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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2019

Las minoras procedentes de las antiguas colonias y su apoyo a la causa palestina

Said Bouamama
bouamamas

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


La participacin masiva de personas jvenes francesas originarias de la inmigracin magreb en las iniciativas de apoyo a la resistencia palestina hace correr mucha tinta desde hace varios aos. Se han multiplicado los programas, artculos y declaraciones que analizan esta presencia tan generalizada que ya nadie puede ignorar. La inmensa mayora los discursos polticos y mediticos dominantes se caracterizan por unos enfoques culturalistas de la cuestin segn los cuales el apoyo de estas personas jvenes a la lucha del pueblo palestino sera de naturaleza no poltica o apoltica y se explicara por causas religiosas o culturales. Para algunas personas hay que buscar la explicacin en el desarrollo de un comunitarismo; para otras, en un inquietante repliegue religioso, mientras que para otras, en una instrumentalizacin integrista.

Estas explicaciones, que a veces tienen pretensiones eruditas, dejan fcilmente de lado tanto los factores histricos como la contextualizacin de los hechos y los factores materiales que pueden producir una sensibilidad particular respecto a la cuestin palestina. Sin embargo, no es necesario movilizar un marco interpretativo cultural, religioso o identitario para comprender el apoyo al pueblo palestino y a su lucha por parte de las personas jvenes procedentes de la inmigracin magreb. Intentemos comprender este apoyo masivo, generalizado y duradero con un enfoque materialista, es decir, reintegrando los factores histricos y contextuales que descarta el culturalismo.

El apoyo a la causa palestina tiene una historia en la inmigracin magreb

Para imponer la idea de un repliegue comunitario o religioso como explicacin de las movilizaciones contemporneas de apoyo al pueblo palestino conviene presentarlas como un fenmeno completamente nuevo, sin arraigo histrico. En esta perspectiva la novedad de este fenmeno remite a una causalidad que sera nueva ella misma: el repliegue religioso o comunitario. La realidad est en las antpodas de esta afirmacin. El apoyo al pueblo palestino ha sido una constante de la historia de los movimientos sociales y polticos de la inmigracin magreb, y de sus hijos e hijas en Francia.

Para ilustrar nuestro planteamiento debemos mencionar a las grandes figuras que han jalonado esta larga historia de las luchas de la inmigracin magreb. Abordaremos cada una de estas figuras a travs de algunas tesis de Addelmalek Sayad que todava hoy sigue siendo uno de los pensadores que ms ha tratado de acercar la realidad especfica de la inmigracin magreb en Francia.

La inmigracin es hija de la colonizacin (1): la figura del nacionalista obrero e inmigrado

Esta primera tesis de Abdelmalek Sayad es esencial para entender la emergencia de las primeras luchas de la inmigracin en la poca colonial. En efecto, en la articulacin entre identidad obrera e identidad nacional (anticolonial) es donde se forjan los primeros movimientos, las primeras organizaciones y las primeras luchas de esta inmigracin. Integradas como las dems inmigraciones en los segmentos ms explotados del mundo laboral, estas primeras personas militantes se aclimatan a una cultura, a unas formas organizativas y a unas reivindicaciones que corresponde a su lugar social en el sistema de produccin. Estas primeras personas militantes, que provienen de pases en los que la revuelta anticolonial est a punto de estallar, se orientan hacia una oposicin frontal al aparato de Estado, hacia unas reivindicaciones polticas y hacia unas formas de organizacin en ruptura con las estructuras clsicas del movimiento obrero. La articulacin de estas dos dimensiones de identificacin poltica cambia con el tiempo. A medida que se desarrollan las luchas que cuestionan el orden colonial en los pases de origen la identidad nacional se impone a la identidad obrera aunque sin suprimirla nunca totalmente.

Desde ese periodo el apoyo a la causa palestina est presente en los anlisis y acciones de estas personas militantes. As, por ejemplo, la Union Intercoloniale, fundada en Pars en 1922 por el vietnamita Ho Chi Minh y el argelino Hadj Ali Abdelkader, publica en su diario Le Paria muchos artculos que denuncian el proyecto sionista y en particular la declaracin de Lord Balfour de 2 de noviembre de 1917 por medio de la cual el gobierno britnico promete al movimiento sionista crear un hogar nacional para el pueblo judo en Palestina.

Todos los partidos nacionalistas argelinos, desde Etoile nord-africaine pasando por el PPA, el MTLD y el FLN, se referirn sistemticamente a la cuestin palestina en sus anlisis y sus tomas de postura. Recordemos que la mayor parte de las personas que eran cuadros y militantes de estos partidos proviene hasta la dcada de 1930 de la inmigracin en Francia. As, por ejemplo, el diario del PPA, El Ouma, declara en su nmero del 1 de septiembre de 1937:

Ms de 60.000 personas rabes que asistieron a las muchas reuniones celebradas en toda Argelia y bajo la gida del PPA votaron el siguiente orden del da: condenan la poltica imperialista de Inglaterra en la Palestina rabe que tiende a crear un hogar nacional judo en detrimento de los intereses rabes, se oponen firmemente al proyecto de particin de la Palestina rabe establecido por la comisin real inglesa. Hacen un llamamiento a todas las personas musulmanas argelinas a protestar contra este proyecto de particin y reclaman la independencia completa para la Palestina rabe(2).

Un ao despus el mismo diario escribe en su nmero del 27 de agosto de 1938:

Las personas rabes no dejarn de luchar ni un instante a menos que se reconozcan sus reivindicaciones justas y legtimas, a saber, abolicin inmediata de la inmigracin juda, liberacin de todas las personas rabes encarceladas y deportadas polticas, reconocimiento de la independencia de Palestina e institucin de un Parlamento elegido por sufragio universal (3).

Cuando el 29 de noviembre de 1947 se vota en la ONU la particin el MTLD es la nica organizacin en Francia que se opone firmemente. A pesar de la represin y la vigilancia a la que estn sometidas, las y los diputados del MTLD (que, conviene recordarlo, es la vitrina legal del PPA prohibido) tanto en la Asamblea argelina como en la Asamblea francesa constituyen un Comit Argelino por la Palestina rabe, cuyo objetivo se define de la siguiente manera en su declaracin fundacional:

Ayudar a Palestina a liberarse de todo control colonial venga de donde venga con el fin de permitir a las personas judas y rabes de Palestina vivir en paz, sin odio ni temor mutuos, condiciones sacrificadas deliberadamente por la poltica de la particin (4).

Inmigrado y trabajador son casi sinnimos (5): la figura del obrero especializado sindicado

Una vez ganadas las independencias, tiende a transformarse el orden de prioridades de las personas militantes de la dcada de 1970 sin que, sin embargo, desaparezca totalmente el factor de identificacin nacional. Este se mantiene en primer lugar debido a los propios actores: as, muchas de las trayectorias de las personas militantes ponen de relieve la reinversin del capital militante nacionalista en las luchas sindicales y obreras en general. Tambin se mantiene debido a las vivencias especficas: crmenes, violencia y discursos racistas, efectos de la situacin internacional (nacionalizacin del petrleo en Argelia, continuidad de las luchas de descolonizacin, cuestin palestina, etc.).

El inicio de la dcada de 1970 se caracteriza en Francia por el desarrollo del apoyo a la resistencia palestina en la inmigracin. Por primera vez una actividad poltica significativa aborda unas cuestiones que salen de las esferas de la empresa y de los derechos de las personas trabajadoras inmigradas. As, en septiembre de 1970 personas militantes de la inmigracin crean los Comits de soutien la rsistance palestinienne [Comits de apoyo a la resistencia palestina] como reaccin al Septiembre Negro, es decir, a las masacres perpetradas por el ejrcito jordano en los campos de personas refugiadas palestinas. Muchas personas militantes que despus volveremos a encontrar en otras luchas de la inmigracin dieron sus primeros pasos en el seno de estos comits, que se implantan rpidamente en los barrios y centros de reunin:

Esta militancia, en un principio ajena a la poltica francesa, fue el vector mediante la difusin intensiva de panfletos bilinges y de peridicos de una forma de politizacin en los centros de reunin, los caf y los barrios de inmigrantes (la Goutte dOr y Belleville en Pars, la Puerta de Aix en Marsella). Los Comits Palestine se transforman rpidamente en rganos de lucha contra el racismo en Francia, apoyados por personas militantes francesas e intelectuales (6).

Por consiguiente, la historia de la concienciacin en la inmigracin vincula de forma inseparable la defensa de los derechos de las personas trabajadoras inmigradas y el apoyo a Palestina. Si algunas personas militantes acaban movilizndose respecto a las cuestiones de la inmigracin por medio de su compromiso con la cuestin palestina, otras hacen el camino inverso. El MTA (Mouvement des travailleurs arabes [Movimiento de los Trabajadores rabes], fundado en 1973) ser una de las traducciones organizativas de esta doble raz militante en la inmigracin.

La intensa actividad de apoyo a la resistencia palestina durante la dcada de 1970 se traduce en varias publicaciones: el diario Lutte palestinienne desde marzo de 1969, la revista mensual Fedayin a finales de 1969, el diario de los Comits Palestine o incluso Feda a partir de octubre de 1970. Para las personas militantes de los Comits Palestine y ms tarde del MTA ambas luchas, por los derechos de las personas trabajadoras inmigradas y de apoyo a la resistencia palestina, no estn disociadas:

El apoyo a la resistencia palestina es una forma de lucha que ayuda a la constitucin de una fuerza poltica autnoma de las personas trabajadoras inmigradas en los barrios, las zonas de chabolas y las fbricas (7).

As, el balance del Comit de la comuna de Gennevilliers pone de relieve:

Es en los CSRP donde las personas trabajadoras rabes han aprendido a recuperar su dignidad como personas obreras rabes y donde han desarrollado una resistencia de masa. Es entorno a los CSRP donde se ha desarrollado la autonoma del movimiento de las personas trabajadoras rabes (8).

La dcada de 1970 es la del desarrollo de las luchas en las empresas y los barrios populares por el derecho a la dignidad de las personas trabajadoras inmigradas y, a la vez, la dcada en la que el movimiento de apoyo a la resistencia palestina se ancl profundamente en la clase obrera inmigrada. Se emprendieron iniciativas en los barrios populares que tuvieron un seguimiento masivo. Ambas luchas tenan la misma base militante y los mismos rganos de expresin. Desde esa dcada las personas inmigradas viven la injusticia cometida contra las y los palestinos como el punto asinttico de una lgica de trato desigual e injusto que se vive en menor grado y en otro contexto.

Toda migracin tiene vocacin de poblamiento (9): la figura del manifestante por la igualdad

El proceso de arraigo en la sociedad francesa de la inmigracin magreb lleva lgicamente a la emergencia de una generacin de personas francesas provenientes de la inmigracin. En primer lugar hay que entender a esta generacin desde el punto de vista sociolgico. As, en este periodo la nacionalidad que se posee en virtud de las leyes en vigor es contradictoria con lo que denominamos la nacionalidad sociolgica, ya que estas y estos nuevos militantes han nacido en Francia y han vivido ah su socializacin primaria. A continuacin hay que entenderla desde un punto de vista jurdico debido a la evolucin del cdigo de la nacionalidad. La experiencia de esta generacin que llega al mercado laboral a principios de la dcada de 1980 es el descubrimiento de un trato no igualitario debido a su origen, un trato que, por aadidura, niegan los discursos polticos de este periodo. A diferencia de las inmigraciones anteriores estas personas jvenes viven una reproduccin transgeneracional del estigma xenfobo.

La Marcha por la Igualdad y contra el Racismo, que reuni a ms de 100.000 personas en Pars en 1983, logr definitivamente la visibilidad social y poltica de esta generacin proveniente de la inmigracin. La kufiya palestina es una prenda imprescindible de las y los jvenes manifestantes y militantes de la dcada. Este detalle no pasa desapercibido a las organizaciones sionistas en Francia ni a quienes las apoyan. Lo ocurrido a continuacin es conocido, en particular gracias a las revelaciones de Jacques Attali en su libro Verbatim: el miedo a un movimiento de reivindicaciones radicales en la juventud precedente de la inmigracin en el momento en el que el gobierno socialista daba su giro a favor del liberalismo econmico va a llevar a la creacin a partir de la nada de SOS Racisme. Resulta significativo que Julien Dray, a quien se confa esta misin, acuda a la ultrasionista Unin de Estudiantes Judos de Francia (UEJF), que hasta entonces no haba destacado por su preocupacin por los problemas que viva la inmigracin. La voluntad gubernamental de frenar las luchas sociales y la preocupacin de las organizaciones sionistas por la exhibicin espontnea de kufiyas llevan a promover una ideologa anodina: el antirracismo abstracto e incorpreo.

Progresivamente la figura del manifestante por la igualdad tiende a mutar en gran medida a otra, la del golfillo de los barrios populares. Esta mutacin parcial aunque significativa es el resultado de la conciencia de ser percibido y tratado como hijo ilegtimo, figura que, una vez ms, tomamos prestada de Abdelmalek Sayad. La utilizamos porque nos parece que ilustra las dos ltimas dcadas de degradacin de la situacin de los barrios populares y ms particularmente de sus habitantes procedentes de la inmigracin postcolonial. En efecto, estas dcadas se caracterizaron por un proceso triple articulado en el seno de una lgica global de deterioro de la situacin de estos medios sociales y de estos territorios.

El primer proceso es el de la pauperizacin y de la precarizacin. Este primer proceso provoca una exacerbacin de la competencia por los bienes raros (empleo, formacin, escolaridad, vivienda, etc.) en la que quienes tienen menos bazas en el punto de partida se encuentran en una situacin an ms desfavorable en el de llegada. En esta competencia exacerbada cada categora de actores moviliza en su propio beneficio las representaciones sociales que pueden desvalorizar a potenciales rivales. As, no es casual que este mismo periodo se caracterice por una vuelta del imaginario adultocntrico (es decir, de desvalorizacin de la juventud), del imaginario sexista (es decir, de legitimacin de una desigualdad entre hombres y mujeres) y del imaginario colonial (es decir, de una visin culturalista de los lugares legtimos de cada persona en funcin de su origen).

Este primer proceso se articula, por tanto, a un segundo: el de las discriminaciones racistas. En el mismo seno de los medios populares pauperizados y precarizados se producen desigualdades en las posibilidades de salir adelante. Si la situacin se degrada para todo el mundo, todava se degrada ms para algunas personas. Segn el entorno y para determinadas categoras de edad y de sexo, las discriminaciones adoptan la forma de una autntica segregacin. Si, por ejemplo, la tasa media de paro est cerca del 10 % para la media nacional, llega al 40 % e incluso al 50 % para las personas jvenes francesas procedentes de la inmigracin postcolonial. La magnitud de estas diferencias no puede dejar de tener consecuencias sobre la relacin con el mundo, con las estructuras militantes y las formas de protesta. En la juventud proletaria procedente de la inmigracin postcolonial se va formando progresivamente la idea de un destino social de parias.

El tercer proceso refuerza este sentimiento de ser las y los parias de la Repblica e incluso las y los parias del mundo popular. Este proceso concierne a la instancia ideolgica. Est constituido por el discurso dominante producido en torno a la degradacin de los barrios populares y ms particularmente a su componente procedente de la inmigracin postcolonial. Este tercer proceso implica una etnicizacin de los esquemas explicativos (10) de la situacin que, a su vez, lleva a una etnicizacin de las relaciones sociales. Desde la vuelta del integracionismo en los discursos polticos y mediticos a finales de la dcada de 1980 al ltimo premio del entonces ministro de la Inmigracin Brice Hortefeux para recompensar los modelos de xito o los modelos de integracin, pasando por el Informe Bnisti que explicaba culturalmente la delincuencia y por los calificativos de chusma de Sarkozy para designar a unos sujetos sociales o de krcher (Sarkozy) y de destop* (Fadla Amara) a modo de resolucin de los problemas sociales, lo que se establece es, en efecto, un proceso de negacin social (11). Adems de las desigualdades experimentadas, lo que de manera ms o menos consciente sienten las personas jvenes procedentes de la inmigracin postcolonial es, efectivamente, un sentimiento de desprecio social.

Los disturbios urbanos son, por consiguiente, una forma de expresin poltica que solo se comprende teniendo en cuenta este sentimiento de hogra** que se va instalando lentamente en los barrios populares a lo largo de estas dos dcadas (12). An ms que en la dcada de 1980 la injusticia y la hogra hechas a las y los palestinos se viven como el punto asinttico de una lgica de trato desigual y injusto vivida en menor grado y en otro contexto por las personas inmigradas.

El apoyo a la resistencia palestina no es una realidad nueva en la historia de la inmigracin magreb sino una constante que ha marcado a las diferentes generaciones. As pues, no se puede explicar como el efecto de una islamizacion brusca o de un repentino repliegue comunitario. Las races de este apoyo son profundas aunque las formas de expresin dependan de cada contexto histrico. Tratemos ahora de discernir algunas causas buscndolas en unos procesos materiales objetivos y no en unas causalidades de tipo idealista.

Una herencia y un hbito familiar

Hemos destacado con Sayad que la inmigracin magreb es hija de la colonizacin. Cada grupo familiar lleva en su trayectoria y en su memoria los estigmas de la colonizacin. Considerar que semejante experiencia puede no dejar huellas en la vida cotidiana, en los hbitos, en los valores y en los modelos educativos es subestimar considerablemente los daos causados por la colonizacin en cada grupo familiar. Esto es tanto ms cierto cuanto que la inmigracin se comprometi considerablemente con la lucha por la independencia y a consecuencia de ello sufri represin, controles, torturas, etc. Las huellas de este periodo estn presentes en cada una de las historias familiares.

Por supuesto, como ocurre en todos los dems periodos sociales traumatizantes, por diferentes razones se ha impuesto cierto silencio en las relaciones entre padres e hijos. En las diferentes encuestas que hemos hecho a padres y madres hemos podido destacar varias razones mencionadas para explicar esta tendencia a la no transmisin explcita: un enorme horizonte de expectativas respecto a las nuevas independencias, una voluntad de no abrumar a las y los hijos con estos sufrimientos vividos, deseo de olvidar y pasar pgina, dificultad para hablar de un trauma. No obstante, es errneo concluir de esta dificultad de transmitir que no exista transmisin alguna.

Por una parte, en muchas familias hubo transmisin explcita, aunque fuera de manera parcial. Por otra, la ausencia de algo explcito no significa que no haya una trasmisin implcita, indirecta e incluso involuntaria. Por ltimo, ante las preguntas de las y los hijos que descubren los horrores de la colonizacin aparte de en el hogar familiar, lo implcito tiende a explicitarse del mismo modo, adems, que las razones del silencio o del silencio parcial. Paradjicamente, el efecto del tiempo no tiende aqu a disminuir la transmisin y su explicitacin sino, por el contrario, tiende a reforzarlos. Aunque sea de forma embrionaria, en la socializacin de las personas jvenes procedentes de la inmigracin magreb existe un conocimiento y una conciencia de la experiencia colonial.

Testimonio de ello es uno de los pocos estudios sobre el conocimiento del hecho colonial que se realiz en 2002 en Toulouse y consista en una encuesta por medio de un cuestionario a una muestra de 400 personas y en 68 entrevistas individuales. Las consecuencias de este estudio son significativas. Citemos algunas:

La hiptesis de un escaso conocimiento de la historia colonial y de la historia de la inmigracin se confirma respecto a Toulouse y su periferia en casi todas las categoras de personas encuestadas: fechas, personalidades, lugares y acontecimientos carecen de resonancia entre las poblaciones concernidas, excepto sobre un tema: Argelia [la cursiva es nuestra]. Esta omnipresencia de Argelia marca una particularidad de la memoria de la colonizacin y por extensin de las memorias vinculadas a la inmigracin postcolonial: el hecho histrico colonial se identifica con su episodio ms trgico (entre un espectro de respuestas de una treintena de puntos), dicho de otro modo, con la guerra y de manera ms especfica, con la tortura;

[Esto] remite a la cristalizacin manifiesta de un resentimiento experimentado por las personas inmigrantes y descendientes de emigrantes originarias del Magreb, del frica negra, de la antigua Indochina o de los actuales DOM-TOM*** frente a una historia que se percibe como ocultada globalmente.

Un juicio subjetivo muy negativo de la colonizacin y de la historia de la inmigracin percibida por una mayora de personas jvenes procedentes de inmigracin como la historia de una humillacin(13).

Era necesario extendernos un tanto sobre estos resultados en la medida en que destacan que el hecho de que haya dificultades de transmisin no significa una ausencia total de transmisin. El descubrimiento por parte de las y los jvenes de la situacin del pueblo palestino no puede dejar de hacer eco a este sentimiento de humillacin y de injusticia heredado de su propia historia familiar. Aqu no estamos ante una causa religiosa o comunitaria, sino ante una sensibilidad ante determinadas cuestiones heredadas.

Como destac Frantz Fanon, la colonizacin marca de forma duradera a las sociedades colonizadas y a sus pueblos por una parte y a las sociedades colonizadoras y a sus pueblos por otra. Para las y los descendientes de colonizados hoy franceses las trayectorias familiares contienen las huellas de la violencia colonial. Sin duda la transmisin familiar de la experiencia colonial solo fue parcial, por mltiples razones que hemos destacado. Sin embargo, ha impregnado las socializaciones lo suficiente para producir una sensibilidad especfica respecto a la cuestin colonial. El apoyo al pueblo palestino tanto en su constancia como en su magnitud es uno de los efectos, entre otros, de esta sensibilidad.

La experiencia de las discriminaciones racistas sistmicas

Hemos destacado anteriormente el desarrollo, desde la dcada de 1980 a nuestros das, de procesos generalizados y sistmicos de discriminaciones racistas que afectan especficamente a las personas procedentes de la inmigracin postcolonial, ya sean de nacionalidad extranjera, francesa por adquisicin o francesa de nacimiento. La hipocresa estatal que consiste en negarse a establecer estadsticas que tengan en cuentan el origen de las personas contribuye a ocultar esta realidad no igualitaria. No obstante, se han multiplicado los estudios parciales y coinciden en la misma conclusin: las discriminaciones racistas existen, aumentan y forman un sistema (escolaridad, empleo, vivienda, etc.).

As, por ejemplo, un estudio de la Oficina Internacional del Trabajo (BIT, por sus siglas en francs) realizado en 2007 destaca el carcter generalizado y sistmico de las discriminaciones racistas contra personas de origen magreb y negroafricano:

Los anlisis desarrollados en la seccin 11 del informe han permitido, sin embargo, constatar que la discriminacin era muy fuerte contra todas y todos los candidatos minoritarios, tanto del sexo femenino como del masculino y de origen negroafricano o de origen magreb. Las diferencias de trato ms importantes se descubrieron contra hombres y mujeres de origen negroafricano, con unos empleadores que en cuatro casos de cada cinco privilegiaban a el o la candidata mayoritaria. Cuando las o los candidatos minoritarios eran de origen magreb, los empleadores favorecieron tres de cada cuatro veces al candidato mayoritario en parejas masculinas y dos de cada tres a la candidata mayoritaria en parejas femeninas (14).

Por supuesto, la discriminacin a la hora de contratar no es la nica que se sufre, aunque tenga una dimensin esencial dadas sus consecuencias sobre el destino social. Se acumula a otras, en los dems dominios de la vida social, a la vez en las etapas previas (en la escolaridad, la formacin, el ocio, la vivienda, etc.) y en las posteriores abajo (tipo de empleo ocupado respecto a la cualificacin, desarrollo de la carrera, etc.). El encuentro con la discriminacin no es nico, sino mltiple y acumulativo. En muchos sentidos, adopta para muchas personas la figura de una carrera de discriminado.

Estas discriminaciones vividas por las personas procedentes de la inmigracin postcolonial no se pueden comparar con la xenofobia vivida por las inmigraciones europeas en los primeros aos de su llegada a Francia:

De estos estudios (15) destaca, en efecto, que desde hace varias dcadas se pueden observar dos fenmenos: por una parte, las oleadas de inmigracin ms recientes son siempre las ms menospreciadas, las ms temidas o las ms despreciadas, mientras que el tiempo disipa poco a poco este temor o este desprecio; por otra parte, las personas inmigradas procedentes de pases antiguamente colonizados, sobre todo de frica, son una excepcin a esta primera regla. En otras palabras, conviene distinguir el estigma xenfobo, que solo existe bajo una forma exacerbada para las personas recin llegadas, y el estigma racista, que cristaliza unas representaciones mucho ms profundamente arraigadas y que, en consecuencia, no pierde o muy poco su fuerza con la renovacin de generaciones y su arraigo en Francia. Contrariamente a las y los hijos de las inmigraciones precedentes, las y los hijos de personas inmigrantes magrebes o negras africanas son los nicos condenados a la denominacin absurda aunque elocuente polticamente de inmigrados de la segunda o tercera generacin y a las discriminaciones que la acompaan (16).

Destaquemos que este encuentro con las discriminaciones racistas tiene un impacto mucho ms importante para las y los hijos de la inmigracin postcolonial que para sus padres, quienes, al menos durante el primer periodo de su presencia en Francia, estn protegidos psicolgicamente por su estatuto de extranjero (sin duda es el nico ejemplo de proteccin proveniente del estatuto de extranjero en Francia). Para muchos hijos e hijas nacidos franceses las discriminaciones racistas son un recordatorio permanente que contribuye a construir su estatuto de subciudadano y a marcar el permanente trato desigual y el sentimiento de ilegitimidad que se les reserva.

Acabemos destacando la violencia de los procesos de negacin de la realidad discriminatoria vivida que transmiten muchos discursos polticos, mediticos, del trabajo social, de la formacin o del mundo de la bsqueda de empleo, etc. Cada vez que estas personas jvenes provenientes de la inmigracin postcolonial se rebelan o incluso se limitan a mencionar las discriminaciones padecidas se les opone la sospecha de exagerar, de victimizarse, de tener resentimiento, etc. A la negacin de sus derechos que constituye la discriminacin se aade la negacin de esa negacin.

Ahora bien, estas personas jvenes no son idiotas y acaban por sentir en algunos casos, de comprender en otros y de ser conscientes en otros ms de las similitudes entre las lgicas discriminatorias que hay en Palestina y aqu (aun cuando los grados de despliegue de estas lgicas sean incomparables tanto en sus grados como en sus efectos), pero tambin y sobre todo de la similitud de las lgicas argumentarias empleadas para justificar la situacin no igualitaria. No hay nada de sorprenderte en ello: no es la colonizacin la negacin absoluta del derecho? la generalizacin y la legalizacin absolutizadas de las discriminaciones?la negacin total de la legitimidad de vivir en la propia casa?no se les reprocha tambin a las y los palestinos el exagerar y victimizarse?

La sensibilidad respecto a la cuestin palestina no es solo una herencia del pasado y de la transmisin familiar. Tambin es una produccin de la vida presente. Las personas jvenes provenientes de la inmigracin postcolonial padecen unas discriminaciones sistemticas, de las que se les hace responsables por medio de la famosa tesis de la victimizacin. Las mismas lgicas se aplican en Palestina, aunque a un nivel extremo. En los medios de comunicacin se esgrimen las mismas lgicas argumentarias para deslegitimar las reivindicaciones legtimas del pueblo palestino. Por ello se forja un sentimiento de solidaridad en diversos grados segn las personas.

Ya sea por la historicidad de la cuestin del apoyo al pueblo palestino en las luchas de la inmigracin, por transmisin ms o menos explcita de una experiencia familiar portadora de una postura anticolonial, por efectos comparativos con las discriminaciones vividas y las lgicas argumentarias que las justifican, las personas jvenes procedentes de la inmigracin postcolonial desarrollan una sensibilidad hacia la cuestin palestina que no por haberse concienciado de manera desigual es menos un componente estructurante de su experiencia social. Si a ello aadimos las imgenes estigmatizantes, reductoras y culturalistas del islam (las islamalgamas****) desde el 11 de septiembre y las teorizaciones en trminos de choque de las civilizaciones, no es sorprendente el sentimiento de una comunidad de inters. Para ello no es necesario invocar ninguna causa religiosa o comunitaria. El hecho de que algunas de estas personas jvenes mencionen el factor religioso para justificar su apoyo al pueblo palestino no cambia nada la cuestin ni elimina las causas sociolgicas y materiales.


Este artculo forma parte del ltimo libro de Said Bouamama Planter du blanc. Chroniques du (no)colonialisme franais, Pars, Syllepse, 2019, que publicar en castellano prximamente Boltxe Liburuak.

Notas:

(1) Citemos ms extensamente a Abdelmalek Sayad: Adems de la serie de analogas que se pueden apreciar entre ambos fenmenos analogas de orden histrico (a menudo la inmigracin es hija de la colonizacin directa o indirecta) y analogas de estructura (la inmigracin ocupa actualmente en el orden de las relaciones de dominacin el lugar que ayer ocupaba la colonizacin) la inmigracin se ha erigido, en cierto modo, como sistema de la misma manera que se deca que la colonizacin es un sistema (segn la expresin de Sartre), A. Sayad, Limmigration ou les paradoxes de laltrit, La faute de labsence, De Boeck Universit, Pars-Bruselas, 1997.

(2) Ben Khedda Benyoucef, Les origines du premier novembre 1954, Argel, CNERMNR, 2004, p. 287.

(3) Ibid.

(4) El Maghrib El Arabi, 6 de agosto de 1948, en Ben Khedda Benyoucef, Les origines du premier novembre 1954, op. cit., pp. 289-290.

(5) Sayad define as a la persona inmigrada: Qu es, por lo tanto, una persona inmigrada? Una persona inmigrada es esencialmente una fuerza de trabajo y una fuerza de trabajo provisional, temporal, en trnsito; el trabajo es lo que hace nacer a la persona inmigrada, lo que le hace ser, Limmigration ou les paradoxes de laltrit, op. cit.

(6) Michelle Zancarini-Fournel, La question immigre aprs 68, Plein droit, n 53-54, marzo de 2002.

(7) Vase Comits Soutien la Rvolution Palestinienne. lments de travail proposs par le comit dinitiative. Bilan politique de deux semaines de travail, Bibliothque de documentation internationale contemporaine (BDIC), Mfc 215/6.

(8) Comits Soutien la rvolution Palestinienne, Bilan Septembre 1971, Mfc 215/6.

(9) Toute immigration de travail contient en germe limmigration de peuplement, Abdelmalek Sayad, Quest ce quun immigr ?, op.cit.

(10) Uno de los efectos de estos esquemas culturalistas es el desarrollo de una mentalidad de petit blancs en el seno de los medios populares que no es sino una herramienta eficaz para dividir a quienes se deberan unir socialmente y para unir a quienes deberan dividir los intereses sociales. [N. de la t.: petit blancs es el trmino con el que se denomina popularmente a aquellas personas blancas pobres que constituyen una minora en los barrios populares mayoritariamente mestizos y que solo en este contexto toman conciencia de su color].

* Krcher es el nombre de una empresa dedicada a fabricar herramientas para la limpieza y Destop el nombre de un producto desatascador (N. de la t.).

(11) Tambin hay que tener en cuenta la dimensin internacional en lo que concierne a este sentimiento de hogra [vase la siguiente nota]. En efecto, este periodo es tambin el de la reinvencin de la categora de musulmn como smbolo de peligro. Se construye a las personas musulmanas como poblacin homognea, como comunidad compacta que carece de divisiones sociales, de lugar de residencia, de pertenencias polticas, etc. Por eso el conjunto de sus comportamientos solo es explicable a partir del referente cultural o del referente religioso excluyendo todos los dems determinantes sociales o polticos. Ya vivan en Sarcelles o en Bagdad, ya sean obreros o jefes de empresa, ya sean de derecha o de izquierda, etc., los sistemas de comportamiento y las relaciones con el mundo se explican nicamente a partir del referente religioso.

** Segn el Diccionario de islam e islamismo, de Luz Gmez Garca, p. 169, hogra es la indignacin ciudadana por el abuso de poder y la injusticia. (N. de la t.).

(12) En este sentido resulta un tanto cmico ver a algunas voces de izquierda criticar la forma que adopt la revuelta y dar la espalda a las iniciativas de apoyo a los jvenes encarcelados. Ante una situacin insoportable las personas dominadas utilizan los canales de expresin disponibles. Por lo tanto, el hecho de que quienes pretenden encarnar una alternativa social estn ausentes de estos barrios populares tiene que ver con las formas adoptadas por la revuelta. Si el fondo de la revuelta es el resultado de la dominacin, su forma proviene del estado de los canales de esperanzas sociales en estos barrios populares.

*** Siglas en francs respectivamente de Departamentos de Ultramar y Territorios de Ultramar. (N. de la t.).

(13) Pascal Blanchard, Sandrine Lemaire, Nicolas Bancel y Emmanuelle Collignon, Mmoire coloniale- Mmoire de limmigration-Mmoire urbaine, Pars, Achac, 2005.

(14) E. Cediey y F. Foroni (dir.), Les discriminations a raison de l origine dans les embauches en France ; Une enqute par tests de discrimination selon la mthode du BIT, Ginebra, BIT, 2007, p. 110.

(15) Y. Gastaut, Limmigration et lopinion en France sous la cinquime Rpublique, Pars, Le Seuil, 1999.

(16) Sad Bouamama y Pierre Tvanian, Peut-on parler dun racisme post-colonial ?, en Colectivo, Culture postcoloniale 1961-2006, Traces et mmoires coloniales en France, Pars, Autrement, 2007.

**** El trmino islamalgame es un neologismo creado para expresar todas las amalgamas, siempre con connotaciones negativas, que se hacen a propsito del islam (islam y terrorismo, islam y delincuencia, etc.). (N. de la t.).

 

Fuente: https://bouamamas.wordpress.com/2014/08/27/minorites-issues-des-anciennes-colonies-et-soutien-a-la-cause-palestinienne/

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