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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-03-2019

Venezuela bajo ataque: 7 apuntes sobre el shock elctrico

Misin Verdad
Misin Verdad


Entre la tarde del 8 de marzo y la madrugada del 10, Venezuela fue vctima de un nuevo ataque de sabotaje, el mayor en su historia republicana, esta vez a la central hidroelctrica del Guri, que dej sin electricidad a por lo menos un 80% de la poblacin, con el objetivo de socavar todo intento por parte del Gobierno venezolano de lograr la estabilizacin de la economa y frenar el cuadro insurreccional que Estados Unidos y sus delfines como Juan Guaid intentan culminar exitosamente en el pas.

La preparacin del shock. Previo al sabotaje que estremeci al conjunto del Sistema Elctrico Nacional, dejando sin luz a gran parte del pas durante los ltimos dos das, varios movimientos y pronunciamientos anunciaban que recurriran a una accin de fuerza bruta.

El retorno falsamente pico de Guaid dur menos de lo esperado en cartelera, ante la llegada del "presidente interino" no hubo deserciones crticas en la FANB que mezcladas con una revuelta social generalizada lo instalara en Miraflores para ejercer el poder. Ese round de recuperacin (su gloriosa llegada a Maiqueta), tras la derrota del 23 de febrero, da en que dio por sentado el ingreso de la "ayuda humanitaria", no surti efecto ms all del frenes temporal de los medios. En consecuencia, Guaid volvi al incmodo punto de partida de hace dos meses. Desgastado por la derrota del 23 de febrero y sin acciones concretas de mando presidencial que lo catapulten a lo interno, la orquestacin de las siguientes operaciones correra a totalidad por cuenta de Estados Unidos.

Un excitado como de costumbre Marco Rubio, anunciaba horas antes del apagn que los "Venezolanos vivirn la ms severa escasez de alimentos y gasolina", dejando ver que tena conocimiento de que algn tipo de shock se suscitara en las prximas horas. Por su parte, el gobierno ruso emiti un comunicado alertando que "Estados Unidos est elaborando un plan de respaldo que trata de introducir en Venezuela grupos armados ilegales entrenados con el fin de llevar a cabo sabotajes y actividades subversivas". La guerra sucia en curso fue alertada por ambos bandos del conflicto geopoltico sobre Venezuela.

La profeca autocumplida de Rubio se hizo realidad en un apagn generalizado que tuvo un impacto ampliado en la red bancaria, de telecomunicaciones y de servicios pblicos vitales del pas (hospitales, provisin de agua, transporte, etc.), obstaculizando de forma prolongada su funcionamiento y paralizando las actividades rutinarias de la poblacin. En resumen, un ataque encubierto al centro de gravitacin del sistema elctrico venezolano, planificado para agudizar el malestar social y econmico, reflotar la narrativa de "crisis humanitaria" y "Estado fallido", con la cual esperan reactivar el alicado liderazgo de Guaid.

Pero esta tendencia de apelar a las opciones antipolticas y de guerra no convencional cuando los recursos polticos no dan resultados, no es nueva ni reciente (basta recordar los ataques elctricos continuados cuando las revoluciones de color de 2014 y 2017 entraron en reflujo). A su modo Bloomberg lo insinu en su ltimo reportaje. El desgaste de Guaid, su incapacidad para encabezar un proceso de transicin ms o menos serio, despeja el terreno para que los ataques como los del Guri, la violencia armada, la guerra irregular al estilo Contra nicaragense, se conviertan en alternativas "legtimas" y "urgentes" para confrontar al chavismo. De esas formas de guerra tiene amplio conocimiento el delegado de Trump hacia Venezuela, Elliott Abrams, el pap de la guerra mercenaria contra Nicaragua en los 80.

2. Embargo y sanciones: las armas de destruccin masiva. A las vulnerabilidades histricas de un sistema elctrico dependiente de los ingresos de la renta petrolera, se ha sumado una feroz poltica de sanciones financieras que ha mermado la capacidad de inversin pblica en ramas estratgicas del Estado. Se contabilizan en 30 mil millones de dlares el dinero venezolano embargado por Estados Unidos, que utilizando como herramienta el "gobierno paralelo" de Guaid, ha dejado al pas sin recursos lquidos para atender las dificultades que estimulan las sanciones. Mientras tanto, Guaid usa el dinero embargado, segn l, para cancelar opacamente algunos intereses de la deuda externa.

El sistema elctrico nacional ha estado bajo ataque por una mezcla explosiva entre desinversin potenciada por el bloqueo financiero, prdida de personal tcnico especializado por la depreciacin del salario y operaciones de sabotaje sistemtico, las ltimas puestas siempre en vigor cuando la ofensiva poltica la recupera el chavismo. Razn tena Chris Floyd, autor del libro The Empire Burlesque en designar las sanciones financieras como un "holocausto": el empleo de esta arma de destruccin masiva en pases como Irak, Irn y Siria, da cuenta de que el dao a la infraestructura crtica es similar a una intensa campaa de bombardeos con misiles crucero.

El apagn es una extensin del embargo contra Venezuela

En tal sentido, el apagn es una extensin del embargo contra Venezuela, de la poltica estadounidense de restringir importaciones, bloquear cuentas y obstaculizar el acceso a dinero lquido en el mercado financiero internacional y en su propio mercado petrolero, prohibiendo el pago de las exportaciones a Venezuela. El apagn tambin es una metfora del estado de sitio en el cual se mantiene al pas y cmo el bloqueo financiero, que obstaculiza el uso de dinero para recuperar un ya debilitado sistema elctrico nacional que sostiene la actividad petrolera y econmica del pas, es el sustituto de las armas blicas.

3. La modalidad del golpe ciberntico y crimen de lesa humanidad. En un primer momento, y as lo hara saber Guaid con su llamado a un "paro nacional" el pasado martes frente a algunos sindicatos de la administracin pblica, una accin de fuerza vendra a precipitar esa parlisis anunciada. La modalidad de fabricar una situacin de colapso, como cuando la plataforma de pagos Credicard, en 2016, anul su sistema para interrumpir todas las actividades comerciales y econmicas del pas, esta vez fue ejecutada ampliando su radio de afectacin.

Y es que la carga de estrs y descontento que se busca inducir en la poblacin, a modo de combustible para estimular una situacin de anarqua generalizada, que de alguna manera pudiera ser canalizada en protestas violentas a favor de Guaid, indica que la estrategia de caos (mediante sabotaje ciberntico y artesanal focalizado hacia infraestructuras crticas que hacen funcionar al pas) es utilizada como herramienta de shock masivo con el objetivo de desgastar a la poblacin. La operacin no es solo de guerra elctrica, pues sus consecuencias cubren todas las actividades rutinarias de la sociedad venezolana, a la cual se le obstaculiza el acceso a los alimentos, al servicio hospitalario y a las comunicaciones bsicas. Los focos violentos que buscaron prender se extinguieron rpido ante un clima de agotamiento colectivo que esperaba la llegada de la electricidad.

Un crimen de lesa humanidad visto a la luz del Estatuto de Roma y de la legislacin internacional, en tanto se busca la destruccin fsica de un grupo poblacional utilizando como armas de guerra los elementos bsicos de su subsistencia.

Marco Rubio y Mike Pompeo reaccionaron de forma jocosa ante el apagn imprimindole una carga de humillacin y sadismo que refleja con exactitud las motivaciones y la estrategia de fondo del golpe contra Venezuela: a medida que el "plan Guaid" falla en sus objetivos de alcanzar la fractura de la FANB que deponga a Maduro, la poblacin civil (sin discriminacin ideolgica) asciende a vctima de primer orden de las continuas agresiones militares encubiertas que encabeza Estados Unidos.

Este golpe ciberntico contra el sistema elctrico nacional implica una agresin militar de facto, una extensin de la ocurrida en la frontera colombo-venezolana el 23 de febrero.

4. No es un fin en s mismo: condiciones para la guerra irregular. Desde el regreso de Guaid su proyeccin en medios se ha vuelto marginal. Esta premeditada reduccin de su visibilidad, contrasta con el peso cada vez mayor que tiene en cuanto a la orientacin del cambio de rgimen el Comando Sur, John Bolton, Marco Rubio y Mike Pompeo. En tal sentido, los efectos nocivos del apagn encajan a la perfeccin con la narrativa de "crisis humanitaria", bajo la cual el Comando Sur y la ultra derecha venezolana, desde 2016, movilizan la "urgencia" de activar un dispositivo de "intervencin humanitaria" que neutralice la prohibicin del Congreso estadounidense, del Consejo de Seguridad de la ONU y del consenso pragmtico por la no intervencin que se ha gestado en Latinoamrica.

Sin embargo, el apagn como tal no es un fin en s mismo. En un nivel operativo, pareciera ms bien, sobre todo por el blackout que gener la interrupcin del sistema elctrico, que se trata de una maniobra para agudizar las vulnerabilidades del pas y medir la capacidad de respuesta militar de los sistemas defensivos de la Repblica de cara a una accin militar irregular y mercenaria, que aprovechara el contexto de bloqueo informativo para encubrir incursiones armadas, su mapa operacional y a los responsables directos en el terreno.

Buscan darle concrecin fsica a la "crisis humanitaria"

Por ende, a nivel del teatro de operaciones de la guerra contra Venezuela, el apagn se traduce en la generacin de un panorama difuso y de confusin que favorecera la ejecucin de operaciones de bandera falsa, incursiones paramilitares y otras acciones violentas que precipiten un estado de conmocin generalizado, que pueda ser presentado como el hecho desencadenante de una intervencin militar preventiva, sea para "estabilizar al pas por la crisis humanitaria" o para "salvar a los venezolanos de una situacin de Estado fallido" en "crisis humanitaria". En ese marco narrativo, Julio Borges, Antonio Ledezma, Juan Guaid y el gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, se dan la mano y trabajan en conjunto amparados bajo la doctrina del caos controlado de factura estadounidense.

Con el apagn buscan darle concrecin fsica a la "crisis humanitaria", ya no slo a nivel propagandstico, sino aprovechando las bajas humanas y complicaciones de distinto orden que ha generado la operacin de sabotaje.

5. Caractersticas de la agresin. Esta vez no hubo un ataque a subestaciones o a lneas de transmisin elctrica, como se haba ensayado en distintas ocasiones, segn manuales de sabotaje de la CIA contra la Nicaragua sandinista de los 80, ya desclasificados.

Cabe acotar que el software usado (llamado Scada) en el Sistema de Control Automatizado (SCA) que operativiza el funcionamiento de los motores es el creado por la empresa ABB, que desde hace aos no trabaja en el pas. Esta empresa ABB, que en Venezuela trabaj como Consorcio Trilateral ABB (ABB Venezuela, ABB Canad, ABB Suiza), dise un proyecto de modernizacin del Guri a finales de la dcada pasada, durante el gobierno de Hugo Chvez, en el que describe a profundidad tanto el sistema atacado como la organizacin bsica del Guri.

El analista geopoltico Vladimir Adrianza Salas, en entrevista con TeleSur, relaciona el ataque con el consorcio. Explic que el embalse del Guri "requiere un sistema de control que tcnicamente se llama sistema scada, el cual no es otra cosa que un sistema de supervisin, control y requisicin de datos que permite, desde la perspectiva informtica, controlar todos los elementos de generacin de energa. Si saboteas esto, saboteas el funcionamiento. Pero para sabotear esto necesitas dos cosas: o debes tener acceso desde afuera o debes tener complicidad interna para modificar los procesos".

Precedentes de este tipo se encuentran en pases atacados o presionados directamente por Estados Unidos, como Irak y el Lbano, donde los apagones han sido sistemticos y de forma consecutiva, uno tras otro durante decenas de horas. Las "rplicas" en la interrupcin del suministro de energa responderan a estas secuencias de ofensivas que ya han sido experimentadas en otros contextos de guerra asimtrica e irregular.

a creacin de ejrcitos de hackers y de materiales de ciberguerra por parte de la CIA y la NSA ha sido documentado por esta tribuna: reseamos un documental en el que explicaba el origen del virus Stuxnet, por el que se debe sealar los pasillos de estas agencias de inteligencia estadounidenses. Aquel instrumento de ciberataque tuvo como objetivo tanto el sabotaje en las instalaciones de investigacin nuclear en Irn como el fin de instalar un cuadro circunstancial que pudiera concluir en un ataque a la red nacional automatizada iran de electricidad (sistema anlogo al del Guri), en caso de guerra declarada entre Washington y la Repblica Islmica.

El presidente Nicols Maduro, en horas de la tarde noche del 9 de marzo, asegur que este el ms grande ataque contra Venezuela en los ltimos 200 aos republicanos, luego de que se extendiera, de manera intermitente, el ataque al sistema elctrico nacional a las 60 horas.

Los cdigos sociales y hbitos colectivos y de solidaridad de 2002 - 2003 se vieron estos das y noches

6. Frenar las tendencias de recuperacin. El apagn ocurre en medio de tendencias en la recuperacin a distinta escalas, a nivel econmico, una baja de los precios en alimentos sensibles ha reducido la crispacin de principios de ao, mientras que a nivel financiero la reestructuracin del mercado cambiario ha logrado contener una de las variables de la inflacin inducida: el aumento del precio de las divisas en el mercado negro. Estas tendencias han favorecido a la estabilidad poltica del pas, en medio de agresiones no convencionales y amenazas de intervencin militar, quitndole a Guaid no slo poder de convocatoria, sino capacidad de maniobra para capitalizar el malestar generalizado provocado por las sanciones.

As, el apagn busca frenar estas tendencias de recuperacin social, poltica y econmica, agravando mediante un boicot generalizado los medios de pago, el acceso a los alimentos y a los hospitales y el desenvolvimiento normal de la sociedad venezolana. De igual forma, la agresividad del ataque tiene como objetivo debilitar la produccin petrolera e industrial del pas.

7. La conciencia del pas (recordar 2002-2003) y el pulseo de la intervencin. As como en 2002, la poblacin venezolana ha vivido una prueba de fuego generalizada. Una operacin de sabotaje dirigida a precipitar un caos generalizado, que ponga en riesgo la salud y la alimentacin de la gente, la actividad econmica del pas, sus telecomunicaciones y nuestras rutinas ms bsicas, nos retrotrae al paisaje del sabotaje petrolero de los aos 2002-2003, donde la oposicin de ese momento, los mismos que gestionan una intervencin junto a Estados Unidos y Colombia, ejecutaron un estado de sitio paralizando la industria petrolera.

La reaccin de la poblacin, atacada psicolgicamente durante los ltimos aos con el fin de estimularla a una guerra civil que posibilite una intervencin, ha sido adversa al clculo del sabotaje. Se ha impuesto la calma, el empleo de reverberos en los edificios y barrios para cocinar, la movilizacin de los recursos fsicos del pas para atender las emergencias ms apremiantes; pero sobre todo la vocacin generalizada del pas de no caer en una provocacin que busca desembocar en una confrontacin civil y armada. La violencia fue derrotada como en 2002-2003, ese paisaje que marca nuestra historia contempornea hoy ofrece la leccin de que tras una prueba de fuego superada, donde la brutalidad del golpe es de impacto masivo, la cohesin del pueblo se reafirma.

Al cierre de esta publicacin, Juan Guaid intenta canalizar el impacto del apagn para "declarar una emergencia extraordinaria" en la Asamblea Nacional, porque segn l "lleg el momento de dar el paso", coqueteando con la idea de usar la Constitucin para legitimar una intervencin. Justamente en esa orientacin a modo de cierre del ciclo del sabotaje, puede verse que el fin del apagn intenta fabricar las condiciones de anarqua, caos y ausencia de servicios vitales, para presionar por una "intervencin humanitaria" en suelo venezolano, con el beneplcito de la Asamblea Nacional y la "coalicin de pases" latinoamericanos, prestos a una accin de fuerza, que est armando John Bolton.

Esa presin, sin embargo, es especfica y escalonada. Ante la llegada de la misin tcnica de la Alta Comisionada de DDHH, el apagn buscar ser canalizado hacia un engorde del expediente de la "crisis humanitaria" en Venezuela, que bien agenciado y promovido en los medios, pueda resultar en un cambio de posturas a nivel de la regin, de la misma ONU, del Congreso estadounidense, sobre la "urgencia" de una accin de "socorro humanitario" solicitada por el "gobierno paralelo".

Una maniobra que baja el teln para Guaid, quien preso de un plan mal concebido y dependiente de la cadena de mando del gabinete de la guerra contra Venezuela en Washington, debe ser sacrificado en funcin de abrirle a la guerra. Imagen lo suficientemente convincente del sacrificio, es que un poltica use una palanca del poder del Estado, en este caso la Asamblea Nacional, para legitimar una intervencin militar extranjera. Un suicidio acompaado por sectores de la ultra caraquea, hijos directos de los primeros colonizadores espaoles, que claman por que se active la Responsabilidad de Proteger (R2P) que destruy Libia, Kosovo, Irak, y otras regiones que Estados Unidos ha saqueado para mantener su estatus de potencia.

Pero el apagn debe ser otra leccin, y debe obligarnos a mirar en los cdigos sociales y hbitos colectivos y de solidaridad que emergieron en 2002-2003, nuestras armas como comunidad histrica y espiritual a disposicin para mantener el hilo de vida de la historia patria.

Fuente: http://misionverdad.com/La-Guerra-en-Venezuela/venezuela-bajo-ataque



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