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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-08-2019

La democracia inconclusa
Crisis en los gobiernos de izquierda

Manuel Azuaje Revern
Rebelin


Este espacio busca sealar algunos elementos para la discusin necesaria en el seno de la izquierda mundial, utilizando como base las experiencias recientes para plantear problemas, lmites y revisiones crticas desde apostando al avance en la construccin de esas experiencias. Por eso, en el artculo anterior sugera un par de hiptesis sobre la lucha de clases y la construccin revolucionaria en el contexto de las democracias representativas. De acuerdo con esto, deseo profundizar en la cuestin de la transformacin de la democracia en los contextos de las revoluciones que toman el poder por la va electoral, de modo que tambin sirva como un aporte en el balance de los gobiernos progresistas en Amrica Latina, cuestin que no se restringe a un problema regional sino que tiene que ver con la lucha anticapitalsita en escala global.

Crticas a la democracia liberal representativa

Tras el desmantelamiento del bloque sovitico se declar el triunfo del capitalismo en su dimensin neoliberal y se anunci la instalacin universal de la democracia representativa como el mejor sistema poltico posible. Esta relacin no es casual por lo que, como sealar ms adelante, el enrosque entre lo poltico y lo econmico nunca ms debe ser subestimado.

La instalacin triunfal del neoliberalismo y la democracia representativa no vino acompaada de aplausos y elogios sino ms bien gener distintos conflictos que, con especial nfasis en el sur global, movilizaron luchas contra ambos. Sin embargo, a primera vista pareciera que, producto de la propia emergencia de la circunstancia material, el enfrentamiento callejero contra la aplicacin agresiva del neoliberalismo no supuso necesariamente una crtica radical a la forma que sostena y sostiene la organizacin del poder para el desarrollo del capitalismo en el campo poltico. A pesar de eso, la prctica y la discusin terica no dejaron completamente de lado este problema. Si miramos atrs, en el seno de la izquierda marxista la toma del poder supona inmediatamente la supresin total de la democracia burguesa en la medida en que esta era solo un reflejo superestructural de la produccin capitalista, siendo reemplazada inicialmente por la organizacin directa de las y los trabajadores, aunque posteriormente por el fortalecimiento de una estructura estatal vertical. A grandes rasgos, la identificacin entre democracia y capitalismo se resolva apelando a la dictadura del proletariado, aunque el contenido de esta no estuviera resuelta.

A los fines de este artculo solo se sugerirn los temas en un tono ms provocativo que en funcin de una fundamentacin extensa, de manera que toca saltar hasta la crtica desarrollada intensamente a partir de la dcada de los 90. Para ello utilizar a Boaventura de Sosa Santos como el interlocutor principal, no solo porque es profunda la importancia de la democracia en su trabajo sino porque funciona perfectamente para ilustrar las posibilidades de la discusin a partir de las limitaciones internas en su planteamiento.

De entrada, en la entrevista Politizar la poltica y democratizar la democracia publicada en La difcil democracia De Sousa Santos parte de la autonoma relativa entre el campo de la poltica y el de la economa, sealando que las democracias representativas fueron apropiadas por los poderes econmicos y que el capitalismo derrot a la democracia representativa. De esta perspectiva no existe una relacin intrnseca entre la forma de lo poltico y la produccin econmica, lo que ser clave ms adelante para la crtica de la crtica que se hace al sistema representativo. Lo que ocurri fue una tensin histrica entre el principio de la igualdad (expresado en la democracia) y el de la libertad (expresado en el capitalismo). La democracia sera el sistema poltico en el cual el poder de los ciudadanos se concentra en su capacidad para elegir representantes. Con el tiempo, la relacin entre representados y representantes produce una escisin cada vez mayor entre ambos, a travs del establecimiento de mediaciones tales como los partidos polticos y las instancias que hacen posible el ejercicio de la representacin. En esto coincide el socilogo luso con el filsofo Enrique Dussel que plantea el fetichismo del poder como uno de los problemas de la representacin.

En general Boaventura de Sousa Santos vuelve continuamente sobre la idea (tambin secundada por Dussel) de que la democracia representativa es insuficiente, lo que la hace necesaria pero perfectible. Para que esto ocurra de sebe ampliar la democracia, complementndose con mecanismos tales como la reforma del sistema electoral obligando a los representantes a rendir cuentas, el fin de la financiacin privada de partidos y campaas electorales, la regulacin de los medios de comunicacin, la democratizacin de los partidos y la revocacin del mandato. Luego, a esto se sumara la incorporacin de otras formas de democracia, que entraran a formar parte del sistema poltico sin sustituir a la democracia representativa. Se tratara de implementar elementos de participacin tales como las asambleas comunitarias, los presupuestos participativos, los referendos, las consultas y el control ciudadano de la ejecucin de polticas pblicas.

Tanto en la crtica y en la propuesta terica reciente, como en la prctica de los gobiernos progresistas latinoamericanos, por no hablar de otras experiencias que tambin han partido de esta lgica, se ha optado por la va de la construccin de una alternativa poltica que pueda expresarse electoralmente hasta lograr hacerse con el poder poltico del Estado, para desde ah avanzar en la transformacin de este. Una de las esferas principales de esa transformacin est en el sistema formal, la propia democracia. En el balance histrico de los procesos latinoamericanos se ubica ms a la izquierda a aquellos que han llevado a cabo una transformacin ms profunda en la esfera estatal, ah es donde Bolivia (que reconoce no solo la democracia representativa sino que incluye la participativa y la comunitaria) y Venezuela (que se plantea desde 1999 la democracia participativa y protagnica) aparecen como proyectos de vanguardia. En ambos casos, como en tantos otros, se ha partido del supuesto, desarrollado antes, segn el cual la democracia representativa no es un problema en s misma sino que tiene limitaciones y por lo tanto se debe complementar.

Revolucionar la democracia para revolucionarlo todo

Ni el campo de la poltica, ni su dimensin aparentemente formal (la democracia), estn aislados del campo econmico y la produccin. Con esto no quiero decir que Boaventura de Sousa o Enrique Dussel lo vean as, sino que es fundamental retomar la relacin de doble determinacin entre la organizacin del poder y la organizacin de la produccin. Una lectura fundamental de Marx a travs de la conexin entre Los Grundrisse y El Capital plantea la importancia de ver en la distribucin un momento previo a la produccin que luego se ve determinado por esta, creando cierta circularidad complementaria con otros momentos como el intercambio y el consumo. Ahora en qu pensamos cuando decimos distribucin? Se trata de la organizacin del poder para una determinada forma de produccin. Pero no estamos hablando de un movimiento lineal o mecnico. A travs de la poltica se organizan todas las mediaciones institucionales y relaciones de poder que hacen posible la produccin, mientras que quienes actan en el campo de la poltica se movilizan desde determinados intereses de clase desarrollados en la produccin misma. Lo importante en este momento es comprender que la democracia representativa no es un campo en tensin con el desarrollo econmico capitalista, sino la forma de organizacin del poder que permite la produccin y reproduccin del capital en el capitalismo. Por supuesto que la burguesa est dispuesta a sacrificar esta organizacin si en algn momento representa un obstculo, de ah las derivas fascistas en el siglo XX, las dictaduras latinoamericanas y las nuevas amenazas en el siglo XXI.

Cuando Itsvn Mszros se plantea el metabolismo social del capital entiende que el Estado (lo poltico) como espacio de organizacin del poder, est determinado y a la vez determina la propia produccin del capital y que una transformacin real del capitalismo supone avanzar en la construccin de nuevas relaciones de poder no solo en el mbito econmico sino en la totalidad de lo social. Ah es donde se comprende que esa otra forma de organizacin del poder, contenido real de la democracia, no puede ser un complemento de la forma de organizar el poder que ha permitido la produccin y reproduccin del capitalismo hasta ahora; la democracia participativa, protagnica o comunitaria, no pueden ser un parche para resolver las limitaciones de la democracia representativa sino que deben ser una nueva prctica transforme la totalidad de lo poltico, permitiendo a su vez transformar la totalidad de la produccin.

Crisis de los proyectos revolucionarios

La totalidad de los proyectos revolucionarios que han optado por la va democrtica se encuentran en un momento de crisis profunda. En todos ellos, hayan avanzado ms o menos, la institucionalidad de la democracia representativa ha permanecido como el eje central que estructura el Estado y al mismo tiempo el mecanismo que permite la continuidad en el poder. Los problemas de la democracia liberal sealados en los 90 no han sido resueltos y se ha preferido culpar a la gente, diciendo que el xito material de las revoluciones los ha convertido en clase media y que una conciencia de clase pervertida los hace votar por la derecha. Lo cierto es que, si un proyecto histrico que se propuso realizar una revolucin a largo plazo y avanzar hacia una sociedad postcapitalista, depende completamente de un voto ms o un voto menos, no ocurri una transformacin profunda en la esfera de lo poltico. Sigui siendo la representatividad y el voto el ncleo del sistema poltico y el contenido de la democracia.

Las nuevas formas de democracia no pudieron sustituir a la representacin y el cuerpo de instituciones que la componen, sino que se plantearon como procesos que complementaban o que en cualquier caso venan a sustituir a la democracia liberal pero en el largo plazo. El largo plazo se hace corto cuando la lgica del capital contenida en el sistema poltico se va devorando aceleradamente todos los procesos, sea por la va de la recomposicin (corrupcin y reorientacin del proyecto), la violencia (el golpe parlamentario/militar), la sustitucin (prdida de las elecciones) o el colapso (crisis institucional entre poderes).

Todo esto permite advertir que la democracia representativa contiene una lgica y una dinmica, entrelazada de tal modo con el sistema econmico capitalista y el capital, que tarde o temprano se impone sobre las nuevas prcticas que buscan complementarla o sustituirla. Los elementos del sistema dominante, por su propio entrelazamiento con el estado de cosas existente, son mucho ms fuertes que las prcticas y relaciones contrahegemnicas que estn naciendo. Permitir la convivencia entre ambas dimensiones conduce a la imposicin de lo viejo sobre lo nuevo y su posterior aniquilacin.

Con esto no quiero decir que la democracia es un problema, o que se debe subestimar el deseo de la gente que se expresa electoralmente. Todo lo contrario, porque lo fundamental es el protagonismo de las personas, su participacin no se ha de reducir al voto sino que se deben transformar todos los mecanismos limitados de la democracia representativa para que la permanencia de los proyectos recaiga en la capacidad de hacer un buen gobierno y tambin en las condiciones de autogobernanza.

El punto de no retorno

A la luz de los acontecimientos recientes y la necesidad de recuperar el potencial revolucionario de los proyectos, hacer posible su continuidad y generar insumos para las nuevas luchas, es urgente pensar colectivamente la cuestin del punto de no retorno. De ah que surjan dos preguntas Es posible alcanzar un nivel de transformacin tal que esta no sea reversible? Y Qu hace falta para lograrlo? Conciente de abrir una perspectiva ms que agotarla, creo fundamental replantear la cuestin de la organizacin del poder y la creacin de instancias que permitan alcanzar niveles duraderos en la transformacin revolucionaria. La continuidad de las instituciones propias de la democracia liberal representativa y su extensin dentro del Estado constituyen el germen para la reversin total de lo alcanzado. De ah que la construccin colectiva de una democracia distinta que no complemente sino que sustituya a la existente sea una tarea apremiante y no secundaria. La creacin de nuevas relaciones sociales de produccin necesita de una organizacin radicalmente distinta de las relaciones de poder desde las que se organiza la produccin. La toma del poder del Estado por la va electoral supone una paradoja: si con el tiempo no se transforma la totalidad de lo poltico tarde o temprano se pierde proyecto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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