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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-06-2019

Quo vadis, Podemos

Marisa del Campo Larramendi
Rebelin


I

Resulta evidente que a Podemos, Unidas Podemos y a sus lderes no se les trata igual que al resto de organizaciones y dirigentes. Declaraciones, errores, malentendidos, meteduras de pata y entrada en jardines que en Abascal, Casado, Rivera o Snchez son criticados con una dureza que podramos calificar de institucional o por el contrario directamente pasados por alto en el caso de los morados y sus mandatarios son objeto de verdadera persecucin meditica e hiprbole crtica. En plata, no se les pasa ni una y si no hay ninguna se inventa.

Esto es un dato objetivo y no cabe rasgarse las vestiduras, ni gimotear por las esquinas por su existencia. Lo que hay que hacer es preguntarse por qu se produce.

Podemos barajar varias respuestas a este hecho:

1.- Unidos Podemos es una organizacin a destruir por los que realmente mandan, pues a pesar de todo sigue siendo el nico obstculo, como organizacin poltica, que perturba el normal restablecimiento del juego bipartidista que asegura el dominio poltico de los de arriba. Todo valdra para los que realmente mandan en orden a acabar con ella.

2.- Por las ideas polticas que dice defender, Unidas Podemos llama sobre s un grado de crtica mucho mayor. Al tener por bandera la nueva poltica, la tica, la gente cualquier hecho o sombra de sospecha que pueda caer sobre estos aspectos resalta y es resaltada de inmediato. Una mosca se nota ms en un pastel de nata que en uno de chocolate.

3.- Por los objetivos que persigue, Unidas Podemos necesita movilizar a la gente, hacerla partcipe de la vida poltica diaria. Debe pues tener una tensin autocrtica mucho mayor que otras organizaciones, pues los errores en su caso penalizan ms al menoscabar su mayor activo, la base de su fuerza poltica y el garante de su posible xito: la ilusin y el empeo de la gente.

Pero no es nuestro inters detenernos en estas razones, sino ms bien darlas por supuestas y fijar nuestra atencin en un cuarto punto origen del fenmeno ms arriba aludido: los muchos errores y extravos cometidos por Podemos, Unidas Podemos y sus lderes.

Errores y extravos que merecen una crtica sin paliativos, pues solo exponindolos, analizndolos y reconocindolos ser posible intentar subsanarlos. Veamos algunos:

1.- Errores estratgicos. La direccin de Podemos se ha caracterizado por un optimismo analtico exagerado. Primero fueron los tiempos de vino y rosas cuando se crea en el asalto a los cielos, la operacin relmpago de ganar la Moncloa y el tic-tac; luego se pas al sorpaso al PSOE y la pretensin de hegemonizar el bloque de la izquierda; ms tarde, se pretendi entrar en un gobierno con los socialistas; hace nada, se conformaban con influir en el gobierno Snchez a travs de unos presupuesto progresistas; despus de las ltimas elecciones se vuelve a demandar entrar en el gobierno pero con tal debilidad que casi suena a peticin desesperada de quien se sabe a punto de ser preterido...

Toda esta progresiva reduccin de expectativas y sus cambios estratgicos subsiguientes se ha realizado sin ningn tipo de autocrtica, por lo que, en el fondo, siguen subsistiendo los mismos problemas analticos: voluntarismo, indefinicin, subjetivismo, en definitiva, primar el elemento discursivo sobre las condiciones objetivas

2.- La propia idea estratgica dominante en Podemos basada en Laclau va Errejn conllevaba como consecuencia inevitable y necesaria un determinado modelo organizativo. La operacin relmpago de asalto a la Moncloa exiga un partido ms parecido a un comit electoral que a otra cosa.

La centralizacin y jerarquizacin de Podemos no fue fruto de la maldad de los hombres, sino producto de su propia estrategia poltica. El partido movimiento de los inicios que deca querer tener su base en los crculos pronto se convirti en un partido vertical, jerarquizado, en manos de unos pocos, plebiscitario en sus procesos de legitimacin interna donde las diferentes familias y todo hay que decirlo un buen nmero de arribistas batallaban por cuotas de poder.

Esta organizacin realmente existente aisl a Podemos del humus que le daba alimento y sentido: la gente. Lisa y llanamente; se destruyeron los crculos y cuando se pretendi revitalizarlos se descubri que ya no haba personas para trazarlos.

3.- El tactismo poltico. El reiterado fracaso de las propuestas estratgicas de Podemos, llev a la organizacin a continuos giros tcticos en busca de reconectar con el movimiento de base y el sentir de los de abajo. Las ocurrencias algunas buenas se sucedan pero no lograban su objetivo. El entusiasmo de muchos de los de abajo por Podemos se fue marchitando y el envejecimiento de la organizacin y el ser percibida ya como un partido ms se tornaron aparentemente imparables.

4.- Problemas de comunicacin que van desde el manido tema del chalet a los sbitos exabruptos que de vez en cuando sueltan sus dirigentes.

5.- El rpido crecimiento de Podemos y su sbita llegada a las instituciones le convirti en un partido aluvin donde entraron gente de variados pelajes, desde jvenes entusiastas a viejos militantes, desde activistas con largo pasado a recin llegados a la prctica poltica, desde espritus solidarios a y aqu est el problema medradores que buscaron en la vida poltica que les ofreca la plataforma organizativa de Podemos la solucin a su falta de salidas profesionales, sus ambiciones personales o su necesidad de reconocimiento.

II

Pongmonos estupendas antes de entrar en las arenas movedizas.

Deca Kant que con su filosofa trataba de responder a tres preguntas: Qu puedo saber? qu debo hacer? y qu me cabe esperar?, a lo que aada que estas tres cuestiones se resuman en una: Qu es el hombre?

De forma paralela y en el tema que nos preocupa nos podramos hacer tres preguntas: suma o no la alianza de Izquierda Unida y Podemos? Debe dimitir Pablo Iglesias? Es reformable Podemos/IU? Estas tres cuestiones se podran condensar en una: Qu hacer?

Por supuesto, se podran buscar otro tipo de interrogantes pero creo que estos nos acercan al meollo de la cuestin o quizs ms que aproximarnos nos dan de bruces, porque responder a estos interrogantes no es tan fcil, primero, porque cualquier respuesta levantar pasiones y revelar enconos, filias y fobias; y segundo, porque toda contestacin que se pergee tendr un carcter tentativo y sometido a un alto grado de posibilidad de error pues no solo se sita en el anlisis del pasado, sino en el intento de prever y modelar el futuro. Pero esto es poltica.

Mas dejemos de marear la perdiz, limonos la manta a la cabeza, aceptemos los improperios que nos vendrn encima y tratemos de coger el toro por los cuernos,

1.- Suma o no la alianza de IU y Podemos?

Si uno hace caso a los datos electorales se dira que no. Pero no nos adelantemos y veamos la situacin: si se comparan los resultados de las ltimas elecciones que han ido juntos y las ltimas que han ido por separado se constata que la suma de votos por separado ha sido mayor que la suma de votos juntos. Aqu imperara, pues, esa frase tan manida y aparentemente brillante de que En poltica dos ms dos no son cuatro

Tratemos ahora de analizar el dato acabado de exponer. Veamos:

Uno.- Parece claro que existe un porcentaje de votantes de IU que no votan a la coalicin de su partido con Podemos o la votan con profundo recelo. Cabe imaginar que el contrario tambin sea cierto: votantes de Podemos que no votan a Unidas Podemos. Este fenmeno podra extenderse incluso a las campaas, donde elementos de una y otra organizacin no participan o lo hacen a regaadientes en los actos de propaganda comunes.

Dos.- Este recelo mutuo sin duda tiene sus causas. A los ojos de ciertos militantes de IU, Podemos es un partido de profesores universitarios que casara mal con su tradicin obrerista. Por otro lado, entre ellos pervive un cierto resentimiento por la forma prepotente en que en el pasado fueron tratados por el primer Podemos, poca en que estuvieron al borde de la desaparicin, cuando crean que, por fin!, haba llegado su oportunidad.

Tres.- Del lado de Podemos existe entre parte de sus votantes la percepcin de que IU es un partido de la vieja poltica, anclado en tics del pasado, incapaz de comprender las enseanzas del 15M, deseoso en el fondo de mantener sus estructuras anquilosadas y pervivir aunque sea como partido minoritario e ineficaz polticamente. En el extremo esta percepcin hablara de un tenebroso PCE en la sombra y manipulador cercano a Rasputn.

Cuatro.- Sin embargo, y a pesar de creer que en efecto existen estos dos tipos de percepciones entre sectores minoritarios de ambos partidos, pensamos que este fenmeno no explica el retroceso electoral de Unidas Podemos, ni eleva el principio de dos ms dos no son cuatro en poltica a algoritmo aplicable en este caso. Es ms pensamos que de haber ido por separado los resultados electorales hubiesen sido an peores.

Cinco.- Creemos que las razones de dicho retroceso haba que buscarlas en dos campos de causas:

Primero, campo de causas objetivas: se est produciendo un reflujo evidente en la marea de carcter progresista que se inaugur en Espaa a raz de la crisis econmica. Este reflujo va acompaado de una ola de conservadurismo entre las clases medias, deseosas de estabilidad. Ambos fenmenos suponen una debilitacin/disminucin del bloque de cambio en Espaa.

Segundo, campo de causas subjetivas. Las formas en que se han construido las alianzas entre IU y Podemos han sido manifiestamente mejorables. En vez de procesos unitarios desde abajo se han primado los acuerdos desde las cpulas, a veces hasta llegar a algo ms parecido a una sopa de siglas que a una verdadera coalicin. Esto es percibido por la gente como componenda, reparto de cargos, alianza poco segura que en cualquier momento puede saltar.

Sexto.- En definitiva:

Creemos que si la alianza IU/Podemos no ha servido para sumar o al menos para detener la ola de conservadurismo en Espaa no ha sido por la propia existencia de la alianza, sino porque esta se ha hecho mal y sin todas sus consecuencias.

Pensamos que no hay un espacio poltico a la izquierda del PSOE que se pretenda instrumento de emancipacin de los de abajo donde quepan dos o ms organizaciones autnomas.

Por el contrario defendemos la necesidad en el medio plazo de constituir una organizacin unitaria que englobe en su seno, con absoluto respeto a las inevitables diferencias, las diversas sensibilidades de la izquierda emancipadora.

La unin hace la fuerza, pero solo s esa unin es verdadera, asumida, trabajada, pensada, aceptada y querida.

Las uniones por arriba acaban siempre favoreciendo el enquistamiento de las diferencias, el encono de las facciones, las luchas cainitas, el mantenimiento de los burcratas y la proliferacin de los oportunistas y medradores.

En el prximo apartado continuaremos con la segunda pregunta: Debe dimitir Pablo Iglesias?

III

La cultura poltica espaola tiene sus peculiaridades. Una de ellas es compaginar, sin al parecer muchos problemas, la negativa a dimitir con la bsqueda de chivos expiatorios. De esta manera, ante un fracaso poltico, los dirigentes no ponen su cargo a disposicin de sus dirigidos, sino que prefieren buscar los responsables en el primer subordinado que pase por ah o, en variante tambin muy socorrida, entonar aquello de que yo no fui, que fue Tantn, que fue mi hermano el chiquitn.

Dimisiones y anlisis polticos que incorporen reconocimiento de errores y propsitos de enmienda son pues ms raros en el panorama poltico espaol que los perros verdes o las jirafas de cuello amarillo.

Establecido este principio general y castizo, encaremos nuestra segunda pregunta: debe dimitir Pablo Iglesias?

Si nuestro anterior interrogante poda suscitar polmica este levanta tempestades, al extremo de que parece imposible acercarse a l desde un punto de vista sosegado y racional. Las filias y fobias que provoca el secretario morado son muy fuertes, y van desde cultos semejantes al Cristo de los gitanos a rechazos comparables al que se siente por la mismsima Parca, pasando por toda una escala de alabanzas e insultos, adhesiones y abominaciones.

Sin embargo, estimamos que los resultados de las ltimas elecciones hacen inevitable la pregunta sobre la continuidad en su cargo de Pablo Iglesias.

Ahora bien, la pregunta no solo es complicada por la carga emocional que le rodea, sino tambin -y en lo que a nosotros incumbe sobre todo- por la dificultad de su respuesta. Veamos:

En nuestra opinin, para Podemos y en consecuencia para Unidas Podemos Pablo Iglesias es un nudo en el que se enlazan tensiones contrarias.

Por un lado creemos que al menos en el corto plazo Pablo Iglesias es el activo ms importante de Podemos. De hecho si en las pasadas legislativas no se dio un resultado semejante sino mejor al que un mes despus se producira en las elecciones europeas, autonmicas y municipales fue sin duda gracias a la presencia de Pablo Iglesias en las primeras y a su buen hacer en la campaa y en los debates televisados.

Este papel esencial de Pablo Iglesias dentro de la organizacin hace pensar que si dimitiera, Podemos no solo bajara en el terreno electoral y se vera mermado polticamente, sino que lisa y llanamente implosionara, al permitir la ausencia de Iglesias la salida completa del armario de cabecillas, camarillas, capillas y dems tribus que pululan en Podemos y que, parece, solo mantiene unidas el "carisma" del lder.

Por otro lado, Pablo Iglesias se puede constituir en el medio plazo como el principal obstculo para una renovacin/refundacin de Podemos. No podemos olvidar que, de la mano de Errejn, Pablo Iglesias es el principal responsable de haber construido una organizacin que de partido movimiento que pretenda representar la nueva poltica pas a ser un partido muy centralizado y jerarquizado, con resortes de legitimacin interna plebiscitarios y bastante semejante en su funcionamiento a los dems partidos.

El bonapartismo de Iglesias, el culto a la personalidad y al lder que su presencia fomenta son rmoras para un proyecto emancipador que a la corta o a la larga acabarn mostrando -si no lo han mostrado ya- su importancia negativa.

Nos encontramos, pues, ante una situacin paradjica: la dimisin de Pablo Iglesias puede significar la implosin de Podemos, pero su continuidad puede suponer que no se produzca su imprescindible renovacin/refundacin.

Lamentablemente carecemos de la espada de Alejandro para resolver de un tajo el nudo gordiano que se nos presenta, por lo que habr que buscar soluciones menos cortantes.

Cierto es que Pablo Iglesias ya ha dicho que no va a dimitir, decisin que en buena medida menoscaba la utilidad de la pregunta que nos ocupa. Pero tambin es cierto que de la respuesta que demos al menos hipotticamente- a la cuestin derivarn diferentes posiciones y futuras actitudes dentro y fuera de Podemos.

En nuestra opinin, y buscando un precario equilibrio entre la tica de la conviccin y la tica de la responsabilidad, entre los principios y el pragmatismo, entre lo posible y lo necesario, solo cabra un camino: apoyar la continuidad de Pablo Iglesias a la vez que exigir la apertura de un proceso de reflexin que lleve a la refundacin de Podemos en un sentido que le acerque de nuevo a sus orgenes.

Alguien podr decir que estamos proponiendo la cuadratura del crculo. Puede ser, pero esto nos llevara a la tercera pregunta:

Es reformable Podemos?

IV

Toda pregunta parte de unas afirmaciones previas implcitas que la fundamentan y hacen posible. La pregunta: es reformable Podemos?, no es excepcin y presupone unas aseveraciones anteriores, ya calladas, ya insinuadas, ya dadas por supuestas. Por ejemplo:

1.- Podemos es an un instrumento til para los de abajo.

2.- Podemos necesita ser reformado.

3.- Este es un buen momento para su reforma.

4.- Se tiene una idea del sentido en que debe ser reformado.

Observemos que no todo el mundo aceptar estos presupuestos y as habr gente que dar a Podemos por perdido y amortizado, otros negarn la mayor y no creern que necesite ningn tipo de reforma, unos terceros podrn pensar que la actual coyuntura poltica no es la adecuada para embarcarse en transformaciones poltico-organizativas y unos cuartos argirn que todo depende de la naturaleza y el para qu de esa supuesta reforma.

Pero an habra otra creencia implcita en nuestra pregunta: la sospecha de que existiran serias resistencias dentro de la organizacin a cualquier cambio de su status quo o, dicho sin ambages, de su actual modelo organizativo, lnea poltica, correlacin de fuerzas interna y cpula en el poder.

Las declaraciones de la gran mayora de la actual direccin de Podemos sobre las causas y repercusiones de la debacle electoral de las pasadas elecciones parecen ir en la direccin acabada de resear. Todo indica que la cpula de Podemos no quiere para nada propiciar un debate interno sobre la situacin de Podemos que vaya o pueda derivar en un camino hacia un Vistalegre 3.

Las razones las podemos dividir entre decibles e indecibles.

Entre las primeras estaran la necesidad de dejarse de mirar el ombligo y la conviccin de que la batalla realmente importante y en la que hay que entrar con todas las energas es la de qu gobierno se va a formar en las prximas e inmediatas fechas.

Entre las indecibles encontraramos la necesidad por parte del ncleo dirigente de tapar el fracaso electoral con un triunfo poltico o, al menos, con una demostracin de firmeza exigiendo la entrada en el gobierno y, en otro orden de cosas, el miedo que suscita en la cpula de Podemos la ms que posible inminente aparicin de un nuevo sujeto poltico a la izquierda del PSOE: el chiringuito de Errejn.

Vemos, pues, que la pregunta de Es reformable Podemos? se encuentra en medio de un turbin de presupuestos y cuestiones que puede hundirnos en un proceloso mar de equvocos, malentendidos y enconos.

Sentado lo anterior, afirmaremos que en nuestra opinin el actual Podemos necesita de una urgente reforma pues en su presente configuracin no es el instrumento adecuado para ayudar a construir/reconstruir el bloque de cambio necesario para transformar nuestra democracia demediada en un sentido ms libre, igualitario y solidario en lo econmico, en lo poltico y en lo social. Tres son sus principales males:

1.- En lo organizativo. De partido movimiento protagonista y abanderado de la "nueva poltica, Podemos ha devenido en un partido centralista, jerarquizado y con una direccin con una clara tendencia bonapartista. Una de las ms graves rmoras de esta situacin es la prctica desaparicin de los crculos y las interminables luchas cainitas de facciones.

2.- En lo poltico. Con inopinados cambios estratgicos y bandazos tcticos sin justificacin crtica. Por ejemplo, se ha pasado de una concepcin lauclaniana de conquista de la hegemona a una va que podamos llamar neo eurocomunista pasando por un escarceo socialdemcrata clsico sin una reflexin seria que avalara la necesidad de dichos cambios.

3.- En la praxis. La prctica totalidad de las energas de la organizacin cuando las peleas internas dejaban tiempo y espacio se ha volcado en la va institucional y se ha abandonado en buena parte la poltica cotidiana, de calle y trabajo, en los movimientos sociales. Esto es mortal de necesidad para una organizacin que necesita de la savia del contacto con los de abajo para existir y tener fuerza.

Individualizados a vuelapluma los principales problemas de Podemos y, antes de contestar a nuestra pregunta: es posible revertir esta situacin? quizs fuese conveniente destacar los obstculos a dicha reforma:

1.- La estructura organizativa interna de Podemos ya consolidada que no ver con buenos ojos ningn movimiento que pueda suponer su puesta en cuestin.

2.- La ristra de cadveres, heridos, resentidos, damnificados y escpticos que las sucesivas luchas internas de Podemos ha ido dejando por el camino en su no muy dilatada pero convulsa historia.

3.- La presin de la coyuntura poltica que aconseja centrarse en ella y no perderse en debates internos.

4.- La pocas ganas mostradas por la cpula de iniciar una verdadera reflexin sobre el irresistible descenso electoral y de presencia institucional y en la calle de Podemos.

5.- El reflujo de la contestacin social que sume en la melancola a los militantes y deja sin motor interno a las aspiraciones de cambio y mejora.

V

La respuesta positiva o negativa a la cuestin de si es reformable Podemos muestra su importancia si valoramos las consecuencias. En caso negativo habra que dejar languidecer a la formacin morada e iniciar un proceso de construccin de una nueva organizacin; en caso afirmativo se debera fijar con claridad el qu cambiar y el cmo hacerlo. Quede claro que tanto una como otra opcin coincidiran en el para qu: la formacin de un bloque de cambio el carcter y la profundidad de ese cambio dejmoslo por ahora en una cierta imprecisin.

Hemos de reconocer que ante esta alternativa una se siente como el asno de Buridn y no sabe si comer de la hierba de s o de la hierba del no. Pero si no queremos morir de hambre como el famoso asno ms nos valdr que tomemos alguna decisin. Y la nuestra es levantar los ojos de los dos montones de heno y mirar el panorama de la granja entero. Esto es, enfrentarnos al cuarto remedo de los interrogantes kantianos: qu hacer?

Pero para decidir qu hacer, primero es necesario aclarar y aclararnos sobre la situacin en que nos encontramos, es decir, preguntarnos qu hay?: el famoso anlisis concreto de la situacin concreta.

1.- Las dificultades del proceso de acumulacin del capital continan y la hipertrofia del capital financiero prosigue. La amenaza de una nueva crisis est ah y de producirse introducira un cambio substancial en cualquiera de nuestros anlisis. Cambio que nos tememos no ira en un sentido de aumento de las fuerzas progresistas sino de las ms decididamente reaccionarias.

2.- El cambio de ciclo poltico en Espaa se ha producido. La crisis de legitimidad que sufri la democracia demediada realmente existente en nuestro pas se est cerrando de forma favorable a los de arriba. La batalla poltica abierta con la crisis econmica, que tuvo su expresin social en el estallido del 15M, su oportunidad poltica en el crecimiento de Podemos y el largo periodo electoral que hemos pasado tiene un claro vencedor: los que realmente mandan, que no solo han logrado mantener sus posiciones sino que han conseguido reforzar su poder, sobre todo en el mbito econmico valga la reforma laboral como botn de muestra.

3.- Las fuerzas progresistas se han desfondado y la masa crtica emancipadora reducido substancialmente. En la actualidad el bloque de cambio no tiene la capacidad suficiente para forzar, impulsar o imponer medidas reformistas que afecten realmente al poder econmico y que supongan un avance de la democracia poltica, social y econmica en nuestro sociedad. Espaa no es un pas de izquierdas.

4.- La hegemona poltica y econmica de los de arriba tambin es ideolgica. Las ideas neo liberales y conformistas han triunfado en nuestra sociedad: se cree ms en las salidas individuales que en los proyectos colectivos, se aspira ms a participar de la sociedad de consumo que a cambiarla por una sociedad ms justa y sostenible, la conviccin de que todos los polticos son iguales es completa, la creencia en la inamovilidad de lo que existe y en la imposibilidad de avanzar hacia otra economa que no sea la capitalista, absoluta.

5.- Es dentro de este contexto donde debemos situar el tan cacareado gobierno progresista que se supone saldr de las ltimas elecciones. Estamos en la hora de Snchez y pronto veremos cunto haba de verdad en sus postulados socialdemcratas y de izquierdas.

6.- Sea cual sea la frmula gobierno monocolor, de coalicin, mediopensionista o todo lo contrario que el PSOE escoja para darnos gato por liebre parece evidente que con la actual correlacin de fuerzas, el bloque de cambio no puede forzar medidas de cambio substanciales contra el poder econmico, todo lo ms puede implementar reformas que palen las situaciones ms sangrantes que ha provocado la ofensiva liberticida y anti social a la que hemos y estamos asistiendo.

7.- Las demandas de entrar en el gobierno por parte de Unidas Podemos no dejan de ser un brindis al sol, pues la coalicin de izquierdas tendr que aceptar el gobierno que Snchez decida ya que votar en su contra llevara a una repeticin de elecciones que resultara catastrfica para la coalicin.

8.- La estrategia del poder sigue siendo la destruccin de Unidas Podemos. En esta estrategia participa el PSOE que busca ya mediante el abrazo del oso, ya a travs de marginarla, ya atrayendo a su redil a lderes significativos la jibarizacin definitiva de Unidas Podemos, como nico camino para volver a ser un partido de gobierno sin necesidad de pacto y componendas con otras formaciones: la soada vuelta al paraso de las mayoras absolutas y del bipartidismo borbnico.

Por todo lo anterior es necesaria:

1.- Una revisin de la estrategia poltica de Unidas Podemos que todava est pensada para el ciclo anterior, caracterizado por una situacin ascendente del bloque de cambio. En el actual ciclo, claramente de reflujo, nos vemos abocados sin embargo a una estrategia defensiva y ms de recuperacin que de acumulacin de fuerzas.

2.- Esta nueva situacin y esta nueva estrategia exigen cambios profundos en la estructura organizativa de Podemos. Ser imprescindible hacer de la necesidad virtud, y aprovechar la drstica reduccin de la presencia institucional para volver a la calle, a los movimientos, a la gente, a los problemas de los humillados y ofendidos en su aqu y ahora. Revitalizar los crculos, el contacto molecular con los de abajo, recuperar a la gente vlida que se perdi en tanta lucha cainita, en una palabra, refundar Podemos

3.- Dar una importancia primordial a la lucha ideolgica, enfocada a combatir los principios neo liberales y conformistas que han conquistado nuestras conciencias. En definitiva persuadir a la gente de que no solo otro mundo es posible, sino que es necesario si queremos que siga existiendo un mundo habitable.

Concluyamos con una quinta e hipottica pregunta kantiana:

Es posible refundar la estructura realmente existen de Podemos -y por extensin de Unidas Podemos- para crear un nuevo movimiento/organizacin que sepa hacer poltica desde la gente, por la gente y con la gente?

Si contestamos con el pesimismo de la inteligencia probablemente no.

Si respondemos con el optimismo de la voluntad: hay que intentarlo... o empezar a pensar en otra cosa.

De nuevo Ssifo subiendo la roca a la montaa.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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