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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-05-2019

Granadas y disparos contra los defensores de las comunidades negras del Norte del Cauca. Por qu quieren matarlos?
Qu hay detrs del atentado contra Francia Mrquez?

Fernando Dorado
Razn Pblica


Una masacre en ciernes

El pasado sbado 4 de mayo, integrantes de los consejos comunitarios de la poblacin negra del Norte del Cauca sufrieron un ataque con granadas y armas de fuego cuando estaban reunidos en la finca La Trinidad, vereda Lomitas, municipio de Santander de Quilichao. El ataque fue repelido por agentes encargados de la seguridad de algunos de los lderes, evitando lo que iba a ser una masacre.

Los lderes y representantes de las comunidades estaban reunidos para planear las negociaciones pendientes con el Gobierno nacional a raz de su participacin en la Minga reciente junto con indgenas y campesinos de la regin, y donde deben acordarse las polticas y recursos estatales para beneficio de sus comunidades.

All se encontraban dirigentes del Movimiento de Mujeres Negras por el Cuidado de la Vida y los Territorios Ancestrales, entre las cuales se destaca Francia Mrquez , quien hace poco recibi un premio destacado por su labor como lder dedicada a proteger el medio ambiente. Tambin estaban presentes, entre otros, el dirigente nacional del Proceso de Comunidades Negras (PCN) y el coordinador de la Asociacin de Consejos Comunitarios del Norte del Cauca (ACONC).

El hecho, donde resultaron heridos dos agentes de la Unidad Nacional de Proteccin (UNP), fue condenado por todos los estamentos polticos y sociales, incluyendo al presidente Duque. Tambin reson entre la comunidad internacional, que de inmediato exigi proteccin de las comunidades y sus lderes, como lo hizo un comunicado de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.

El incidente se da das despus de producirse la declaracin del Canciller en el sentido de que Maduro haba recomendado infiltrar La Minga. En medio del ambiente de crispacin que vivimos, la afirmacin constituye una acusacin velada contra las comunidades movilizadas y sus dirigentes, entre quienes se cuentan las vctimas del atentado de Lomitas.

 Las reivindicaciones y la actitud del Gobierno

Entre los acuerdos de la pasada Minga, el Gobierno se comprometi a crear una mesa de negociacin con las comunidades negras del Norte del Cauca. Las exigencias planteadas por la ACONC giran alrededor de los siguientes puntos:

Mecanismos legales para cumplir los acuerdos incumplidos desde 1984, con prioridad para las mujeres negras.

Respeto y garanta de los derechos colectivos y reglamentacin de la ley 70 de 1993, siguiendo los principios de progresividad de los derechos colectivos y de consulta previa;

Cumplimiento de los acuerdos de paz en cuanto a reparacin colectiva a las vctimas, proteccin de lderes y comunidades y apoyo para desarrollar estrategias productivas, sustitucin de cultivos ilcitos y mecanismos de seguridad comunitaria como las guardias cimarronas.

La tierra y el territorio, lo que implica la compra y adjudicacin colectiva, el control de la minera ilegal y la defensa del agua y los bosques.

Los lderes de estas organizaciones han subrayado la necesidad de incluir los acuerdos en el Plan Nacional de Desarrollo con indicadores y metas precisas e instrumentos expeditos de cumplimiento.

Hasta ahora la actitud del Gobierno ha sido dilatoria, distante e intransigente. Incumpliendo lo acordado, la ministra del Interior no asisti a la primera reunin realizada despus del levantamiento del bloqueo a la carretera panamericana, que tuvo lugar el pasado 9 de mayo en Santander de Quilichao. Adems, el presidente Duque hizo saber que por riesgos de seguridad no acudira a la regin e invit a los dirigentes a dialogar en la Casa de Nario en Bogot, situacin que ellos han rechazado .

Las organizaciones del pueblo negro del Norte del Cauca

Pero quines son esos dirigentes y por qu luchan? Los consejos comunitarios agrupan a campesinos negros, mineros artesanales y comunidades en general ubicadas en zonas rurales y urbanas de los diversos municipios. Son el fruto de un proceso organizativo relativamente reciente y que ha sido complejo, difcil y lento.

La aprobacin de la Ley 70 de 1993 desarrollo del artculo transitorio 55 de la Constitucin de 1991 fue un importante incentivo para la organizacin de la poblacin negra del Norte del Cauca. La ley, que reconoce los derechos tnicos y territoriales de las comunidades negras, fue una conquista del movimiento afro de esa poca y de constituyentes colaboradores como Orlando Fals Borda (QEPD) y el taita Lorenzo Muelas.

Sin embargo, en la dcada de los noventa no exista an una efectiva participacin de las comunidades. Se desat una rapia entre supuestos dirigentes por la representacin en las comisiones consultivas aprobadas por la Ley 70, y una competencia insulsa entre las ONG y grupos polticos que se crearon aprovechando los nuevos espacios. La dispersin, la divisin y las pujas burocrticas impidieron el avance.

Pero con el paso de los aos los problemas reales y concretos obligaron a las comunidades a apropiarse de los consejos comunitarios y finalmente ha surgido una nueva dirigencia que hoy se apoya en la experiencia de activistas que han perseverado en la lucha social y cultural.

Hoy existen cuarenta y tres consejos comunitarios en los diez municipios del Norte del Cauca que agrupan a 126.000 personas. Son expresin de la lucha contra:

El despojo de tierras a manos de los grandes terratenientes;

El desalojo violento de cientos de familias por la construccin de la represa de La Salvajina en 1983;

El intento de desviacin del ro Ovejas para alimentar el caudal del embalse;

La presencia agresiva y depredadora de la minera legal e ilegal.

En contraste, los consejos defienden la minera artesanal o ancestral y luchan por obtener del Estado servicios pblicos como electricidad, carreteras, acueductos, salud y educacin.

Las comunidades negras tienen ya una trayectoria de movilizacin social, que incluye la lucha en la dcada de los noventa en alianza con comunidades indgenas que logr la adjudicacin de las tierras de la hacienda El Plamo en Caloto; la disputa por ampliar la cobertura del Acueducto Regional del Norte del Cauca que abastece a Puerto Tejada, Villarrica, Guachen y numerosas localidades y veredas de la regin; y los paros y huelgas de los corteros de caa contra la sper-explotacin de los ingenios azucareros.

Hoy en da, los consejos comunitarios han asimilado la experiencia de organizacin de las comunidades indgenas vecinas, y aspiran a ser atendidas por el Estado y a dotarse de formas de autogobierno como Pueblo Negro. Su propsito es compensar las consecuencias de un desarrollo que se hace a costa de nosotros , como dice Francia Mrquez.

Conflicto y violencia en el Norte del Cauca

En 2014 el pueblo negro del Norte del Cauca se expres por primera vez en forma masiva y organizada contra la minera ilegal. Por entonces, Francia Mrquez afirmaba que en los ltimos aos la violencia se haba recrudecido y que ello no se deba solamente al conflicto armado sino a los intereses econmicos sobre los territorios, que han puesto en riesgo la vida de las comunidades y de muchos lderes y lideresas que lo defienden.

Desde entonces han aumentado las amenazas contra la dirigencia negra. Los lderes como Francia Mrquez ahora se enfrentan con quienes estn detrs de la explotacin minera legal e ilegal, pero el conflicto ms profundo en la regin es relacionado con la apropiacin del territorio y el modelo de desarrollo que perjudica a las comunidades.

El Norte del Cauca es a la vez una verdadera mina de oro y una bomba de tiempo social y poltica. De sus montaas surge el agua que irriga los grandes cultivos de caa de azcar que son el eje econmico del Valle del Cauca. El embalse de la Salvajina regula el caudal del ro Cauca, evita las inundaciones cclicas que afectaban las tierras planas, y es adems la nica fuente de agua que la ciudad de Cali podr utilizar para atender sus necesidades futuras. Negros e indios son sus invisibles cuidadores que, en vez de ser reconocidos y apoyados, son percibidos como enemigos por quienes se benefician de esos recursos.

Adems, a esa regin se desplazaron grandes industrias para aprovechar las ventajas tributarias de la Ley Pez (ley 218/1995), aprobada en beneficio de las comunidades indgenas afectadas por la avalancha del ro Pez en 1994, y a cuya sombra se cre una zona franca que ha sido aprovechada por grandes empresarios nacionales y extranjeros. All funciona una economa de enclave que genera algunos empleos formales, pero no logra compenetrarse con la vida de los habitantes de la regin.

Los grandes terratenientes y sus socios polticos tradicionales temen que los pueblos del Norte del Cauca identifiquen sus intereses comunes y desarrollen un proceso autnomo de apropiacin del territorio. La violencia en sus diversas expresiones se ha utilizado desde tiempos coloniales para enfrentar a negros contra indgenas y campesinos, y como instrumento para paralizar los procesos de organizacin.

Sin embargo, hoy las nuevas generaciones parecen encontrar la unin en la espiritualidad ancestral y en acciones colectiva como la Minga. Como parte de este movimiento renovado, Francia Mrquez es hoy smbolo de un pueblo que est dispuesto a romper con esa tradicin violenta y a continuar con las justas luchas de las comunidades del Norte del Cauca. Su trabajo y el de los dems dirigentes merecen respeto y consideracin.


Fuente original: http://cort.as/-I5KJ

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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