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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-06-2019

AMLO Presidente
Narcotrfico, Guerra, Seguridad y Guardia Nacional (II)

Arsino Orihuela Ochoa
Rebelin


Narcotrfico

Qu es narcotrfico? El vox populi a menudo responde a botepronto: trfico de drogas. Algunos cientficos sociales acostumbran decir que tal definicin es empricamente cierta pero cientficamente falsa. Yo argira que es redondamente falsa. Ni siquiera un observador amateur podra ignorar que el narcotrfico en Mxico tiene tantas aristas, dimensiones y esferas de influencia que incluso es difcil distinguirlo de un gobierno, un ejrcito o una empresa. En este sentido, tal tentativa de definicin es apenas la descripcin de una de las mltiples funciones que engloba narcotrfico.

El narcotrfico cobra impuestos o derecho de piso, efecta tareas de contrainsurgencia o represin, ensaya estrategias de comunicacin con el pblico, entrena o recluta comandos militares de lite, conquista territorios por la fuerza, delimita fronteras militarmente, genera fuentes de empleo, invierte en obras pblicas tales como carreteras, escuelas e iglesias, desarrolla proyectos tursticos e infraestructurales, diversifica el mercado legal e ilegal, agrupa en su rbita a las Pymes del crimen comn, regula relaciones sociales en las comunidades, coopta poblaciones jvenes, pobres y desocupadas, desempea funciones de arbitraje en la resolucin de conflictos en los barrios, define contenidos editoriales de la prensa, blanquea o lava sumas ingentes de dinero, teje alianzas con la clase gobernante, financia campaas polticas etc. Y, por ltimo, trafica droga.

La opinin comnmente compartida es que los polticos corruptos imitan a la mafia. Pero acaso el ejemplo mexicano no sugiere que el orden de los factores es a la inversa, y que los narcotraficantes emulan el comportamiento poltico del Estado y sus representantes?

Efectivamente, el inventario de rutinas arriba citadas, y de las cuales hemos sido testigos todos los mexicanos, particularmente en los ltimos 12 aos, perfilan o constituyen comportamientos tpicamente polticos. Esto significa que el narcotrfico no es nicamente drogas y economa ilegal, sino tambin, y acaso sealadamente, poltica y Estado.

Diversas organizaciones civiles en Mxico coinciden en sealar que es realmente difcil establecer los contornos de la delincuencia y el Estado; o, en su defecto, que tal separacin demanda rigor quirrgico. Y aciertan. La razn es que el narcotrfico es una problemtica que implica, desde sus orgenes, fuertes conexiones con el aparato estatal y sus instituciones. Tal conexin alcanz en Mxico un grado de desarrollo y evolucin posiblemente indito en el mundo. Cmo llegamos a esta encrucijada, es quiz la pregunta que deberamos formular y responder los mexicanos. Pero ese objetivo rebasa las dimensiones y aspiraciones de este breve ejercicio de reflexin.

Ahora bien, lo polticamente sustantivo de este anlisis es identificar cmo la naturaleza poltica del narcotrfico se desdobla e impacta en las estructuras del Estado, porque slo as estaremos facultados para valorar las acciones de gobierno y enarbolar propuestas sobre la materia. La caracterizacin del narcotrfico que pretendo hacer en este anlisis aspira a exhibir el carcter poltico de ese actor a menudo ignorado por las corrientes de opinin dominantes, y cmo tal carcter, en los hechos, reviste fines estatalistas. Para tal efecto, es necesario puntualizar qu entendemos por comportamiento poltico e indicador de estatalidad. Y acudo a una ilustracin bsica, no sin ignorar el riesgo que involucra aislar objetos en el caso de un anlisis que versa sobre fenmenos sociales: la lgica de costo-beneficio o maximizacin de ganancia es una consideracin econmica, y por consiguiente un indicador de mercado; la conquista militar de un territorio y el control de esa territorialidad mediante la delimitacin de fronteras es un comportamiento poltico, y por consiguiente un indicador de Estado. Si bien es cierto que el narcotrfico engloba las dos dimensiones antes referidas, el propsito de esta reflexin es distinguir y caracterizar la segunda de ellas: la poltica y estatalista.

Est casi universalmente aceptado que un Estado nacional tiene por lo menos cuatro atributos: a saber, territorio, coercin, monopolio y legitimidad. La hiptesis que planteo es que el narcotrfico aglutina en su rbita tales mbitos funcionales del aparato estatal en vinculacin con las instituciones formales del Estado. Esto significa que, para arrancar al narcotrfico de las estructuras gubernativas, es necesario arrancar un pedazo de Estado, y ms especficamente, un pedazo del Estado conservador. Alguien, en algn lugar escribi, que el error de AMLO, en relacin con el presupuesto, haba sido que, all donde tena que cortar con bistur, el gobierno de la 4T pas el machete. Considero que esta accidentada metodologa de recortar presupuestos podra extrapolarse ac s legtimamente al mbito de la delincuencia organizada: decomisar resueltamente al actor narco los mbitos funcionales del aparato estatal que, en coadyuvancia con el rgimen conservador, regente durante tantos aos.

Por ahora, intersanos identificar esos mbitos funcionales en los que el narcotrfico emula comportamientos polticos, acaso como parte del Estado organizado.

Monopolio. El narcotrfico es monoplico. Existen casos en los que un territorio o plaza es habitado por dos crteles; por ejemplo, Veracruz (Los Zetas; Crtel de Jalisco Nueva Generacin). Pero esa cohabitacin es hostil. Cuando CJNG penetr en la entidad veracruzana, los reporteros de la regin advirtieron: vinieron por todas las canicas. Esto significa que el narcotrfico es inherentemente monoplico, y que la coexistencia de dos o ms crteles es apenas un estadio inferior en el proceso de dominio hegemnico de uno sobre los otros. Los episodios de violencia desbordada que hemos observado en las diferentes geografas de Mxico responden a las guerras predatorias que libran los crteles del narcotrfico prohijados por el blindaje institucional del poder poltico local con el objetivo de conquistar exitosa, efectiva y monoplicamente un territorio, e instalar un centro de poder nico sobre alguna demarcacin territorial que, no casualmente, corresponde con las unidades administrativas del pas (estados o municipios). La gente acostumbra llamar a este proceso disputa por la plaza.

Territorialidad. El narcotrfico es territorial. Tras la conquista del territorio por la guerra, y el sometimiento del adversario, el crtel vencedor coopta o aniquila los remanentes del crtel rival. Posteriormente, establece un rgido control de la plaza a travs de los agentes que ms proximidad tienen con el territorio: policas, agentes de trnsito, elementos de las fuerzas armadas, taxistas. El crtel del narcotrfico engrosa este destacamento de ocupacin con Halcones jvenes vigilantes que viajan en motonetas, Estacas o sicarios que por lo general son expolicas o exmilitares que ejecutan operativos de carcter militar y escuadrones de muerte. En algunos estados como Veracruz, Guerrero o Tamaulipas es comn encontrar retenes irregulares custodiados por personal del crtel fuertemente armados: delimitan el rea de influencia las fronteras sobre las que ejerce soberana la organizacin. Dentro de ese territorio, no se admiten adherencias o simpatas por otro grupo criminal. Cabe hacer notar que el objetivo central del narcotrfico es el control de territorios, ya que tal ejercicio de poder territorial es mucho ms rentable que el trfico de droga: permite dictar las leyes que rigen en un lugar.

Coercin: El narcotrfico es coercitivo. Es la violencia que dota de estabilidad a la victoria tras la guerra. Coercin es lealtad por la fuerza. Y esta violencia sostenida se expresa especialmente en modalidad de extorsin. Est documentado que en los 32 estados de la repblica el narcotrfico cobra una cuota o impuesto a los pequeos y medianos comercios, y el derecho de piso a los negocios clandestinos, informales o de giros negros. El incumplimiento del pago se traduce en cierre del emprendimiento o la muerte del dueo o algn empleado. Al igual que el juego extorsivo que caracteriz al Estado en sus orgenes, el narcotrfico ofrece proteccin o seguridad a cambio de una tributacin. Lo mismo ocurre con los periodistas: el crtel que gobierna la plaza riega dineros entre la prensa local a cambio de lealtad. La deslealtad es castigada letalmente. En no pocos casos, ni siquiera compra las voluntades editoriales: tan slo endosa la amenaza de muerte a aquellos periodistas que no se apeguen a su poltica de informacin. La extorsin tambin comparece en los dominios polticos. Cuando un aspirante a cargo de eleccin popular visita una comunidad, el narcotrfico acostumbra secuestrar las unidades vehiculares en las que se transporta el candidato y su crculo de trabajo, incluidos reporteros y personal de prensa. Se trata de un secuestro exprs que consiste en concertar ex profeso una entrevista entre el jefe narco de la plaza y el candidato en cuestin, con el propsito de acordar a priori la agenda de cooperacin entre el futuro funcionario y la organizacin criminal. Esto ocurre rutinariamente en varios estados del pas. Y los desencuentros se pagan con sangre. Tan slo recurdese el proceso electoral de 2018, que dej un saldo de 523 polticos y funcionarios asesinados, de los cuales 48 eran candidatos a puestos de eleccin popular ( https://bit.ly/2zoA0sY ).

Legitimidad. El narcotrfico busca legitimidad. Como cualquier otro centro de poder y autoridad, el narco combina los recursos de la coaccin y el consenso. Si bien los crteles del narcotrfico en Mxico han desarrollado sus propios medios de comunicacin, lo cierto es que, en algunos estados como Veracruz, estas organizaciones han acudido a la prensa establecida para controlar la informacin que circula, y con ello conquistar simpatas entre el pblico a travs de estrategias de comunicacin que combinan la divulgacin de xitos programticos (e.g. seguridad) y la censura de hechos o acciones socialmente inconfesables. Tambin, innovan en materia de recursos comunicacionales; por ejemplo, las narcomantas . Reproduzco el pronunciamiento, a mi juicio emblemtico, de aquella manta que dej el CJNG al lado de los 35 cadveres que, en 2011, arroj en una avenida neurlgica de Boca del Ro, y que da cuenta fielmente de ese inters de ganar legitimidad, y que es un atributo poltico que distingue a los crteles: No ms extorsiones, no ms muertes de gente inocente! (sic) [] zetas del estado de Veracruz an faltan ms ministerios pblicos [] Esto les pasar o como los que hemos matado a balazos (sic). Al pueblo veracruzano no se dejen extorsionar, no paguen ms cuotas. Si lo hacen es porque quieren. esta gente es lo nico que saben hacer [] Esto les va pasar a todos los zetamierdas (sic) que sigan en Veracruz la plaza ya tiene nuevo dueo.

 

Fuente: http://jornadaveracruz.com.mx/Post.aspx?id=190604_111253_850

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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