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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-03-2019

La reanimacin de la memoria argentina en las calles

Emilio Cafassi
Rebelin


Como todos los 24 de marzo, Buenos Aires inunda sus avenidas de encarnada memoria sobre el ms trgico horror del pasado reciente hasta converger en la histrica Plaza de Mayo. El domingo se conmemor el 43 aniversario del ltimo golpe cvico-militar que instaur el Terrorismo de Estado en Argentina, una de las sedes prcticas del Plan Cndor. Los mritos del kirchnerismo resultan acotados y puntuales, pero entre ellos sobresale particularsimamente haber anulado las leyes de obediencia debida y punto final que leg la genuflexin de Alfonsn y -como si no bastaran de reaseguro de impunidad- los indultos con los que Menem benefici a los pocos condenados de entonces.

Esas revocaciones se acompaaron de una poltica enrgica y coherente, sostenida por un lado desde la Secretara de Derechos Humanos a cargo de Eduardo Luis Duhalde y por otro de la Procuracin General de la Nacin, con Esteban Righi. Ambos amigos y compaeros fallecidos (el ltimo muy recientemente) quienes fueron los principales responsables de la gran cantidad de juicios a los genocidas y de sus consecuentes procesamientos y encarcelamientos. Un verdadero ejemplo de alcance mundial ante la barbarie, que merece el ms profundo reconocimiento. De este modo nos convocamos para reavivar la memoria y continuar avanzando hacia la verdad y la justicia. Y ltimamente, ao a ao, venimos siendo cada vez ms y el domingo no fue la excepcin.

La principal razn del crecimiento en la convocatoria proviene del empoderamiento ciudadano que supone la vigencia de la justicia y el fin de la impunidad de los terroristas de estado, al menos de su fraccin militar y policial es decir de los perpetradores directos, sin que se haya llegado an a los sectores civiles y eclesisticos, cmplices o partcipes directos del rgimen. Algunas de las sinuosidades o retrocesos parciales en aos previos, tuvieron que ver con la cooptacin que el kirchnerismo ha hecho de algunos organismos de DDHH y las consecuentes divisiones que hasta llevaron a realizar dos o ms marchas en el mismo da y en sentidos opuestos.

Pero en las ltimas 4 ocasiones, fue el macrismo quien contribuy a expandir la concurrencia, no por participar ni convocar a la movilizacin, sino por su poltica en el ms amplio y ruinoso sentido: desde los DDHH, hasta la esfera econmica, social, institucional, educativa, sanitaria, judicial, etc. Se recordar que Macri inici su mandato intentando designar por decreto a dos nuevos integrantes de la Corte Suprema de Justicia, algo inconstitucional hasta para la mirada de un ingresante a la facultad. Meses ms tarde, y luego de los procedimientos previstos, el senado aprob la designacin de tales nuevos Ministros de la Corte. En el campo de los DDHH ese cuerpo ampliado acort la pena de un represor condenado basndose en una ley llamada vulgarmente del 2X1 que existi en Argentina entre 1994 y 2001 con el objetivo de reducir la poblacin carcelaria, compuesta en gran parte por personas con prisin preventiva y sin condena firme. El parlamento debi dictar una ley que restringe la aplicacin de reducciones de condena para los delitos de lesa humanidad. Tampoco se priv el macrismo de provocaciones como la de un funcionario que puso en duda la cifra de 30.000 desaparecidos.

El amplio consenso social que tiene el desarrollo de los juicios contra los genocidas le impide al macrismo anularlos o siquiera -como en su momento propuso el ex Presidente Duhalde a quien no hay que confundir con el citado secretario de DDHH- un referndum para suspender los juicios. Sin embargo, manipula y presiona a la justicia para lograr la lentificacin burocratizada de su accionar y la bifurcacin multiplicadora de causas y consecuentemente de testimonios. Tanto como logra que los jueces dispongan prisiones domiciliarias de los condenados, las que van en aumento en detrimento de los que se encuentran en diversas crceles. De los 977 detenidos, 650 estn bajo arresto domiciliario, 252 en penitenciaras federales, 74 en una unidad militar y slo 1 en la gendarmera nacional. Al inicio del macrismo, haba 439 en sus domicilios y 603 en las prisiones. La tendencia habla por s misma.

Ms all de la magnitud incremental, se van ampliando los sectores sociales movilizados y con ellos las demandas, que exceden la esfera jurdica. Es que la poltica econmico-social de Macri replica casi con exactitud la de la dictadura (habra que agregar que luego fue profundizada ms an por Menem). El documento consensuado por todas las organizaciones convocantes a la marcha unitaria habla explcitamente del programa econmico de miseria planificada que pone en peligro hasta la propia democracia () No tener derecho al trabajo, a la alimentacin, a la salud, a la educacin y a la vivienda, entre otros derechos fundamentales genera pobreza y hambre. Luego de reafirmar el carcter alarmante de las cifras se enfatizan los despidos masivos, la entrega del pas a los buitres, la persecucin de los pueblos originarios, la persecucin a militantes, las presas y presos polticos, la grave injerencia del gobierno sobre el Poder Judicial y retrocesos en el campo de memoria, verdad y justicia.

El futuro argentino no es alentador. Ser muy largo y tortuoso el esfuerzo de reconstruccin, luego del derrumbe que deja Macri. Aunque es fundamental, como sea y con quien sea, que a alguien se lo deje.

Como entonces: Nunca Ms.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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