018 fue de 700.000 millones de dlares. Pero algunas organizaciones, como War Resisters League, sealan que el gasto militar estadounidense es ms del doble del que corresponde al Pentgono. Esto es as porque hay una parte importante del gasto militar que est repartido por otros departamentos del Estado. Ocurre, por ejemplo, con inversiones en armamento, el mantenimiento e investigacin sobre armas nucleares, muchas de las misiones militares en el exterior entre otras, los presupuestos especiales para las guerras de Irak y Afganistn-, o las pensiones y seguridad social de los militares y los veteranos de guerra.

-Se dan estos problemas de transparencia en China y Rusia?

S, cuando el SIPRI hace el clculo del gasto en defensa de China lo explica y realiza una estimacin aproximada. En 2017 China fue el segundo pas del mundo en gasto militar -228.000 millones de dlares, un 5,6% ms que en 2016-, a una gran distancia de Estados Unidos. Representa el 13% del total mundial. Es un pas mastodntico, con un ejrcito muy extensivo y muchos de los gastos en defensa repartidos por los municipios y regiones. Pero esto ocurre en otros muchos estados, como Rusia, Egipto, Irn o Siria.

-En el estado espaol, el Gobierno del PSOE autoriz el 14 de diciembre tres programas militares con una inversin de 7.300 millones de euros hasta 2032; se trata del incremento del techo de gasto para tres programas en vigor: cinco fragatas F-110; 348 vehculos blindados VCR 8x8 y la modernizacin del avin de combate Eurofighter. En el ensayo te refieres a las artimaas del Estado espaol para esconder el gasto militar real. Dnde estn las diferencias entre las cuentas oficiales y las reales?

En 2016 el gasto en defensa fue del 0,9% del PIB, segn el Gobierno de Espaa; del 1,2% del PIB segn el SIPRI y del 1,5% del PIB para el Centre Dels dEstudis per a la Pau. Una muestra clara son los crditos, ayudas o I+D que desde ministerios que no son el de Defensa, como el de Industria, se destinan a la fabricacin de nuevo armamento. Podemos incluir tambin los crditos extraordinarios (entre 600 y mil millones de euros anuales) para financiar las misiones militares espaolas en el exterior, en Afganistn, Irak, Mal, Lbano o la Repblica Centroafricana; la mutua sanitaria y las pensiones de los militares, las contribuciones a organizaciones como la ONU o la OTAN, los intereses de la deuda pblica contrada para invertir en armas e infraestructuras militares, los presupuestos de organismos autnomos no integrados en el Ministerio de Defensa o de cuerpos paramilitares como la Guardia Civil. Por esta razn, si el presupuesto de Defensa en 2018 fue de 9.000 millones de euros, el gasto real fue del doble.

-Por qu son tan importantes, en este contexto, los Programas Especiales de Armamento (PEAS) y el endeudamiento que generan? En 2017 publicaste el informe La burbuja de las armas y la industria militar en Espaa. Los Programas Especiales de Armamento.

En 1996, durante el Gobierno de Aznar, se pusieron en marcha los primeros programas para la compra de gran armamento a largo plazo (20 y 30 aos), con proyectos como los aviones Eurofighter EF-2000, las fragatas F-100, los blindados Pizarro y Leopardo o los helicpteros de combate Tigre. Adems el Ministerio de Industria avanzaba crditos en forma de I+D a las empresas fabricantes, con la idea de que al entregar el armamento se devolvieran las ayudas. Los PEA, que han generado una deuda colosal con la industria militar, continuaron aprobndose con los gobiernos del PP y el PSOE (11 durante el mandato de Rodrguez Zapatero, entre 2004 y 2011). En 2016 estaban vigentes 24 proyectos, cuyo coste inicial haba sido de 26.821 millones de euros, pero ese ao el coste real ya ascenda a 36.539 millones de euros. As, los 87 aviones Eurofighter, cuyo coste inicial previsto era de 9.255 millones de euros, en 2016 costaban ya 12.843 millones de euros. Los 45 helicpteros NH-90 pasaron de los 1.260 millones de euros iniciales, a 1.682 millones en 2016.

Estas iniciativas han tenido que financiarse, por tanto, con deuda pblica. En marzo de 2018, la entonces ministra de Defensa, Dolores de Cospedal, anunci siete nuevos PEA, con un coste inicial de 10.800 millones de euros para la prxima dcada. El Gobierno de Pedro Snchez ha ampliado los PEA. Los principales contratistas son Airbus, Navantia, Santa Brbara (hoy General Dynamics) e Indra. Pero adems de los grandes gastos, critico la inutilidad de los PEA. Es algo que dicen tambin los militares en los pasillos porque abiertamente no pueden- o cuando pasan a la reserva.

-Por ltimo, las grandes empresas militares espaolas son muy dependientes del Ministerio de Defensa y gozan de un trato de favor por parte del Estado, afirmas. Navantia es una empresa pblica; el Estado espaol tiene el 4% en las participaciones de Airbus y el 19% de Indra, donde es accionista mayoritario. Son habituales las puertas giratorias desde la poltica a la industria militar? Y de miembros del ejrcito a las empresas?

Uno de los casos ms conocidos es el de Pedro Morens, ministro de Defensa con los gobiernos del PP, entre 2011 y 2016. Fue consejero de la empresa vasca SAPA Placencia, dedicada a la produccin de armas pesadas y ligeras, explosivos y municiones; tambin desde 2005 de Instalaza, empresa establecida en Zaragoza que fabricaba minas antipersona y bombas de racimo antes de su prohibicin en Espaa (estos explosivos fueron suministrados, por ejemplo, a la Libia de Gadafi). Despus que se prohibiera en 2010 la fabricacin de bombas de dispersin, Instalaza pidi una indemnizacin al Gobierno, posteriormente denegada; pero, en cambio, Instalaza s fue adjudicataria de numerosos contratos cuando Morens estuvo al frente de Defensa. En junio de 2010 Pedro Morens fue nombrado presidente en Espaa de MBDA, sociedad europea centrada en la fabricacin de misiles, y asimismo ejerci como ejecutivo de la empresa de seguridad privada Segur Ibrica.

Otro ejemplo es el de Pedro Argelles, secretario de Estado de Defensa desde 2012- con Pedro Morens. Desde 2002 Argelles haba presidido la filial espaola de Boeing, una de las principales empresas militares y aeronuticas del mundo. Ministro de Defensa con Aznar entre 1996 y 2000, Eduardo Serra preside actualmente la consultora Everis, que cuenta con una divisin Aeroespacial y de Defensa. Tambin constatamos cmo altos mandos del ejrcito, que abandonan el servicio activo, entraron como ejecutivos, directivos o asesores en empresas militares espaolas (el libro Economa (de guerra) cita casos como los del almirante Francisco Torrente Snchez, en Explosivos Alaveses EXPAL; el Comandante del Centro de Operaciones Areas, Manuel Garca Berrio, en Indra; el teniente general Carlos Gmez Arruche, en Airbus; o el teniente general Juan Carlos Villama, en DEFEX. Nota del entrevistador). Ejemplos de corrupcin? Uno de los ms claros es el de la empresa pblica DEFEX, exportadora de armas y material de seguridad, en la que los directivos se beneficiaron de comisiones en los contratos por las ventas a Angola, Egipto y Arabia Saud, entre otros pases. El escndalo salt en 2014 y actualmente lo investiga la Audiencia Nacional.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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