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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-05-2019

La lucha contra el amianto y las victorias logradas se empiezan a hacer patentes

Paco Puche
Rebelin


Nombrar lo intolerable es en s mismo la esperanza. Cuando algo se considera intolerable ha de hacerse algo. La accin est sujeta a todas las vicisitudes de la vida. Pero la pura esperanza reside en primer trmino, en forma misteriosa, en la capacidad de nombrar lo intolerable como tal: y esta capacidad viene de lejos, del pasado y del futuro.
John Berger


Resultaba escandaloso que un asunto tan grave, tan criminal, que afectaba tanto y tan intensamente a la salud pblica (no solo en lo laboral, aunque principalmente) pudiese pasar sin pena ni gloria, como estaba ocurriendo.

Pero, obviamente, los daos inconmensurables, la organizacin de los afectados y las respuestas de juzgados, sindicatos, profesionales, ecologistas y estudiosos, no lo podan hacer pasar desapercibido como lo estaba hasta hace muy poco tiempo.

Las cifras de muertes, sufrimientos y das de vida perdidos (Dalys por sus siglas en ingls), que unos y otras, bamos desvelando, era tremenda. Eran ms que accidentes de trabajo anuales y accidentes de trfico, y ms que muchas, casi todas las epidemias conocidas por la humanidad. Ms vctimas que en la primera guerra mundial y tantas como en el holocausto. Sin contar con los millones de toneladas instaladas que, como una telaraa global y, digan lo que digan las autoridades, las empresas responsables y los encubridores de los principales criminales (muy pocos, se pueden contar con los dedos de las manos), son una fuente permanente de emisin de fibras microscpicas, cancergenas del Grupo 1, el ms nocivo, y las que producen ms cnceres laborales que ninguna otra sustancia con la que se pueda trabajar. Afirmando la OMS y el INSHT que no se conoce dosis mnima segura. Son, adems, eternas y si las seguimos dejando irn lanzando fibras indestructibles a su medio, y solo un proceso de, primero, retirada segura y urgente y, despus, de otro de inertizacin, podremos librarnos de este material. Hablo del amianto. Es eterno e invisible.

Se calcula en 10 millones las muertes, sin contar enfermedades, Dalys, ni contando lo que est provocando el amianto ya instalado, y para los efectos del consumo de solo el siglo XX.

Los ltimos trabajos serios de Furuya y otrosi, establecen una correlacin de 20 toneladas de consumo de amianto en cualquier pas y un caso de muerte. Para el mundo y el siglo XX, esto seran los 200 millones de toneladas divididas por 20, es decir los 10 millones de muertes anunciadas. En Espaa, con iguales presupuestos, sera de 2.6 millones de tm entre 20, es decir 130.000 personas, ya fallecidas o por morir.

Pero estos minerales que se encuentran en algunos de nuestros montes en estado natural, no son los responsables de la masacre. De ella lo son los industriales que lo han acaparado durante 100 aos, en un rgimen de oligopolio y cartelizacin, que ha llevado a sus pocos magnates a disfrutar de fortunas inmensas. Los dos suizos Schmidheiny pertenecen a los mayores ricos del mundo; los March espaoles son la 7 fortuna de este pas, ellos y unas cuantas familias belgas, francesas, austracas, britnicas y de EEUU (amn de los explotadores de la minera de Canad, antigua URRS, Brasil etc. que andaban coaligados con los industriales) han dominado un negocio casi todo el siglo XX, cuya letalidad estuvieron ocultando ms de 50 aos, con una formidable conspiracin de silencio y una compra suculenta de colaboradores: profesionales, beneficiados, curas, ONGs, cientficos, agencias etc.

Segn Diamond, () Cuando la lite puede aislarse de las consecuencias de sus actos, es ms probable que haga cosas que beneficien a sus miembros con independencia de si esos actos perjudican a los demsii. Ha sido el caso. Ha sido la impunidad. Pero, a veces, hay justicia como cree la gente, como necesita la gente

Hace unos pocos de aos, ya pudimos ver la siguiente imagen:


Las viudas de la fbrica de Uralita de Sevilla se manifiestan ante el juzgado

La pancarta es muy ilustrativa y sintetiza muy bien el problema: una familia se lucra a base de bien con la vida de sus trabajadores, monta un imperio literalmente; los nombres de ellos son los March y la empresa es Uralita y el producto es el amianto que los mata. Son tambin el suizo Schmidheiny, condenado a 18 aos de crcel (luego el delito fue prescrito), que irradia dinero a ONGs y personajes influyentes cooptados (incluidos los jesuitas, los de Francisco) para que laven su criminal imagen. De asesino en serie la calific el fiscal de Turn que lo acus.

Ha llegado la hora de hacer justicias

Pero no solo ha sido Uralita, ha sido la Administracin tambin. Han silenciada casi todas las enfermedades profesionales, que ya estaban en el cuadro de las mismas; han retrasado las sentencias favorables de los juicios; han prolongado las sentencias hasta lmites que no han soportado las vctimas. Y los industriales, especialmente Uralita, han contado con la exoneracin de sus delitos hasta no hace muchos aos. Y en las empresas pblicas que han manejado amianto no lo han hecho mejor, como son los casos que nos traen entre manos del Metro, los ferrocarriles, los buques, etc.

ngel Crcoba, un luchador incansable en esta causa, relata que el grupo Uralita logr unos resultados netos de 5.612 millones de pesetas durante 1999, un 32,6% ms que el ao anterior. En este mismo periodo, varios trabajadores de las factoras de Uralita de Sevilla, Getafe, Alicante y Cerdanyola han muerto sin que se les reconozca que dicha muerte guarda relacin con el amiantoiii.

Porque, efectivamente, uno de los despachos ms aguerridos contra Uralita ha sido, el Colec-tiu Ronda radicado en Barcelona, y que, segn cuenta, dice que: en 1980 ganaron la primera sentencia contra Uralita en los tribunales. El desaparecido Tribunal Central del Trabajo revoc la sentencia. No por eso cejaron en el empeo. Pero todas las sentencias fueron desestimadas o revocadas por los tribunales hasta llegar a la de S.M. en el ao 2007iv. Con esta sentencia del Tribunal Supremo, sala de lo civil, se abri por primera vez la puerta judicial a futuras indemnizaciones. En todo el siglo XX, a efectos de la justicia judicial, se pas prcticamente inadvertido en todos los tipos de tribunales (laboral, civil, penal y administrativo).

Pues bien, en un resumen de sentencias analizadasv que corresponden al intervalo de 1996 a 2004, se observa que, de las 63 demandas estudiadas, 32 corresponden a solo dos empresas (21 a Uralita y 11 a CAF). Los resultados son claramente diferentes: en Uralita solo dos decisiones judiciales han sido favorables a los demandantes (6.25% del total). Del total de las 63 sentencias contempladas, el 50% han sido desestimadas. En otro trabajo de Azagra en el que se estudian 115 Resoluciones judiciales, que abarcan el periodo que va desde enero de 1996 a julio de 2008, el 61% de las demandas presentadas han sido desestimadas a los demandantes.

Cambio de criterio en el Tribunal Supremo

Como resumen, y tomando el texto de la Sentencia del Tribunal Supremo 8654/2012 Sala de lo Social de Madrid, puesta a instancia de Uralita en casacin, podemos leer, de forma muy resumida que:

En todo caso parece obligado precisar, que si bien inicialmente se haba rechazado la existencia de contradiccin en la materia de que tratamos [incluso con cita de la misma sentencia de contraste que en autos], posteriormente la Sala ha cambiado de criterio y toma en cuenta si la empresa para prevenir o evitar el riesgo, como deudora de seguridad, ha puesto todas las medidas necesarias, que ya existan, segn esta sentencia, desde 1940 hasta 1971.

En relacin con esta importante cuestin relativa a determinar si en la poca de prestacin de servicios a la empresa exista o no una normativa () son destacables las siguientes normas: Orden 31-enero-1940; Orden 7-marzo-1941; Decreto de 10-enero-1947; Decreto de 26-julio-1957; Decreto 792/1961 de 13-abril; Decreto 2414/1961, de 30-noviembre; Orden de 12-enero-1963 y Orden de 9-marzo-1971.

() la responsabilidad derivada de un incumplimiento de las normas de seguridad slo puede ser enervada ... demostrando que actu con la debida diligencia, ms all incluso de las meras exigencias reglamentarias.

FALLAMOS. Desestimamos los recursos de casacin para la unificacin de doctrina interpuestos por la representacin de URALITA, S.A.

Al existir las normas, el TS dice que de haberse cumplido las medidas preventivas se hubiese podido prevenir, impedir o al menos disminuir los efectos perniciosos del agente (amianto) que enferm al trabajador.

Despus de estas y otras sentencias posteriores, Uralita tiene muy poco que hacer. Va perdiendo una a una todas las demandas que las vctimas, de manera adecuada en tiempo y forma, les van poniendo. Y ya estn ayudadas por sus asociaciones que cuentan con juristas expertos.

Este ha sido un cambio esencial en los ltimos diez aos, amn de la proliferacin de asociaciones de vctimas y afectados expuestos. Es una batalla, en parte, ganada.

Taller de Renfe en Mlaga y los trabajadores del Ferrocarril

En esta ciudad, como en muchas otras, la empresa pblica conocida como Renfe ha tenido muchos establecimientos de reparacin de mquinas y vagones de ferrocarril, que pasaban por sus establecimientos para someterlos a una revisin a fondo. Hubo en su momento ms de 400 trabajadores, quedando hoy solo 200. El problema es que haba en algunos vagones amianto de diversos tipos, y en partes distintas de los convoyes, como hemos podido ver en los Metros de Madrid y Barcelona. Estaba el amianto blanco y azul en aislamientos, en frenos, en techos, etc.

Y durante tiempo los trabajadores estuvieron manejando estas unidades con muy pocas o ninguna medida de proteccin, en todo caso la empresa no precava suficientemente su deber de seguridad, como nos ensea la doctrina de Tribunal Supremo. De hecho, an hoy mismo, los talleres siguen cubiertos con uralitas a pesar de las muchas reclamaciones de sus empleados. Tendra la empresa que haber actuado por encima de las normas reglamentarias especficas al amianto y atenindose a normativa que desde 1941 estaba operativa, como hemos visto. Son responsables. Los trabajadores ya saben acerca del amianto y se organizan para que las cosas no quedan como hasta ahora en la impunidad y el desamparo. Y as est siendo como vemos y leemos en la siguiente imagen:


Pero como hemos dicho, hay muchos de estos talleres y material fijo y rodante en las dependencias de Renfe, Metro, CAF, etc.; estamos en la eclosin de la curva hacia arriba de los mesoteliomas (la enfermedad ms caracterstica del amianto) y est explosionando, unido a que los trabajadores y la ciudadana va teniendo cada vez ms conciencia de su letalidad y del crimen que ha representado esta inmensa conspiracin del silencio y, el no menos mastodntica, negocio de unos pocos contra muchos.

El escndalo de los Metros, al que se estn uniendo los trabajadores de las empresas Auxiliares del Ferrocarril (CAF), est formando un ncleo de reivindicacin cada vez mejor estructurado y que promete ir uniendo a los otros sectores a medida que se den cuenta de lo que nos traemos todos y todas entre manos y exijan una solucin completa. Ha sido el caso de los Colegios, que ya lograron en Andaluca su desamiantado seguro y que sigue en otras Comunidades.

Por ello, se anuncian nuevas olas de huelga con un pliego concreto de reivindicaciones de los ms sensato y solidario.

El programa de lucha se concreta en los diez siguientes puntos, que resumidos son los siguientes:

1 La constitucin legal del Fondo de Compensacin/indemnizacin para trabajadores

2 Realizar un Censo de personas que hayan estado expuestas al amianto en todos los mbitos. Y de empresas que lo hayan usado.

3 Declaracin de enfermedades de amianto sin necesidad de ir a juicio.

4 Que se active y financie activamente la va de la investigacin mdico para atajar las afecciones.

5 Que se apliquen coeficientes reductores para la jubilacin a las personas expuestas, adems de adelantar la jubilacin laboral de los trabajadores enfermos.

6 Tratamiento del amianto como un problema de salud pblica.

7 Registro de enfermedades derivadas del amianto y de empresas que han trabajado con amianto.

8 Desamiantado controlado (y seguro) del amianto existente y la adecuada gestin de los residuos.

9 Programa de deteccin de patologas derivadas del amianto en los Servicios Pblicos de Salud.

10 Cumplimiento de los Planes aprobados de Vigilancia Sanitaria Especficas a las /os trabajadoras/os expuestas al asbesto, por parte de empresas y servicios pblicos de salud.

Esto ha sido suscrito por ocho secciones sindicales de Metros de diferentes regiones y de varios centros CAF (Construcciones Auxiliar de Ferrocarriles), que han invitado a parar el prximo da 24 de mayo.

Conclusin

Esta es una lucha que no va a pararse. Primero porque ya se ha exacerbado y tocan las pocas en que ms patente ser el dao del amianto y las angustias de padres, trabajadores y ciudadanos por convivir con l. Ms, sabiendo que el propio Parlamento Europeo, en 2013, se pronunci terminantemente sobre la erradicacin del amianto y la justicia para las vctimas y responsables. Ya conocemos que la Comisin Europea ha librado fondos para hacer el desamiantado seguro de los pases de la Unin. Hay que hacer planes nacionales para solicitarlo.

Segundo, hay que decir que a las peticiones de los ferroviarios les faltan dos captulos. Uno relativo a los Suburbanos. Ya lo hemos dicho, se trata de limpiar el Metro en su interior por medio de sistemas de extraccin de fibras, adecuados. Lo aconseja el sentido comn y el principio de precaucin.

El otro captulo, es uno que lo abarque todo. Se trata de hacer una Ley Integral del Amianto en el Congreso que recoja toda la normativa, mejorndola, y aborde todos los aspectos que se necesitan considerar, incluida la solidaridad internacional.

Para el grave problema del amianto hay solucin.

Referencias

i Sugio Furuya 1, Odgerel Chimed-Ochir 2, Ken Takahashi 3, Annette David 4 and Jukka Takala 5: Global Asbestos Disaster Int. J. Environ. Res. Public Health 2018, 15(5).

ii Diamond, J. (2005). Colapso: por qu unas sociedades perduran y otras desaparecen?.

iii Crcoba, A. (2000), El amianto en Espaa, CCOO, ediciones GPS, p.11

iv Atienza, S. (2008), La fibra asesina. El amianto, Col-lectiu Ronda, p.58 y 77

v Azagra, A. (2007) En CCOO Andaluca (2007), Amianto: impactos sobre la salud y el medio ambiente, Azagra, A, y Gili, M Gua InDret de jurisprudencia sobre responsabilidad civil por daos con amianto pp 108-122 y Azagra, A. (2008), Compensacin de las vctimas del amianto en Espaa, en Gestin de Riesgos, Boletn n 102, de la Fundacin Mapfre.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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