Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-07-2019

En Colombia la poltica es la guerra por otros medios

Alberto Pinzn Snchez
Rebelin


Cuando el presidente J M Santos aquel fatdico 11 de noviembre del 2011, asesorado por el advertido advaisor Hector Riveros, tom la decisin ms difcil de su vida (segn su propia confesin, ver revista Semana N 1.925, marzo. 2.019 y que reproduce parte de su reciente libro) de ordenar la muerte del mximo Comandante de las Farc-EP Alfonso Cano, tambin saba por los informes de la inteligencia militar conjunta colombo-estadounidense, que no solo se quitaba de encima el mayor obstculo para llevar a feliz termino la negociacin (sic) dada la solidez poltica, moral y mental del antroplogo de la nacional(sic) sino que adems   conoca que por las estrictas reglas guerrilleras quien lo ira a remplazar. Pero por sobre todo, tena completa informacin sobre la educacin, la moral, el compromiso poltico ideolgico y especialmente el estado de salud del reemplazante de aquel a quien iba a ordenar neutralizar. Y esa fue la apuesta sangrienta del frio ludpata, que hoy tiene a Colombia ad portas de un nuevo ciclo de violencia poltica y social, y, en la pendiente irreversible de la reactivacin paulatina del llamado conflicto colombiano.

Por qu?

Porque el Comandante Cano, desde el complejo proceso de paz con el presidente Betancur (1982-1986), siempre, ojo, siempre sostuvo firmemente la opinin del secretariado de la organizacin de la cual formaba parte junto con Jacobo Arenas y Marulanda Vlez, de concluir mediante una Constituyente, amplia, democrtica y autnoma, cualquier proceso de paz con el rgimen dominante, instalado como revolucin pasiva de larga duracin, a partir del pacto anticomunista del bipartidismo de 1.957 firmado en Sitges, por los dos capitostes del tadicional anticomunismo colombiano: el religioso de Laureano Gmez y el tecnocrtico estadounidense de la guerra fra de Alberto Lleras que ya comenzaba a instalarse en el pas.

Esta firmeza por legitimar y legaliza adecuadamente mediante una Constituyente un proceso constituyente de paz en Colombia, fue el obstculo insalvable que el advaisor Riveros, junto con Chucho Bejarano y Humberto de la Calle (a quien Santos no menciona en sus confesiones) encontraron en Caracas en el proceso de paz frustrado de 1.990 durante el gobierno de Cesar Gaviria. Y esta fue la razn de Estado para ordenar quitar de en medio el obstculo. Su punto de mira estratgico.

Por qu?

Porque dentro del Bloque de Poder dominante (cuya supraestructura hegemnica es la Contrainsurgencia) es de amplio conocimiento que un proceso popular constituyente as concebido; implica una serie de trasformaciones profundas en el Estado (tanto en la Hegemona como en la Coercin, al decir de Gramsci) es decir, conlleva cambios en la correlacin de fuerzas polticas y sociales que se expresan o estn representadas en la Constitucin que rige en ese momento.

Esta fue la famosa linea roja defendida inflexiblemente por el Todo institucional, con el argumento peregrino y leve de que en una constituyente cualquier cosa pude pasar, y ante la cual el endeble reemplazante de Cano, inexplicablemente cedi tan fcil, pasando autoritariamente por sobre las observaciones que un sector crtico de la organizacin guerrillera hiciera oportunamente al respecto y, aceptando sumisamente substituir la Constituyente final como mecanismo de refrendacin del Acuerdo de Paz, por un referendo (al mejor estilo del plebiscito de Laureano y Lleras Camargo en diciembre de 1957), el cual se saba de antemano ira a ser derrotado como en efecto sucedi aquel recordado y enverracado 02 de octubre 2016.

Derrotado el plebiscito, perdn, el referendo por la paz de Colombia, como se llam, y perdida la legitimidad del Acuerdo de Paz de la Habana, comenz una enredada y agobiante carrera legalista para darle cierta legalidad, que finalmente la Corte Constitucional mediante la Sentencia C-630/17 agreg a la Constitucin vigente en Colombia, el acto legislativo 02 del 11 de mayo de 2017, con lo cual se pretendi dar estabilidad y seguridad JURIDICA al Acuerdo de la paz de la Habana.

Obtenida as una cierta legalidad pero sin la legitimidad de las urnas , se inici la manipulacin poltica de esta contradiccin por los adversarios de la fraccin oligrquica rival de la dirigida por JM Santos, para hacer trizas ese maldito papel que llaman Acuerdo de Paz, como lo sentenci el orate contrainsurgente Londoo Hoyos; a la par que se le dio va libre a la ofensiva militar contrainsurgente que a la fecha lleva ms de 500 lideres sociales fusilados y ms de 130 ex guerrilleros reinsertados neutralizados, con el fin de allanar o limpiar el camino, mediante el Terror del Estado, el triunfo electoral en las elecciones del prximo octubre. Confirmndose una vez ms que en Colombia las cosas son, no al revs, sino al contrario: La poltica es la guerra por otros medios, que invierte la famosa y tan citada sentencia del general prusiano von Clausewitz de la guerra como poltica por otros medios.

Nadie con sentido comn o mejor en sano juicio, puede estar en contra de un Acuerdo de paz como el alcanzado con tantas dificultades en la Habana en 2016. Lo que la ciencia poltica y ese mismo sentido comn estn indicando a las personas que hacen poltica racional en y para Colombia; es que algunos textos adulterados de ese Acuerdo de paz del 2016, que como un chicle masticado se le ha pegado a la mesa de la Constitucin colombiana por mandato de de unos seres humanos (parlamentarios unos, magistrados de la Corte Constitucional otros) puede y debe ser corregido tambin por hombres de carne y hueso, antes de llegar al borde de la pendiente que deslizar a Colombia irremediablemente hacia un nuevo ciclo de violencia y conflicto interno de duracin impredecible.

As las cosas, la coyuntura actual necesariamente va a continuar dndole la razn a los viejos luchadores de la resistencia popular, imponiendo la necesidad de legitimar ese Acuerdo de paz mediante una Constituyente amplia, democrtica y popular que lo incorpore legtimamente a la Constitucin vigente, para que las nuevas fuerzas que estn pujando, desde abajo y desde hace tanto tiempo, por ser representadas en esa Constitucin tengan expresin legal. Y esa Constituyente debe incluir a todas, ojo, a todas las fuerzas de la movilizacin social y popular que con reivindicaciones polticas existentes actualmente en Colombia, y, eso se llama Solucin Poltica al conflicto interno de Colombia. Con el convencimiento claro, de que no hay solucin militar posible y menos contrainsurgente para tal conflicto en Colombia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter