Portada :: Amrica Latina y Caribe :: Golpe militar y resistencia popular en Honduras
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-06-2019

10 aos de rebelda en Honduras

Ronnie Huete S.
Rebelin


Vos tens la bala Yo la palabra La bala muere al detonarse La palabra vive al replicarse

Berta Cceres, hondurea internacionalista y lder indgena asesinada el 2 de marzo de 2016.


El premio nobel de la paz en 2009 el 44 presidente de los Estados Unidos de Amrica, Barack Obama, decidi junto con su secretaria de Estado, Hillary Clinton, iniciar el ataque contra Latinoamrica.

El pas escogido fue Honduras, en donde se atesto el primer golpe de Estado del siglo XXI, resurgiendo as, las bestias militares que se esparcieran despus, por toda Latinoamrica.

La rfaga de disparos que hiciera una camioneta blanca y desconocida contra las personas que protestaban pacficamente la noche del 28 de junio de 2009, frente a la casa presidencial, fue solo el primer hecho de guerra del cual iba a ser testigo como periodista. Iniciaba la dictadura y la reconfiguracin del fascismo en todo el mundo.

El periodista e historiador Celso Martins, de origen brasileo (1955-2018), describi el hecho en 2010, como una ofensiva de ataque contra toda Latinoamrica, puesto que los Estados Unidos haba perdido gran parte de su hegemona econmica y poltica en la regin.

Celso fue un reconocido periodista en la ciudad de Florianpolis, Brasil y desde que inicio el golpe de Estado en Honduras, estuvo apoyando con sus publicaciones a denunciar las violaciones de derechos humanos, asesinatos y dems hechos que empezaban a enlutar a la poblacin Centroamericana.

Sin embargo, este luto, que inici con Isis Obed Murillo un joven que fue asesinado con 17 aos, frente al aeropuerto internacional de Toncontin en la capital de Honduras, tambin fue el comienzo de un intento de emancipacin insurreccional contra el yugo que somete a la poblacin de esa nacin latinoamericana como una colonia ms del podero hegemnico de los Estados Unidos.

Era un 5 de julio de 2009 cuando ms de medio milln de personas se hicieron presentes en una multitudinaria movilizacin social de todos los sectores sociales de esa nacin, sin embargo, las fuerzas militares al ver tal podero del pueblo de Honduras cobardemente decidieron disparar contra civiles desarmados al costado norte del aeropuerto en mencin, en donde resulto asesinado Isis Obed Murillo.

Haba pasado una semana despus del 28 de junio de 2009 y la poblacin de Honduras enardecida por el golpe de Estado, comenz a salir a las calles a condenar la asonada castrense, que tena todo el beneplcito de la empresa privada, la iglesia catlica (Opus Dei) y la evanglica.

El comando sur de los Estados Unidos mediante el resurgimiento de la doctrina monroe comenzaba su agenda de experimentacin social neocolonialista con Honduras, apoyando gobiernos hondureos de factos a partir de 2009.

Siguiendo con la agenda de Washington en 2012 fue el turno de Paraguay en donde se asesto un golpe parlamentario, tambin se realiz un golpe de Estado fallido en Ecuador en donde no pudieron llevar a cabo su cometido y despus la ola de ataque imperialista se fue haca Brasil en cuyo pas se efectu un juicio poltico contra la expresidenta Dilma Rousseff.

A 10 aos de la asonada castrense en Honduras, su pueblo a elevado sus niveles de conciencia social, a tal punto que en los ltimos meses se han desarrollado multitudinarias movilizaciones, las que han sobrepasado las iniciadas en 2009 y que han exigido la renuncia del actual dictador Juan Orlando Hernndez, quien continua con el legado de facto de sus predecesores Roberto Micheletti y Porfirio Lobo Sosa, cuyo hijo est encarcelado en una prisin en la ciudad de Nueva York por ser sospechoso de tener fuertes vnculos con el narcotrfico.

Al igual que Juan Orlando Hernndez, este mandatario de facto ha sido sealado por el gobierno de los Estados Unidos como un fuerte sospechoso por supuestos nexos con el narcotrfico, y hasta el propio hermano de este dictador, est encarcelado en una prisin de Nueva York por el supuesto delito de trfico de drogas.

Hasta el ao 2008 el poder econmico de Honduras fue dominado en su totalidad por unas 8 familias de ascendencia rabe y juda askenazi, quienes siempre son fieles rastreros a las polticas exteriores de Washington.

Estas familias controlan la empresa privada y son los principales impulsadores del modelo neoliberal que mantiene en la miseria a Honduras, situndola como las peores economas de Latinoamrica despus de Hait.

Sin embargo, en 2013 y continuando con el rgimen de facto, Juan Orlando Hernndez toma la presidencia de la nacin centroamericana en unas elecciones bastante irregulares.

Sin embargo, desde 2010 se intensifico la lucha entre carteles de la droga en Honduras, a tal punto que en zonas del caribe hondureo se estableci un irregular crecimiento de la economa.

Desde entonces ha existido en Honduras una lucha de clases de parte de la elite econmica establecida y la que recientemente surge y que est ligada directamente con el narcotrfico y el crimen organizado internacional.

Ambas clases han acumulado fortunas tal y cual lo establece la economa de especulacin del mercado a travs de jugosos favores de los gobiernos, cuyo discurso es democrtico, pero en su accionar la corrupcin reluce como su espejo.

Estas denominadas clases establecidas tienen el control de los medios de comunicacin, cuya realidad que difunden apuntan a los intereses econmicos de esta clase econmica, convirtindose en medios de desinformacin al servicio de la elite.

De igual forma sucede con la clase econmica surgida directamente del narcotrfico, cuyo podero ha impuesto su opinin en los medios de comunicacin y en donde sus periodistas han dejado de ser informadores para involucionar en mercenarios de la informacin.

En 2015 el pueblo de Honduras nuevamente se volc a las calles para denunciar el robo de ms de 290 millones de dlares del Instituto de Seguridad Social, cuya institucin quedo desabastecida de medicamentos y equipo mdico.

La corrupcin, la inestabilidad poltica, el crimen organizado internacional, narcotrfico, trfico de influencias, persecucin poltica, asesinatos de jvenes, persecucin judicial a los que oponen a la dictadura, asesinato de periodistas, indgenas, ambientalistas y lderes sociales, son solo parte de algunas variables sociales que mantienen en una guerra no declarada a Honduras.

Pese a todo este aparato de represin militar, al estilo del sionismo internacional impulsado desde Washington, los hondureos han creado un nuevo ambiente insurreccional haciendo uso pleno de su derecho constitucional de no obedecer a gobiernos usurpadores.

Recientemente se reporta un saldo de 19 muertos y varios heridos, debido a la acostumbrada represin que realizan los aparatos de seguridad del Estado contra su propio pueblo.

Jams se haba marcado un precedente histrico en Honduras en donde su pueblo an se opone a la dictadura que lleva 10 aos de dominio, y que muchos han sido obligados a inmigrar en caravanas convertidas en xodos apocalpticos.

En relacin con este panorama, es una vergenza el papel que ha fungido la principal academia de Honduras, la Universidad Nacional Autnoma de Honduras (UNAH), cuyas autoridades se han dedicado a cazar estudiantes universitarios, como si se tratase de animales en jaura, siendo cmplices de esta estructura criminal que gobierna la nacin del libertador Francisco Morazn.

La historia ya est juzgando a estas autoridades universitarias y su grupsculo de amigos intelectuales, cuya perversidad los condena como los sicarios de la academia.

Honduras convertida en la Palestina de Latinoamrica, por su heroica resistencia y rebelda contra la dictadura que vive desde hace 10 aos, es un pueblo fuerte que est escribiendo su historia en la plena reconfiguracin del fascismo mundial.

Aqu es muy fcil que a uno lo maten. El coste que pagamos es muy alto. Pero lo ms importante es que tenemos una fuerza que viene de nuestros ancestros, herencia de miles de aos, de la que estamos orgullosos. Ese es nuestro alimento y nuestra conviccin a la hora de luchar Berta Cceres.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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