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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2019

La larga resistencia de Venezuela a las agresiones de EEUU

Antonio Maira
Rebelin


Los grandes estadistas de los Estados Unidos, empezando por Donald Trump y sus Jinetes del Apocalipsis estn desconcertados tal vez podra decirse, con mayor precisin: estupefactos-, porque no llegan a aceptar como reales varios cambios estructurales imprevistos, acumulados, casi simultneos e interrelacionados, que han comenzado a producirse en su escenario econmico, poltico, militar, tecnolgico, comunicacional e ideolgico global.

Han reaccionado ante estos hechos con una rabieta colosal que les ha llevado a una generalizada amenaza en todas las zonas de conflicto. De la disponibilidad para combatir dos guerras y media han pasado a hacerlo en seis o ms frentes distintos: Corea, Siria, China, Rusia, Irn, Irak, Turqua, Ucrania, Palestina y Venezuela. Sin contar con sus posibles derivaciones y ramificaciones, que son muchas y muy complejas. Todas, sin embargo conducen al mismo desastre.

As que sus polticos y asesores presidenciales empezando por el propio Trump-, han empezado un twiteo continuo y una gira rpida de amenazas represivas en todos los frentes de conflicto abiertos por el propio Washington. Lo han hecho con aire de suficiencia, rompiendo -con descaro indisimulado y ostentoso-; la legalidad, los Acuerdos, Tratados y Convenios internacionales. Parten de dos convicciones muy arraigadas:

-Ellos gobiernan el mundo con edictos imperiales y con la seguridad absoluta de que sus Grupos de portaviones y sus bases militares, con sus equipamientos y tropas distribuidas por todo el mundo harn, como hasta ahora han hecho, el trabajo de asegurar una amenaza irresistible.

-De no ser as, tienen la capacidad de aniquilacin total de los pases rebeldes que no admiten la hegemona imperial como alternativa obligada a su destruccin y su soberana. Por eso los dirigentes del Pentgono, del Departamento de Estado y los asesores presidenciales, como autmatas de otros tiempos, repiten las terrorficas frmulas que ya suenan a ecos de tambores lejanos: Tenemos todas las cartas sobre la mesa!

Hace tanto tiempo que hacen de matones que esta actitud se ha convertido en el componente gentico bsico de su relacin con el mundo. No respetan las leyes y compromisos internacionales porque, simplemente, nunca lo han hecho y porque ya lo han anunciado as y lo han hecho en mltiples ocasiones. Proclaman un sistema de valores, libertad, respeto a los derechos humanos que identifican con la libertad de comercio, igualdad de derechos, democracia, bsqueda de la felicidad, igualdad de oportunidades, que nunca han tenido y, sobre todo, que nunca han permitido en los dems.

Los perros de la guerra

Ellos, los Estados Unidos, no admiten un mundo multipolar regido por la soberana de los estados, el comercio de los recursos, la independencia de los pueblos, la posibilidad de salir de la pobreza y del saqueo, la ausencia de coacciones econmicas, y de amenazas militares, la vida regida por la solidaridad y un limitado consumo. El mundo ha cambiado hasta hacer que el pasello de cowboy por todos los lugares del planeta resuene ya bastante ridculo, poco creble; en general insoportable y generador de rebelda creciente y de solidaridad de los pueblos contra la violencia del imperio. La poltica imperial ha ayudado a definir fronteras, posiciones y lneas rojas entre el capitalismo y el socialismo como camino y proceso hacia el comunismo, entendido como sociedad sin explotacin igualitaria, solidaria, que gestiona los bienes comunes y garantiza la supervivencia del planeta,

Los escenarios a los que me refer en el primer prrafo del artculo haban sido definidos y codificados como invariables y como Ley Universal, casi natural, en el dogma estratgico proclamado urbi et orbe como el mater et magistra documental y conceptual del imperio: La Doctrina de Seguridad Nacional de los Estados Unidosi; promulgada pblicamente por el Presidente George W. Bush y calificada inmediata, y eufemsticamente, como doctrina contra el terrorismo o "doctrina de agresin positiva". De ese documento bsico han salido todas las doctrinas sobre la dominacin del mundo y sobre los instrumentos guerreros que haba que mantener en funcionamiento.

La barbarie

Tal es la barbarie que se desprende de esos cdigos para pensar y actuar que sorprende incluso que sus aliados serviles, pertenecientes al mundo occidental y que se jactan de ello -en los que las doctrinas coloniales son la parte oscura, oculta pero dominante, de sus culturas-, hayan aceptado ese sapo y lo hayan transmitido a sus ciudadanos para generar matrices de opinin que universalizan el conformismo, la actitud canalla, la indiferencia; y desalojan todo anlisis crtico, toda conexin con la realidad, capacidad de observacin y sentimiento de solidaridad.

Por el momento las tcnicas de desinformacin se imponen aqu sobre la resistencia organizada, pero no ocurrir durante mucho tiempo.

En resumen esos cambios son en una enumeracin no exhaustiva-, los siguientes:

En el escenario Venezolano

-En primer lugar hay que insistir en que, a mi juicio, los EEUU han perdido la guerra que haban planificado contra Venezuela y que llevan desarrollando activamente durante cerca de veinte aos. Han fracasado durante la etapa de Hugo Chvez y han fracasado tambin durante la Presidencia, democrtica y constitucional de Nicols Maduro.

-Es necesario sealar tambin que esa profunda derrota que se ha reafirmado ahora (salvo algunas salvas verbales, mucho menos enfticas, de los asesores de segundo nivel que estn ya muy quemados, como el asesor de Seguridad Nacional John Bolton y Elliot Abrams, asesor especial para Venezuela), con los titubeos de Mike Pompeo, Secretario de Estado, y de Mike Pence Vicepresidente; ha tenido lugar en la etapa ms acentuada de la agresin imperial, y, precisamente la ms desembozada (durante los dos ltimos aos).

-En ellos han aplicado, o amenazado con aplicar, todos los instrumentos posibles: desde la guerra econmica de ablandamiento, que servira de plataforma para todas las intervenciones e injerencias sucesivas, hasta la intervencin directa en una guerra de invasin que Washington conceba como Guerra de Cero Muertos (G0M) o Guerra de Destruccin Unilateral Asegurada (GDUA).

-Tal guerra que librara de una vez por todas a los polticos y militares estadounidenses del sndrome de Vietnam, sera viable con una intervencin militar de diseo basada en una superioridad area, misilstica y de fuego terrestre aplastante; de ocupacin posterior rpida blitzkrieg-, en tierra arrasada. Sera posible siempre que las fuerzas regulares del ejrcito USA no fuesen muy vulnerables y pudiesen ser sustituidas por las de pases aliados como Colombia y Brasil o por tropas mercenarias aportadas por las grandes empresas de mercenarios reclutados y armados por Blackwater, sus filiales especializadas y sus centros de reclutamiento en la zona de combate, en los propios EEUU, o en la proximidad de sus bases militares dispersas por todo el mundo.

El fracaso

-Los estrategas estadounidenses han fracasado en sus primeros planteamientos relativos a la utilizacin de varios instrumentos de guerra, planificados bajo la cobertura de la guerra econmica, y su acompaante permanente: la guerra meditica. La presuncin era que el desnimo y la desmoralizacin creciente, que las carencias graves que tal guerra iba a producir en la mayora de la poblacin, fundamentalmente en los sectores populares, terminara, de una vez para siempre, con la absolutamente inaceptable revolucin bolivariana que transitaba hacia la independencia, la soberana y el socialismo.

El punto de partida, experimental en parte (basado en las guerras contra Yugoslavia, Irak, Libia, Irn, el Yemen), y con desarrollos analticos de los geoestrategas del Pentgono, fue que la guerra econmica es la primera de las guerras, la que engloba a todas las dems, la que causa daos irreversibles. Es decir: la que acta como guerra de desgaste y como guerra de cobertura.

En tales presunciones el imperio estadounidense olvidaba dos cosas: la primera la capacidad de resistencia de un pueblo; la segunda, la capacidad de englobar en torno de la Repblica Bolivariana de Venezuela unas alianzas estratgicas y polticas de otros pueblos y potencias que haban sufrido, o sufren las amenazas de Washington.

-La guerra econmica cuyas consecuencias humanas para la poblacin civil ms vulnerable son explicadas en un magnfico artculo de Pablo Siris Seade publicado en Rebelin.es. La guerra econmica es fundamentalmente, la guerra de los pases ricos y sus aclitos contra los pases pobres o que pueden empobrecerse a corto, medio o largo plazo. Se realizan con ese objetivo genocida, plenamente reconocido. Se realiza por la aplicacin contra ellos de medidas codificadas, puestas a prueba, corregidas, ajustadas a los instrumentos econmicos y financieros que existen en cada tiempo y para cada lugar y sistema econmico. Son ampliadas constantemente segn el dominio creciente hasta ahora-, de los Estados Unidos sobre las instituciones polticas, econmicas, comerciales y financieras internacionales. Se lanzan siempre contra pases que niegan la potestad soberana del imperio, contra los que intentan modificar el sistema econmico o el sistema de poder reinante.

Para ello se emplearon a fondo con la ayuda imprescindible de la oligarqua interior y de los pases quisling e instituciones econmicas bajo dependencia de Washington en el exterior.

Las etapas y fases de esa guerra econmica que, repito-, es una guerra hbrida; es decir: combinada; y adems, asimtrica y violadora de los tratados, convenciones y tratados internacionales- pueden resumirse as:

1.- Introduccin del dlar paralelo publicado diariamente por los medios estadounidenses y reproducidos por la cadena de medios privados. Los efectos han sido devastadores al generar una inflacin artificial y producir procesos de acaparamiento, imposibilidad de pagar insumos industriales, convertir los dlares preferenciales en una fuente de corrupcin, comprometer la solucin del petro, liquidar el sistema productivo y comprometer tambin el financiamiento de las Misiones Bolivarianas de las que depende la fuerza social de la revolucin bolivariana. La guerra econmica abri sus posibilidades por la profunda bajada de los precios del petrleo.

2.- Activar el bloqueo econmico con la imposibilidad derivada de la importacin de bienes necesarios para la supervivencia como alimentos, medicinas, productos de primera necesidad, insumos y equipos industriales, maquinaria agraria, de transportes y de servicios: fundamentalmente salud, educacin, construccin, equipamiento de vivienda, obras pblicas, etc.

3.- Activar el robo, por parte de EEUU y sus aliados, de todos los activos venezolanos en el exterior: fondos petroleros, reservas en petrleo, reservas en oro.

4.- Bloqueo financiero total incluidos los fondos mantenidos en bancos extranjeros que se someten a las amenazas de los EEUU.

5.- Prohibicin de inversiones en Venezuela de pases que comercian con los EEUU.

6.- Prohibicin de entrada en EEUU de buques que comercien o transporten toda clase de productos a Venezuela. El bloqueo se extiende a la empresa de distribucin de petrleo en EEUU dependiente de PDVSA (CITGO).


-En segundo lugar los EEUU han lanzado contra Venezuela la guerra terrorista de pequea o gran intensidad a travs de las guarimbas y atentados contra instalaciones del gobierno y equipamientos mdicos y escolares.

Las guarimbas en las que son especialistas Borges, Capriles y Guaid, caus centenares de asesinados algunos quemados vivos por tener aspecto de chavista.

-En tercer lugar los EEUU han promovido, financiado y celebrado el magnicidio contra Nicols Maduro, que fue realizado por drones y que pudo suponer la muerte del presidente electo y de cientos de personas en buena parte de las FANB.

-En cuarto lugar los EEUU han promovido, financiado y anticipado en las redes, en una expresin de crueldad extrema y de evidencia de autoculpacin, dos ataques cibernticos y de pulso electromagntico a la red de generacin y distribucin de energa. Los ataques, largos, casi una semana cada uno han provocado adems de los apagones y de la inutilizacin de los equipamientos de las viviendas, el desabastecimiento de agua, de energa para los hospitales, la cada del transporte pblico, la imposibilidad de suministro de combustible, etc. Elliot Abrams ha hablado casi con fruicin sobre el sufrimiento del pueblo, fundamentalmente los trabajadores y trabajadoras y las clases populares, fundamentalmente las mujeres. La medida, proclamada como un apagn de la tirana de Maduro, fracas, indign a la poblacin venezolana contra el autoproclamado, y tambin contra los EEUU.

 

-En quinto lugar, la oposicin que ya haba convocado a la invasin de Venezuela pretextando una crisis humanitaria y la llegada de medicamentos y alimentos del exterior, fracas completamente no obstante el uso continuo de fake news de factura yanqui- en la captacin de jefes, oficiales, suboficiales y tropa, para completar esta maniobra. La respuesta militar, miliciana y popular bolivarianas, constituyeron un xito completo, tanto en la frontera colombiana, como en la brasileira y la de la Guayana. El despliegue militar y miliciano comprob su eficacia y aument su coordinacin. La necesidad de nombrar un delegado del Gobierno en uno de los pocos estados dominados por la oposicin permiti la coordinacin entre Freddy Bernal y Diosdado Cabello mientras el autoproclamado Guaid y su patrocinador, el Presidente de los EEUU, Donald Trump, hacan el ridculo.

-En sexto lugar Guaid, acompaado de Leopoldo Lpez intentaban un golpe de estado en el distribuidor de Altamira, el 30 de abril de 2019. El resultado fue bochornoso, lo mismo que la manifestacin posterior convocada por los lderes opositores, que fue precedida por la huida de los mismos.

-Desde entonces, Nicols Maduro, que durante todo este proceso haba restablecido por completo la capacidad de movilizacin popular bolivariana y mantena el control total de las FANB y de la Milicia Nacional; haba reforzado notablemente su capacidad para proporcionar alimentacin, a travs de los CLAP a las familias venezolanas. El carnet de la patria haba sido un instrumento de unificacin y de organizacin en las unidades territoriales que exiga la produccin y la defensa en tiempos de guerra. Al mismo tiempo Nicols Maduro acept la oferta de mediacin de Noruega (que ha aceptado de hecho la presidencia de Nicols Maduro) y con la convocatoria del poder electoral para realizar unas elecciones a la Asamblea Nacional Legislativa.

El prximo artculo tratar de los factores internacionales y llevar el ttulo de:

El cuadro internacional y la imposibilidad de una invasinii 


i http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:filopoli-2003-21-0011&dsID=Pdf

ii El ttulo es variable en funcin de los sucesos que puedan producirse


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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