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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-07-2019

Se recrudece la propaganda neoliberal en el Mercosur

Julio C. Gambina
Rebelin


Los gobiernos de derecha de Brasil y Argentina apuraron la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unin Europea en el marco de la reunin del G20 realizada hace una semana en Japn. Los pases miembros del Mercosur apoyaron sin observaciones el protocolo que debern suscribir los parlamentos nacionales de los pases que suscriben el tratado comercial y de inversiones.

Ahora, ambos mandatarios, Bolsonaro y Macri, aceleran negociaciones para un tratado comercial con EEUU, para compensar la iniciativa poltica desplegada con los gobiernos europeos, y ratificar la cercana ideolgica y poltica con Donald Trump. La agenda del ALCA, desechada en 2005 como un todo, est de vuelta en la regin.

En ambos casos, con Europa y con EEUU, se sostiene propagandsticamente los beneficios del libre comercio, incluso, sealan que favorecer a los sectores pequeos y medianos de la economa, como si hubiese paridad entre estos y los monopolios ms concentrados.

La realidad es que en materia de produccin se confirma el destino de especializacin primario exportador del orden econmico para nuestros pases, bajo la dominacin del capital trasnacional, mayoritariamente extranjero. Una lgica especulativa acompaa ese perfil productivo y se asocia a la hipoteca de crecientes deudas internas y externas, agravado para el caso argentino con la hipoteca suscripta con el FMI.

Se trata de la profundizacin de la dominacin de las transnacionales de la alimentacin y la biotecnologa, a lo que se suma el complejo petrolero para la explotacin de la energa no convencional, sin descuidar, obvio, la energa convencional. No en vano, algunos empresarios del poder econmico sostienen la necesaria desaparicin de aquellos sectores econmicos sin capacidad de competir. El mecanismo de mediacin para este resultado regresivo socialmente resulta ser el Estado, hipotecado y condicionado por la creciente e impagable deuda pblica, interna y externa.

Esa lgica que inspira la poltica oficial en Brasil y Argentina converge con el rumbo del Paraguay, y salvo por la programtica y el discurso del Frente Amplio en Uruguay, tampoco desagrada entre los principales ejecutores de la poltica oriental, tal como lo sostiene recientemente una declaracin pblica de la Central sindical, el PIT-CNT.

As, el Mercosur, sin la participacin ya de Venezuela, excluido por el cambio de la agenda y las presiones de la poltica exterior estadounidense, avanza en la recuperacin de sus formulaciones originarias a comienzos de los noventa, tiempo de fuerte ofensiva liberalizadora en el mbito regional y mundial.

Vale interrogarse sobre la respuesta de la sociedad ante el retorno explcito de un discurso que enarbola las ventajas del libre comercio, la libre competencia y el libre cambio. Es ms, el interrogante es sobre cmo instalar vas de discusin con la sociedad para imaginar otras posibilidades para la construccin de la cotidianeidad y la satisfaccin de las necesidades de la poblacin.

Libre competencia?

Recordemos que esas banderas liberalizadoras de los noventa del siglo pasado fueron el grito originario de la emergente burguesa europea y sus intelectuales forjadores de la nueva ciencia, la Economa Poltica, entre los Siglos XVI y XVIII. Fueron concepciones que subsistieron en el sentido comn de los que dominaron histricamente en el capitalismo hasta la crisis mundial de 1930, aun cuando la presencia de los monopolios negaba cualquier posibilidad de competencia.

El discurso econmico era y es fuertemente ideolgico y propagandstico, por lo que tambin hace rato existe la crtica de la economa poltica, que no solo confronta con la realidad y su impacto regresivo sobre la mayora de la sociedad, sino que refuta los preceptos tericos falaces de la apologa liberal ejercida por la academia y la corriente principal explicativa del orden econmico contemporneo.

Pero no alcanza con la crtica, por muy certera que sea si no es patrimonio de una conciencia social masiva, ms an en tiempos de predominio del accionar meditico va internet y las redes sociales.

La apologa del orden vigente define al discurso hegemnico y la nica forma de confrontarlo es con la accin masiva de la sociedad en lucha por otro orden. Es el aprendizaje que nos deja el 2005, coronando el rechazo al ALCA, va la confluencia de los gobiernos y especialmente de las luchas populares previas, en una larga campaa motorizada por variadas organizaciones y redes sociales y polticas.

En rigor, esas campaas articuladas, portadoras de diversas reivindicaciones son las que generaron la condicin de posibilidad de los cambios de gobierno en la dcada pasada, favoreciendo el accionar estatal en sintona con la dinmica reivindicativa del movimiento popular que demandaba otro mundo posible, consigna generalizada en el cambio del siglo.

Fue la dinmica de la sociedad la que demand histricamente la libertad de circulacin mercantil, contra el Estado pre-capitalista europeo, surgiendo de esa realidad la teorizacin sobre el funcionamiento del sistema econmico, reproduciendo una forma de produccin que favoreci la apropiacin privada del excedente econmico.

Ese mecanismo se internacionaliz por va del colonialismo, de lo que Nuestramrica puede dar cuenta con la conquista y el carcter dual de su significado, sea para las naciones vencedoras y las derrotadas. Estas pagaron con millones de muertos la explotacin humana y la apropiacin y depredacin de sus territorios.

Queremos sealar que la lucha por la libertad de comercio se transform en poltica del Estado capitalista para estimular la expansin global del rgimen del capital y solo ha sido frenado en ocasiones de lucha social y poltica intentando otro rumbo del orden econmico, aun cuando no fue logrado.

Remito a las experiencias del socialismo, que ms all de los balances necesarios a realizar, aun constituyen un horizonte potencial para confrontar la situacin barbrica del presente: especulacin financiera, depredacin de la naturaleza y acrecentamiento de los problemas sociales por insuficiencias en el acceso a derechos en condiciones de resolverse con la capacidad intelectual, productiva, cientfico y tcnica de la sociedad contempornea, incluso defendiendo los derechos de la naturaleza.

El keynesianismo y el Estado del Bienestar solo fue posible por la existencia de la experiencia socialista, aun con el resultado conocido de su derrumbe en el Este de Europa hace tres dcadas.

La cada del socialismo europeo desacredit la posibilidad de ir ms all del capitalismo, por lo que sorprendi y entusiasm el debate reciente en la experiencia latinoamericana y caribea por la recreacin del horizonte no capitalista, algo que est todava en proceso y en disputa con la lgica discursiva del libre comercio.

Pretendemos enfatizar que no existe la libre competencia, que solo es un discurso del poder que manipula la conciencia social. Al mismo tiempo llamamos la atencin sobre la potencialidad de un discurso falaz para generar consensos ideolgicos que soportan el injusto orden de cosas actuales. Discursos falaces posibilitaron experiencias olvidables de la historia humana. No es solo cuestin de racionalidad lo que se necesita para explicar ciertos momentos de la historia social y este es uno de esos momentos, donde discursos falaces generan consensos polticos para afectar la vida.

Construir nuevos imaginarios populares

Es cierto que falta un imaginario alternativo, dificultado por los lmites de la experiencia humana por organizar econmicamente la sociedad sin la perspectiva del lucro individual y la apropiacin privada del producto social del trabajo. Contribuir a ese propsito es una dura tarea, siendo consciente que lo definitorio es el accionar popular.

Se puede explicar hasta el cansancio los efectos negativos de la apertura indiscriminada sobre la mayora de la sociedad, con cierres de empresas, suspensiones y cesantas, del mismo modo que lo es el cierre de las fronteras para favorecer a ciertas franjas del capital.

Es un debate falso el de apertura o cierre de la economa. Lo que se requiere es una apertura para otro orden econmico, social y poltico, privilegiando la satisfaccin de necesidades ampliadas de la sociedad por encima de la lgica de la ganancia.

Con los acuerdos con Europa y con EEUU se privilegia un mecanismo de insercin subordinada de los pases del Mercosur, que demandar reaccionarias reformas laborales y previsionales, con la consiguiente prdida de derechas sociales.

Son debates que trascienden los procesos electorales en curso en la regin, casos de Argentina, Bolivia y Uruguay y que definen el futuro cercano en nuestros territorios.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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