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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2019

Ladrones de pasado

Gregorio Morn
VozPopuli

Nuestra tibieza ante el revisionismo histrico que atena las matanzas y ensalza la rebelin contra los gobiernos legtimos, me recuerda el cinismo poltico que caracteriz al franquismo


La provocacin de la funcionaria responsable de Memoria Histrica de la Generalidad en el campo de exterminio nazi de Mauthausen nos echa encima algo que nos negamos a ver. Estamos ante una nueva versin de revisionismo histrico al que no queremos denunciar por su autntica naturaleza, la que nace del nacionalismo y se nutre del espritu de la extrema derecha.

Como uno est hecho a todo, sabe que se deben denunciar las patochadas de Vox y su Reconquista y sus hazaas de cartn piedra, que ms mueven a risa que a temor. Que pidan saber las personas y las inversiones que cubren salarios y complementos de quienes se dedican a la til funcin del tratamiento a las vctimas de agresiones de gnero me parece innecesario, pero legtimo tratndose de un partido de extrema derecha. Para aviso de navegantes me gustara recordarles que cuando se ech la mirada sobre los ERE de Andaluca hubo gritos de protesta por la agresin que al parecer supona para los trabajadores en paro o precarizados. Pero result que ms que de eso se trataba de una estafa al estilo de la que organiz Blasco, el consejero valenciano al que yo conoc siendo miembro, durante el franquismo, del FRAP -Frente Revolucionario Antifascista y Patritico- y que acab en el PP robando los fondos de ayuda a los desposedos de frica. Las oenegs tambin se tasan en los mercados, como las Fundaciones sin nimo de lucro, y no hay nada que no deba ser sometido a escrutinio ciudadano.

Lo de Mauthausen es otra cosa. Una persona conocida en su casa a la hora de comer, como lo fueron hasta anteayer los que la designaron, Pugidemont y Torra, de quien nada s salvo su nombre, Gemma Domnech, directora general para la Manipulacin de la Memoria Histrica, evoc a los encarcelados en prisin de Cinco Estrellas, como parte de los exterminados por el nazismo, en un gesto trumpiano. Nuestra tibieza ante esta manifestacin de revisionismo histrico, que atena las matanzas y ensalza la rebelin contra el Gobierno legalmente constituido me recuerda aquel modelo de cinismo poltico que caracteriz al franquismo: que sus vctimas antes de ser ejecutadas fueran acusadas de colaboradores de la rebelin. Los golpistas denunciaban la culpabilidad de sus vctimas.

A m lo que diga Puigdemont, Torra y su partida de curillas y monjitas del Cura de Santa Cruz -hoy da hay que recomendar en ocasiones que le echen una miradita a la Wikipedia porque de no hacerlo no entenderan nada, y nos obligara a los plumillas a tantas notas y subordinadas que haran an ms farragosos nuestros artculos- me importan muy poco; lo que hagan, s, porque lo voy a sufrir. Por eso me conmueve el silencio de los portavoces de la ciudadana catalana, por ms hipotecados que estn. Un rasgo de dignidad intelectual es lo que se les pide. La provocacin de la extrema derecha catalanista fue titulada as en el El Pas, diario de la moderacin post-canovista. La Generalitat utiliza el acto para reclamaciones polticas. El acto!

Detrs de El Acto y de las Bestias con aspecto humano, de la exportacin de cerdos, de la xenofobia y el racismo, de los obispos impositores de seeras independentistas -les recuerdo que en Euskadi exista una revista de telogos, en su mayora jesuitas, Herria 2000, que no se cortaba un pelo en la justificacin del terrorismo-, de la violencia hacia el diferente, lo que queda es el terreno de la extrema derecha. No es Vox, porque los grupos que viven de mitos que se han inventado nunca comparten referentes, pero se comportan como lo que son: racistas, xenfobos y fanticos.

El catalanismo de izquierda, adems de ser un oxmoron, se consagr en frmulas como la de Doriot en Francia, que acab en colaboracionista nazi, o los impulsos ms criminales de los regmenes comunistas: Stalin y Mao, incluso el albans Hoxa, no apelaban precisamente a la dialctica sino al nacionalismo cuando iniciaban las grandes matanzas de masas.

Nos han robado las referencias del pasado convirtindolas en un trgala. El levantamiento militar de 1936 fue contra Catalua; los lugares emblemticos de la Batalla del Ebro tienen una placa que homenajea a los que lucharon por la libertad de Catalua Los millares de espaoles que murieron en el Ebro no lucharon precisamente para soportar otra provocacin impuesta por aquellos convergentes del Pujol que cubra sus vergenzas. El seminario de los idelogos del nacionalismo Espaa contra Catalua auparon al que haba sido notable historiador cataln, Josep Fontana, para que trazara las lneas maestras del nacionalismo. Del estalinismo imperturbable al rojo y catalanista, varias dcadas disimulando su condicin de homosexual que ocult con el mismo rigor que este catalanismo sobrevenido, hasta que lleg la gran aurora: aparecer como nacionalista sin complejos y gay abochornado. Ahora se estila llamar fascistas a los opositores en el ms desvergonzado ejercicio de trasferencia de comportamientos. Nunca escuch la palabra fascista tanto como ahora, pronunciada por quienes ni saben ni entienden qu quiere decir, ni lo vivieron. Ha devenido un producto ms, de fcil adquisicin en el animalario ideolgico.

Lo de Mauthausen y la seora del abrevadero cataln tendra que herir las sensibilidades incluso de los ms conspicuos partcipes del pensamiento polticamente correcto. Quiz porque ellos abominan de su memoria desean borrar la de los dems. Si se pudiese hablar claro, no digamos ya escribir, sobre el ltimo lustro en Catalua, habra que seguir el rastro de los usufructuarios de este vergonzoso perodo de la inteligencia ausente. He visto casos tan patticos como el del presunto filsofo Josep Ramoneda, que en dos aos, es decir, lo que dan un par de negociaciones de intereses, pas de apoyar a la CUP -Candidatura de Unidad Popular- independentista -soberanista en la jerga tartufesca al uso-, a las defensas utilitarias de Pedro Snchez, el estadista pacificador. Pero no es el nico, por ms que sea el ms divertido en sus bsquedas de otra oportunidad en las instituciones dedicadas a la cultura subvencionada. No es extrao que los ms notorios intelectuales en Catalua, expertos tertulianos y columnistas salomnicos, sean grafos. Les falta tiempo y algo ms.

En Barcelona, la ciudad de los milagros, la otra Lourdes de la cultura, ya nadie exclama apuntando con el dedo que Rajoy fue el mayor fabricante de independentistas, una forma que dara a Mariano un impulso del que carece biolgicamente. Hay que inventarse otra cosa que evite que alguien crea que fueron esos mariachis de la cultura sumisa los que acicalaron la impudicia de los ladrones de pasado.

Fuente: https://www.vozpopuli.com/opinion/ladrones-pasado-mauthausen-independentismo_0_1243976726.html



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