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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2019

En la muerte de Juan Antonio Hormign
Hormign lcido nos ha dicho que el capitalismo ahora posee una maquinaria de aplastamiento de la conciencia crtica que nunca antes tuvo

Felipe Alcaraz Masats
Mundo obrero


La ltima vez que nos vimos fue hace pocas fechas, el 23 de marzo, en el aula escalonada de la Facultad de Letras de la calle San Bernardo, con ocasin de la Asamblea para una cultura popular antifascista (Cultura contra el fascismo). Nos dimos un abrazo, quizs con un punto ms de emocin de lo previsto. Lo vi ms agachado, pero sereno. Y cuando present su ponencia me tranquiliz: segua combativo, irnico. Antes nos habamos encontrado en el Congreso de Escritores que celebramos en el Ateneo de Madrid (2012) y poco despus organizamos una mesa de trabajo sobre Bertolt Brecht en el teatro Valle Incln, donde compartimos empeo con el director Ernesto Caballero. Y despus el mazazo de la noticia de su muerte.

Haba sido un trabajador incansable y entusiasta. Un marxista lcido que casi al final, en su compendio El legado de Brecht, nos vino a decir que quizs necesitemos a Brecht en estos tiempos convulsos, confusos y lquidos. Precisamente Brecht es lo que nos una de forma estable a Hormign y a m.

Dramaturgo, director, periodista crtico, novelista (con una ltima novela primorosamente escrita, Un otoo en Venecia), poeta (Dos luces en la espesura, su ltima entrega), profesor de teatro, ensayista, alguna vez actor. Investigador teatral con dos obras singulares: Autoras de la historia del teatro espaol y Directoras de la historia del teatro espaol). Incansable desde que en 1962 dirigiera el teatro universitario de Zaragoza. Su ltima entrega terica fue El legado de Brecht.

A principios de los aos 70 manej, para la elaboracin de mi tesis doctoral, los textos de Hormign sobre cultura, realismo y pueblo en Valle Incln. Me deca entonces, intentando un esquema operativo, que Valle era Brecht ms el esperpento menos el efecto de distanciamiento. Y desde entonces s que quien quiera comprender la complejidad real del brechtismo no puede eludir a Hormign, ese Hormign lcido que nos ha dicho que el capitalismo en su fase actual est acrecentando sus cotas primitivas de barbarie, rapacidad y depredacin del planeta, pero ahora posee una maquinaria de aplastamiento de la conciencia crtica por mltiples caminos, que nunca antes tuvo. () Pero siempre conservo la esperanza dialctica ms honda de que no siempre ser as, que algn da las afirmaciones vanas del presente mediocre se desvelarn como grandes mentiras.
Brecht, como he dicho, era el cemento de nuestra amistad. Su poesa, su teatro diferentes. Su original literatura que, hasta cierto punto, y de manera amable, nos serva para contradecir ese gran pronunciamiento de que La literatura no ha existido siempre. Como si la literatura fuera un discurso especfico de la formacin social burguesa y no fuera posible fuera de ella. Y s era posible, desde un inconsciente antagnico, desde una relacin imaginaria, tambin de clase, pero diferente, con la realidad. Y s era posible desde la labor fra, insensata, pero irrefutable, del efecto de distanciamiento brechtiano, que separa el sentido comn dominante de otra forma de entender las cosas que no convierte la explotacin y el dominio en espacios totalizantes, contra los que no es posible luchar.

En las jornadas del Congreso de Escritores y Artistas celebrado en el Ateneo de Madrid, tuvimos ocasin de conversar, y hasta de comer juntos en una mesa compartida llena de crtica y alegra. Y sabamos que l y yo, individuos de 1943, quizs no alcanzramos a ver las transformaciones revolucionarias que sin duda llegarn alguna vez a producirse. O s, bromeamos: eso mismo dijo Lenin en Zrich a principios de 1917, y fjate lo que pas despus. Y nos dispusimos a esperar el tren sellado que podra transportarnos a la estacin Finlandia. Pero ahora te has ido de repente, Juan Antonio. Pero no te preocupes, si llega el tren, dejar en tu honor un asiento vaco.


Publicado en el N 326 de la edicin impresa de Mundo Obrero de mayo 2019

Fuente: https://www.mundoobrero.es/pl.php?id=8475



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