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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-05-2019

Introduccin a las Epistemologas del Sur: ocho notas crticas

Marx Jos Gmez Liendo
Rebelin


Soy consciente de que intentar comentar crticamente una propuesta tan densa como las Epistemologas del Sur es un acto de osada. Su exponente, el socilogo portugus Boaventura de Sousa Santos, ha dedicado varios aos al desarrollo de cada uno de sus aspectos constitutivos. Por tales motivos, conviene resaltar que las notas crticas que presentar a continuacin responden a mi lectura del texto Introduccin a las Epistemologas del Sur, publicado en una antologa que el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) ha editado recientemente ii .

Como todo prolegmeno, el texto en cuestin no detalla en profundidad las principales herramientas de su propuesta, aunque se ofrezca una conceptualizacin general de cada una (la lnea abismal, la sociologa de las ausencias y las emergencias, la ecologa de saberes y la traduccin intercultural, y la artesana de las prcticas) iii . En lo que sigue, voy a referirme a ocho cuestiones puntuales que fueron emergiendo conforme iba leyendo el texto.

1) Las Epistemologas del Sur se ubican en una posicin de triple frontera, a saber, desde, en contra, y ms all de la academia. Si bien esta propuesta es radicalmente poltica, en el sentido de visibilizar los conocimientos producidos en el marco de las luchas contra el patriarcado, el colonialismo y el capitalismo iv , dicha tarea se realiza desde el podio acadmico. Tomada en su conjunto, la academia produce ms epistemicidio que ecologa de saberes, indistintamente de nuestras buenas intenciones. Aunque las perspectivas crticas, tanto en el Sur como en el Norte global (en tanto lugares epistmicos), buscan reorientar y/o deconstruir el trasfondo ontolgico del mundo acadmico, no est de ms preguntarse sobre los riesgos de profesionalizacin e institucionalizacin de una propuesta como la de Santos.

2) Las Epistemologas del Sur, al invocar otras ontologas, destacan la necesidad de discutir las prcticas con las cuales damos forma a uno u otro mundo. Santos se hace eco de algunos planteamientos del pensamiento decolonial, como es lo concerniente a la colonialidad del poder, del saber y del ser. Sin embargo, en lugar de colonialidad, l prefiere mantener el trmino colonialismo porque dicho significante no puede reducirse a una nica expresin (el colonialismo militar y/o de ocupacin territorial). En todo caso, tanto las epistemologas del Sur como la colonialidad del saber, quedan atrapadas en el mbito del debate epistemolgico, relegando a un segundo plano la discusin de las prcticas en el mundo acadmico. Ligado al punto anterior, y sin menospreciar la importancia que tiene el visibilizar cmo se producen conocimientos-otros en el marco de las luchas, tambin tendramos que indagar en el cmo subvertir las prcticas de la academia realmente existente v , si queremos una efectiva justicia cognitiva. De manera sistemtica, el capitalismo procura hacer de cada mbito de nuestra existencia un nicho de mercado y la academia no escapa a ello: debemos estar alerta que incluso el pensamiento crtico, lejos de las intenciones genuinas de sus exponentes, es convertido en una mercanca ms para el consumo intelectual. Por ello la urgencia de discutir las prcticas: nuevamente, cmo abordamos los riesgos de profesionalizacin e institucionalizacin de las epistemologas del Sur; cmo evitamos la acumulacin de capital cientfico con una propuesta que emerge de la urgencia por visibilizar otros saberes. Se trata de la alerta tico-poltica de no incurrir en extractivismo epistmico y/o explotacin cognitiva vi .

3) Las maneras y los sitios policntricos de aprendizaje y desaprendizaje como el aparente fin de los metarrelatos acadmicos. Coincido en que este doble proceso de aprender a desaprender implica un ejercicio continuo de autorreflexividad vii . No obstante, los dos puntos anteriores buscan ilustrar que ms all del debate epistemolgico, el conjunto materialmente heterogneo de prcticas que dan forma al mundo acadmico permanece poco cuestionado. En tal sentido, estamos ante una situacin similar a las discusiones en torno a la condicin postmoderna (Jean-Francois Lyotard) y el fin de los grandes relatos: aunque lo policntrico es una idea-fuerza virtuosa, su promocin no necesariamente est abjurando la centralidad de una forma de producir conocimiento (la ciencia) y la institucionalidad que la cobija (la academia). Por ejemplo: aunque en diferentes pases, y de distintas maneras, se han generado iniciativas para el llamado dilogo de saberes, en trminos normativos las polticas pblicas se siguen concibiendo como polticas de ciencia y tecnologa, y no de conocimientos y tcnicas. Otro caso sera el mundo multicntrico y pluripolar del cual somos testigos en el presente siglo: la diversidad de ejes de poder no anula la narrativa totalizante del crecimiento econmico y de una gobernabilidad global ahora compartida. Las maneras y los sitios policntricos de aprendiazaje y desaprendizaje deben confrontar la centralidad que tienen el capital y el estado moderno en la produccin, aplicacin y circulacin del conocimiento cientfico-tecnolgico que les sirve de base.

4) La paradoja de lo monolticamente no-monoltico. Ciertamente, Santos cuestiona la concepcin simplificadora o reduccionista que algunas corrientes decoloniales tienen sobre la modernidad viii . Sin embargo, al referirse a las formas diferenciadas de autorreflexividad en el Norte global y el Sur global, incurre contradictoriamente en una apreciacin monoltica. En el primer caso, que dicho ejercicio de introspeccin implique incluir la reflexin sobre la experiencia no occidental de la espiritualidad puede significar dos cosas: 1) que occidente no posee espiritualidad alguna; o 2) que su espiritualidad es una sola y por ello debe abrazar otras distintas a ella. Esto parece omitir, por citar un caso, que un cntico como el Laudes Creaturarum , compuesto por San Francisco de Ass en 1224, donde se alaba la creacin de hermanos y hermanas no-humanos (el sol, la luna, el viento, el agua, el fuego, la tierra), evoca una ontologa relacional como las que suelen resaltarse en entornos no-occidentales (por ejemplo, la nocin de Pachamama ). Tambin podemos incluir la nocin de Dios del filsofo holands Baruch Spinoza (1632-1677), un Dios que se revelara en la armona de lo existente, en un sentido fuerte de relacionalidad: el hecho de que los entes no preexisten a las relaciones, sino que se constituyen por medio de ellas ix .

En el segundo caso, que el Sur global deba incluir la autoestima ante tanta resistencia frente a la adversidad, permite inferir que, por un lado, al parecer nuestro x devinir histrico ha estado signado por una constante carencia (la ausencia de algo que impide que abracemos la plenitud); y, por otro, que el Norte global no padecera este problema. Pero, precisamente, no es la resistencia frente a la adversidad la muestra ms clara de nuestra propia valoracin? Si no es as, por qu estaramos resistiendo? Y en sentido inverso, el provincialismo universalizado del Norte global, esto es, su soberbia y egolatra, no evidencian una baja autoestima, la presencia de rasgos de ansiedad, compulsin y obsesin? De lo contrario, qu podra explicar el sistemtico epistemicidio que genera?

5) Quin valida las epistemologas del Sur? Santos resalta que este trmino se refiere a la produccin y validacin de los conocimientos anclados en las experiencias de resistencia de todos los grupos sociales que sistemticamente han sufrido la injusticia, la opresin y la destruccin causada por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. Esta definicin deja claro el talante poltico de la propuesta del autor. Sin embargo, en todo el texto no es explcito quin validara tales conocimientos y bajo qu criterios, lo que me hace suponer que se trata de una cuestin opaca en la propuesta de Santos, ms an si tengo presentes los cuestionamientos que expuse en los puntos 1, 2 y 3. Como ya lo haba argumentado la acadmica y feminista britnica Cynthia Cockburn, a propsito de la situacionalidad del conocimiento en la epistemologa feminista, lo que est en juego no es la cuestin de la verdad sino el poder xi . La ausencia de respuestas a esta pregunta debe entenderse como una invitacin a asumir los retos que ella supone. Aqu hay un punto de tensin ontolgica y epistemolgica que debemos atender. Desde cul sur o sures nos situamos? Cules nortes nos atraviesan? Qu implica la validacin en estos terrenos epistmicos agonsticos?

6) Cules son los lmites de las epistemologias del Norte? Esto punto est directamente relacionado con una afirmacin que el autor realiza sobre la epistemologa feminista. En sus palabras las epistemologas feministas presionaron a las epistemologas del Norte hasta sus ltimos lmites, aunque ellas permanecieron dentro de tales lmites. Lo que me inquieta es que dicha afirmacin no tiene mayor argumentacin, ni siquiera una nota a pie de pgina que remita a trabajos anteriores donde Santos haya abordado este punto con detalle. Y digo que me inquieta porque en diferentes momentos del texto, incluso en el propio inicio de la introduccin, el autor se vale de la autocitacin para no ahondar en cuestiones que ya ha tratado anteriormente. Por qu no ocurri as en este caso? Cmo puede demostrar Santos que la epistemologa feminista qued atrapada dentro de los lmites norteos? A qu lmites se est refiriendo? A falta de argumentos, guerra de interpretaciones. Sin intencin de atribuirle al autor palabras que no escribi, me pregunto si el afirmar que el Sur global y el Norte global son lugares epistmicos deja realmente por fuera el anclaje geogrfico. Traigo esto a colacin porque no s si el que la epistemologa feminista se haya quedado atrapado, segn Santos, en los lmites de las epistemologias del norte tenga que ver con el hecho de que se trat de un debate iniciado en la dcada de 1970 por diferentes cientficas feministas estadounidenses. Insisto, esto no lo dice Santos, es una inquietud personal, pero dicha inquietud tambin hace que me pregunte qu tan esencializados estn el Sur y el Norte en las epistemologas del Sur.

7) Qu es la epistemologa en las Epistemologas del Sur? Convencionalmente, sabemos que la epistemologa es una rama de la filosofa que se encarga del estudio del conocimiento, en tanto creencia justificada, como seala el propio autor. Pero Santos enfatiza que ese no es el objetivo de su propuesta. Para l se trata de identificar y valorizar lo que a menudo ni siquiera aparece como conocimiento a la luz de las epistemologas dominantes, lo que en su lugar surge como parte de las luchas de resistencia contra la opresin y contra el conocimiento que legitima esa opresin. Seguidamente, subraya que las epistemologas del Sur 'ocupan' el concepto de epistemologa, con el fin de resignificarlo como un instrumento para interrumpir las polticas dominantes del conocimiento. Qu supone esta operacin de resemantizacin? A primera vista, que las epistemologas del Sur no son epistemologas en el sentido convencional de la palabra. Y, adems, que en dicho significante habitan otros trminos: las epistemologas del Sur son entonces una epistemologa no convencional (ergo, crtica) y, al mismo tiempo, una ontologa, una tica y una poltica-otra (de produccin de conocimientos). Se trata de un trmino que expresa, simultneamente, mucho ms que un nico significado y menos que la sumatoria de muchos. En ese intermedio, se gana y se pierde semnticamente. Por un lado, se adquiere polisemia; por otro, la especificidad de los significados yuxtapuestos se diluye. Un ejemplo de ello es, nuevamente, la cuestin de la validacin. Si bien la pregunta por el quin valida los conocimientos de las epistemologas del sur tiene fuertes relaciones con la ontologa, la tica y la poltica, su especificidad est en el terreno de la epistemologa. Quiz es por ello que dicha interrogante es un aspecto opaco de la propuesta del autor.

8) El arj de las cinco ecologas y algo ms. Cuando le hace poco ms de tres aos el libro Epistemologas del Sur (2009; Mxico: Siglo XXI editores) entend que las cinco ecologas no solo son una respuesta a las monoculturas de la razn metonmica, sino que estn fuertemente entrelazadas xii . Pero en el texto que estoy comentando me encuentro con que una de ellas parece ser tomada como la primera de todas o, al menos, es a la que se le dedica toda la atencin. Es el caso de la ecologa de los saberes. Esto pone de relieve las dificultades intrnsecas a nuestros intentos por aprehender procesos multi-escalas y multi-actores. Ciertamente, es una cuestin de mtodos y concepciones. En el mbito acadmico, estas dificultades estn presentes en los llamados campos interdisciplinarios. Pienso, por ejemplo, en la ecologa poltica y cmo, segn la entiendan sus principales exponentes, adquiere uno u otro foco: por nombrar solo un caso el economista cataln Joan Martnez Alier establece una sinonimia entre este campo y la economa ecolgica xiii .

Volviendo al punto, qu pasa con las temporalidades-otras en la agregacin de saberes diferentes? Qu lgicas de reconocimientos constituyen a esos otros sistemas de conocimientos? En qu escalas operan? Qu otras nociones de productividad despliegan? Todas estas preguntas deben responderse en simultneo, aun cuando en trminos expositivos iniciemos el anlisis con cualquiera de las cinco ecologas. Ahora bien, si se quisiera proponer un trmino que las englobe a todas, yo sugerira hablar de una ecologa de mundos. En ese marco, creo que tambin habra que pensar en dos ecologas adicionales: de las espiritualidades y de las sensibilidades. Ello incorporara al debate de las epistemologas del sur la cuestin de los ncleos tico-mticos (Paul Ricoeur, Enrique Dussel) y las estticas.

Con estos ocho puntos procuro atender el llamado que hace el propio Santos a que desarrollemos pensamientos alternativos de alternativas. Ello pasa por ejercer en todo momento una reflexividad fuerte sobre el pensamiento crtico en boga y eso es lo que creo haber realizado con estos comentarios.

Notas:

ii Santos, B. de Sousa (2018). Introduccin a las Epistemologas del Sur, en Construyendo las Epistemologas del Sur. Para un pensamiento alternativo de alternativas . Volumen 1 (Buenos Aires: CLACSO), pp. 303-42.

iii Un anlisis minucioso de cada herramienta se halla en dos libros claves del autor. Vese Santos, B. de Sousa (2009). Epistemologas del Sur (Mxico: Siglo XXI editores); y Santos, B. de Sousa (2014). Epistemologies of the South. Justice against Epistemicide (Boulder, Londres: Paradigm Publishers).

iv Considero que el orden de los factores, en esta ocasin, s altera el resultado: aunque estamos ante formas de dominacin fuertemente imbricadas, la secuencia en la que expongamos cada una de ellas permite inferir la manera cmo estamos entendiendo sus respectivas genealogas. Cabe destacar, adems, que esta consideracin est lejos de evocar linealidad alguna, aunque hable del 'orden de los factores' o la 'secuencia' en que son expuestos. En mi caso, el orden patriarcado-colonialismo-capitalismo (el autor invierte el primero y el ltimo trmino) permite hacer visible un lgido debate presente en algunas historiadoras feministas: la cuestin del capitalismo patriarcal o la forma capitalista del patriarcado. Agradezco a la Dra. Marianela Tovar Nez (historiadora venezolana) el haberme comentado sobre este debate.

v La acumulacin de capital social, el mercado de las editoriales y las revistas, los ndices de impacto, las formas de evaluacin, los privilegios automticos que tenemos los hombres, los sistemas de reconocimiento, los mecanimos de colaboracin, las fuentes y polticas de financiamiento, entre otras.

vi Grosfoguel, R. (2016). Del extractivismo econmico al extractivismo epistmico y ontolgico: una forma destructiva de conocer, ser y estar en el mundo. Tbula Rasa , 24: pp. 123-43; y Kreimer, P. y Zukerfeld, M. (2014). La explotacin cognitiva: tensiones emergentes en la produccin y uso social de conocimientos cientficos, tradicionales, informacionales y laborales, en Kreimer, P. et al (eds.), Perspectivas latinoamericanas en el estudio social de la ciencia, la tecnologa y la sociedad (Mxico: Siglo XXI editores), pp. 178-93.

vii El tema de la autorreflexividad o reflexividad fuerte ya haba sido planteado en los debates entre epistemlogas feministas a propsito de las resignificaciones del trmino objetividad. Ver Harding, S. (1993). Rethinking Standpoint Epistemology: What Is 'Strong Objectivity'?, en: Alcoff, L. y Potter, E. (eds.), Feminist Epistemologies (Nueva York: Routledge), pp. 49-82.

viii Sobre dichos cuestionamientos vase Restrepo, E. y Rojas, A. (2010). Posiciones crticas, en Inflexin decolonial: fuentes, conceptos y cuestionamientos (Popayn: Editorial Universidad del Cauca), pp. 185-223.

ix Entiendo que uno y otro caso entraan sus propios escollos: en el primer ejemplo, la nominacin hermanos/hermanas evoca un orden simblico generizado; y en el segundo, la armona de lo existente parece obviar la existencia de la desigualdad estructural en el mundo patriarcal-colonialista-capitalista.

x Con 'nuestro' me refiero a que personalmente tambin me ubico en el Sur global, particularmente en los sures de la academia. Por ello el nfasis en el tema.

xi Cockburn, C. (2015). Standpoint Theory, en Mojab, S. (ed.), Marxism and Feminism (Londres: Zed Books), pp. 331-46.

xii Se trata de la ecologa de los saberes, de las temporalidades, de los reconocimientos, de las transescalas y de las productividades. Cabe destacar que el autor entiende metafricamente el trmino ecologa como una prctica de agregacin de la diversidad a travs de la promocin de interacciones sustentables entre entidades parciales y heterogneas.

xiii Esto es particularmente claro en Martnez-Alier, J. (1999). Introduccin al nmero 16. Ecologa poltica , 16: pp. 5-6. La trayectoria de esta revista, de la cual Martnez-Alier es su principal editor, ilustra el carcter situado de las delimitaciones poltico-epistmicas de un campo interdisciplinario.

Marx Jos Gmez Liendo. Socilogo (UCV), MSc. Estudios Sociales de la Ciencia (IVIC). Miembro del Laboratorio de Ecologa Poltica del Centro de Estudios de la Ciencia del IVIC.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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