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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-04-2019

Amrica Latina: progresismo, nueva derecha e imperialismo

Jos Bell Lara
Rebelin

Ponencia para el XXIII Seminario del Programa FLACSO


Hace poco se planteaba que Amrica Latina viva su tercera ola emancipatoria y el optimismo reinaba en el ambiente de la izquierda por la existencia de una serie de gobiernos progresistas que plantaban cara a Washington, sin embargo hoy la derecha gobierna en varios pases y el mapa poltico del continente aparece tendencialmente hacia la derecha. Cules son los factores que han llevado a ese cambio de situacin? La respuesta no es simple.

Vientos de cambio

En 1998, Hugo Chvez triunf en las elecciones presidenciales de Venezuela con un programa radical que planteaba la fundacin de una nueva Repblica. Su victoria signific un punto de viraje en la dinmica sociopoltica de la regin.

En enero de 2000 protestas y rebeliones de los indgenas derribaron el gobierno de Jamil Mahuad en Ecuador. En ese mismo ao se da el caso de Per cuando cae el rgimen de Alberto Fujimori. La situacin de pobreza y desempleo en Argentina producido por el neoliberalismo extremo lanza a cientos de miles personas a la calle en Argentina en 2001, derrocando al gobierno de Fernando de la Ra. El caso argentino se destac por la aparicin del movimiento de piqueteros, la toma de fbricas y las asambleas barriales populares. En el punto ms lgido de la protesta, surgi la consigna Que se vayan todos que expresaba de manera sinttica el repudio a los polticos y la poltica tradicional.

En Bolivia en el 2003 estalla una protesta contra el alza de impuestos en febrero y otra en octubre contra las transnacionales del gas que llevaron al derribo del gobierno de Snchez de Lozada. Asimismo, caen los gobiernos de Ecuador en 2003 y otra vez en 2005, que en cierto sentido volvi a ser paradigmtico. La caracterstica de estos procesos fue la movilizacin masiva de la poblacin con predominio de los elementos populares contra gobiernos electos que no satisficieron las expectativas para las que fueron elegidos.

Surgieron nuevos puntos de referencia: el ideal bolivariano aunado al denominado socialismo del siglo XXI dio lugar a una nueva generacin de liderazgos, empoderados por la ola de las movilizaciones populares. Un elemento importante del nuevo contexto fue que l os procesos electorales que tradicionalmente servan para la preservacin del sistema de ah la elaboracin de la llamada Carta Democrtica de la OEA- se convirtieron en un nuevo campo de batalla contra la estrategia de dominacin imperialista y en posibilidades reales de victoria para la izquierda.

La primera dcada del siglo XXI sum en Argentina los triunfos electorales de los peronistas Nstor Kirchner primero y Cristina Fernndez despus; Lula y su reeleccin, seguido de Dilma Roussef, ambos del PT, en Brasil; en Uruguay, por el Frente Amplio Tabar Vzquez, Pepe Mujica y de nuevo Vzquez; Daniel Ortega del FSLN en Nicaragua; Evo Morales del MAS en Bolivia, Rafael Correa y su Alianza Pas en Ecuador y de Mauricio Funes por el FMLN en El Salvador. Se abri un nuevo mapa poltico en la regin que tenda a fortalecer los procesos de concertacin, integracin y unidad del mismo

En el sur del continente durante la III Cumbre presidencial sudamericana del 2004, se firm el acta constitucional de la Comunidad Suramericana de Naciones, hoy Unin de Naciones Suramericanas, UNASUR, que agrupaba a los 12 estados del subcontinente. El Grupo de Ro, surgido del Grupo de Contadora y los pases de apoyo, adquiri un nuevo dinamismo y en 2008 se celebr la Cumbre por la Integracin y el Desarrollo de Amrica Latina, primera reunin latinoamericanas en que participaron todos los pases de la regin sin la presencia de Estados Unidos (EE.UU.). Durante la segunda Cumbre en el 2010, efectuada en Cancn, Mxico, se acord constituir la Comunidad Latinoamericana y Caribea de Naciones (CELAC), lo cual se hizo efectivo en Caracas al ao siguiente. Durante el 2012 su presidencia pro tmpore la ostent Chile y Cuba en 2013. La CELAC marc un momento importante en Amrica Latina, fue la primera vez que los Estados latinoamericanos constituyeron una organizacin semejante sin Estados Unidos.

Otro hecho de suma significacin fue la no constitucin del ALCA (rea de Libre Comercio de las Amricas), rechazada por los pases de Amrica Latina en la conferencia de Mar de Plata en 2005. El ALCA era un verdadero proyecto de recolonizacin econmica del continente por parte de EE.UU., el camino para impedir toda posibilidad de desarrollo o integracin para Amrica Latina. Por otro lado, como parte de la ola progresista tambin se fund en este perodo otro proyecto de integracin que en sus inicios fue llamada Alternativa Bolivariana para las Amricas (ALBA). Hoy en da, es el ALBA-TCP (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Amrica Tratado de Comercio de los Pueblos) y se sustenta en principios que responden a los intereses histricos y perspectivos de Amrica Latina.

Los logros realizados por los gobiernos progresistas pueden sealarse, aunque no son iguales en todos los pases:

Por lo general, estos gobiernos no se propusieron la sustitucin del capitalismo, sino un capitalismo mejorado. Sus polticas para aliviar las malas condiciones de vida de las mayoras fueron polticas asistencialistas. Las polticas asistencialistas crean clientes, pero no actores sociales y si de poltica burguesa se trata, el cliente no es un voto definitivo; el asistencialismo no crea participantes solidarios ni tendencias de educacin sociopoltica de las mayoras sino un cliente a merced de las campaas propagandsticas de los partidos de derecha que prometen hacerlo ms y mejor, algo que de hecho ha sucedido .

Al ser gobiernos nacionalistas necesariamente chocaron con los intereses imperialistas y su aparato de subversin. Las pequeas burguesas locales han sido beneficiadas por las acciones de estos gobiernos, pero no se toma en cuenta una realidad fundamental: la reproduccin capitalista de esos socios menores de las oligarquas, tiene lugar en el seno de las sociedades dependientes por lo cual tambin necesitan de ese estatus econmico y sociopoltico para su reproduccin.

Las burguesas locales han sido beneficiadas por las acciones de estos gobiernos, pero siempre ven tender sobre ella la amenaza de que puedan ir ms all, por tanto una parte de la burguesa, minoritaria, los apoya, la otra parte que es la mayoritaria, los combate, se ala al imperio para formar parte de las campaas desestabilizadoras. La gran burguesa nunca los ha apoyado.

Para permanecer como gobierno, las fuerzas progresistas tuvieron que recurrir al mecanismo electoral, convirtiendo esto en el campo de batalla crucial para su permanencia, un campo donde el imperialismo y las oligarquas locales tienen una vasta experiencia para subvertir gobiernos incmodos para ellos.

Nueva coyuntura, nueva derecha y nuevo tipo de golpes

Por cierto, el progresismo enfrent resistencia desde su inicio. En ningn caso el poder interno de la gran burguesa fue anulado. Fue en ese contexto que el imperio intervena directamente en unos casos, o a travs de sus servidores locales en otros, en contra de los candidatos que no se respondieron a sus intereses. En Honduras, hubo un Golpe de Estado con fachada legal mientras en Paraguay hubo otro de tipo parlamentario. Desde luego, hay gobiernos derechistas que se instalaron electoralmente en Colombia, Panam, Argentina, Chile y Per. La guerra sucia meditica ha jugado un papel importante en los procesos electorales, el ms reciente es el caso de Brasil.

En 2013 falleci Hugo Chvez lo que objetivamente marc el despliegue ofensivo de la derecha y el imperialismo en la regin. Aunque en Venezuela, en elecciones inmediatas fue electo Nicols Maduro y reelecto en 2018, se ha mantenido el chavismo en el poder.

Otro elemento a destacar de la nueva coyuntura internacional fue la eleccin de Donald Trump en EEUU., que representa la tendencia hacia el neofascismo, y el uso de la fuerza militar para obtener objetivos econmicos. No por gusto el Departamento de Estado ha desempolvado la doctrina Monroe. Se puede decir que el gobierno de los EEUU es efectivamente de militares por la cantidad de militares que ocupan puestos claves- y de grandes empresarios. Resulta que la presin militar y la poltica de sanciones econmicas han pasado a ser el principal medio de poltica exterior. El desenfrenado fortalecimiento del poder militar de los EE.UU. ha sido de facto un nuevo giro hacia el keynesianismo militar en la formacin errtica de una Doctrina Trump. Advertimos que la sobremilitarizacin imperial tambin puede darnos sorpresas, tal como fue en el caso del imperio romano.

Esto sucede dentro de un panorama poltico mundial donde una nueva derecha ha surgido desde las cenizas de una crisis prolongada de los partidos polticos tradicionales, que independiente de cual sean los candidatos, aplicaban las mismas polticas neoliberales. La consecuencia fue un profundo desencanto de la poltica expresado en altos niveles de abstencionismo en los procesos electorales y del prestigio de los polticos. A su vez, los procesos de privatizacin y la mercantilizacin de la poltica han contribuido a la extensin de la corrupcin, prcticamente endmica en el sistema de la democracia representativa. El desempleo y el aumento de la pobreza se han reflejado en la creciente criminalidad y violencia, con una disminucin de la capacidad de los Estados para garantizar la seguridad ciudadana. A todo lo anterior hay que unir la presencia del narcotrfico y el consumo de drogas que tiende a infiltrar a los sistemas polticos y distorsionar a las economas con la presencia y auspicio de mafias poderosas.

Frente a esa situacin que expresa una crisis sistmica, las oligarquas burguesas renuevan sus mecanismos de dominacin y aparecen bajo una nueva forma para supuestamente combatir lo que ellas mismas han creado y que lgicamente entre un perodo electoral y otro, un gobierno progresista no puede resolver lo acumulado por siglos de explotacin.

Hay una utilizacin de los medios corporativos de difusin para crear matrices de opinin y recurren a candidatos, unas veces telegnicos y otras sacados del mundo empresarial, apropindose del lenguaje de la izquierda, prometiendo cambios y/o hacerlo mejor que la izquierda. Esa contraofensiva no se reduce a un regreso de las derechas como ya las conocamos, sino que ahora ellas presentan otro discurso, formas y mtodos para instrumentar su retorno, y objetivos ms radicales, fundamentalmente blindar un capitalismo neoliberal.

Desde luego que detrs del accionar de esa nueva derecha est el imperialismo norteamericano que desarrolla su labor subversiva directa e indirectamente, crendole obstculos a los gobiernos progresistas en los organismos financieros internacionales, en oportunidades tomando medidas punitivas directamente y sobre todo utilizando el monopolio de los medios corporativos para de manera sistemtica ocultar las realizaciones de los gobiernos progresistas y resaltar sus errores y deficiencias.

En tiempos en que la democracia electoral es su bandera ha desarrollado nuevos mtodos, lo que se conoce como Guerra de Cuarta Generacin, entre su caracterstica esta la simultaneidad y su combinacin de acciones ofensivas de manera permanente, de distinto tipo y grado de profundidad, que mantiene al gobierno progresista ocupado en responder la variedad de ataques y les impide gobernar. El imperio no aparece en primer plano, pero dirige el proceso. El imperio es proteico y ha incorporado tambin los llamados Golpes blandos, en los cuales utiliza interpsitos para sacar del gobierno a figuras incmodas como sucedi en los casos de Paraguay y Brasil.

Para entender los xitos coyunturales de la derecha en algunos pases, tenemos que volver sobre las caractersticas de los gobiernos progresistas en Amrica Latina. En primer lugar, ellos fueron el resultado del agotamiento de los efectos perversos del neoliberalismo que provoc la quiebra de la poltica tradicional y se tradujo en algunos pases en insurgencias sociales, dando paso a fuerzas que en otras coyunturas hubieran sido preteridas.

Ellos accedieron al gobierno, pero en general las estructuras fundamentales del Estado burgus siguieron intactas. Junto a esto el desarrollo ideolgico de las masas no alcanza a concretarse en un proyecto alternativo total y la vieja cultura burguesa sigue teniendo su influencia.

Han administrado el Estado mejor que los gobiernos anteriores, han propiciado mejoras sociales de las masas, pero estas como afirmamos antes- han sido entregadas ms como ddivas que como participacin de las masas en su logro, en propiedad lo que hasta ahora se presenta como proyecto es un capitalismo con rostro humano, independiente del calificativo que le dan a su proyecto los actores principales del progresismo, por lo cual el horizonte ideolgico-cultural de las masas se proyecta en los marcos de la cultura burguesa y solo segmentos muy radicalizados lo superan.

Ahora bien, la derecha no tiene el gobierno, pero conserva su entramado de poder econmico, su vinculacin a gran parte del funcionariado estatal que le ha sido fiel en el pasado, tiene a su favor a los tribunales y jueces que, generalmente, son conservadores y conserva mayor o menor presencia en los parlamentos, por la rmora del caciquismo. Atesora tambin su influencia cultural y tiene a su servicio a los monopolios corporativos de difusin, nacionales e internacionales que alineados trasmiten de diferentes formas un mensaje desfavorable al gobierno progresista.

Hay que tener en cuenta que gran parte de la poblacin forma sus opiniones a travs de lo que ven en televisin y en los titulares de los peridicos. Detrs de estos medios se encuentran expertos en comunicacin y asesores de marketing que en momentos definitorios construyen campaas sobre determinadas cuestiones en favor de la oligarqua burguesa.

Al acceder al gobierno por va electoral, no se anulan las elecciones peridicas, a ellas estn sometidas estos gobiernos, las elecciones se constituyen en un campo de batalla peridico, a ellas concurre la derecha con nuevas caras, en oportunidades, con nuevo lenguaje, incluso con trminos del arsenal de la izquierda como el de cambio, promesas de hacerlo mejor y buscar una sociedad sin conflictos, etc., solo que cuando acceden al gobierno las promesas se convierten en ms del pasado, esta vez buscando aplicar un neoliberalismo puro, duro y que sea irreversible.

Un arma utilizada por la Nueva Derecha es la de descaracterizar al lder poltico principal de la izquierda, para ello nada mejor que las acusaciones, sean de corrupcin o de conductas personales, el objetivo es el linchamiento meditico. El encarcelamiento de Lula en Brasil es un ejemplo claro de ello.

Otro aspecto en el que la izquierda se ha mostrado dbil: la lucha contra la corrupcin. Cuando el corrupto es un personaje de la derecha la opinin pblica lo ve hasta cierto punto como normal, es lo que siempre hacen es la frase consoladora, los medios no amplifican el caso y pronto pasa a ser un dato ms; incluso puede ser elegido para algn cargo pblico, a pesar de ser conocida su corrupcin. El caso de la familia Macri en Argentina lo ejemplifica.

Por otra parte cuando un personaje de izquierda, sea culpable o no, se enreda en un caso de corrupcin se le da amplia cobertura, se magnifica el proceso y si se comprueba la corrupcin, tiene un segundo impacto, el desencanto de los que confiaron en l, de hecho puede significar su muerte poltica, adems de reforzar la idea, conveniente a la burguesa, de que todos son iguales, lo que se traduce en desmovilizacin social.

En este escenario acta el imperialismo norteamericano que desarrolla una amplia panoplia subversiva para dar al traste con estos gobiernos, sin enumerarlas todas, mencionemos las ms recurrentes; financiamiento de los partidos opositores, creacin de ONG para desarrollar labores desestabilizadoras, preparacin de cuadros a travs de seminarios y cursos ofrecidos en EE.U. o en Europa a travs de organizaciones fachadas, bloqueo de crditos con su voto en organismos financieros internacionales, por solo mencionar algunos.

Es ingenuo suponer que la existencia de estos gobiernos y su obra se consolidaran sin el sistemtico ataque de la oligarqua local y el imperialismo asociados a todas las fuerzas de la derecha poltica internacional. Los que ayer creyeron en el fin de la historia o en el imperio sin imperialismo, pueden pensar que el reloj de la historia ha retrocedido, pero ms til es construir un anlisis de lo acontecido en el campo electoral.

En Argentina y Brasil la derecha y la ultraderecha ganaron las elecciones. El presidente Lenin Moreno de Ecuador ha dado un giro de 180 grados de sus promesas electorales. En El Salvador el FMLN perdi las elecciones.

En Colombia ha comenzado una poltica de exterminio de lderes sociales. El nuevo gobierno colombiano, de hecho ha detenido el cumplimiento con los acuerdos de paz con la FARC-EP y se niega a continuar las negociaciones con el ELN.

Mientras tanto, otros gobiernos progresistas se mantienen en la resistencia frente a la ofensiva de la derecha y con dificultades y aciertos avanzan en su proyecto. En toda la regin hay una presencia de movimientos sociales que vigilan los atentados contra los logros sociales de las ltimas dcadas. A nuestro juicio se ha dado un proceso de ralentizacin del cual la izquierda debe sacar lecciones. Conocindolo y asumindolo es el primer paso para superarlo y desarrollar nuevas estrategias y tcticas.

Estamos conscientes que cada uno de los procesos que desafan el completo dominio del imperialismo estadounidense, que intenten eliminar o disminuir la dependencia es repelido por la vigorosa coalicin del capital y sus adlteres. Ponen en funcionamiento toda la malla de defensa del sistema, las normas e instituciones internacionales (capitalistas hasta la mdula) que regulan el funcionamiento de la economa mundial y que acuden rpidamente a tratar de liquidar el mal ejemplo.

El sistema pretende solo admitir gobiernos sometidos en la periferia. Pensar que siendo ms o menos moderados se van a evitar los ataques de la derecha interna y las polticas subversivas del imperialismo es una ilusin que lleva al abismo. Esta ha sido una ilusin de la izquierda moderada y una falta de previsin de la izquierda radical.

El movimiento emancipatorio de Amrica Latina ha sufrido algunas derrotas parciales y debemos sacar lecciones de ello, sin cortapisas, porque no pensamos que el anlisis de las deficiencias de los procesos en marcha ayuda al enemigo. La verdad es siempre revolucionaria, como deca Gramsci, y es verdad que el capitalismo dependiente no ofrece ningn futuro para Amrica Latina. El panorama latinoamericano sigue en movimiento veloz y puede tener sorpresas, algunas malas y algunas buenas.

La victoria arrolladora, en las elecciones del 1 de julio de 2018, de Andrs Manuel Lpez Obrador es un giro en la historia del Mxico contemporneo. No han logrado derribar el gobierno de Daniel Ortega en Nicaragua. Las transformaciones que han dado lugar al Estado Plurinacional de Bolivia siguen su curso y los logros del gobierno de Evo Morales y el MAS-ISP son indiscutibles. La Revolucin Cubana sigue ah, vive un proceso de trasvase generacional en su direccin, el prximo 10 de abril se proclamar la nueva constitucin producto de un amplsimo debate popular, indito en el mundo y seguir estando ah. De eso no hay duda.

En Argentina, Bolivia y Uruguay hay elecciones este ao, sin duda la derecha coludida con el imperialismo pondr todas sus bazas en la balanza para ganar esas elecciones, la muestra de lo que realizar la derecha si triunfa en alguna de esas elecciones est en lo que han realizado en Argentina y Brasil. Hay que tener claro que el imperio tiene preparada acciones en colusin con intereses locales para cada uno de esos casos.

No podemos terminar sin sealar que en Venezuela se juega un futuro para el continente. Contra el gobierno bolivariano se desarrolla una guerra econmica de largo alcance, un bloqueo de sus recursos procedentes del petrleo y acciones subversivas y de sabotaje junto a la fabricacin de un presidente por encargo. A todo lo anterior se aade una campaa meditica internacional que busca justificar una intervencin militar y el respaldo a las acciones imperiales de los gobiernos de derecha del continente que han creado una situacin compleja. A pesar de todo esto el chavismo resiste y mantiene una capacidad de movilizacin frente a la derecha que se muestra incapaz de convencer a la mayora del pueblo venezolano de que ofrece una mejor salida. Nuestra solidaridad con Venezuela es incondicional.

Los gobiernos progresistas en el poder sin duda han cometido errores. Pero la derecha tampoco ha sido impecable en su gestin y han mostrado con amplia claridad que no ofrece respuestas a los reclamos populares de la mayora. Es un hecho que la actual contraofensiva derechista tiene su tiempo contado. Ahora es momento para la izquierda de replantear su estrategia para asegurar la soberana regional e impulsar cambios ms profundos orientados a la consolidacin de un proyecto de nacin alternativo. En ese camino hay que ganar la imaginacin de las masas.

Jos Bell Lara es profesor del Programa FLACSO-Cuba, Universidad de La Habana.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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