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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-04-2019

Chalecos rurales y verdes

ngel Calle Collado
eldiario.es


El siglo que atravesamos va a ser una sucesin de chalecos de distinto color manifestndose en las calles y, en el futuro, auto-organizando distintas formas de vida. El progresivo fin de una civilizacin petrolera ir poniendo sobre la mesa la cuestin de cmo vamos a comer y quin va a pagar los platos rotos. El creciente endeudamiento de los Estados har ms difcil sostener servicios pblicos y polticas orientadas a la satisfaccin de necesidades bsicas. Sobre todo porque la ultraderecha productivista se ha apuntado al carro neoliberal y la socialdemocracia no viene precisamente de poner freno a la merma de derechos sociales y al aumento de una mercantilizacin globalizadora. Habr chalecos amarillos, como en Francia, para decir que el mundo rural y las clases precarias no tienen por qu hacer frente a las subidas de impuestos y del precio de la gasolina. Surgirn tambin chalecos verdes al calor de de los an jvenes "Fridays for Future".

De orientacin verde y rural han sido los cerca de 100.000 "chalecos" que han desfilado el pasado domingo por Madrid, al clamor de "La Revuleta de la Espaa Vaciada". Cada vez son ms palpables las dificultades de la pequea ganadera y de la agricultura para competir con granjas intensivas y monocultivos, las facilidades administrativas para que la gran distribucin se aduee y arruine con sus bajos precios a estos pequeos productores, la renuencia de las administraciones pblicas a mantener servicios bsicos cuando la despoblacin avanza (como el transporte o una escuela), la emigracin y el distanciamiento juvenil de los proyectos que ya vienen empaquetados por el llamado "desarrollo rural" e impiden construir con autonoma local, entre otras cuestiones. Frente a las polticas que perpetan "la Espaa vaciada" se han convocado plataformas, algunas muy crticas con el desarrollismo y sus consecuencias, como Milana Bonita (Extremadura), "Teruel Existe", la Asociacin Espaola contra la Despoblacin o la Federacin Espaola de Entidades Locales Menores.

En el medio rural existen tambin otros chalecos pugnando por encontrar razones y horizontes para continuar viviendo en estas zonas. Chalecos marrones son aquellos que proclaman la necesidad de continuar sosteniendo lo insostenible: una economa catapultada por una energa fsil, unas polticas que hagan caso omiso del ocaso en la disponibilidad de materiales esenciales para una industria globalizada, la ilusin de que an tenemos margen para olvidarnos del vuelco climtico y de las consecuencias del avance de la desertificacin. El jueves 24 de enero se manifestaban en la localidad cacerea de Navalmoral de la Mata ms de 4.000 personas. Pedan la continuidad de la central nuclear de Almaraz, un motor de ingresos para la comarca. Su paraguas organizativo era la Plataforma Ciudadana Vida y entre sus lemas podamos leer "Almaraz S Vida s". Economas insostenibles reclamadas con argumentos de "vida". Aunque distancindose, a la vez, de un debate sobre el impostergable cierre de las centrales nucleares. Se trata de reacciones fruto de un estado de shock y de un futuro altamente incierto en el medio rural.

A estos chalecos marrones han venido a sumarse chalecos ms oscuros y ms prximos a las camisas negras de la vieja y totalitaria Europa. Menos multitudinaria que la manifestacin del pasado domingo, Vox y el Partido Popular se acercaron hace unas semanas a la capital para protagonizar una manifestacin "por la defensa del medio rural". Ms bien por la defensa de lo que los sectores ms ultraconservadores consideran esencias del medio: tradiciones y economas ligadas a la caza, a la tauromaquia. Pero tambin acudieron pequeos agricultores asustados por la crisis de precios y afectados por legislaciones que se mueven ms en el tutelaje que en la implicacin participativa. Es fcil ver cmo la gente pasa del marrn al negro en las actuales condiciones donde lo local se siente invisibilizado (en los medios, en el gasto por habitante), se considera irrelevante (en la promocin de empleo, de mercados propios) o bajo el yugo de leyes presupuestarias como la Ley de Racionalidad del gasto pblico. Y donde adems un municipalismo rural, biorregional o comarcal estn an por construir.

Hay protestas en ciernes, chalecos por venir, yo dira que por construir. Vivo actualmente en el Valle del Jerte. Comarca, como otras aledaas, que recin ha recibido el manto blanco como referencia absoluta de sus paisajes. Son los cerezos en flor. Un monocultivo en crisis, como tantas otras especializaciones. Un producto que se paga ya en ocasiones por debajo de costes. Que, como la naranja en Valencia o en otros valles de Andaluca, acaba quedndose en el rbol. No compensan 50 euros para pagar un jornal de 12 horas, adems de requerir un apoyo familiar para transportar y seleccionar, ms todas las horas invertidas en dar de comer a estos arbolitos, ms los productos, ms caros cuanto ms cancergenos. La gran distribucin manda y arruina. Muestra tambin diferentes caminos para los futuros chalecos: desafiar los mercados globales o sumirse a un disciplinamiento que acabar por agrandar "la Espaa vaciada". Me comentaba un amigo que ya empieza a ser obvio para toda la comarca que "algo estaremos haciendo mal". En un reciente documental, La Piel del Jerte, hemos reflejado estas angustias, estos malestares latentes que ya apuntan a una necesidad de cambios. El vuelco climtico tiene mucho que ver en estos manejos negligentes y amenazadores, cierto. Pero tambin hay poco apoyo por parte de administraciones, menos an por parte de la gran distribucin, que sigue comprando a cntimos los kilos de fruta y vendindolos a euros.

Ante esta situacin naciendo otros chalecos rurales con potencial de llevar un color crtico y en ocasiones verde a las protestas del campo. El ao pasado se cre en el Norte de Extremadura la Asociacin Valle del Jerte y Comarcas Vecinas. Exigen precios dignos, seguros asequibles. Han organizado varias manifestaciones para llamar la atencin de la poltica extremea, con poco xito. Comienzan a mirar con lgica desconfianza a los oligopolios que les imponen bajos precios en origen. En febrero se constitua en Ciudad Real ANSEPRIM, la Asociacin Nacional del Sector Primario. Quiere dar cuenta de las dificultades por las que atraviesa el sector productivo en el campo espaol y dar visibilidad a otras reclamaciones del mundo rural. Se trata de un nuevo sindicalismo rural dispuesto a enfrentar cara a cara el papel dictatorial de la gran distribucin, el rol sumiso de las administraciones locales para con la defensa de la pequea produccin y las inevitables consecuencias en los manejos productivos que traern el vuelco climtico y el fin del petrleo accesible y barato? Est el medio rural construyendo sus propias respuestas frente al vuelco climtico y la asfixia de los mercados globales? Y, dnde quedan cuestiones como los trabajos invisibilizados y el papel de las mujeres en el medio rural -nos preguntan hermanas de la tierra tras un nuevo 8M-? Y dnde est el apoyo (urbano preferentemente) a una ganadera extensiva, necesaria para la especie humana y a la vez preocupada por el bienestar animal?

Est por ver, pero los diferentes chalecos rurales ya han empezado a andar. El mundo rural puede estar saliendo de un forzado ostracismo y constituir un acicate nada despreciable para transformaciones ms globales, complejas y, sobre todo, que insistan en cuidar personas y territorios.

Fuente: http://www.eldiario.es/ultima-llamada/Chalecos-rurales-verdes_6_883721634.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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