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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2019

Repblica Dominicana
Contubernio y censura

Lilliam Oviedo
Rebelin


Quien pretenda contribuir a concientizar a las mayoras en torno a la necesidad de un ejercicio independiente y honesto del periodismo, deber tener en cuenta que para ello es preciso hacer visible el sello clasista de la podredumbre. Los periodistas corruptos son agentes de la corrupcin, y su insercin en el esquema de poder depende del nivel de sus vnculos con los organismos de poder y con las asociaciones empresariales.

En las exposiciones sobre el tema, muy abundantes en los medios de comunicacin dominicanos en ocasin del Da Nacional del Periodista (as se denomina el 5 de abril en el Decreto 74-94, que instituye el Premio Nacional de Periodismo), se deja sentir, no siempre en forma sincera, la condena a los comunicadores que venden sus plumas, pero se deja de lado el problema de fondo.

Un oficio, un empleo

El mejor oficio del mundo (es indiscutiblemente cierta la opinin de Gabriel Garca Mrquez) es ejercido en Repblica Dominicana en condicin de patrono, de empleado o de ejecutivo representante del patrono.

Es de rigor, entonces, reconocer la vinculacin entre la creciente prostitucin del ejercicio y el avance en el proceso de unificacin de la clase dominante despus de la intervencin yanqui en abril de 1965.

Con la muerte de Trujillo, la prevalencia del diarismo oficialista y de las emisoras con el mismo corte, fue sustituida por la de los medios nacientes.

La expresin de la capa media de la poblacin se hizo sentir, y las rivalidades entre grupos de poder por el control de los bienes que pasaron a ser propiedad del Estado tras formar parte del enorme patrimonio del dictador, dieron lugar a una diversidad que se mova entre lo real y lo aparente.

La censura procedente del Estado era fuerte y opacaba en muchas ocasiones a la autocensura. Era opacada del mismo modo la censura previa generada por intereses de clase.

El nivel de avance que ha alcanzado la unificacin de la clase dominante condujo a la desaparicin de la manzana de la discordia, que era el patrimonio estatal, pero tambin condujo a evidenciar el control de clase sobre el ejercicio del periodismo, a acentuarlo y a modernizar las formas de coercin.

Lo que se ve y lo que no se ve

Los medios de comunicacin en Repblica Dominicana estn en manos de grandes consorcios, es una realidad.

Por eso, la prostitucin del ejercicio no puede atribuirse sencillamente a la mala actitud de ciertos comunicadores. La corrupcin en gran escala y, peor an, su aceptacin como norma o siquiera como mal necesario, no se genera a partir de una suma de individuos, sino a partir de un proyecto sectorial o de clase.

Esto ltimo es lo que no siempre se hace visible.

A invisibilizar este fenmeno contribuyen incluso comunicadores que, en otros aspectos, son o han sido contestatarios.

Cuando un comentarista (o una comentarista) destaca la tolerancia del presidente del consorcio que controla la emisora o el diario desde el cual es transmitido su comentario, reconoce tcitamente que depende de esa voluntad la naturaleza de su ejercicio.

Comentarios de este tipo se escuchan y se leen con frecuencia en los medios de Repblica Dominicana.

En trminos esenciales, no se trata, entonces, de un ejercicio independiente.

Adems, se siente la presencia de la autocensura, porque inevitablemente, alguna forma de censura acompaa este reconocimiento.

Y no se menciona la censura ejercida en forma sutil. Esa censura se produce mediante la interaccin con los colegas que han alcanzado puestos directivos debido a la identificacin con quienes controlan el consorcio propietario.

Debemos protegerte de grupos probadamente violentos. Debemos protegernos de una demanda millonaria que nos obligara a cerrar el medio y a dejarte sin empleo. No es oportuno que te pronuncies en esos trminos. El dueo est relacionado con esta persona o con este grupo.

Estas frases las pronuncian con frecuencia los periodistas en calidad de representantes de los propietarios y los periodistas propietarios y copropietarios.

Se dirigen a los periodistas empleados, a los asalariados por diversas vas y a quienes obtienen asignaciones permanentes o provisionales por ser redactores o comentaristas en determinados medios.

La asociacin de clase traspasa, pues, lo econmico.

Alianza non sancta

Es un medio con estos propietarios y sus consiguientes cuadros el que forma el periodista despojado de la tica.

La inclusin de los comunicadores en nminas de instituciones pblicas y la consecucin de favores polticos a travs de su conversin en pluma o voz mercenaria, ha sido no solo consentido sino tambin auspiciado por los consorcios que controlan los medios.

En un principio, fue un recurso para mantener deprimidos los salarios, algo a lo que son apegados los dueos de grandes medios en el pas.

Hoy, es el reflejo de la asociacin entre la corrupcin en el sector pblico y la corrupcin en el sector privado. Politiqueros empresarios y empresarios que por definicin son polticos y por degeneracin son politiqueros, sacan beneficio al Estado y dan participacin en el saqueo a los bienes pblicos a comunicadores dispuestos a defender sus intereses.

La participacin de los periodistas en este marco de entendimiento es decidida por los dueos del capital, condicin que podran alcanzar algunos comunicadores en un momento determinado, pero siempre recordando que la proteccin que reciben de la clase dominante no es necesariamente permanente porque no es incondicional.

La basura acumulada

Durante el gobierno de los doce aos de Joaqun Balaguer, los periodistas econmicamente privilegiados eran objeto de rechazo, porque era evidente que el privilegio emanaba de la misma fuente de la cual emanaron las balas que segaron vidas decorosas como las de Orlando Martnez o Guido Gil.

En los gobiernos del Partido Revolucionario Dominicano otros periodistas se fueron integrando a los puestos pblicos y convirtindose en beneficiarios de la corrupcin pblica y de la integracin del saqueo ejercido desde el sector privado.

En los diez aos (1986-1996), cuando la enorme corrupcin, la represin y la sangre de la gente pobre eran manchas evidentes en la bandera del PRD, las ddivas balagueristas alcanzaron a mayor nmero de comunicadores, quienes se presentaron entonces como tecncratas o apolticos, pero sirvieron a la corrupcin y a la impunidad y se sirvieron del sistema sustentado en ellas.

Los gobiernos del Partido de la Liberacin Dominicana han abierto las arcas a muchos comunicadores y han profundizado, fortalecido y aportado fundamentos a la alianza con los dueos de medios y con los consorcios, contribuyendo tambin a la labor de domesticacin del personal que trabaja en el rea de la comunicacin.

Muchos periodistas, con su fuerza de trabajo venden sus firmas, y estampan elementos de propaganda a favor del consorcio.

Venden sus firmas, porque son favorecidos con contratos del Estado y con la asignacin de tareas por las cuales reciben jugosos pagos y ascenso social.

Venden de ese modo su credibilidad, su dignidad y otras prendas esenciales, pero pasan por alto el detalle.

Conservan el empleo y la aceptacin en los medios donde se produce y se procesa la informacin.

La toma de posiciones

Son creadas a pulso las condiciones para que no se convierta en escndalo el dictado no reconocido en las salas de redaccin.

Porque del mismo modo, no tienen los corruptos la condena pblica que una informacin veraz y objetiva en los medios les pudiera procurar, y la impunidad se torna tambin normal.

En las oficinas de relaciones pblicas de funcionarios y asociaciones empresariales laboran periodistas quienes tienen entre sus tareas seleccionar a los colegas que asistirn a los encuentros con sus jefes.

En las salas de redaccin y en los organismos directivos de emisoras y diarios, esto tambin es normal.

No es esta aceptacin una toma de posicin y un aporte a la podredumbre? No lo son, acaso, las entrevistas pautadas y el silencio en torno a ciertos temas?

Hay que decir tambin que el contubernio tiene un carcter global.

En estas condiciones, los grandes medios globales trazan las pautas.

Y encontramos en el medio periodistas contestatarios y defensores de la democracia que lanzan lodo contra los gobiernos progresistas, porque tienen que seguir la pauta de las grandes corporaciones para ser potables en sus medios.

Porque si no es escandalosa la corrupcin en el entorno y la insercin en ella de los dueos de las corporaciones que controlan los medios, no lo es tampoco la accin imperialista global, y se puede seguir haciendo pasar como algo ajeno la imposicin extraterritorial de leyes por parte del Gobierno de Estados Unidos con el objetivo de imponer el atraso poltico en Cuba y en Venezuela.

Comunicadores aparentemente contestatarios que se autodefinen como luchadores por la democracia, echan lodo a los gobiernos progresistas, porque asumir otra posicin no solo no es rentable sino que adems merma su potabilidad en los medios.

La clase dominante ha impuesto una definicin de diversidad que no es tal cosa, cuando los partidos, lejos de afianzarse en la condicin de partidos, se convierten en aposentos de lacras y en lavadores de la imagen de los saqueadores.

Definen como diversidad en los medios la presencia de comunicadores de distintas agrupaciones de saqueadores, pero en realidad es uniformidad en la defensa del atraso y en el apaamiento de la corrupcin.

Es el periodismo que se ejerce en Repblica Dominicana hoy en da, y el sello es inocultable.

Es el periodismo el mejor oficio del mundo, como dijo el Gabo. Pero cuando el apego a la tica es una condena y no un requerimiento, el fascinante ejercicio se hace tortuoso.

La clase dominante en Repblica Dominicana, inserta en el esquema internacional, ha seguido la lnea de los estrategas globales impidiendo la existencia de medios de comunicacin independientes, justo porque sabe que para las mayoras es urgente y necesaria.

La tica no es una condicin ocasional, sino que debe acompaar siempre al periodismo como el zumbido al moscardn, declara el Gabo... Y es preciso decir que el capital tiene por misin desterrar la tica Da asco!


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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