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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-03-2019

El ao 89

Rafael Poch de Feliu
Blog del autor

Lo que pareca abrir perspectivas esperanzadoras dio paso al apogeo de la globalizacin y se cerr como ocasin perdida para afrontar los retos del siglo


Este ao se cumplen treinta desde 1989. Aquel ao vino marcado por el protagonismo del Este, el mundo que iba desde los ros Elba hasta el Mekong y que afirmaba ser alternativa al capitalismo. Atento a las cronologas y a los titulares, el periodista tender a definir aquel ao, y los dos que le siguieron, como el de la cada del comunismo. El historiador, sin embargo, ir algo ms lejos, directamente a las consecuencias de aquello, y definir lo que la historia retendr de aquel periodo y que nos conecta directamente con nuestro presente: el apogeo de la globalizacin.

Sin duda el fin de la guerra fra y del mundo bipolar, fue una gran ocasin perdida para abordar los tres grandes retos del siglo XXI; el calentamiento global, la desigualdad social y regional y la proliferacin de recursos de destruccin masiva. El necesario y crtico desarme de la montaa de armas nucleares que nos rodea, suficiente para destruir varias veces toda vida en el planeta, comenz con una serie esperanzadora que a partir del siglo XXI sera abandonada y privada de todo acuerdo entre potencias.

Hoy no hemos acostumbrado al abandono unilateral de los grandes acuerdos de desarme (siempre iniciativa de Estados Unidos), al hecho de que los presupuestos militares de Washington sigan creciendo y batiendo rcords (Trump prev 750.000 millones de dlares, 34.000 millones ms que en 2018, lo que supone mayor gasto que la suma de los presupuestos de defensa de los siguientes catorce pases ms gastadores: China, Arabia Saudita, Rusia, India, Inglaterra, Francia, Japn, Alemania, Corea del Sur, Brasil, Australia, Italia, Israel e Irak), o al choque militar directo de dos potencias nucleares, como ocurri la semana pasada entre India y Paquistn sin mayores escalofros.

Hay que recordar que entre diciembre de 1987 y julio de 1991 Estados Unidos y la URSS eliminaron los euromisiles que ahora regresan gracias al escudo antimisiles establecido por Estados Unidos, redujeron en un 40% sus arsenales estratgicos que ahora se perfeccionan sin complejos, y disminuyeron sus fuerzas militares convencionales en Europa. Paralelamente, Mosc retir unilateralmente sus fuerzas de Afganistn, Hungra, Checoslovaquia, RDA y Mongolia. En 1989, adems, Mosc y Pekn normalizaron sus relaciones, eliminando lo que desde los aos setenta haba sido segundo gran foco mundial de tensin militar en el interior mismo de aquel Este.

Todo esto podra haber sido el inicio de algo grande, sino de la nueva civilizacin que pregonaba el reformador sovitico, Mijail Gorbachov, s por lo menos poda haber sentado unas bases para una integracin mundial ms razonable, viable y esperanzadora. Pero las dinmicas de derrumbe que se abrieron paso a un lado, y las respuestas oportunistas e ideologas hegemonistas que se impusieron al otro, dictaron escenarios bien diferentes.

En los cuatro meses que van de agosto a diciembre de 1989, cayeron o abdicaron los regmenes de Polonia, Hungra, Checoslovaquia, RDA, Rumana y Bulgaria. Aquel desmoronamiento en cadena, cuyo centro simblico fue la apertura del muro de Berln de noviembre, coincidi en la URSS con sangrientos conflictos nacionales en seis frentes diferentes (tres en Asia Central y tres en Transcaucasia), con la primera protesta obrera en Rusia y con la emergencia de dos aspectos que anunciaban el hundimiento de la Perestroika de Gorbachov -y en ltima instancia de la URSS- por implosin del imprescindible centrismo poltico que deba sustentarla.

A partir de aquel ao la reforma sovitica qued estrangulada entre un descontento conservador de los partidarios del antiguo rgimen, que culmin con la intentona golpista de agosto de 1991 en Mosc, y la afirmacin de impulsos rupturistas de la oposicin que culminaron en el propio golpe conspirativo que disolvi la URSS en diciembre de 1991, tras un referndum en el que, en marzo de aquel mismo ao, participaron 148 millones de los 185 millones con derecho a voto en la URSS y en el que el 76% haba votado s al mantenimiento de una URSS renovada.

La quiebra de una parte del mundo denot la enfermedad del resto, pero el mundo occidental ignor el mensaje y sigui con ms de lo mismo. Despejados los ltimos miedos a una alternativa, los escrpulos de la minora ms poderosa y rica del mundo saltaron por los aires definitivamente, inaugurando una orga de enriquecimiento y corrupcin sobre los dogmas de la racionalidad econmica neoliberal; desregularizacin, privatizacin y sumisin general de lo pblico a lo privado. Sucedi en todo el mundo, desde los remotos estados insulares del Pacfico, hasta el centro del sistema mundial, pasando por el tercer mundo y los pases ex comunistas.

El Este haba sido algo parecido a un compartimento estanco dentro del sistema econmico mundial. A partir de 1989 dej de serlo. La integracin de la URSS y de los pases del bloque oriental, ms la de China (que evit el hundimiento de su rgimen para afirmar una decidida reforma de mercado) y la India, en el sistema econmico mundial, aport 1.470 millones de nuevos obreros al capitalismo, lo que supuso doblar la mano de obra global. El resultado fue un cambio fundamental en la correlacin de fuerzas entre capital y trabajo a escala global, lo que dispar los fenmenos de precariedad y explotacin laboral y deslocalizacin industrial hoy asentados.

Fue as como el histrico hundimiento de las tiranas del Este, unido a los cambios y nuevos dinamismos en China e India, no abrieron camino a la esperanza sino ms bien a la incertidumbre planetaria. El apogeo de la globalizacin entonces alcanzado dio lugar a un nuevo y mortfero ciclo blico occidental en la primera regin energtica del mundo (desde Afganistn a Libia, pasando por Irak y Siria), una marginacin del derecho internacional, un aumento general de la desigualdad, y a un rampante incremento de la contaminacin planetaria que hoy precisa de inciertos acuerdos para paliarla. Es decir, aquel ao acab consagrando una ocasin perdida para los retos del siglo.

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/03/13/el-ano-89/#more-253

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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