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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-06-2019

Entrevista a Michael Lwy
La encclica Laudato si' es una contribucin de extraordinaria importancia para el desarrollo a escala planetaria de una conciencia ecolgica

Juanjo Snchez y Evaristo Villar
xodo


Michael Lwy es uno de los principales intelectuales del marxismo actual a escala mundial y un destacado impulsor del ecosocialismo anticapitalista. Director de investigacin emrito del Centre National de la Recherche Scientifique y profesor de la cole des Hautes tudes en Sciences Sociales en Pars. Entre sus obras, destacamos La teora de la revolucin en el joven Marx, El pensamiento del Che Guevara, Walter Benjamin:Aviso de incendio y Ecosocialismo. Hace unos meses la editorial El Viejo Topo ha publicado Cristianismo de liberacin. Perspectivas marxistas y ecosocialistas.

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Michael, estbamos preparando un nuevo nmero de XODO, cuando lleg a nuestras manos tu esplndido libro sobre el Cristianismo de liberacin. El tema que hemos elegido es la profunda crisis en que est sumida la poltica y la necesidad de un cambio radical de la misma. No slo en Europa existe esta crisis. Cmo se vive en Brasil?

La principal fuerza de la izquierda en Brasil, el Partido de los Trabajadores, no logro una concientizacin efectiva de las clases populares. Tom algunas medidas importantes para mejorar la condicin de los pobres, pero no se enfrent a la estructura oligrquica del pas, al poder de los latifundistas y del capital financiero. Adems se contagi con la tradicional corrupcin de los polticos brasileos. Pero la victoria de la extrema derecha fascista (Jair Bolsonaro) no se puede explicar slo por los errores de los dirigentes del PT. Es parte de un proceso planetario de ascenso de la extrema derecha. En Brasil, la utilizacin masiva de fake-news, el apoyo de iglesias neopentecostales reaccionarias y la demagogia anticorrupcion permitieron a un partidario de la dictadura militar (1964-85) ganar las elecciones. Bolsonaro es homfobo, sexista, partidario de la exterminacin de la izquierda y gran admirador de unos de los peores torturadores del rgimen militar: el coronel Brilhante Ustra. Entre sus vctimas, muerto bajo tortura en 1971, est mi amigo Luis Eduardo Merlino, joven militante marxista.

La resistencia a su gobierno ya ha empezado a organizarse. Tiene a su cabeza a jvenes mujeres. Su smbolo es Marielle Franco, joven consejera municipal de Rio de Janeiro, socialista, negra, lesbiana, asesinada por sicarios hace un ao. A pesar de todo, no tenemos que olvidar que el 45% de los electores votaron por Fernando Haddad (PT), el candidato comn de toda la izquierda. Muchos de los que votaron a Bolsonaro ya han empezado a cambiar de opinin. Se han conocido escndalos de corrupcin que le afectan a l y a su familia. 

Escribes en tu libro sobre la radicalizacin introducida por el cristianismo de liberacin. Crees que nuestra situacin actual necesita una radicalizacin anticapitalista?. Qu cambios implicara para una nueva poltica?

La actual situacin en Amrica Latina est marcada por una terrible ofensiva de la ultraderecha que ha tomado el poder en la mayora de los pases mediante elecciones o golpes de estado pseudo-parlamentarios. Existe alineamiento con Trump y el imperialismo estadounidense, neoliberalismo sin frenos, destruccin del medio ambiente, represin de los movimientos sociales.

En la resistencia que empieza a desarrollarse, los cristianos de liberacin estn teniendo un papel esencial. El objetivo inmediato es la defensa de las libertades democrticas y las conquistas populares. Tambin la oposicin a las medidas antisociales y antiecolgicas de corte neoliberal. Existen en este movimiento de resistencia corrientes que se dan cuenta que hay que combatir la raz de estos males: el sistema capitalista. El capitalismo es un sistema intrnsecamente perverso que exige sacrificios humanos para el dolo Mercado. Necesitamos alternativas antisistmicas y ecosocialistas. Los cristianos de la liberacin estn y estarn sin dudas en el corazn de esta lucha, inspirados por los escritos de Leonardo Boff, de Frei Betto y de la encclica Laudato si del Papa Francisco. 

Se dan las condiciones para esta radicalizacin social y poltica?. Qu obstculos y qu posibilidades ves?

El obstculo principal es el poder ideolgico del sistema. Este se difunde a travs de su control de los medios de comunicacin, del papel nefasto de muchas iglesias neopentecostales, de la influencia social de la religin del mercado, de la alienacin consumista y de la pasividad resignada de amplios sectores populares.

Hay que aadir como obstculo las opciones de amplios sectores de la izquierda por polticas de conciliacin de clases, de compromisos con la oligarqua, de concesiones a los terratenientes y al capital financiero en aras de la gobernabilidad.

Las posibilidades vienen de las luchas de las organizaciones populares que desarrollan formas de concientizacin y radicalizacin sociopoltica. Esto es muy visible en amplios sectores de la juventud. 

En la relacin del cristianismo de liberacin con la Modernidad europea se constata una diferencia. Afirmas en tu libro que lo decisivo para este cristianismo no es la modernizacin, sino el cambio de sociedad y la liberacin de los empobrecidos. Es el punto de vista de los vencidos que reclamaba Walter Benjamin. Puedes expresar el significado de esta diferencia?

La modernizacin se concibe como desarrollo industrial y crecimiento del PIB. Este es el pensamiento sobre la modernizacin imperante en las clases dominantes en Amrica Latina, pero tambin en sectores de la izquierda tradicional. Desde su inicio, el cristianismo de la liberacin se posiciona crticamente frente a esta ideologa de la modernizacin, planteando una visin mucho ms radical desde el punto de vista de los explotados y oprimidos, de los pobres, de los negros e indgenas, de los trabajadores del campo y de la ciudad. Su perspectiva no es el desarrollo, sino la liberacin, rompiendo con las estructuras opresivas del sistema dominante. Para esos cristianos, los pobres son el sujeto histrico de esta transformacin, los actores de su propia liberacin.

El cristianismo de la liberacin no conoca los escritos de Walter Benjamin, pero existe una evidente afinidad electiva entre la obra de los telogos de la liberacin y la concepcin benjaminiana de la historia desde la perspectiva de los vencidos y su propuesta de una alianza de la teologa con el marxismo. Sin olvidar su texto sobre El capitalismo como religin (1921) que tiene mucho en comn con la denuncia de la idolatra del mercado realizada por los telogos de la liberacin. 

La crtica del capitalismo y la necesidad de superarlo es un elemento central en el cristianismo de liberacin. Ha perdido o ha ganado vigencia esa crtica? No se ha hecho tambin infinitamente ms complejo este quehacer?

La crtica del capitalismo como sistema intrnsecamente perverso realizada por el cristianismo de la liberacin me parece ms actual que nunca; entre otras razones, por la crisis ecolgica y el cambio climtico que amenazan directamente la supervivencia de la humanidad en este planeta.

Desde el punto de vista ecosocialista, el capitalismo no es slo un sistema de explotacin, como lo plantea tradicionalmente el pensamiento marxista, sino tambin de destruccin del medio ambiente y de los equilibrios ecolgicos. Superar el capitalismo es un imperativo categrico por razones de justicia elemental. Es un sistema absurdo en el cual unas decenas de multibillonarios poseen ms riqueza que la mitad de la humanidad. Tambin hay que sobrepasarlo porque se trata de una cuestin de supervivencia para la humanidad: el capitalismo no puede existir sin expansin, sin lmites. Por eso, la destruccin de las condiciones de vida en el planeta pertenece a su lgica interna.

Acabar con el capitalismo es una tarea compleja y difcil, pero no tenemos otra salida sino llevar adelante esta lucha antisistmica. Como deca Bertolt Brecht, quien lucha puede perder; pero quien no lucha, ya ha perdido.

La crtica al capitalismo en el cristianismo de liberacin se realiza tambin como crtica a la idolatra. Se ha asumido esa crtica en las iglesias de diversos continentes?

La crtica del cristianismo de la liberacin a la idolatra del capital y del mercado es profundamente radical. Fusiona la crtica de los profetas del Antiguo Testamento a los cultos idlatras, con sus exigencias de sacrificios humanos, y la critica marxista al fetichismo de la mercanca. Marx denuncia al Capital como Baal o Moloch, dolos a los cuales se hacen sacrificios de vidas humanas. Enrique Dussel, filsofo y telogo de la liberacin, ha analizado este tema de forma muy interesante en su libro Las metforas teolgicas de Marx.

En los aos setenta del siglo XX esta crtica estuvo presente en los documentos y la enseanza de importantes sectores de las iglesias latinoamericanas, en especial en Brasil. Aparece tambin, pero de forma mas limitada, en otros pases del Sur (Filipinas, Corea del Sur) o de Europa (Francia). Pero con el pontificado de Juan Pablo II esta vertiente anticapitalista en las iglesias latinoamericanas fue condenada, marginada y reprimida por el Vaticano. No se puede olvidar el intento de silenciar a Leonardo Boff y la denuncia por el Santo Oficio (Ratzinger) de la teologa de la liberacin como peligroso error. Con la eleccin de un Papa latinoamericano, Bergoglio, esta situacin est empezando a cambiar. 

Llama la atencin que prestes una atencin tan intensa al anlisis de la religin, dada tu trayectoria marxista y trotskista. Consideras que el cristianismo de liberacin es una fuente importante de inspiracin e impulso para la izquierda transformadora? Te distancias de otros intelectuales, dirigentes y militantes de las izquierdas que no le conceden relevancia?

Tengo mucho respeto por la figura de Trotsky, pero mi principal referencia poltica, desde mi juventud en Brasil hasta hoy, ha sido Rosa Luxemburgo. Esta gran pensadora y luchadora marxista, mrtir del socialismo, asesinada hace cien aos por sicarios paramilitares alemanes, es autora del ensayo Iglesia y socialismo. En l presenta un argumento original: nosotros, los socialistas, somos los verdaderos herederos de los primeros cristianos, de los Padres de la Iglesia, crticos implacables de la injusticia social y del poder corruptor del dinero. Las Iglesias que se han alineado con la burguesa en contra del movimiento obrero, han traicionado este mensaje inicial del cristianismo.

Lo que ha pasado en Amrica Latina a partir de los aos sesenta del siglo XX es algo nuevo: el cristianismo de la liberacin - en el cual participan tambin sectores del clero, de las rdenes religiosas y hasta obispos- se ha situado abiertamente en el campo de los oprimidos y sus luchas de emancipacin. Sin el cristianismo de la liberacin no se puede explicar el surgimiento de un nuevo movimiento obrero y campesino en Brasil a partir de los aos setenta del siglo XX, las revoluciones centroamericanas de los aos ochenta, o el levantamiento zapatista en Chiapas en 1994.

Con algn retraso, la izquierda latinoamericana se ha dado cuenta de la importancia de ese fenmeno, aunque se mantienen resistencias en ciertos sectores ms dogmticos en nombre del atesmo cientfico.

La izquierda debe tratar con respeto las convicciones religiosas y considerar a los militantes cristianos de izquierda como parte esencial del movimiento de emancipacin de los oprimidos. La teologa de la liberacin nos ensea tambin la importancia de la tica en el proceso de concienciacin y la prioridad del trabajo de base con las clases populares, en sus barrios, iglesias, comunidades rurales y escuelas.

Adems, los cristianos radicales son un componente esencial de los movimientos sociales del Sur y de las asociaciones europeas de solidaridad con las luchas en los pases empobrecidos. Estos cristianos aportan una contribucin importante a la elaboracin de una nueva cultura internacionalista.

Nos ha llamado la atencin la valoracin muy positiva que haces en tu libro de personajes que han dado gran importancia a la religin como, por ejemplo, los marxistas Walter Benjamin y Jos Carlos Maritegui. Qu aspectos de los escritos de estos dos autores sobre esta cuestin tienen mayor actualidad?

Walter Benjamin, judo de cultura alemana, y Jos Carlos Maritegui, peruano, representan dos visiones disidentes en el campo del marxismo tradicional. Ambos pertenecen a universos geogrficos, culturales e histricos muy diferentes, y cada uno ignoraba los escritos del otro. Walter Benjamin no conoca nada sobre el marxismo latinoamericano y Maritegui conoca bien la cultura marxista europea, pero no lea alemn. A pesar de esta distancia, tienen muchos elementos comunes. Ambos comparten una crtica romntica de la civilizacin occidental moderna y un rechazo del dogma del progreso en la historia.

Tienen tambin otras convergencias: una adhesin poco ortodoxa a las ideas comunistas, simpata por Trotsky, gran inters por la obra de Georges Sorel, verdadera fascinacin por el surrealismo y una visin religiosa del socialismo. Esta afinidad es an ms asombrosa porque, como hemos sealado, no hay ninguna influencia de uno sobre el otro.Ellos contribuyeron a repensar en nuevos trminos el curso de la historia, la relacin entre pasado, presente y futuro, las luchas emancipadoras de los oprimidos y la revolucin.

Una de sus herejas ms notables respecto al marxismo clsico es efectivamente la reflexin sobre la dimensin religiosa del socialismo. Walter Benjamin en sus Tesis Sobre el concepto de historia (1940) propone una alianza entre la teologa mesinica y el materialismo histrico: solo juntos podrn vencer a su adversario, el fascismo. Por su parte, Jos Carlos Maritegui, en su ensayo El hombre y el mito escriba lo siguiente: La emocin revolucionaria () es una emocin religiosa. Los motivos religiosos se han desplazado del cielo a la tierra. No son divinos; son humanos, son sociables. Pienso que Maritegui y Walter Benjamin nos ayudan a entender el cristianismo de la liberacin, tanto en el pasado como en su posible futuro. 

Una parte de tu libro aborda las relaciones entre cristianismo de liberacin, ecosocialismo y anticapitalismo. Qu piensas de la posicin del Papa Francisco en el mbito de la ecologa?

La encclica Laudato si es una contribucin de extraordinaria importancia para el desarrollo a escala planetaria de una conciencia ecolgica . Para el Papa Francisco, los desastres ecolgicos y el cambio climtico no son el resultado simplemente de comportamientos individuales, sino de los actuales modelos de produccin y de consumo. Bergoglio no es un marxista y la palabra capitalismo no aparece en la encclica. Pero queda muy claro que para l los dramticos problemas ecolgicos de nuestra poca son el resultado de los engranajes de la actual economa globalizada, engranajes que constituyen un sistema global. Es, segn sus palabras, un sistema de relaciones comerciales y de propiedad estructuralmente perverso.

Cules son, segn el Papa Francisco, estas caractersticas estructuralmente perversas?. Ante todo, es un sistema en el cual predominan los intereses limitados de las empresas y una cuestionable racionalidad econmica, una racionalidad instrumental que tiene por nico objetivo el maximizar la ganancia. Afirma este Papa: el principio de maximizacin de la ganancia, que tiende a aislarse de toda otra consideracin, es una distorsin conceptual de la economa: si aumenta la produccin, interesa poco que se produzca a costa de los recursos futuros o de la salud del ambiente. Esta distorsin, esta perversidad tica y social, no es propia de uno u otro pas, sino de un sistema mundial, donde priman una especulacin y una bsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. As se manifiesta que la degradacin ambiental y la degradacin humana y tica estn ntimamente unidas. Son citas textuales. Pienso que queda claro su pensamiento en el que relaciona capitalismo, destruccin medioambiental y ecologa.

Publicada en la revista xodo, n Abril (2019) 



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