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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-06-2019

Guerra contra la mesa de las familias venezolanas

Pablo Siris Seade
Caja de Respuestas


La especulacin como arma de guerra y de desgaste

Si damos por ciertos los aforismos de Clausewitz de que la guerra es la continuacin de la poltica por otros medios y que la guerra es un acto de violencia que intenta obligar al enemigo a someterse a nuestra voluntad, podemos tomar su idea como base para afirmar que la especulacin se convierte en la forma normal de la economa en tiempos de guerra.

En tanto la guerra busca forzar a X a aceptar las imposiciones de Y, y, si se utiliza la economa al mismo tiempo como escenario y como arma en esa guerra, aun cuando el actor econmico sea parte del conjunto X, si aplica herramientas de guerra que interesan a Y, terminar actuando como su agente.

Este galimatas pretende sealar que, en escenarios blicos, como el que Estados Unidos busca imponer a Venezuela para torcer el rumbo adoptado por su pueblo y su Gobierno, los actores econmicos (particularmente los comerciantes) utilizan la especulacin como el nico mecanismo que entienden apto para sobrevivir, lo que convierte al pueblo venezolano en vctima de un arma de guerra que se mete en su propio territorio, en sus bolsillos y en su mesa.

Mediciones llevadas a cabo en las ltimas semanas en los mercados mayoristas de frutas y hortalizas en las principales ciudades de Venezuela permiten verificar una inflacin semanal cercana al 100%. S, as como ley, los precios de estos productos se duplicaron de una semana a la otra. Distintos reportes permiten saber que en otros rubros de los artculos de primera necesidad ha habido aumentos similares.

Esto no quiere decir que el ndice de Precios al Consumo (IPC) se haya elevado de manera similar, dado que rubros como electricidad, telecomunicaciones, gas, combustibles y el costo de la vivienda, entre otros, bajo control del Estado (como los sistemas de transporte masivo) se mantienen incambiados o a precios fuertemente subsidiados.

Pero claro, usted no come kilovatios y los venezolanos tampoco. Ahora bien, qu explica este aumento de precios en esos rubros? Sern los costos de la energa? El aumento del costo de la mano de obra? Los productores rurales estn cobrando ms? Quizs la devaluacin de la moneda ante el dlar? El control de cambio, acaso?

Pues todo no, como veamos antes la energa est fuertemente subsidiada, los salarios (a pesar de los importantes aumentos que se han dado para contrarrestar la especulacin econmica) van muy por debajo de la inflacin, los productores de estos rubros cobran en general precios que se ajustan a la condicin de la mayora de los venezolanos y la brecha dlar oficial-paralelo se cerr y su evolucin se ha estabilizado, mientras que en este perodo el acceso a las divisas se ha liberado en los ltimos meses.

Cul es entonces la causa? Especulacin pura y dura, el miedo a lo que pueda pasar, la esgrimida necesidad de cubrirme por si acaso, la voluntad de algunos de enriquecerse en el camino, incluso la decisin de utilizar mi negocio como arma contra los chavistas, como si no fuera todo el pueblo el que se ve afectado por este tipo de acciones.

Esta debacle en la capacidad de compra de productos de la cestas bsica por parte de las familias venezolanas se ve compensada (al menos en parte) por el acceso al abastecimiento de lo surtidos de los Comits Locales de Abastecimiento y Produccin (CLAP), as como otras redes de abastecimiento de productos a precios subsidiados y mecanismos de autoorganizacin comunitaria que se desarrollan para abastecerse de alimentos a travs de la autoproduccin, las compras colectivas, el consumo organizado y otros mecanismos.

Pero la apuesta de los sectores que especulan con un rea tan sensible de la economa est basada en que la casa siempre gana. En algn momento, todos tenemos que ir al almacn de la esquina y all ya ni etiqueta les ponen a los productos, porque los suben todos los das. La culpa o la explicacin de este fenmeno siempre corresponder a otros: del productor, del mayorista, del distribuidor, del flete, del Gobierno. Yo no cierro para no perjudicar a los vecinos, dice el comerciante mientras vende a escondidas el azcar, la harina y la leche a una panadera cercana, la que a su vez no produce pan (cuyo precio est regulado), sino solamente tortas, bollos dulces y otros productos que puede vender al precio que se le antoje.

El mismo panadero que recibe la harina importada por el Gobierno y distribuida a precios subsidiados y en bolvares, pero que la acapara para esperar que aumente y de esa manera maximizar la ganancia al punto de pagar todo el salario mensual de su personal vendiendo solamente un pastel (s, como me ley).

El especulador se convierte entonces en un soldado fundamental de la guerra econmica a la que se ve sometido el pueblo venezolano y, por tanto, en un actor poltico al que adems le ha tocado participar (de forma entusiasta o a veces no tanto) en acciones directas de desestabilizacin golpista, como ocurri durante las guarimbas, en las que los comerciantes sostenan econmicamente y con vituallas a los grupos de choque fascistas que mantuvieron en vilo durante casi cuatro meses a la sociedad venezolana.

Esta participacin en la guerra econmica del mediano y gran capital venezolano (fundamentalmente de las grandes superficies comerciales) ya no tiene como objeto servir a la derecha venezolana. No se trata de Guaid, al que hace unos meses no conocan ni sus correligionarios y que es el suplente del suplente del suplente del lder de uno de los partidos ms pequeos de la oposicin venezolana. La guerra econmica es directamente del imperialismo norteamericano y sus aliados, que ya acta de manera desembozada, robando activos venezolanos en el extranjero a cara descubierta y diciendo claramente que sabe que quien sufre es el pueblo venezolano, pero que no importa con tal de sacar a Maduro.

Por eso en el dilogo que inici en Oslo bajo los auspicios del Gobierno noruego, uno de los temas que el Gobierno lleva a la mesa es el de la economa, buscando poner fin al bloqueo y guerra econmica y financiera que el imperialismo pretende imponer a Venezuela.

Las primeras rondas de conversaciones terminaron sin acuerdos, pero con el compromiso de volver a encontrarse. Que ese encuentro se haya dado, es ganancia para el pueblo, ya que permite avizorar respiros. Una cosa es ir por all a los tiros y grabar videos convocando militares a dar golpes y otra cosa es sentarse a conversar en una mesa.

Aunque las jugadas no le hayan salido bien al imperialismo y a sus actores polticos, militares y econmicos, quienes pagan las consecuencias de este tipo de situaciones son los sectores ms vulnerables de la poblacin, esos a los que el chavismo sac de la anomia, de la ms abyectas pobreza e indigencia.

El pueblo ha resistido, s, pero a qu costo. Las cifras de los que han salido del pas para poder buscar mejores condiciones de vida para s y sus familias se cuentan por millones. Las condiciones de vida de las personas se han deteriorado enormemente. Todas las estructuras sociales se han resentido. Los servicios pblicos se han deteriorado al lmite.

El imperialismo se rompi los dientes, s. Crean que tomar Venezuela era pan comido. Pero el pueblo bolivariano, que busca forjar su destino por el camino de la construccin del socialismo y la soberana, tiene heridas cuya sanacin requiere poder contar con los recursos que el mismo imperio ha robado. Es hora de que todo el planeta exija que termine esta agresin.

Fuente: https://cajaderespuestas.blogspot.com/2019/06/guerra-contra-la-mesa-de-las-familias.html

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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