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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2019

La OMC debilitada, entre los dimes y diretes del capitalismo globalizado

Eduardo Camn
CLAE


Corren malos tiempos para el multilateralismo, la prolongada agona del comercio mundial ha ido debilitando a la Organizacin Mundial del Comercio (OMC). Se ha llegado a un callejn sin salida: el intento de transformar la OMC para adaptarla a las necesidades e intereses de los pases ms desfavorecidos ha fracasado.

Si a esto le agregamos la actual guerra comercial que libran EEUU China y la Unin Europea, a golpe de aranceles, se instala un mar de dudas que generan un fuerte cuestionamiento de la Organizacin, a tal punto que algunos expertos predicen la desaparicin de dicho organismo.

Es cierto que la OMC, la institucin que fija las normas para el comercio mundial, atraviesa un momento muy delicado. Muchos son los que alertan que el freno en el comercio y los intercambios globales, desalientan el panorama mundial.

A su vez, sostienen que el comercio mundial puede convertirse en una herramienta fundamental para el desarrollo de los pases empobrecidos, y que sta sigue siendo necesaria para no volver a dinmicas y modelos puramente bilaterales en que los Estados ms fuertes pueden imponer ms fcilmente sus condiciones.

No obstante debemos analizar, o evaluar algunas de las razones por las cuales la agenda de liberalizacin comercial agresiva de la actualidad, no es una agenda ni para el denominado desarrollo sostenible, ni ayuda a reducir los problemas de pobreza.

Lo significativo, es la constatacin de la crisis general del sistema capitalista y en particular del sistema de comercio basado en estrategias de liberalizacin agresiva (libre comercio) que frenaron y desnudaron las verdaderas intenciones de los pases desarrollados en las negociaciones multilaterales y que han terminado por construir un complejo laberinto de acuerdos bilaterales, tanto en el plano comercial como en el de las inversiones.

Algunos analistas insisten en destacar en diversos organismos y/o foros internacionales que si bien el comercio no es la panacea para avanzar en todos estos aspectos, si resulta esencial para poder alcanzar algunas de las metas fijadas, en los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) para la reduccin de la pobreza.

Hoy es reconocido que los mayores problemas que se presentan en los temas de desarrollo humano, est vinculado en los avances con regiones ms o menos convergentes del comercio internacional. De esta forma, Asia presenta avances significativos, mientras el frica Subsahariana presenta rezagos en materia de comercio y reduccin de la pobreza. En lo que respecta a Amrica Latina, segn la FAO, se aprecian algunas reducciones en el nmero y porcentajes de hambrientos, pero en Amrica Central se registran incrementos significativos.

Es cierto que desde finales de la dcada de 1980, casi todos los pases latinoamericanos han experimentado un proceso de profundas reformas econmicas, que particularmente se han dado en el comercio internacional, la liberalizacin financiera y de la balanza de pagos. La mayor apertura ha brindado nuevas fuentes de crecimiento econmico pero tambin un aumento de la volatilidad y de la sensibilidad a los shocks externos.

Al comienzo, pareca que las reformas fueran a funcionar como se haba prometido. Aument el crecimiento econmico, la inflacin se redujo y hubo un gran auge de entrada del capital extranjero. Pero en algn momento, el crecimiento fracas.

Hoy ,es una opinin comnmente admitida por diversos grupos de especialistas en economa y polticas del desarrollo o en algunos informes de los organismos internacionales (caso la OIT), que el crecimiento econmico ni significa mejores condiciones de desarrollo, ni est necesariamente asociado con la liberalizacin comercial y las reformas promovidas por los organismos financieros internacionales desde dcadas.

No olvidemos que durante dcadas el comercio estuvo dominado por una fuerte ortodoxia liberalizadora, de raigambre monetarista, que apost por un esquema que combinaba lo multilateral y lo bilateral.

Los resultados de estas polticas, en los aos siguientes provocaron no solo una revisin y un debate sobre los fundamentos econmicos del monetarismo y del regionalismo abierto de la Comisin Econmica para Amrica Latina (CEPAL), significaron sobre todo una alarma constante por el crecimiento desmedido e incontrolado de acuerdos bilaterales y la crisis desatada en las negociaciones multilaterales de la OMC a partir de su V Conferencia Ministerial en Cancn, Mxico (2003).

El dilema multilateralismo-bilateralismo , en realidad se muestra falso frente a los intereses de los pases desarrollados, que combinan ambas negociaciones, interesados en sus industrias y sobre todo las empresas multinacionales y no en las polticas de desarrollo o de alcance internacional para reducir la pobreza.

Los ausentes siempre pierden

Hace aos que los cuestionamientos al sistema mundial de comercio nos obligan a reflexionar sobre la deriva del capitalismo. Para algunos, son necesarias nuevas reglas, nuevas instituciones, cambiar el enfoque del comercio, romper la identificacin con una serie de polticas ortodoxas de libre comercio, para colocar el mismo en funcin de un desarrollo social y ecolgico, de un marco amplio y comprehensivo de los derechos humanos, romper el falso dilema proteccin-liberalizacin o en su forma ms ideolgica: aislamiento-apertura.

Bajo las actuales circunstancias, y a pesar de los cantos de sirena de muchos gobernantes, el comercio lejos de significar un factor de desarrollo y convergencia de las economas ms empobrecidas ha significado en algunos casos dramticas reducciones de participacin en el mercado mundial (la ms llamativa la de frica Subsahariana).

En este contexto, para que el comercio realmente apoye los objetivos de los ODM, planteados para el 2030, debera fortalecer tres reas esenciales para los pases empobrecidos: acceso a mercados, tratamiento de los apoyos agrcolas y trato especial y diferenciado.

Pero la transformacin de las medidas de inversin, de los derechos de propiedad intelectual, los movimientos temporales de personas (liberalizacin escalonada de mercados laborales), el tema de la deuda y la crisis de productos bsicos, demuestran no ser la agenda prioritaria de los pases desarrollados, ni en el caso de los Estados Unidos, ni mucho menos para la UE.

Los ODM fuerzan a cambios urgentes en la estructura del comercio multilateral, as como a toda una discusin de fondo sobre la ayuda y la cooperacin internacional, los flujos de capital y las migraciones, la distribucin de ingresos mundiales, la transferencia de conocimiento y tecnologas y los modelos de consumo energticos para la proteccin del medio ambiente y el cambio climtico.

Hemos asistido en los ltimos aos como la Unin Europea viene celebrando acuerdos bilaterales con pases (Mxico y Chile, los casos ms destacados de Amrica Latina) y ms recientemente lo intenta con regiones (Mercosur y los pases Asia-Caribe-Pacfico). Estos acuerdos buscan posicionar a la UE en mejores condiciones de competitividad frente a otros grandes socios comerciales.

Aunque la retrica de los tratados de la UE, tiene una fuerte dosis de trminos asociados con polticas de desarrollo, cooperacin y derechos humanos, la prctica demuestra que los objetivos de este bloque no estn situados en los ODM, sino en la defensa de sus mercados internos y en aumentar el potencial competitivo de sus empresas. Es una prueba ms, de que en la prctica la agenda del desarrollo esta disociada de los objetivos comerciales de los pases desarrollados.

La orientacin de la UE, puede notarse en el siguiente prrafo: En la segunda mitad del siglo XX, los Estados Unidos, Europa y Japn impulsaron a la economa mundial. En la actualidad, se les estn sumando economas en expansin cada vez ms abiertas, en particular China e India, pero tambin Brasil, Rusia y otros pases [] Debido a todo ello, est cambiando la naturaleza del comercio mundial [] En el caso de Europa, las actuales claves de la competitividad son el conocimiento, la innovacin, la propiedad intelectual, los servicios y un uso eficiente de los recursos. Debe adaptarse la poltica comercial y todo nuestro planteamiento de la competitividad internacional (CE, 2006: 2-3).[i]

Este esquema de redefinicin de la competitividad y de cambios en el comercio internacional significa en lo concreto que en el marco de negociaciones bilaterales la UE persigue una negociacin que va ms all de los temas negociados en el mbito multilateral (OMC-plus). En su documento: Europa Global: Competir en el Mundo, bajo la modalidad de nuevas reas de crecimiento, se propone la apertura de mercados y normas ms estrictas para la propiedad intelectual, los servicios, la inversin, la contratacin pblica y la competencia.

Quienes defienden que efectivamente el comercio es importante para el desarrollo, pero no cualquier tipo de comercio, ni para cualquier tipo de desarrollo, deben partir de la base que el actual sistema multilateral es profundamente desigual y desequilibrado, y que los acuerdos bilaterales no son una respuesta frente a este problema, sino la causa de esta estructura de relaciones internacionales.

Algunas organizaciones a nivel internacional pretenden una reforma de la OMC, al sostener que es el instrumento multilateral con que contamos. Es una falacia pensar que es posible, con algunas reformas de democratizacin y transparencia, modificar la estructura de una institucin que fue creada para lo que est haciendo: la liberalizacin agresiva del comercio y los servicios.

Si el foco central de de la estrategia est en reducir las desigualdades y sobre todo la pobreza, pues se debera centrarse ms en los problemas y las soluciones para los pases ms empobrecidos. El sistema de comercio internacional debe prevalecer un concepto esencial sobre los derechos humanos y orientarse sobre todo en funcin de estas urgencias y no para favorecer los intereses y lucro de los pases desarrollados.

No es casual que en los ltimos aos, el pensamiento econmico de la ortodoxia neoliberal haya construido un instrumental de opiniones fcilmente generalizables para invertir estos derechos y transformarlos a su vez en derechos de las corporaciones y en libertad para estos conglomerados econmicos.

No podemos negar, que la expansin del comercio internacional ha permitido sacar de la pobreza a cientos de millones de personas de las economas emergentes de Amrica Latina, frica y particularmente Asia. Adems, de haber multiplicado la oferta de bienes y servicios, resultando en una disminucin de los costos para los consumidores y la creciente competencia global ha ocasionado el surgimiento de empresas nuevas y ms eficientes.

No obstante, la mayora de los pases abrieron sus fronteras a ojos cerrados, sin tener en cuenta a los perdedores. Es cierto que la liberalizacin comercial no produjo la desigualdad, pero lo que no cabe duda es que la haya profundizado. No podemos negar que la apertura de mercados sin el acompaamiento de polticas de mercado laboral, de ajustes estructurales y de polticas sociales ha ocasionado un desencanto generalizado con la globalizacin econmica.

Nos acercamos al final de la liberalizacin comercial? Difcilmente. Sin embargo, preocupa un panorama en el que se comienza a entrever el recrudecimiento del proteccionismo. Entre los dimes y diretes del capitalismo los plazos para el desarrollo se suceden y se repiten: si ayer el objetivo era 2015 ahora es 2030, pero estas metas no van ms all de la retorica de los discursos, y las idas y venidas del capital especulativo transnacional.

Nota:

[i] Unin Europea (2006). Europa Global: Competir en el Mundo, Bruselas.

Eduardo Camn. Periodista uruguayo, corresponsal de prensa de la ONU. en Ginebra. Asociado al Centro Latinoamericano de Anlisis Estratgico (CLAE, www.estrategia.la )

Fuente: http://estrategia.la/2019/05/14/la-omc-debilitada-entre-los-dimes-y-diretes-del-capitalismo-globalizado/



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