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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-07-2019

Argentina hipotecada: camino a una nueva crisis de deuda

Pablo Anino


Macri y el rgimen del FMI impusieron un fuerte retroceso en las condiciones de vida. La tarea del ajuste no se complet: el pago de la deuda es imposible sin nuevos ataques. Lo peor est por venir: el fantasma de la catstrofe social de 1989 o del 2001 ser una realidad si no se deja de pagar la deuda y se impone una salida anticapitalista. Lejos de priorizar las necesidades urgentes del pueblo trabajador, Alberto Fernndez prioriza dialogar con las urgencias de los mercados.

El macrismo condujo la economa a un laberinto sin salida. La escalada de endeudamiento es inaudita [1]: la deuda regularizada [2] ascendi desde U$S 223 mil millones en diciembre de 2015, al asumir Mauricio Macri, hasta U$S 329 mil millones al 31 de diciembre de 2018, segn los registros del Ministerio de Hacienda. Se trata de un incremento de casi el 50 %. Adems, la composicin del stock de deuda cambi en favor de la deuda externa (49 % del total). El momento del estallido de la crisis de deuda tiene plazos mviles en funcin del desarrollo de la situacin econmica y poltica. El acuerdo con el FMI y el apoyo de Donald Trump le permitieron al oficialismo comprar tiempo. Pero la cuenta regresiva est en marcha.


El 90 % de los desembolsos enviados por el FMI se habrn consumido cuando finalice 2019, con el agravante que, vulnerando sus estatutos, el organismo autoriz al gobierno de Mauricio Macri a utilizar reservas para financiar la fuga de capitales. Se trata del circuito habitual del endeudamiento: ni un dlar se destina a construir una escuela, un hospital o mejorar la vida de las mayoras. Desde que ingres el ltimo desembolso del FMI en marzo de este ao (contabilizado el 9 de abril por el Banco Central) por casi U$S 10.800 millones, las reservas disminuyeron en mayor proporcin (U$S 12.300 millones hasta el 28 de mayo), fundamentalmente por la fuga de capitales y la cancelacin de deuda previa [3]. De este modo, se generan las condiciones para que en un futuro ms o menos inmediato se produzca el quebranto en todos los frentes que hoy se sostienen con el respirador artificial del Fondo. El criterio aventurero dicta pan para hoy, hambre para maana. El objetivo: alimentar la posibilidad de reeleccin de Macri.

El diagnstico de un default (que en los documentos del FMI se pondera con una alta probabilidad) surge de cualquier parmetro de sostenibilidad de la deuda: en 2018, el ratio que surge de comparar el stock de deuda con el PIB (Producto Interno Bruto; es decir lo que produce el pas) se ubicaba en 86 %, muy superior al nivel de 2001 (este indicador subi vertiginosamente hacia el final de ese ao), previo al estallido de la crisis de la Convertibilidad. El ao pasado, el stock de deuda externa de la administracin central en relacin a las exportaciones era de 213 %: es decir que habra que entregar ms de dos aos de ventas de bienes al exterior para cancelar la deuda en dlares (sin considerar la emitida en pesos, que en gran parte tambin es con acreedores externos); claro que es una comparacin hipottica, impracticable en los hechos. Por donde se lo mire, existe un deterioro notable de los indicadores de solvencia externa. Desde el punto de vista fiscal, se observa otra encerrona para afrontar los pagos. El dficit cero, que se aplica a las partidas sociales (educacin, salud, vivienda, prestaciones sociales), no evita, sino todo lo contrario, que en simultneo el rojo fiscal sea enorme a causa del pago de la deuda: 2018 cerr con un 15,2 % de los recursos tributarios destinados al pago de intereses de deuda; a su vez, los servicios totales pagados (inters ms capital) equivalan al 74 % de esos recursos.

 

En 2019 varios de los parmetros de sostenibilidad de la deuda se siguen deteriorando: la recesin disminuye el PIB, las exportaciones se encuentran estancadas a pesar de la devaluacin del ao pasado; y los intereses de la deuda crecen de manera vertiginosa (78 % interanual en el perodo enero-marzo).

Bajo el virreinato de Christine Lagarde (el primer acuerdo se firm en mayo de 2018), la pobreza se elev desde el 25,7 % de las personas en el segundo semestre de 2017 al 32,0 % en el mismo perodo de 2018. La desocupacin pas de 7,2 % en el cuarto trimestre de 2017 al 9,1 % en similar lapso de 2018. El mes de marzo de 2019 registr 268 mil puestos de trabajo formal menos que en 2018.

Pero si se observa la dinmica de crisis en la historia de los ltimos treinta aos, con el pas fagocitado por los pagos de deuda, se puede afirmar que la tirana del FMI todava no despleg toda su capacidad de dao: el porcentaje de personas debajo de la lnea de pobreza en el Gran Buenos Aires subi desde el 32,3 % en octubre 1988 al 47,3 % en el mismo mes de 1989. Segn datos de Orlando Ferreres, el porcentaje de personas bajo la lnea de pobreza pas de ser 34 % en 2001 a un mximo histrico de 55 % en 2002; la desocupacin ascendi desde 16,4 % en mayo de 2001 a 21,5 % en el quinto mes de 2002. En 1989, Carlos Menem confisc a los pequeos ahorristas con el Plan Bonex. De otra forma, la historia se repiti con el corralito en 2001. Pagar hasta morir condujo a la catstrofe social. No obstante, tanto en el final del Gobierno de Ral Alfonsn como en 2001 [4] se impuso la mora o el default en los pagos de la deuda debido al vaciamiento de las reservas del Banco Central, la imposibilidad externa y fiscal de afrontar los vencimientos.

 
Dar vuelta las prioridades

La prxima gestin presidencial deber afrontar pagos de deuda por un total de U$S 166 mil millones en cuatro aos, a un promedio de U$S 41.513 millones anuales: un 10 % del PIB se ir anualmente a manos del capital financiero. Equivale, al tipo de cambio actual de $ 45 por dlar, a que cada uno de los 45 millones de habitantes tribute ms de $ 40.000 anuales en beneficio de los especuladores de la deuda. O que a los jubilados que cobran la mnima ($ 10.410 hasta mayo) les roben unos cuatro meses de ingresos. O que a los trabajadores registrados (el 50 % cobra menos $ 30.000) le quiten casi un salario y medio al ao. Equivale a lo que cuesta construir ms de 42 mil escuelas (este ao Macri presupuest construir 800). Tambin con los montos del pago de la deuda a los usureros se podran construir 415 mil viviendas del plan Procrear. Cmo se ejecuta ese saqueo? Con ms tarifazos, con menos presupuesto para salud y educacin, menos escuelas y hospitales, y peores salarios.

 

Muchas veces, desde un punto de vista financiero, se argumenta que el capital de la deuda no se paga, sino que se refinancia. Que solo se pagan los intereses. Este argumento tranquilizador no se sostiene desde ningn punto de vista. Cuando un Estado est en condiciones de refinanciar fcilmente el capital (que no es la situacin actual al borde del default), este hecho no quita que deba pagar cada ao lo comprometido en capital e intereses de la deuda: efectivamente se paga, los dlares mayormente salen del pas, con todas las consecuencias que esto tiene, tales como presin a la suba del dlar, impacto en la inflacin y deterioro de salarios [5]. Por ejemplo, el programa financiero de 2019 exhibe necesidades de financiamiento para lo que resta del ao de U$S 24 mil millones (la mitad corresponde al capital) [6]; en 2020, las necesidades ascienden a U$S 27 mil millones (60 % corresponde al capital). Aunque, como contrapartida, la posibilidad (es potencial, no seguro) de acceder a financiamiento permite obtener recursos por otra ventanilla, se incrementan sustancialmente los intereses de la deuda de los perodos posteriores: es lo que hizo el macrismo hasta que en abril de 2018 se le cerraron los mercados. Ni que hablar de los condicionamientos que imponen los acreedores, los organismos internacionales, como ahora el FMI, para refinanciar. Tambin puede ocurrir que el Estado tenga supervits en sus cuentas externas y fiscales, como ocurri gran parte de los aos de gobiernos kirchneristas, y decida cancelar intereses y capital: en enero de 2006, se pag con reservas U$S 9.530 al FMI, correspondiente mayormente al capital. La liquidacin de reservas del Banco Central en beneficio de los acreedores se extendi desde 2010 por decisin de Cristina Fernndez: qu hubiera ocurrido con la restriccin externa [7] si no se hubieran utilizado las reservas para pagar deuda? En ese perodo tambin se pag capital a los acreedores tomando deuda con organismos pblicos (adems del Banco Central, Anses, Banco Nacin, etctera) en detrimento, por ejemplo, de mejorar los haberes jubilatorios. Es decir, que el pago del capital no es neutro. Incluso en graves condiciones de insolvencia, como en 2001 (o 1988/1989), cuando la situacin oblig a la mora o default a bonistas, el pago de capital e intereses a organismos internacionales se sostuvo con el hambre del pueblo.

El no pago de la deuda, una medida de defensa bsica de los intereses de los trabajadores, busca evitar una catstrofe social mayor. Requiere de la movilizacin obrera y popular que reclame, a su vez, otras medidas integradas en un programa para que la crisis la paguen los capitalistas. Iniciativas como la nacionalizacin de la banca son clave para evitar la fuga de capitales y la confiscacin del pequeo ahorrista; lo mismo que la nacionalizacin de todo el sistema energtico bajo gestin de los trabajadores y tcnicos de universidades para terminar con el rgimen de los tarifazos de los amigos del presidente, Nicols Caputo y Marcelo Mindlin. En el mismo sentido el monopolio estatal del comercio exterior impedira las maniobras de un pequeo grupo de empresas, mayormente multinacionales, como las del agropower, que ejercen un monopolio privado de las exportaciones especulando con la suba del dlar. Seguir bajo las riendas del FMI y priorizar el pago de la deuda conduce, tarde o temprano, a un default que, en los trminos de los gobiernos capitalistas, ser a costa de sacrificios sociales crecientes, como en 1989 y 2001.

Una deuda fraudulenta

No solo no es cierto que el capital de la deuda no se pague, sino que en particular la historia de la deuda externa argentina tiene un origen criminal. El Banco Mundial determin que el 40 % de la deuda contrada por la dictadura financi la salida de capitales, otro 30 % fue a pagar intereses de la deuda previa y el 30 % restante se destin a la compra de armamentos e importaciones no declaradas. Las operaciones fraudulentas no solo comprendieron, entre otras maniobras, el endeudamiento ficticio de YPF para alimentar el bacanal de la patria financiera, sino que en los ltimos aos de la dictadura, Domingo Cavallo, nacionaliz deudas privadas: todo el pueblo trabajador termin pagando la deuda de la familia Macri, Techint, Renault, Prez Companc, Bridas de la familia Bulgheroni, Industrias Metalrgicas Pescarmona (Impsa), Ford y otras grandes compaas. En el ao 2000, un fallo del juez Jorge Ballestero detect 477 ilcitos en la constitucin de la deuda durante la dictadura. La causa fue enviada al Congreso donde duerme el sueo de los justos.

Esa deuda fue reciclada con los planes Baker y Brady (ambos secretarios del Tesoro de los Estados Unidos) en los 80 y 90: constituyeron renegociaciones de la deuda que facilitaron las polticas neoliberales y las privatizaciones a precios cuidados. El blindaje en el 2000 y el megacanje de Domingo Cavallo de 2001 estn sospechados de fraudes con la colaboracin del FMI, el Banco Mundial y bancos privados. Con el megacanje la deuda pblica aument en U$S 53 mil millones en esas operaciones mgicas de refinanciamiento donde el capital no se paga, sino que se refinancia. En 2001, el desembolso que sigui a la votacin del dficit cero en el Congreso se evapor prcticamente todo en la fuga de capitales. Existen investigaciones que indican que el 80 % de la fuga fue organizada por el Citibank, Bank Boston, Banco Galicia, Banco General de Negocios y BBVA.

Claudio Lozano en su libro La deuda ilegtima [8] cuestiona lo que llama el megacanje de Nstor Kirchner, Eduardo Duhalde, Roberto Lavagna y Alfonso Prat Gay (quien hasta 2004 fue presidente del Banco Central). Dice que fue un canje inconstitucional, ilegal y sospechado: se trataba del rescate de los bonistas defaulteados en 2001. Adems seala que no es cierto que haya sido una reestructuracin con quita [9]. En esa operacin se renunci a objetar la legitimidad a pesar de que estaba judicializado el megacanje de 2001; no se realiz ninguna auditora ni censo de los acreedores; se concedi la prrroga de jurisdiccin ante tribunales extranjeros (concesin de soberana), prctica que haba iniciado Alfredo Martnez de Hoz. La consecuencia de la prrroga de jurisdiccin se observ cuando el juez neoyorquino Thomas Griesa impuso pagar a los fondos buitre. Axel Kicillof para intentar cerrar el litigio con los buitres impuls en 2014 una Ley de Pago Soberano, en la que ofreci las mismas condiciones del canje de 2005: le explicaba a Singer que puede venir y conseguir un 300 por ciento de ganancia si compra los bonos reestructurados en las condiciones de los canjes que lanzamos en su momento [10]. Finalmente, Singer y los estafadores de Nueva York rechazaron la invitacin de Kicillof: con el macrismo lograron ganancias mucho mayores. Se da la paradoja que el Congreso, que nunca trat el fallo del juez Jorge Ballestero, vot pagar a los buitres lo que deca un juez de Nueva York.

En la Ley de Pago Soberano de 2014 se cre la Comisin Bicameral Permanente de Investigacin del Origen y Seguimiento de la Gestin y del Pago de la Deuda Exterior de la Nacin. La Comisin, relata Lozano, al 30 de noviembre de 2015 no tuvo ninguna reunin para aprobar informe alguno, lo cual da motivo a la publicacin de su libro. No hay dudas que el macrismo quiere pagar hasta morir. Pero dentro del rgimen poltico patronal no hay ninguna fuerza que est dispuesta, ya no digamos a dejar de pagar, sino ni siquiera plantear medidas mnimas como la suspensin de pagos y una auditora. A principio de ao, en ocasin de recibir a la delegacin del FMI con bizcochitos, Kicillof cuestion que el acuerdo con el organismo no se aprob en el Congreso.

Lejos de esa impugnacin, ahora Matas Kulfas, uno de los referentes econmicos de Alberto Fernndez, dice que la deuda es legtima y se va a respetar. No hay nada que investigar respecto del pago a los fondos buitres, del bono a cien aos emitido por Luis Caputo en beneficio de un fondo de inversin del que fue parte, de la autorizacin del FMI para usar reservas para financiar la fuga de capitales? Alberto Fernndez seal la posibilidad de una renegociacin con los bonistas para salir del laberinto de la deuda, pero las renegociaciones en condiciones de crisis (como el blindaje o el megacanje) no tendrn resultados diferentes que en 2001.

Notas:

[1]Brenta, siguiendo el concepto de David Harvey, seala a la deuda como uno de los mecanismos de despojo del capital financiero internacional. Brenta, Noem, Historia de la deuda externa argentina. De Martnez de Hoz a Macri, Buenos Aires, Capital Intelectual, 2019, p. 225.

[2]Refiere a la deuda performing que excluye a la que se encuentra en litigio por reclamo de fondos buitres y otros acreedores.

[3]Entre diciembre de 2015 y abril de 2019, la fuga de capitales (registrada como formacin de activos externos por el Banco Central) asciende a U$S 68.400 millones. Lozano estima que el 50% del endeudamiento de la gestin Cambiemos se destin a financiar la fuga de capitales; otra gran parte de pagar deuda anterior. Lozano, Claudio, La deuda ilegtima. Renuncia del Parlamento, desafo de la democracia, Editorial Autonoma, Buenos Aires, 2019.

[4]El default lo concret Adolfo Rodrguez Sa en los pocos das que estuvo al frente de la presidencia en diciembre de 2001.

[5]Es interesante ver las crnicas econmicas de los das posteriores al 22 de abril, fecha en que el Gobierno cancel capital e intereses por U$S 3.548 millones que mayormente fueron retirados del pas alentando la suba del dlar.

[6]Esto sin contar la deuda de corto plazo en Letes. Los datos constan en la presentacin del 1 de abril de 2019 de la Secretara de Finanzas disponible en www.argentina.gob.ar.

[7]En trminos sencillos, refiere a la escasez de dlares para sostener el crecimiento econmico: por ejemplo, contando con dlares para importar bienes de capital o insumos para la industria.

[8]Lozano, Claudio, op. cit., p. 33.

[9]Gran parte de los tenedores de bonos haban comprado los ttulos desvalorizados, a un 5% o 10% de su valor nominal, en medio de la crisis de 2001; adems se les dio un premio extra con el pago del cupn PIB e inflacin; el magnate George Soros y David Martnez, socio de Clarn, estuvieron entre los bonistas que entraron al canje.

[10]Es para asegurar el cobro de los bonos, Pgina/12, 21/8/2014.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Argentina-hipotecada-camino-a-una-nueva-crisis-de-deuda


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