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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-02-2019

La Italia que se asoma al mundo

Federico Larsen
L'Ombelico del Mondo


La posicin disonante del gobierno italiano sobre la situacin en Venezuela, y la crisis diplomtica desatada con Francia en las ltimas semanas, pusieron de relieve una estrategia internacional de Roma que parece, por lo menos, poco clara. Los motivos que llevaron a tales posicionamientos, probablemente de los ms destacados desde la asuncin del gobierno bicfalo entre La Lega y el Movimento 5 Stelle en mayo de 2017, son mltiples y no responden, aparentemente, a una estrategia orgnica. Y si la posicin nacionalista y anti-migrantes ya haba posicionado a Italia entre los pases ms problemticos del sistema internacional, estos nuevos factores merecen aunque sea un mnimo desglose, un pequeo anlisis de su nueva poltica exterior como el que nos proponemos esbozar aqu.

Cambi la poltica italiana hacia el mundo?

Los ejes fundamentales de la poltica exterior italiana desde la conclusin de la Segunda Guerra Mundial hasta hoy han sido tres: el sostenimiento de su posicin de potencia media en la poltica europea primero, y en la Unin Europea (UE) despus; su relacin privilegiada con los EEUU y el bloque Atlntico el Partido Comunista Italiano fue el ms grande del mundo Occidental durante la Guerra Fra; y el mantenimiento de una posicin hegemnica en el Mediterrneo oriental, con la respectiva influencia en los Balcanes y el Magreb. Los gobiernos democristianos primero, y los liberales de centro-derecha o centro-izquierda a partir de los aos 90, han mantenido esos tres ejes rectores del perfil internacional italiano.

La irrupcin de fuerzas anti-sistema en el panorama poltico italiano, como el Movimento 5 Stelle (M5S), y el crecimiento de otras como La Lega, han significado un desafo al discurso tradicional del sistema poltico italiano. Las crticas tambin abarcaron el mbito de la poltica exterior. Modernizacin tecnolgica, diversificacin en la produccin energtica, atencin prioritaria a las PyME, fueron algunos de los ejes del M5S que inspiraban un cambio en el rol de Italia en el escenario global. Pero si hay algo que caracteriza a las construcciones polticas ciudadanas y anti-establishment es la falta de una visin orgnica de la gestin pblica en varios mbitos, una direccin ideolgica o pragmtica que marque el rumbo de la accin de gobierno. Y la poltica exterior no es una excepcin. Cuando el M5S lleg al gobierno, parte de ese dficit ideolgico fue colmado por su aliado circunstancial, La Lega, que con su posicin xenfoba, anti-inmigracin y soberanista en el mbito europeo supo establecer algunos ejes claros en una poltica exterior que an hoy carece de una direccin precisa o formulaciones oficiales.

Si analizamos la actual poltica exterior italiana en funcin de sus tres ejes histricos, podemos ver una serie de cambios ms bien coyunturales, con una clara falta de previsin a largo plazo, y profundamente influenciados por el pensamiento de la extrema derecha europea y el euroescepticismo desencantado de la poltica tradicional.

Euroescepticismo como estrategia

En el marco de la UE, el eje que gua a la posicin italiana es la defensa del inters nacional por encima de la injerencia que pueda tener la UE sobre sus decisiones. Esto significa inclusive la revisin de los compromisos ya asumidos en temas como migraciones y asilo, derecho del mar, estabilidad financiera, fronteras, entre otros. Esto supone, segn los planes de los vice-premier Salvini y Di Maio, un debilitamiento de los grupos dirigentes tradicionales de la Unin, principales culpables de los problemas econmicos y sociales de su pas. Esas lites tienen nombre y apellido, pero son ms fcilmente identificables con el eje franco-alemn que hoy tracciona las decisiones de Bruselas recientemente renovado en el simblico Tratado de Aquisgrn firmado entre Merkel y Macron en enero de este ao. Merkel representa la disciplina poltica y fiscal de Europa, eje de la recuperacin europea tras la crisis de 2008. Pero tambin es la expresin de una clase dirigente europea en retirada, representante de aquellos partidos liberal-conservadores que rigieron los destinos del continente de principios de siglo. Macron, en cambio, se present desde un principio como la renovacin de esa clase poltica, cumpliendo con dos caractersticas fundamentales: la no pertenencia a los partidos y crculos polticos que haban defraudado y decepcionado al electorado francs y europeo en los ltimos aos, y una posicin moderada, liberal, que no pusiera en entredicho las lneas fundamentales del proyecto europeo. Es decir, el blanco predilecto del eje soberanista que representa el gobierno italiano.

Los ltimos acontecimientos en la relacin talo-francesa demuestran esta premisa. La cercana de las elecciones europeas del 23-26 de mayo de este ao son el teln de fondo de una disputa que los italianos han convertido en el principal eje de la campaa electoral soberanista en Europa. Roma acus a Pars de neo-colonialismo, reflotando la cuestin del Franco CFA, emitido por el Banco Central Francs y en circulacin en 14 pases africanos. Tambin elev protestas por la restitucin de unos 30 mil migrantes en la frontera entre Francia e Italia, cerrada en el marco de las leyes de seguridad emanadas tras los atentados de 2015. Y la gota que rebals el vaso fue el reciente encuentro entre el vice primer ministro Luigi Di Maio, lder del M5S, y Christophe Chalenon, uno de los referentes de los chalecos amarillos que pusieron en jaque a la gobernabilidad de Macron en diciembre pasado. Cabe destacar que Chalenon representa el sector ms a la derecha del movimiento, famoso por comentarios islamfobos y un llamado a las Fuerzas Armadas a dar un golpe al gobierno de Macron.

La hostilidad entre Francia e Italia ha llegado al ms alto nivel desde 1940. Hay que remontarse a esa fecha para encontrar otro momento en que Pars haya llamado a consulta a su embajador en Roma, y en ese caso fue por la declaracin de guerra que Mussolini anunci desde el balcn de Piazza Venezia. Segn un sondeo publicado por el Istituto per gli Studi in Politica Internazionale (ISPI), Francia es considerado por los italianos el pas ms hostil, seguido por Alemania y Reino Unido.

El clima pre-electoral es clave para entender este momento en la relacin bilateral. Los dos partidos de gobierno estn jugando sus cartas en la plaza continental, a sabiendas de que los partidos soberanistas, euroescpticos, xenfobos o populistas de derecha van a tener a todas luces la posibilidad de hacer una gran eleccin. La Lega de Salvini ya estableci fuertes vnculos con la ultra-derecha de Le Pen en Francia, AfD en Alemania y Geert Wilders en los Pases Bajos, adems de entablar relaciones con los gobiernos de Polonia y Hungra, verdadera amenaza filo-fascista para la Europa liberal. El M5S est intentando generar su propio bloque en el Parlamento Europeo luego de haber abandonado el de la ultra-derecha en 2017 tras las protestas de sus propios votantes, y para hacerlo necesita juntar 25 eurodiputados de al menos siete pases de la UE. Para ello, Di Maio lanz ya su gira europea para seducir formaciones pequeas, como la del ex cantante, actor polaco y ferviente antiabortista Pawel Kukiz, los izquierdistas croatas de ivi zid, o los ultra-liberales y conservadores finlandeses de Liike Nyt. Lo nico que acomuna a todos estos partidos es su rechazo a la leadership enquistada en Bruselas desde hace dcadas, que por primera vez ve en las elecciones de mayo la posibilidad de perder buena parte de su poder.

La cuestin Venezuela

En clave europea tambin se puede analizar la posicin del gobierno italiano frente a los acontecimientos en Venezuela. Italia lider el grupo de pases que impidieron la salida de un reconocimiento comunitario al autoproclamado presidente Juan Guaid aunque tampoco reconocieron abiertamente a Maduro, critic ferozmente el injerencismo norteamericano y propuso una salida negociada entre los propios venezolanos de la crisis. Lejos de tratarse de un arrebato bolivariano del gobierno italiano, esta ambigua posicin que le ha causado serios problemas al ejecutivo es el fruto de una negociacin domstica y una necesidad internacional. Es necesario aclarar que las dos almas del partido estn divididas sobre este punto. La Lega rechaza todo acercamiento a Maduro y sostiene que se trata de una dictadura; sin embargo, qued en evidencia su decisin de ceder al M5S la iniciativa sobre el asunto, quizs para balancear una evidentsima asimetra de poder y de capacidad. Y el Movimento cuenta con un sector de sus bases, arrebatado a la izquierda en su disgregacin, que ve con cierta simpata el proceso bolivariano y los gobiernos progresistas latinoamericanos. Hasta 2009, Ecuador haba sido citado permanentemente por algunos lderes del M5S por su poltica de revisin de los Tratados Bilaterales de Inversiones. Y, en general, todos los gobiernos y movimientos que rechacen el orden mundial establecido por las grandes finanzas, tengan el tinte ideolgico que tengan, ejercen un fuerte atractivo sobre las bases del movimiento, muy crticas a todo tipo de injerencia exterior en los asuntos nacionales. En segundo lugar, el tndem Salvini-Di Maio vio en la cuestin venezolana una nueva posibilidad de ser la piedra en el zapato en la poltica exterior europea. Como tercer factor, no menor, est la posicin rusa. Sera descabellado tildar al gobierno de Roma como un posible aliado del Kremlin, por varias razones. Pero no se puede negar que la visin de Lega y M5S en poltica exterior muchas veces coincide con los intereses de Putin. Esta asociacin ya haba explotado en la campaa electoral de 2016, cuando Di Maio se opuso con fuerza a las sanciones contra Rusia tras la anexin de Crimea por considerar que afectaba principalmente a la mediana empresa italiana por el aumento de los costos de energa. Llevar la contra en el seno de la UE lleva, generalmente, a acercarse involuntariamente a la posicin de Mosc, como es el caso de Venezuela.

Entre EEUU y el Mediterrneo

Durante la segunda mitad del siglo XX, Italia fue considerada la Bulgaria de la OTAN. Es decir que, as como Bulgaria obedeca sin chistar a cualquier exigencia sovitica en el marco del Pacto de Varsovia, Italia se someta a las voluntades de Washington en el seno del Pacto Atlntico. Una asimetra histrica, cuyas huellas pueden rastrearse aun hoy hasta en el habla de los italianos, pero que en trminos macro ha tenido alguna que otra modificacin. Italia cuenta hoy con un supervit comercial con los EEUU de 26 mil millones de euros. Un dato que para la administracin Trump, obstinada en reducir todo dficit comercial de su pas, no deja pasar desapercibido. Al mismo tiempo, los aportes de Roma a la OTAN previstos para 2019 rondan el 1,13 % de su PBI, bastante menos del 2 % que exige el gobierno norteamericano a sus aliados. Dos cuestiones que son balanceadas por la cercana en algunos ejes polticos, como el de la mano dura en el mbito de la inmigracin, y la reticencia a ceder soberana o independencia en favor del multilateralismo y las organizaciones internacionales. En este sentido, Italia se convierte en un aliado en la contencin de la poltica europea. Si bien an no haya habido claros ejemplos de ello, para EEUU resultan positivos los palos en la rueda puestos por Roma en la discusin de posicionamientos comunes de la UE en temas como el comercio internacional y los organismos multilaterales.

En los 80, tambin se deca que Italia tena esposa americana y amante libia. En realidad, su relacin profunda con el norte de frica se puede remontar al siglo XIX su entrada en la Triple Alianza en 1882 se debi justamente a la rivalidad con Francia por el control de Tnez, pero es a partir de los aos 50 que se consolida alrededor de un eje rector: la energa. Italia es estructuralmente dependiente de la importacin de energa. A pesar de un alto nivel de produccin de energas renovables (19 % en 2018), aun las previsiones ms optimistas excluyen la posibilidad de que el pas pueda producir siquiera un cuarto de la energa que consume. Es este uno de los temas cruciales en sus relaciones con el exterior. Italia es el sptimo importador de petrleo a nivel mundial y el quinto importador de gas. El gas es, desde hace dos dcadas, el principal problema para la poltica exterior, al tener la urgencia de diversificar los proveedores, porque el 40 % del gas que consume el pas proviene de Rusia y las tensiones con la UE ponen en riesgo su abastecimiento energtico. Por eso, Roma ha implementado una poltica que le permiti acrecentar la cantidad de gas importado de Libia y Argelia, que suman otro 40 % en total. Y al mismo tiempo apost enrgicamente a la construccin del Gasoducto Trans Adritico (TAP, en ingls), que conecta el pas a una red de abastecimiento directa desde Azerbaiyn, pasando por Georgia, Turqua, Grecia y Albania hasta las costas de la Puglia en el sur de Italia. Un proyecto considerado de primera importancia para toda la UE, que permitira moderar la dependencia energtica de Rusia.

Sin embargo, para lograr semejante proyecto tanto la provisin desde el Cucaso como desde frica es necesario para Italia consolidar su rol en el Mediterrneo, garantizarse los canales de acceso a los ductos y garantizar una relativa estabilidad y buenas relaciones con los pases afectados. Este ltimo punto es justamente de lo ms controversiales. La puja con Francia incluye tambin la primaca sobre las relaciones con el norte de frica: cul de los dos pases es el referente para Europa en su relacin con el Magreb, es uno de los puntos de mayor conflicto transalpino. A esto se le suman las tensiones generadas en la regin por la poltica anti-migratoria de la Lega, la oposicin de sectores ambientalistas del M5S al TAP, y las difciles relaciones con gobiernos como el de Turqua.

Para todos estos desafos, el actual gobierno bicfalo no ha logrado establecer un rumbo claro y una agenda determinada a largo plazo. Por el contrario, parece actuar conforme se vayan desarrollando los eventos, con cierto grado de improvisacin. Incluso, los subsecretarios del Ministerio de Asuntos Exteriores hacen pblicos posicionamientos diametralmente opuestos, como sucedi con respecto a la crisis venezolana. Solo parece regir como fundamento de la accin exterior la defensa irrestricta del soberanismo y la reduccin de atribuciones al multilateralismo y las organizaciones internacionales, con la UE en primer lugar, hasta por encima de ciertos intereses estratgicos nacionales.

Federico Larsen es periodista especializado en poltica internacional. Conductor de L'Ombelico del Mondo en Radionauta FM de La Plata y colaborador en varios medios argentinos y extranjeros. Profesor de historia y cultura italiana en el Instituto de Cultura Itlica de La Plata, y miembro del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de La Plata.

Fuente: https://ombelico.com.ar/2019/02/09/la-italia-que-se-asoma-al-mundo/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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