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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2019

Petrleo y gas de esquisto
El fin de "El dorado" y el principio de otra forma de vivir

Mario R. Fernndez
Rebelin


Se han vivido, en la historia de Norteamrica, muchos apogeos locales producidos por la explotacin de algn recurso natural o industrial. El afiebrado sueo de encontrar "El Dorado" y explotarlo hasta el ltimo gramo no ha cesado. Continuando con una tradicin de exprimir la naturaleza, se han explotado tanto el petrleo crudo como el gas natural en Estados Unidos por ms de 10 aos en forma muy intensa. Estos, a diferencia de los hidrocarburos convencionales, han sido extrados a travs del proceso de fracturacin hidrulica de las rocas sedimentadas de esquisto bituminoso del subsuelo. Extraer este petrleo y gas requiere que se perfore hasta a ms de 3000 metros de profundidad, y que adems se contine excavando en forma horizontal inyectando cidos, sales y una docena de productos qumicos disueltos en cantidades importantes de agua soluciones qumicas que desintegran los compuestos orgnicos bituminosos (llamados quergeno) para poderlos extraer hacia la superficie.

La explotacin de petrleo y gas de esquisto tiene un impacto inmenso en el terreno y el medio ambiente, un dao que ha sido altamente denunciado hace ya dcadas atrs pero que hoy es silenciado en parte debido al totalitarismo que reina en los medios periodsticos oficiales de occidente entero y gracias tambin a la complicidad de intereses polticos y econmicos norteamericanos que glorifican todo en relacin a esta explotacin. Se ha exagerado tanto y se ha hecho tanta propaganda con respecto a la explotacin de esquisto que parecen haber convencido al mundo entero, o al menos a una importante mayora en Estados Unidos, que el problema de petrleo y gas de este pas est solucionado y que ha de llegar a ser un exportador neto de hidrocarburos en un futuro cercano.

Para producir en el presente la cuantiosa cantidad de 5 millones de barriles diarios de petrleo de esquisto han sido perforados ms de 40.000 pozos en 7 formaciones geolgicas territoriales de Estados Unidos. Esta importante produccin ha compensado el declive del petrleo convencional producido en ese pas, que viene inevitablemente disminuyendo desde los aos 70 aos en que su produccin lleg a la cima que fue 9,5 millones de barriles diarios que incluye la produccin "costa afuera" en el golfo de Mxico. Hoy la produccin convencional apenas llega a 4,5 millones de barriles diarios. El declive de la produccin convencional hace ms relevante la produccin de esquisto en Estados Unidos, porque se hara visible una vulnerabilidad critica del pas que consume alrededor de 19 millones de barriles diarios o sea, cerca del 25 por ciento de la produccin mundial, por lo que tiene que importar 8 millones de barriles diarios (3,3 MBD, el 42 por ciento lo importa desde Canad, y lo mismo sucede con el gas natural).

Todos los "dorados" enfrentan eventualmente su final, su brillo se opaca; hoy hay signos importantes de que la explotacin de petrleo y gas de esquisto en Estados Unidos est llegando a su lmite, sea por factores de rentabilidad econmica como por procesos de agotamiento del recurso. Un reciente reporte del Instituto de Economa de la Energa y Anlisis Financieros (Institute for Energy Economics and Financial Analysis) detalla la alarmante cantidad de capital en dbito en la industria de hidrocarburos de esquisto, esto a pesar de que por ms de dos aos los precios del crudo y gas natural han aumentado. Por ejemplo, 33 compaas de perforacin (pequeas y medianas) sufrieron falta de efectivo por un monto de ms de 3.900 millones de dlares solo en la primera mitad del ao 2018. Desde el ao 2010 hasta el 2014 las grandes deudas que empez a acumular esta industria de fracturacin hidrulica se justificaron en parte por la esperanza de que se iban a pagar a futuro. La propia "International Energy Agency" (IEA) pronostic que una vez el precio del petrleo aumente la situacin para esta industria iba a ser de total prosperidad, el foco entonces era acelerar la produccin a como d lugar. Sin embargo en esos cuatro aos se acumularon 200 mil millones de dlares en flujo de efectivo negativo, o sea que la rentabilidad de esta industria era negativa aunque se planteaba que para el ao 2018 esto iba a cambiar y sera positiva. Pero muchos no estaban de acuerdo y hasta "Wall Street Journal" opin lo contrario de lo que deca IEA, y luego de analizar 50 compaas este medio concluy que, sin excepcin, todas gastaban ms de lo que generaban.

Goldman Sachs realiz otro estudio y plantea que el promedio de vida de este tipo de explotacin de hidrocarburos es de entre 7 y 15 aos, por lo que la industria entera est entrando en su etapa final, y en muchas reas estn decreciendo las reservas a explotar al tiempo que los costos de explotacin aumentan se gasta ms en perforar nuevos pozos que no dan los resultados esperados; y, aunque este banco argumenta que an hay pequeos espacios para crecer, el mensaje es que el fin de esta industria ya se ve. Para las bases de datos de la publicacin "DeSmog" la industria del petrleo y gas de esquisto vive hoy una experiencia similar a la que se experiment con los intereses bancarios histricamente bajos del 2008 que gener una crisis en la industria inmobiliaria en Estados Unidos y otros pases, crisis que facilit el proceso de gastar ms de lo que se deba a sabiendas de que se perda dinero.

La produccin por fracturacin ha recibido incentivos y crditos numerosos y sobre el supuesto de ganancias a futuro; los incentivos han facilitado la explotacin y produccin extrema pero con grandes prdidas econmicas. No hay duda de que se trata de una industria que creci con, y gracias a, capital prestado y tiene finalmente que asumir su realidad y pagar a proveedores y a inversionistas. Cortes en gastos y despidos de personal han sido ya anunciados en algunas compaas y esto ha generado, naturalmente, rumores y temor general.

La capacidad misma de producir el recurso est afectada, el declive es natural cuando se ha llegado a la cima, este depende de dos factores, el primero y l principal es lo que an queda de reserva y el segundo el precio del petrleo y gas. La publicacin "SRSrocco Report" publica grficas de Jean Laherrere que muestran el declive a venir en general y en los principales campos de explotacin de petrleo y gas de esquisto en Estados Unidos. En ese cuadro total se prev que para el ao 2025 la produccin actual de 5 millones de barriles diarios va a decaer el 75 por ciento, o sea se producirn no ms de un milln de barriles diarios. En los campos de Eagle Ford, en Texas, por ejemplo, que el 2016 produjeron 1,6 MBD se producen hoy 1 MBD y se prev que dejaran de producir para el ao 2023. Otro ejemplo, los campos de North Dakota Bakken con una produccin de 1,1 MBD hoy, su agotamiento podra ser para el ao 2030. Los campos de Permian Basin, los ms grandes de estas formaciones geolgicas, localizados en el estado de Texas y de New Mexico, cuentan hoy con una produccin de 2 MBD pero se pronostica que en 25 aos (para el 2044) estarn agotados.

Esconder la verdad en cuanto a la produccin de petrleo y gas natural de esquisto demuestra cierta complicidad de los poderes econmicos y polticos con la produccin mundial de estos recursos que requiere dominio, completo, de los medios oficiales de informacin lo que permite a estos poderes distorsionar todo lo que pueden la realidad del futuro cercano y establecer falsas esperanzas de seguridad con respecto a la produccin, aun cuando reconoces ciertas irregularidades. Les permite tambin fantasear sobre futuros lejanos y supuestas tecnologas nuevas capaces de remplazar estos recursos naturales vitales que se agotan. Por ahora mantener la falacia de la abundancia del petrleo es fundamental para sostener la confianza en un sistema imperante que colapsara sin combustibles que originan en ms del 90 por ciento de los hidrocarburos y en un 100 por ciento del gas natural como materia prima en la produccin de polmeros sintticos y en menor porcentaje usado en la produccin de fertilizantes, electricidad y calefaccin.

Pensar simplemente en el declive del petrleo y otros recursos naturales, ya ni siquiera en la desaparicin y agotamiento, aterroriza a poderes econmicos, polticos y administrativos tanto como a la mayor parte de la humanidad, principalmente en occidente, dependiente y diramos adicta, al alto consumo general de todo tipo de bienes y servicios, da pnico incluso a quienes apenas les alcanza para consumirlos.

Una grfica de Colin Campbell, publicada en el libro de Richard Heinberg ("The End of Growth") analista del Post Carbon Institute, nos muestra que la produccin mundial de petrleo, considerando incluso el gas natural licuado, es en el presente de 82 MBD, o sea ese es el total de petrleo que se consume. Esta produccin est compuesta por 50 MBD de petrleo convencional, 9 MBD de gas natural licuado, 6 MBD de petrleo pesado y extra-pesado, 12 MBD del extrado de aguas profundas en el ocano y ms 5 millones del petrleo de extraccin por fracturacin hidrulica que en su mayor parte es producida en Estados Unidos (algo en Canad y Argentina). La misma grfica nos muestra que para el ao 2030 el petrleo convencional no pasar de 35 MBD, mientras que el total de la produccin ser un poco ms de 60 MBD, y la demanda al ritmo de hoy sera de por lo menos de 100 MBD. Incluso la optimista "International Energy Agency" tiene que reconocer, y lo hace, el continuo declive de la produccin convencional aunque opina que esta cada puede ser compensada en el futuro con el hallazgo y desarrollo de nuevos campos de petrleo, una idea totalmente especulativa a no ser por Venezuela y por Irn que tienen potencial de nuevos hallazgos, la mayora de los dems pases productores experimentan bajas significantes en su productividad petrolera y una minora cierta estabilidad por ahora.

Adems, ms de la mitad del petrleo no convencional como el de esquisto y las arenas bituminosas de Alberta en Canad no son rentable a los actuales precios, aunque indudablemente lo sern a futuro con el natural aumento del precio del recurso, pero el incremento de este tipo de explotaciones petroleras significan ms gastos de agua y daos al medio ambiente.

La humanidad ha de enfrentar una realidad energtica producida por los hidrocarburos difcil, una que ya estaramos tratando de entender y buscar soluciones si viviramos en un mundo democrtico donde el poder no pudiera darse el lujo de especular diariamente para sostener un sistema neoliberal enloquecido con el crecimiento econmico (dependiente del petrleo y gas natural), sistema que favorece una civilizacin desconectada de su realidad y la realidad que enfrentan sus recursos fundamentales y plantendose fantasas a futuro. Aparte del encarecimiento que afectar en primer lugar a los pases sin recursos de hidrocarburos, y de los graves conflictos blicos que estallen en la lucha por aduearse de los recursos existentes, o del nivel creciente de contaminacin y descalabro ambiental que el uso de estos recursos causan otros cambios importantes son previsibles. Atrs quedar el tiempo en que las agencias de los pases centrales o imperialistas dictaminan quien es desarrollado, en vas de desarrollo, o subdesarrollado, clasificaciones que han de quedar obsoletas. Han de emerger como fundamental escenarios en cuanto a cmo un pas o una nacin enfrenta y supera el trauma del agotamiento del paradigma centenario del petrleo y los cambios climticos asociados a su consumo y los desafos de supervivencia, como busca y proyecta otra manera de vivir.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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