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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2019

Los 21 puntos de Quim Torra

Antonio Santamara
TopoExpress


La inminencia del juicio a los lderes independentistas, la polmica en torno al relator o la filtracin de los 21 puntos alimenta el discurso desaforado de las derechas espaolistas y pueden situar en va muerta la salida negociada del gobierno Snchez.

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El clima poltico en Catalunya se presenta cada vez ms enrarecido. El traslado de los presos independentistas a prisiones madrileas ha desencadenado una intensa campaa de agitacin y propaganda en TV3 y en los medios afines que resulta tan solo un aperitivo de lo que vendr con el desarrollo del proceso judicial. Un juicio que se configura como el teln de fondo de las elecciones municipales, autonmicas en las comunidades no histricas y europeas, aderezado por los alegatos de los lderes independentistas y de la acusacin popular, representada por Javier Ortega Smith, el nmero dos de Vox.

En este contexto sobrecargado y con la continuidad del ejecutivo socialista pendiente del hilo de la aprobacin de los Presupuestos Generales del Estado se ha desatado una intensa tormenta poltica a raz del anuncio de la aceptacin de un relator para facilitar el dilogo para resolver el conflicto cataln. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, prepar el terreno al comunicar la presencia de un notario que diera fe de las conversaciones entre ambos ejecutivos, que fue avalada desde el gobierno central.

El tripartito de la derecha nacionalista espaola (Cs, PP y Vox) verti dursimas acusaciones de alta traicin y felona contra Pedro Snchez y ha convocado una manifestacin para este domingo en la espaolsima plaza Coln de Madrid. Un malestar que se ha extendido a los barones socialistas ms espaolistas, como los presidentes de las comunidades autnomas de Castilla-La Mancha, Aragn y Extremadura, sin duda temerosos que esta medida tenga costes electorales en los comicios del 26 de mayo.

La intensidad de la tempestad oblig a la vicepresidenta del ejecutivo, Carmen Calvo, a acotar las funciones de este relator, circunscribindolo a la mesa de partidos catalanes y excluyendo la presencia de cualquier mediador en las conversaciones bilaterales Gobierno-Generalitat, cuyas atribuciones estn fijadas en el Estatut dAutonomia. Asimismo neg enfticamente que el polmico relator sea un observador internacional. No obstante, la aceptacin de esta figura, que evoca el papel de los relatores de la ONU, al da siguiente del anuncio de ERC y PDeCat de presentar una enmienda a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado, sonaba como una concesin a una de las reiteradas peticiones del ejecutivo cataln a fin que se aviniesen a reconsiderar su posicin respecto a un tema del que depende la continuidad del gobierno socialista. Aunque llame poderosamente la atencin que desde el 2017 el Govern de la Generalitat trabaje con Presupuestos prorrogados y nada indica que ahora pueda aprobar unos nuevos. Sin embargo, esto no parece alzarse como un obstculo insalvable para la continuidad de un ejecutivo paralizado y nicamente pendiente del desenlace del proceso judicial a los presos independentistas.

Tras las elecciones andaluzas y a tres meses de unos comicios que sern interpretados como un examen al ejecutivo de Pedro Snchez, no cabe la menor duda de que las tres derechas espaolistas utilizarn la posicin dialogante del gobierno socialista como un arma patritica de destruccin masiva. Todo ello ante las escasas facilidades dadas por la Generalitat para facilitar el dilogo. As, Elsa Artadi, consellera de Presidencia, portavoz del ejecutivo cataln y candidata in pectore a la alcalda de Barcelona, ningune la figura del relator y reiter sus exigencias de reconocimiento del derecho a la autodeterminacin y el fin de la represin para desbloquear las negociaciones presupuestarias.

Acaso los partidos independentistas no son conscientes de que, segn como se desarrollen los acontecimientos, su negativa a apoyar los Presupuestos Generales del Estado y el mantener sus posturas maximalistas, ahora espoleadas por la inminencia del proceso contra los lderes presos, podra provocar la cada del gobierno Snchez y unas elecciones generales donde podra formarse un gobierno a la andaluza partidario del mximo rigor contra el movimiento independentista y la aplicacin sine die del artculo 155. O quizs se trata precisamente de eso. Para los sectores ms radicalizados del movimiento secesionista, un gobierno en Madrid de estas caractersticas encajara mucho mejor en su relato victimista y con sus acusaciones contra el Estado espaol al que se le niega su cualidad democrtica. Algo de ello ya se manifest con la negativa de Carles Puigdemont a apoyar la mocin de censura contra Mariano Rajoy.

Filtraciones preelectorales

En poltica no existen las casualidades. Por eso no debe extraarnos que al da siguiente de la tormenta provocada por el anuncio de la figura del relator y de la negativa a apoyar los Presupuestos, la Generalitat filtrara el documento de 21 puntos considerado el punto de partida para resolver el conflicto. Este documento fue entregado por el presidente vicario de la Generalitat, Quim Torra, a Pedro Snchez el pasado 20 de diciembre en el marco del Consejo de Ministros celebrado en Barcelona.

A pesar de las peticiones de los partidos polticos y de los medios de comunicacin, este documento, titulado Un pacto de Estado para solucionar el conflicto entre Espaa y Catalua, permaneci oculto y tanto el gobierno espaol como el cataln se negaron a hacerlo pblico.

La propuesta de la Generalitat, con un ttulo tendencioso, pues en l los independentistas se atribuyen la representacin exclusiva del pas, se estructura sobre tres ejes: una respuesta democrtica al conflicto cataln; la regeneracin democrtica y la desfranquistizacin de Espaa. En el primer bloque se propone reconocer y hacer efectivo el derecho de autodeterminacin del pueblo de Catalunya, una mediacin internacional para facilitar la negociacin en trminos de igualdad, abandonar las amenazas de aplicacin del artculo 155 de la Constitucin e investigar los abusos policiales y econmicos ejercidos contra el pueblo de Catalunya.

En el segundo bloque, de manera genrica, se plantea garantizar la separacin de poderes, poner fin a la limitacin de derechos fundamentales, as como revertir el retroceso de la calidad democrtica en Espaa y frenar el deterioro de la imagen de Espaa en el mundo. Tambin se denuncia la complicidad entre los cuerpos policiales y el aparato judicial con la ultraderecha.

En el tercer eje, se atribuye a la pervivencia de la cultura franquista las dificultades para que Espaa goce de una plenitud democrtica, se plantean una serie de medidas para acabar con los restos del franquismo y se reclama abrir un debate sobre la monarqua.

Estos 21 puntos buscan esconder el carcter nacionalista de las reivindicaciones del movimiento independentista y presentarse ante la opinin pblica nacional e internacional como un movimiento democrtico frente a un Estado solo a medias democrtico y aun contaminado por el franquismo. Esta argumentacin persigue aislar a los socialistas en la mesa de dilogo de los partidos catalanes a la que, por motivos diametralmente opuestos, no acuden Cs, PP y CUP y recabar el apoyo de los Comunes.

En efecto, ni los socialistas espaoles ni los catalanes, como sucedi en la segunda reunin de la mesa de partidos del pasado martes, pueden aceptar el reconocimiento del derecho de autodeterminacin, ni que en Espaa no exista separacin de poderes, ni abrir un debate sobre la monarqua. En otro orden de cosas, resulta un tanto cnico reclamar que se frene el deterioro de la imagen exterior de Espaa, precisamente cuando el movimiento secesionista ha empleado muchos recursos y energas, en los foros internacionales a los que ha tenido acceso, en denigrar al Estado espaol comparndolo con Turqua o Kazajstn.

El lgico rechazo de los socialistas catalanes y por ende del PSOE a aceptar este documento como punto de partida para una negociacin poltica ser utilizado por las formaciones independentistas como una adicional prueba de la cerrazn del Estado espaol para encarar un dilogo sincero y como un pretexto ms en su irrenunciable objetivo del Estado propio.

En cualquier caso, la perspectiva de un intenso ciclo electoral, el rearme del nacionalismo espaol espoleado por el ascenso de Vox y la movilizacin de las bases del movimiento independentista con motivo del juicio a sus presos auguran una exacerbacin del conflicto identitario que puede acabar dinamitando los frgiles puentes de dilogo que intenta abrir el gobierno socialista y reforzando a los sectores ms radicales de ambas polaridades nacionalitarias, abriendo la perspectiva de un conflicto civil de imprevisibles consecuencias.

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/los-21-puntos-de-quim-torra/



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