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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2019

El subpresidente, las guarimbas y la minga

Renn Vega Cantor
Rebelin


Dos trminos aparentemente extraos se han difundido a nivel internacional en los ltimos aos, uno se usa en Venezuela, el de guarimba , y otro en Colombia, el de minga. Guarimba (que viene de guarida)   significa hoy una accin criminal contra el gobierno bolivariano, promovida y financiada por los ricos, que recurre a una violencia extrema, como quemar vivos a sus enemigos chavistas. Guarimberos son los que participan y promueven las guarimbas, uno de los cuales es Juan Guaid, miembro del partido de extrema derecha Voluntad Popular, al que pertenece Leopoldo Lpez, uno de los responsables del asesinato de 43 personas durante las guarimbas de 2014.

Minga, un vocablo de origen quechua, significa trabajo comunitario que se hace en beneficio de la comunidad. En Colombia se habla de minga social desde hace unos aos, para referirse a la movilizacin indgena, que adquiere importancia en estos momentos en los departamentos del sur de Colombia, siendo su epicentro principal el Cauca. All, miles de comuneros han paralizado la actividad econmica durante varias semanas, para exigir el cumplimiento de los acuerdos que varios gobiernos han firmado y se han negado a cumplir.

Las guarimbas son de la extrema derecha, forman parte de la rebelin de los ricos, y cuentan con el apoyo y asesoramiento directo del gobierno de los Estados Unidos, a travs de la USAID y de ONG, de fachada aparentemente civil. Su objetivo inocultable es el derrocamiento de un gobierno legtimo, al que sabotea con mtodos criminales y cuenta con el respaldo de falsimedia internacional, que limpia la cara de los criminales de las guarimbas y los presenta como abanderados de la libertad y la democracia.

Las guarimbas se haban llevado a cabo en territorio venezolano, pero el 23 de febrero adquirieron una dimensin internacional al ser escenificadas desde Colombia, con el apoyo del subpresidente Ivn Duque, actuando como mandadero de la pandilla de Washington. En esa fecha se observ, con una pretendida fachada humanitaria, la accin en vivo y en directo de los guarimberos, quienes intentaron ingresar por la fuerza a territorio venezolano y de paso quemaron la supuesta ayuda humanitaria, como lo ha reconocido The New York Times. Al otro da, domingo 24, esas guarimbas atacaron en San Antonio del Tchira a los guardias fronterizos de Venezuela, pero al final fueron repelidas.

El rgimen de Ivn Duque se ha convertido en una fuerza de apoyo (econmica, territorial, diplomtica, militar, meditica, ideolgica, artstica) de los guarimberos, a la cabeza de los cuales se encuentra Juan Guaid, como se acaba de probar en Venezuela al ser desarticulado un nuevo intento de organizar atentados y saboteos, coordinados por asesores directos del presidente virtual. El gobierno de Duque les ha concedido asilo en Bogot a muchos guarimberos, desde donde realizan sus acciones criminales. Un caso descarado es el de Julio Borges, uno de los responsables del atentado contra Nicols Maduro el 4 de agosto de 2018, quien fue invitado a la posesin presidencial de Ivn Duque y luego fue nombrado Embajador de Guaid ante el Grupo de Lima. Sobre ese individuo se han dictado ordenes de captura por parte del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela por mltiples delitos, entre ellos los de organizar guarimbas que terminaron con la muerte de decenas de venezolanos chavistas.

Ivn Duque en persona est comprometido con los guarimberos, lo que se evidencia con su presencia en Ccuta el 23 de febrero. Ese da, cumpliendo rdenes directas de sus amos imperiales, y violando elementales normas del derecho internacional, foment el ingreso de la pretendida ayuda humanitaria, que luego se supo estaba compuesta de cadenas, mscaras antigases, clavos, pitos, alambre de pas, instrumentos tan necesarios para alimentar a la gente, si por eso se entiende aprovisionar a las guarimbas.

Ese protagonismo de Ivn Duque y sus funcionarios del alto gobierno en las acciones internacionales de la guarimba venezolana no se aprecia con respecto a la Minga del sur de Colombia, pese a que los indgenas reclaman su presencia. Como era de esperarse, el gobierno de Duque ha respondido con represin, criminalizacin y calumnias, con el respaldo de los medios de desinformacin que tanto alaban a las guarimbas criminales en Venezuela. Como suele ser corriente en nuestro pas, a cualquier protesta social por legtima y justa que sea se le responde violentamente por parte del Estado, lo que viene acompaado de violencia simblica, calificando a los que protestan de ser guerrilleros, terroristas y/o narcotraficantes, para justificar la represin y los asesinatos. Ya van una decena de muertos, la mayor parte de ellos en una extraa explosin que ocurri en Dagua, que sin ninguna evidencia ni investigacin ya fue calificada por el Ministro de Defensa como un acto criminal que ocurri all provocado por ellos mismos al manejar irresponsablemente unos explosivos sin tener el conocimiento y adems sus propsitos eran claramente criminales. Ese individuo que oficia como Ministro de Guerra adems es clarividente porque ya sabe que sucedi! Es sospechoso que ese atentado se haya presentado en el momento lgido de esta gran movilizacin social y puede presumirse que tena la finalidad de amedrantar y ahuyentar a la gente humilde que protesta.

Como no poda faltar, a la Minga se le ha acusado desde los crculos uribistas de estar dirigida por las Farc, como si estas todava existieran, porque este es el argumento de contra-insurgencia social que caracteriza al Estado colombiano y a las clases dominantes de este pas y que se utiliza siempre que sea necesario para justificar la represin.

Muy distinto es el comportamiento del rgimen de Duque y del bloque de poder contrainsurgente, y de falsimedia en cuanto a las guarimbas y la minga indgena. La primera es presentada como una accin valerosa contra el gobierno de Nicols Maduro, sin importar que se acuda a brutales formas de violencia contra los pobres. Mientras tanto, la Minga, un movimiento popular con amplia base social, es descalificada, sus protagonistas son criminalizados, sus reivindicaciones son tergiversadas y para hablar con sus voceros no va el subpresidente, como si lo hizo en Ccuta para promover a los guarimberos, sino enva a unos mandos medios que solo buscan desarticular la protesta social. Si all en el Cauca hubiera guarimberos, como Juan Guaid, otra sera la suerte de este tipo de movilizacin, porque Duque en persona ira a saludarlos, a felicitarlos por sus crmenes, a darles apoyo econmico y organizara conciertos en su honor.

Publicado en papel en El Colectivo (Medelln), abril de 2019.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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