Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2019

Implicaciones para Palestina del giro a la derecha de Amrica Latina

Cecilia Baeza
Al Shabaka

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos


Panorama general

El pasado mes de octubre [de 2016] la derecha poltica de Chile obtuvo decenas de alcaldas en las elecciones municipales al derrotar de forma aplastante a la coalicin de centro izquierda que est en el gobierno. Ese mismo mes el obispo evanglico de derecha Marcelo Crivella se convirti en alcalde de Rio de Janeiro. A lo largo del ao pasado otras elecciones celebradas en Amrica Latina han tenido como resultado victorias similares de la derecha, lo que indica el retroceso de la marea roja de gobiernos de izquierda en la zona. Este giro a la derecha no augura nada bueno para la causa palestina con unos dirigentes como Crivella, cuyo primer viaje como alcalde fue a Jerusaln en una clara seal de apoyo a los intereses israeles.

Esto supone un importante cambio respecto al pasado reciente. Aunque durante dcadas los gobiernos latinoamericanos tuvieron en general buenas relaciones con Israel, esta situacin cambi en la dcada de 2000 cuando muchos de estos gobiernos, tanto progresistas como menos progresistas, demostraron una fuerte solidaridad hacia Palestina por medio de acciones como reconocer el Estado palestino y condenar los ataques israeles a Gaza. Esta solidaridad marc una dcada dorada de las relaciones entre Amrica Latina y Palestina.

Pero al mismo tiempo estas acciones oficiales fueron muy simblicas, lo que permiti que siguieran prosperando sin trabas los intereses materiales israeles en Amrica Latina. Sin embargo, aunque los recientes cambios polticos son desalentadores para quienes trabajan por los derechos palestinos, tambin preparan el terreno para que los movimientos de base, como el [movimiento de] Boicot, Desinversin y Sanciones (BDS), y los grupos locales de la sociedad civil se unan para impulsar unos cambios que no eran posibles ni siquiera bajo gobiernos de izquierdas mejor dispuestos.

Este informe traza la historia de las relaciones entre Amrica Latina y Palestina, y a continuacin examina el papel del grupo de presin de la dispora palestina y juda respecto a los cambios polticos en la zona. Por ltimo, valora lo que est en juego para la causa palestina en Amrica Latina y recomienda unas posibles vas de accin contra los intentos por parte de Israel de hacer avanzar su agenda de violaciones de los derechos palestinos.

Amrica Latina y Palestina: de la parcialidad a la solidaridad

Durante dcadas se consider que Amrica Latina, excepto Cuba, tena una buena relacin con Israel (1). La benevolencia latinoamericana respecto al proyecto sionista empez en 1947 cuando los diplomticos de la zona apoyaron la Resolucin 181 de la ONU que solicitaba la particin de Palestina en un Estado judo y un Estado rabe. Trece de los treinta y tres votos a favor provena de Amrica Latina. En l as dos dcadas siguientes las posturas de los gobiernos latinoamericanos siguieron siendo en general favorables a Israel.

A diferencia de los gobiernos de frica y Asia, durante aquel perodo los gobiernos de Amrica Latina ya no estaban preocupados por la cuestin de la descolonizacin y, en ese sentido, no tenan un inters especial en apoyar la causa palestina. Por ejemplo, ningn pas latinoamericano acudi a la Conferencia de Bandung en 1955 y, aparte de Cuba, ningn pas latinoamericano particip en la creacin de Movimiento de los No Alineados en 1961. Ambos acontecimientos fueron unas plataformas importantes para que los activistas e intelectuales palestinos afirmaran su solidaridad con las luchas globales de liberacin y cuestionaran el relato sionista que consideraba a Israel parte del Tercer Mundo. De hecho, tras la Guerra de los Seis Das en 1967 la Organizacin para la Liberacin de Palestina pudo estrechar sus relaciones con otros movimientos anticoloniales y antiimperialistas (2).

A mediados de la dcada de 1970 las relaciones con Israel se estrecharon ms abiertamente. Excepto Brasil, todos los gobiernos conservadores y/o autoritarios (que en aquel momento eran la mayora de los gobiernos de la zona) establecieron unas relaciones fuertes con Israel a travs de la asistencia militar y/o la ayuda al desarrollo (3). Israel suministr a las dictaduras militares armas, transporte militar, equipamiento de inteligencia, adiestramiento en contrainsurgencia e incluso asesora en relaciones pblicas.

Con el fin de la Guerra Fra y la subsiguiente oleada de democratizaciones la retrica oficial latinoamericana respecto a Israel y Palestina se volvi ms equilibrada lo que llev a los pases de la zona a normalizar relaciones tanto con Israel como con los palestinos. Los Acuerdos de Oslo reforzaron esta dinmica. Sin embargo, en ltima instancia esta equidistancia benefici ms a Israel que a los palestinos. Por ejemplo, en diciembre de 1991 todos los pases de Amrica Latin a excepto Cuba votaron a favor de revocar la Resolucin 3379 de la ONU que define el sionismo como una forma de racismo (4).

Con el auge de los movimientos de izquierda a mediados de la dcada de 2000 se inici un giro en las polticas respecto a Palestina. A partir de 2008 los gobiernos latinoamericanos mostraron una solidaridad sin precedentes con el pueblo palestino. La oleada de reconocimientos del Estado de Palestina entre 2008 y 2013 marcaron un punto culminante de este giro. Actualmente, con la excepcin de Mxico, Panam y Colombia, todos los pases de la zona reconocen oficialmente a Palestina como Estado.

Esta no fue la nica forma de solidaridad. Venezuela y Bolivia suspendieron sus relaciones diplomticas con Israel en enero de 2009 en protesta por la Operacin Plomo Fundido y Nicaragua lo hizo en febrero de 2010 en respuesta al ataque al convoy de ayuda humanitaria que se diriga a Gaza, la Flotilla de la Libertad. Ante el brutal ataque israel de 2014 contra Gaza, el presidente venezolano Nicols Maduro emprendi la campaa SOS Palestina. Bolivia fue ms all al renunciar a un acuerdo de exencin de visado con Israel y declarar a Israel Estado terrorista.

No solo los gobiernos de la izquierda radical, sino tambin de izquierda y centro izquierda participaron en esta tendencia. El presidente brasileo Luis Incio Lula da Silva y el presidente dominicano Leonel Fernndez hicieron unas visitas histricas a los Territorios Palestinos Ocupados (TPO) en 2010 y 2011, respectivamente, mientras que Argentina y Uruguay abrieron nuevas embajadas en Ramala. Adems, ante el silencio de la comunidad internacional durante el ataque de Israel [a Gaza] en 2014 Brasil, Argentina, Chile, Per y Ecuador hicieron pblicos unos duros comunicados de condena y llamaron a consultas a sus embajadores. Ms recientemente, en 2015, el gobierno de Dilma Rousseff en Brasil rechaz el nombramiento de Dani Dayan, exlder del Yesha Council (un comit que representa las colonias israeles en Cisjordania) como embajador israel en Brasilia.

Este apoyo gubernamental se tradujo tambin en donaciones financieras y cooperacin tcnica Sur-Sur. Venezuela, Chile, Bolivia y Brasil aumentaron el nivel de su cooperacin con Palestina. Por ejemplo, desde 2008 la Agencia de Cooperacin Brasilea ha dirigido seis proyectos en Palestina en mbitos como la salud, el deporte y los medios de comunicacin. Entre 2006 y 2012 la cantidad de dinero donado por Brasil a sucesivas conferencias internacionales, particularmente para la reconstruccin de Gaza, ascendi a ms de 30 millones de dlares. Este pas tambin se ha convertido en el principal donante de la [Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos] UNRWA entre los BRICS.

Aunque est claro que los gobiernos de izquierda eran los ms interesados en mostrar solidaridad a los palestinos por medio de pasos ms audaces y explcitos, algunos gobiernos de derecha tambin participaron en esta tendencia. Los gobiernos de Sebastin Piera en Chile, Otto Prez Molina en Guatemala y Porfirio Lobo en Honduras participaron en la oleada de reconocimientos del Estado palestino. Piera incluso visit los TPO en 2011 (5).

La marea roja retrocede y con ello el apoyo a Palestina

Sin embargo, no mucho despus de estos hechos varios gobiernos de derecha empezaron ganar elecciones en Amrica Latina y a declarar su apoyo a Israel. Varios factores son los causantes este giro poltico, incluidos los escndalos de corrupcin entre partido gobernantes de izquierda y una crisis econmica regional. Aunque las cuestiones internacionales no son un elemento fundamental de ese cambio, la dcada dorada de las relaciones entre Amrica Latina y Palestina se ha convertido en un smbolo de lo que la derecha denuncia como una poltica exterior ideolgica.

Despus de 12 aos de un gobierno kirchnerista de izquierda en noviembre de 2015 Argentina fue el primer pas que gir al centro derecha al dar la victoria en las elecciones presidenciales al alcalde conservador de Buenos Aires, Mauricio Macri. Menos de un mes despus el Partido Socialista Unido de Venezuela, la fuerza poltica que apoy la Revolucin bolivariana encabezada por el presidente Hugo Chvez hasta su muerte en 2013 y que ahora lidera su sucesor, Nicols Maduro, sufri una prdida importante en las elecciones parlamentarias. Actualmente el futuro del gobierno de Maduro es incierto.

En Brasil el controvertido proceso de destitucin de Dilma Rousseff en 2016 acab con 13 aos de gobierno del Partido de los Trabajadores. El vicepresidente Michel Temer, lder del partido Movimiento Democrtico Brasileo, se convirti en presidente interino y se ali con los partidos de derecha para formar su gobierno. Pocos meses despus el Partido de los Trabajadores haba perdido ms de la mitad de las 644 alcaldas que haba logrado en 2012. En Per se produjo otro giro, donde Pedro Pablo Kuczynski, exfinanciero de Wall Street, gan la segunda vuelta de las presidenciales en junio de 2016, aunque Veronika Mendoza, candidata del Frente Amplio de izquierda, haba quedado la tercera en la primera vuelta. En 2011 el candidato de izquierda Ollanta Humala y su alianza haban ganado tanto la presidencia como una mayora de diputados.

Los dirigentes de la derecha aprovecharon de la cuestin de Palestina como smbolo de su cambio en las alianzas internacionales, en especial en Argentina. En junio de 2014, Macri, que entonces todava era alcalde de Buenos Aires, particip en una conferencia internacional de alcaldes en Jerusaln y aprovech la oportunidad para asegurar al primer ministro israel Benjamin Netanyahu que si obtena la presidencia el trato de Argentina hacia Israel y tambin la cooperacin entre ambos pases iban a mejorar. Macri empez a cumplir sus promesas en cuanto fue elegido. En enero de 2016 se reuni con Netanyahu en el Foro Econmico Mundial celebrado en Davos, donde acordaron aumentar la inversin en tecnologa, seguridad, defensa y alimentacin .

Ningn otro pas de la zona ha sido testigo de un cambio tan rpido y radical de actitud hacia Israel y Palestina. Sin embargo, hay seales claras que apuntan en esta direccin en otros pases. Menos de un mes despus de haber sido nombrado ministro de Asuntos Exteriores de Brasil en mayo de 2016, Jos Serra, el exgobernador de So Paulo conocido por sus relaciones durante muchos aos con organizaciones judeo-brasileas favorables a Israel y altos cargos israeles, anunci que el pas iba a reconsiderar su reciente voto favorable a la resolucin de la UNESCO sobre Jerusaln que insta a Israel a poner fin a las agresiones y las medidas ilegales contra la libertad de culto y el acceso de las personas musulmanas a sus santos lugares. Aunque final mente Brasil mantuvo su voto, su representante indic que era poco probable que en el futuro apoyara este tipo de resoluciones .

El sector evanglico, la tercera agrupacin electoral ms fuerte de Brasil, desempea un papel cada vez ms importante en el fortalecimiento de las relaciones entre los polticos de derecha e Israel. La cada vez mayor poblacin evanglica de Brasil, que asciende a unos 50 millones de personas (la segunda mayor de mundo detrs de Estados Unidos), es una presa fcil para el sionismo cristiano. La misma lgica se aplica a Jimmy Morales, un cristiano evanglico y cmico de televisin que en octubre de 2015 gan la carrera presidencial en Guatemala. El Jerusalem Post describi a Morales como amigo de Israel (6).

El papel de las disporas juda y palestina

Se calcula que en Amrica Latina habita medio milln de personas judas, ms del 80% de las cuales en Argentina. En Brasil viven unas 120.000 personas judas. En la dcada de 1920 se crearon las organizaciones sionistas de la zona, que han desempeado un papel fundamental en la estructuracin e influencia de estas comunidades, algunos de cuyos miembros han pertenecido a las lites econmicas y polticas locales.

La dispora juda en Amrica Latina, como en cualquier otra zona, no es uniforme. Aunque la mayora de las instituciones judas siempre han mantenido unas estrechas relaciones con Israel, algunas voces disidentes y de izquierda importantes, muchas de ellas trostkystas, lograron hacerse escuchar. Con todo, desde la segunda Intifada lo dominante ha sido un alineamiento estricto con Israel. Importantes organizaciones judas desempean un papel activo en el apoyo al gobierno israel y sus polticas, sobre todo por medio de la diplomacia pblica a travs de contactos personales y entrevistas con los medios de comunicacin. Tambin organizan y patrocinan a menudo viajes a Israel para periodistas y miembros de sus parlamentos como forma de difundir el relato de Israel acerca de Palestina (7).

En la zona tambin hay una fuerte presencia rabe, sobre todo siria y libanesa. Algunos observadores creen que el 5% de la poblacin latinoamericana es de origen rabe, lo que equivale aproximadamente a entre 25 y 30 millones de personas. Aunque es difcil obtener unas cifras fiables, est claro que las mayores comunidades sirias y libanesas estn en Brasil, Argentina, Venezuela y Mxico. La poblacin de la dispora palestina equivale aproximadamente a la de personas judas latinoamericanas. Se encuentran sobre todo en dos pases, Chile, donde hay 350.000 personas palestinas, y Honduras, donde hay 120.000.

Muchas personas latinoamericanas de ascendencia sirio-libanesa, como las judas latinoamericanas, pertenecen a la clase altas, por lo que frecuentan los mismos barrios, universidades y clubes sociales de lite. Este sector de la clase alta de las disporas rabe y juda tiende a apoyar a partidos de derecha. Dado que la lucha por los derechos palestinos se ha asociado a los movimientos de izquierda y hasta la dcada de 1980 a las guerrillas, a menudo los intereses de clase y la afiliacin poltica han distanciado de la causa palestina a estas personas latinoamericanas ricas de ascendencia rabe (8). Aunque otros sectores de esta dispora, sobre todo pertenecientes a la clase media, han sido ms activos en la defensa de los derechos palestinos, la falta de unidad en la comunidad contrasta con la dispora juda latinoamericana para la que el sionismo supone el vnculo que la mantiene unida.

No resulta fcil cuantificar la influencia del grupo de presin de la dispora en las polticas exteriores latinoamericanas. Solo se han hecho unos pocos estudios empricos sobre este tema. No obstante se podra afirmar que ni el grupo de presin palestinos ni el sionista pueden explicar por s solos una orientacin de la polticas exterior. Esto no significa negar la importancia de los grupos de presin de la dispora, sino sealar que su eficacia depende de la acumulacin de factores convergentes. En trminos generales, estos grupos de presin pueden inclinar una decisin poltica en un sentido u otro, pero nunca son el factor principal. Por ejemplo, el voto a favor de la particin en 1947 fue el resultado tanto de un alineamiento con Estados Unidos y de una simpata por el sionismo tras los horrores de la Segunda Guerra Mundial como de la capacidad de persuasin de una diplomacia sionista que se bas en las comunidades judas locales para convencer a los dirigentes latinoamericanos.

El grupo de presin rabe a favor de los derechos palestinos, en cambio, fue relativamente dbil hasta la dcada de 2000. Aunque a finales de la dcada de 1980 y en la de 1990 la OLP concienci a la juventud latinoamericana de ascendencia palestina acerca de la causa palestina, los contextos autoritarios que caracterizaron a la mayora de los pases de la zona en aquel momento restringieron la movilizacin y la influencia alcance poltico a favor de Palestina. Los procesos de democratizacin de la dcada de 1990 acabaron con esas restricciones, pero para entonces la desvinculacin de la OLP, ocupada con la promesa de un proyecto hipottico de creacin de un Estado, impidi el establecimiento de un movimiento a favor de Palestina ms activo en Amrica Latina.

El fracaso de los Acuerdos de Oslo, la desilusin que supusieron y el estallido de la segunda Intifada en septiembre de 2000 empujaron a actuar a las organizaciones a favor de Palestina. La Intifada tambin tuvo una resonancia particular entre la dispora gracias a Internet: por fin las personas latinoamericanas de origen palestino accedan directamente a lo que estaba sucediendo en Palestina sin el filtro de los medios de comunicacin occidentales. Y aunque con el tiempo se haban perdido muchas relaciones familiares transnacionales, los medios de comunicacin va Internet y las redes sociales fueron fundamentales para volver a unir a esta dispora palestina con la sociedad palestina.

El estatus diplomtico que haba obtenido la Autoridad Palestina (AP) gracias a Oslo tambin tuvo un efecto movilizador. El reconocimiento oficial de la AP por parte de las autoridades locales permiti a algunos miembros conservadores de la dispora palestina latinoamericana apoyar una causa que anteriormente se haba considerado vinculada al terrorismo internacional. Gracias a eso, el grupo de presin palestino se pudo conformar y ser ms persuasivo, y ayudar a las organizaciones palestinas a influir en el mbito poltico.

Chile es un buen ejemplo de ello. La creacin o reactivacin de organizaciones como Fundacin Palestina Beln 2000, Federacin Palestina y la Unin General de Estudiantes Palestinos permiti llevar a cabo actividades polticas a favor de Palestina. El Grupo Interparlamentario Chile-Palestino, una coalicin de parlamentarios de partidos tanto de derecha como de izquierda, tambin brind su apoyo (9). Esta red ms amplia a favor de Palestina incluye a empresarios ricos, estudiantes, activistas y polticos. Ha trabajado en cooperacin con el gobierno chileno y sus instituciones. Por ejemplo, varias organizaciones de solidaridad con Palestina invitaron a la cisjordana Hanan Al-Hroub, que en 2016 gan el Global Teacher Prize, a Chile, donde fue recibida por la presidenta Michelle Bachelet.

Estos grupos chilenos abordan su trabajo desde ideologas diferentes. Aunque es de esperar esta heterogeneidad, puede desdibujar el mensaje poltico de la lucha palestina y, a veces, impedir que se obtengan resultados satisfactorios. Tanto en Chile como en el resto de Amrica Latina el grupo de presin sionista judo, en cambio, est ms unificado tanto en su discurso como en sus actividades. Por lo tanto, aunque en la dcada de 2000 aument la eficacia del activismo latinoamericano a favor de los derechos palestinos, hay que implementar estrategias mejores, sobre todo ante el renovado resurgimiento de la derecha.

Ms all de los smbolos: ampliar las campaas de base

La prxima dcada se presenta sombra en los mbitos gubernamental y diplomtico para las relaciones entre Palestina y Amrica Latina. No obstante, una mirada ms crtica a la dcada dorada muestra que el movimiento a favor de Palestina siempre se encontr con obstculos al relacionarse con los gobiernos latinoamericanos. Armado con estrategias para luchar contra estos obstculos, el movimiento puede y debe contar con otros recursos y alianzas para promover su causa.

Los intereses materiales israeles no se vieron amenazados ni siquiera cuando los gobiernos de izquierda latinoamericanos hacan gestos a favor de los derechos palestinos. Por ejemplo, Israel y Mercosur (el bloque regional de Amrica del Sur que incluye a Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) negoci y firm un acuerdo de libre comercio en abril de 2010. Desde entonces las exportaciones israeles a Mercosur aumenta ron significativamente y pasaron de 807 millones de dlares en 2009 a 1.300 millones en 2012 (10). Brasil es actualmente el primer destino de las exportaciones de Israel a Amrica Latina, que suponen un total de un tercio de todas las exportaciones israeles a la regin.

El gobernador de Rio Grande do Sul, Tarso Genro, una figura destacada del Partido de los Trabajadores, firm un acuerdo de cooperacin en investigacin en abril de 2013 que converta a Elbit Systems en la primera empresa militar israel que diriga un proyecto militar brasileo. En 2014, tambin cuando gobernaba el Partido de los Trabajadores, las empresas de seguridad israeles ganaron casi 307 mil lones de dlares en contratos militares con las Fuerzas Armadas Brasileas. Adems, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, candidato del partido gobernante de izquierda Frente para la Victoria en las elecciones presidenciales de 2015, firm un acuerdo con Mekorot y Ashtrom BV (una empresa holandesa-israel) para construir una planta regional de tratamiento de aguas en La Plata. Este fortalecimiento de las relaciones econmicas ha ayudado a facilitar el actual giro a la derecha.

Solo las comunidades palestinas, los movimientos sociales y las campaas de base que recuerdan a sus gobiernos sus responsabilidades respecto a los derechos humanos pueden desafiar estas actividades. En este sentido el movimiento de BDS est aumentando el grado de concienciacin. Por ejemplo, en 2014 Buenos Aires suspendi el contrato por valor de 170 millon es de dlares con Mekorot para construir una planta de tratamiento de aguas debido a las presiones de los activistas de la campaa de BDS, la Central de Trabajadores de la Argentina y los movimientos sociales, que afirmaba que Mekorot trataba de exportar las discriminatorias polticas de agua que utiliza contra el pueblo palestino. Otra importante victoria en Amrica Latina fue la cancelacin del acuerdo con Elbit Systems tras las protestas por la participacin de Elbit en la construccin del muro de separacin de Israel y su estrecha relacin con el ejrcito israel.

El boicot acadmico, en cambio, est en sus inicios. Todava tiene que romper sus relaciones con Israel alguna universidad latinoamericana o una asociacin acadmica importante. Con todo, hay varias iniciativas en marcha. En enero de 2016 ms de 200 intelectuales brasileos firmaron una carta pidiendo el boicot acadmico Israel. En Argentina hay una lista similar en la que se incluyen ms de 400 acadmicos. El pasado mes de abril en Chile el 64% de los alumnos de la Universidad de Chile vot a favor de romper las relaciones institucionales con las universidades israeles y el 56% se opuso a aquellas actividades en las que participara el Estado de Israel. En septiembre la federacion de estudiantes de la Pontificia Universidad Catlica de Chile vot a favor de que la universidad cancelara dos acuerdos de cooperacin con la Universidad Hebrea de Jerusaln y el Technion (Instituto de Tecnologa de Israel). En ambos casos las y los estudiantes de ascendencia palestina desempearon un papel fundamental en las movilizaciones. Es evidente que queda mucho por hacer, pero el movimiento de BDS va por buen camino.

Lecciones de la dcada dorada: Avanzar en favor de los derechos palestinos

Es fundamental fortalecer el movimiento a favor de Palestina de Amrica Latina en el mbito de los movimientos de base no slo porque el giro a la derecha de la zona le est privando de sus aliados en el mbito gubernamental, sino tambin porque puede desafiar los intereses econmicos de Israel en la regin, algo que ni siquiera los gobiernos de izquierda han hecho.

El movimiento de BDS se puede seguir centrando particularmente en el boicot a la industria de defensa israel, incluidas las empresas de seguridad privada. Aunque Amrica Latina solo ocupa el cuarto lugar en estas importaciones tras la zona de Asia y el Pacfico, Europa y Amrica del Norte, este sector es extremadamente simblico, ya que su presencia en Amrica Latina se remonta a los aos de gobiernos autoritarios.

Adems, en Brasil la industria de defensa israel participa en el adiestramiento y equipamiento de la polica militar, a la que se ha acusado de violaciones de los derechos humanos como el asesinato y tortura de detenidos. Las personas jvenes negras de las favelas y las comunidades marginadas estn especialmente en peligro. Las fuerzas de seguridad suelen hacer adems un uso excesivo de la fuerza para reprimir las protestas. Los movimientos a favor de Palestina pueden estrechar sus relaciones con organizaciones de derechos humanos y con organizaciones de base y de vctimas que luchan contra la brutalidad policial para denunciar esta relacin israelo-brasilea basada en el racismo y la violencia policial.

En Rio de Janeiro podemos encontrar un ejemplo de esta solidaridad . La empresa israel International Security and Defense Systems (ISDS) adiestra a la polica de las favelas con las mismas tcnicas que se utilizan en Gaza. Haba conseguido un contrato para los Juegos Olmpicos en Rio del ao 2016. Movimientos palestinos como Stop the Wall y el Comit Nacional de BDS unieron sus fuerzas con los movimientos que trabajan en Rio a favor de los derechos humanos en las favelas en una campaa titulada Juegos Olmpicos sin Apartheid para cancelar en contrato, aun que sigue vigente y la compaa contra la presencia de ISDS en Rio de Janeiro contina.

En un momento en el que los movimientos a favor de Palestina estn perdiendo acceso a los gobiernos, incluidos los Ministerios de Defensa, sera ingenuo pensar que las campaas de embargo militar vayan a tener resultados a corto plazo. Sin embargo, no es una opcin esperar pasivamente a que vuelva una situacin poltica ms favorable. Los ciclos electorales en Amrica Latina son de cuatro aos. Para el movimiento a favor de Palestina es fundamental empezar a situar sus prioridades estratgicas en las agendas de los partidos de izquierda, lo que puede contribuir a evitar en el futuro otro ciclo de gestos simblicos que satisfacen a los representantes diplomticos palestinos, pero que a menudo son ajenos a las verdaderas reivindicaciones palestinas.

Se podra argumentar que quienes trabajan por los derechos palestinos pueden aprovechar las relaciones que mantiene la dispora rabe con las lites de derecha para llegar a los gobiernos actuales. Sin embargo, no es probable que produzca resultados. Cada vez son ms los impedimentos que tiene la derecha a la hora de favorecer los intereses palestinos (como sus vnculos con el ejrcito y, cada vez ms, con la iglesia evanglica) para permitir impulsar Palestina como una verdadera cuestin que atae a ambos partidos. Esto no significa que los polticos de derecha no puedan apoyar reivindicaciones especficas, pero hay que tener en cuenta que este apoyo concreto seguir siendo limitado.

Tanto en el mbito organizativo como en el individual la dispora palestina tiene un importante papel que desempear en la cuestin de los derechos humanos y la autodeterminacin palestinos. Las personas latinoamericanas de ascendencia palestina son las ms capacitadas para concienciar a sus respectivas sociedades acerca de la realidad actual de Palestina. Para ello tienen que trabajar ms all de sus redes tnicas y crear unas relaciones fuertes con los movimientos sociales locales. Por ejemplo, traer a Hanan Al-Hroub a Chile para reunirse tanto con la comunidad palestina como con altos cargos chilenos fue una excelente iniciativa, pero habra sido an ms eficaz presentar su trabajo a los movimientos de educacin de base para forjar unos vnculos duraderos entre la sociedad palestina y la chilena.

Notas:

  1. Kaufman, Edy, Yoram Shapira y Joel Barromi, Israeli-Latin American Relations (New Brunswick, NJ, Transaction Publishers, 1979), 94.

  2. Chamberlin, Paul Thomas, The Global Offensive: The United States, The Palestine Liberation Organization, and the Making of the Post-Cold War Order (Nueva York, Oxford University Press, 2012). Adems, con su idea de que la lucha armada es el medio ms eficaz para lograr la liberacin nacional la OLP encontr una recepcin positiva entre las guerrillas latinoamericanas. Cuba y Nicaragua (debido a su Revolucin sandinista de 1979) fueron fundamentales entonces para relacionar a la OLP con los movimientos de izquierda de toda Amrica Latina (Fernandez, Damian J., ed., Central America and the Middle East: The Internationalization of the Crises (Miami, International University Press, 1990). En 1988 Cuba y Nicaragua eran los nicos pases de la zona que reconocan oficialmente a Palestina como Estado.

  3. Bahbah, Bishara A. y Linda Butler, Israel and Latin America: The Military Connection (Londres, Palgrave Macmillan, 1986).

  4. Vase la Resolucin 46/86 de la ONU.

  5. El hecho de que Honduras y Chile sean los dos pases latinoamericanos en los que estn las mayores comunidades palestinas (una parte importante de las cuales se identifica con partidos de derecha) contribuy a este movimiento diplomtico.

  6. Como escribi recientemente un colaborador de Jerusalem Post, existe una colaboracin fascinante entre la comunidad juda y la comunidad evanglica de Guatemala en apoyo a Israel [] Mientras que Europa se est volviendo cada vez ms islamizada, ahora ms que nunca tenemos que cultivar nuestras relaciones con los pases latinoamericanos y utilizar a nuestro favor el impulso histrico del apoyo evanglico.

  7. Estas organizaciones incluyen CONIB (siglas en brasileo de Confederacin Israel de Brasil), AMIA (Asociacin Mutual Israelita Argentina) y DAIA (Delegacin de Asociaciones Israelitas Argentinas), y CJCh (Comunidad Juda de Chile).

  8. La clase no es el nico elemento que interviene. Como resultado de la guerra civil libanesa, los maronitas libaneses, que conforman una parte importante de la clase alta de la dispora rabe latinoamericana, han experimentado un proceso de nacionalismo a larga distancia que los ha disociado de la causa palestina, lo que ayuda a entender por qu la mayora de los latinoamericanos ms ricos de ascendencia rabe no defienden los derechos palestinos. Por ejemplo, ni Miguel Facusse Barjum, un magnate hondureo que falleci en 2015, ni Alvaro Saieh Bendeck, un multimillonario chileno, apoyaron pblicamente a Palestina a pesar de sus races palestinas. En ocasiones estas personalidades incluso ignoraron los derechos palestinos. Por ejemplo, una empresa familiar libaneso-brasilea (el Grupo MCassab y la familia Cutait) posee la exclusiva de la importacin de Sodastream a Brasil.

  9. Con 48 miembros de un total de 120 en la Cmara de Diputados, actualmente es el mayor de los grupos de amistad binacionales. Ocho miembros del grupo son de origen rabe, de los cuales seis son de ascendencia palestina. Dos senadores tambin tienen races palestinas.

  10. Vase United Nations Comtrade Database.

Cecilia Baeza, colaboradora de Al-Shabaka, es profesora de la Fundacin Getulio Vargas de So Paulo, Brasil. Es cofundadora de RIMAAL, una red de investigadores sobre las relaciones entre Amrica Latina y Oriente Prximo. Es doctora en relaciones internacionales por Universidad de Ciencias Polticas de Pars.

Fuente: http://al-shabaka.org/briefs/latin-americas-turn-to-the-right-implications-for-palestine/

Esta traduccin se puede reproducir libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y Rebelin como fuente de la traduccin.



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