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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-07-2019

A quin beneficia el apurado acuerdo entre el Mercosur y la Unin Europea?

Julio C. Gambina
Rebelin


Son seis pginas de buenos deseos, aprobadas de apuro bajo la denominacin de acuerdo estratgico. Habr que considerar a fondo los textos completos de la negociacin cerrada en Japn en el marco de la Cumbre del G20.

Porqu de apuro si se inici el proceso en 1995, interrumpido varios aos y retomado en 2016 y en cmara lenta?

La respuesta est en la situacin mundial de lento crecimiento econmico y un relativo fuera de juego de los actores que suscriben el compromiso.

Ni la Unin Europea (UE), ni el Mercosur (MS) son protagonistas de las principales ligas contemporneas de la economa mundial. El juego determinante est entre EEUU y China, ejemplificado por la guerra comercial y monetaria, parte de la disputa por la hegemona econmica entre ambas potencias.

Europa est condenada desde hace aos a ser un parque temtico, aun cuando intenta sostener algunas posiciones en la dominacin productiva y financiera.

Solo basta transitar por sus principales capitales e identificar que el movimiento de turistas explica la especificidad europea, contra el desarrollo fabril y tecnolgico de China y la carrera de Trump para evitar quedar atrs en esa disputa.

Ni hablar del Mercosur a la espera de inversiones, las que estn ms tentadas por la seguridad ofrecida, an con bajas tasas de inters, en los principales mercados de capitales del mundo desarrollado.

Corren desde atrs los suscriptores del acuerdo, la UE y el MS, con formulaciones propagandsticas de soluciones mgicas desde el libre comercio, que ms que comercio sustenta el libre movimiento de capitales internacionales.

Esta cuestin central de las inversiones define a los beneficiarios principales del acuerdo poltico. Se trata de la bsqueda de rentabilidad del gran capital transnacional, bajo el paraguas ilusorio del empleo y el cuidado del medio ambiente.

Esas ilusorias inversiones sustentan el apuro de los gobernantes del Mercosur, que tratarn de generar las condiciones de posibilidad en sus territorios para la disputa de esas inversiones externas, lo que supone reaccionarias reformas laborales, previsionales o tributarias favorables a mejorar el costo de produccin de los grandes inversores externos.

Se trata de profundizar el perfil primario exportador de nuestros pases, agudizando el rumbo del agro negocio de la soja transgnica con la incorporacin de la produccin de agro energa, derivada de los combustibles no convencionales.

Integracin subordinada versus alternativa

Este acuerdo entre la UE y el MS resulta de una larga historia de negociaciones.

Desde los noventa se despliega con fuerza la estrategia aperturista de la liberalizacin, resultando una competencia entre EEUU y Europa para disputar el mercado latinoamericano y caribeo. Son los tiempos de las Cumbres presidenciales de las Amricas, por un lado, y las Iberoamericanas por el otro.

El cambio del siglo modifica la situacin en la regin, especialmente por la situacin generada desde el movimiento popular contra los tratados de libre comercio, la globalizacin neoliberal y capitalista, creando las condiciones de posibilidad para unas relaciones internacionales de contenido alternativo, con la pretensin de superar la subordinacin de la lgica capitalista.

Remitimos al proceso de cambio poltico en Nuestramrica, con las modificaciones de gobiernos y una experiencia por una integracin alternativa desplegada con mucha fuerza en la dcada transitada desde la creacin del ALBA (2004) a la presidencia cubana de la CELAC (2013).

Con el nuevo clima poltico en la regin, muy especialmente con el ascenso a la presidencia de la Argentina de Mauricio Macri en 2016 se retoman las negociaciones, las que se aceleran con los gobiernos Temer y Bolsonaro en Brasil.

La agenda por el libre comercio retoma un lugar estratgico en la ideologa de los gobiernos en buena parte de Sudamrica, intentando desmontar los consensos sociales para rumbos de insercin internacional no dependientes ensayados en el escaso tiempo mencionado.

Se destaca en esta Cumbre del G20 el papel desplegado por el mandatario argentino para acercar posiciones del gobierno de Brasil con otros europeos, para privilegiar una institucionalidad asociada al orden liberalizador del capitalismo contemporneo, como forma de atraer inversiones a la regin.

Al tiempo que se busc consensos internacionales para posicionar a la Argentina como promotor del camino nico del orden liberalizador, se pretende trascender en la poltica local con mensajes del tipo: Argentina abierta al mundo.

Vale insistir que ms que abierta al mundo, lo que se induce es una apertura a los negocios de transnacionales que no encuentran rentabilidad adecuada en los tiempos que corren.

Los pueblos nada pueden esperar del libre comercio, la libre competencia o el librecambio, todos mecanismos de las economas monetario-mercantiles desde el origen del capitalismo, que solo sirven para un desarrollo que asegura la lgica de las ganancias acumuladas para la dominacin y reproduccin del orden capitalista.

Claro que el acuerdo suscripto en Japn, an tiene que respaldarse en los cuerpos legislativos de los pases que suscribieron el compromiso, lo que supone la habilitacin para campaas populares de rechazo a la institucionalidad liberalizadora en el mbito mundial.

Es posible transitar otro rumbo?

S, pero supone la confrontacin con el poder econmico, que como vemos en la historia no se las hace fcil a los procesos socio polticos que intentan un desarrollo no capitalista.

Cuba es un ejemplo por seis dcadas. Venezuela est en el centro del acoso imperialista y en cuanto puedan, la mirada ser sobre Bolivia. No importa el xito o fracaso de la macroeconoma de cada pas, sino que los territorios y sus poblaciones sean parte de la lgica reproductiva del capital. Es una historia con antecedentes desde 1917 en Rusia, y si se quiere desde 1871 con la Comuna de Pars.

El anticapitalismo tiene historia en la crtica a la Economa Poltica y al orden econmico del modelo productivo y de desarrollo capitalista, con la insuficiente cultura masiva por la transformacin social y una decisin de transitar un rumbo contra el sentido comn instalado del capitalismo.

Nuestramrica, mejor an, los pueblos de la regin, necesitan discutir el rumbo liberalizador que empuja la hegemona poltica de las derechas en los gobiernos y retomar una senda de amplio consenso para el cambio del modelo productivo y de desarrollo en contra y ms all del orden del capital.

Si los gobernantes del MS, especialmente de Argentina y de Brasil, definieron como estratgico el acuerdo con la UE, el desafo ideolgico y poltico supone instalar una lgica por otra estrategia econmica, poltica y cultural, la que debe enfrentar a la hegemona construida en estos aos desde la derecha en nuestros pases. Lo que planteamos trasciende el proceso electoral y se inscribe en una estrategia de largo aliento.

Si los pueblos crearon las condiciones de posibilidad de los gobiernos del cambio poltico hace pocos aos, ms all de las diferencias entre ellos, sern los propios pueblos en sus luchas actuales contra la hegemona liberalizadora, los que definan nuevas situaciones para la transicin hacia un orden no capitalista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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