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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2019

La lucha por la soberana alimentaria en Palestina

Sandra Guimare y Anne Paq
Grain


En Palestina la soberana alimentaria est intrnsecamente vinculada a la lucha por la autodeterminacin. La confiscacin de tierras palestinas comenz en 1948, fecha en la que el 78% del territorio de la Palestina histrica pas a formar parte de Israel. El 22% restante que hoy en da se conoce como territorios palestinos est totalmente ocupado por el ejrcito israel, o bajo su control, desde 1967. En estos territorios, las zonas y el muro de separacin, los asentamientos israeles ilegales y las zonas de exclusin militares despojan poco a poco a la poblacin autctona de las tierras agrcolas y los recursos hdricos.

Si a esto se suman las restricciones a la libertad de circulacin y los ataques regulares de los colonos a los agricultores y su cultura, se entiende por qu las restricciones agrcolas impuestas por Israel hacen perder 2.200 millones de dlares estadounidenses (unos 1.935 millones de euros) al ao a la economa palestina y por qu, segn las Naciones Unidas, el 31,5% de la poblacin vive en situacin de inseguridad alimentaria.

Saad Dagher, agrnomo y agricultor, es un pionero de la agroecologa en Palestina. Explica que todos los habitantes de su regin, en el norte de Ramala, eran agricultores hasta que empez a producirse un cambio a partir de la dcada de los setenta. Cuando la primera persona del pueblo abandon su tierra en 1975 para trabajar en una fbrica israel, la comunidad lo vio como una traicin a la causa palestina. Pero era una forma rpida de ganar dinero, lo que dio lugar, poco a poco, al abandono de las tierras. En 2019, segn un informe de la Organizacin Internacional del Trabajo, la escasez de oportunidades en el mercado de trabajo palestino es tal que cerca de 127.000 habitantes de Cisjordania deben buscar empleo en Israel y los asentamientos israeles.

Dagher cultiva cerca de un centenar de hortalizas en una pequea parcela en el pueblo de Bani Zeid Est para alimentar a su familia, pero tambin para vender en el mercado local.
Antes, en los campos de olivos no solo haba olivos; haba higueras, vias, cereales, como trigo y cebada, y leguminosas, como garbanzos y habas. Sin embargo, estos cultivos exigen un mayor cuidado, por lo que, poco a poco, se han ido abandonando y solo han quedado los olivos. Actualmente la agricultura palestina est completamente alejada de los mtodos tradicionales, dice este hortelano.
Mientras los antiguos agricultores palestinos se convierten en mano de obra barata al otro lado de la Lnea Verde, Palestina se transforma en un mercado de consumidores cautivos para Israel, que controla las fronteras. Somos una nacin bajo la ocupacin israel y necesitamos producir alimentos para ser ms fuertes e independientes. No producimos suficientes alimentos, por lo que ahora dependemos de los productos de los asentamientos ilegales israeles, llenos de pesticidas, lamenta el agricultor.

Recoger y sembrar

Conscientes de este fenmeno, los palestinos multiplican las iniciativas para invertir esta tendencia y reforzar su soberana alimentaria. As, en la ciudad palestina de Beit Sahour, se ha abierto una biblioteca de semillas de los agricultores. Se trata de una coleccin de semillas ancestrales que los agricultores pueden tomar prestadas y compartir. Tras vivir varios aos en el extranjero, Vivien Sansour, la mujer que cre este proyecto, descubri que numerosas hortalizas locales iban a desaparecer o haban desaparecido completamente.

Perder hortalizas como el pepino blanco o la sanda jadul, que tanto echaba de menos cuando estaba lejos de Palestina, significaba para ella perder una parte de su identidad. As que, en 2014, comenz a recoger de los agricultores las semillas de verduras en va de desaparicin. Es as como surgi el proyecto de la biblioteca de semillas.
Sin embargo, esta guardiana de las semillas no ve la ocupacin de Palestina como un hecho aislado del contexto mundial. Pasas de ser productor a ser consumidor, y qu mejor manera de subyugar a alguien que transformarlo en consumidor? Esto ocurre en todo el mundo, pero aqu se ve exacerbado por la ocupacin, explica Vivien Sansour.
No creo que una ocupacin militar tan brutal pueda existir sin estar vinculada a todas las fuerzas opresoras que existen en el mundo actual. Adems de vivir bajo ocupacin, tenemos que hacer frente a un sistema poltico mundial que nos vuelve esclavos de las empresas del sector agroalimentario y las multinacionales, aade. Catalogar y preservar las semillas de los agricultores representa una forma de resistencia que Vivien llama agrorresistencia.

Recuperar el espacio y su independencia

Cerca de la biblioteca de semillas, en la ciudad de Beln, se encuentra el campo de refugiados de Dheisheh. Ms de 700.000 palestinos tuvieron que abandonar sus casas y sus tierras cuando fueron expulsados por las fuerzas sionistas en el momento de la creacin del Estado israel en 1948 y se instalaron en estos campos que, 70 aos ms tarde, siguen existiendo. Sin embargo, la poblacin no ha parado de aumentar de generacin en generacin. Los palestinos siguen esperando una solucin poltica que garantice su derecho al retorno, un principio enunciado en una resolucin de las Naciones Unidas de 1948.

El campamento de Dheisheh, construido en 1949 para 3.000 refugiados procedentes de 45 pueblos, acoge hoy a 15.000 personas en una superficie de menos de 1 km. Es uno de los mayores campos de refugiados de Cisjordania. La mayor parte de los refugiados palestinos eran antes agricultores, pero en los campos superpoblados ahora se encuentran desconectados de la tierra, un elemento esencial de su identidad milenaria.
Es casi imposible comprar tierras ahora, declara Dragica Alafandi, que vive con su familia en el campo de Dheisheh.
Dragica naci en Bosnia y se mud a Palestina con Mustafa, su marido refugiado palestino, en 1994. Hace varios aos empez a plantar hierbas y legumbres en macetas sobre su tejado para aumentar la autonoma alimentaria de la familia. En 2017 recibi un invernadero de Karama, una organizacin comunitaria de Dheisheh. Desde 2012, esta organizacin promueve una iniciativa de microgranjas sobre los tejados, lo cual ayuda a las mujeres de Dheisheh a crear huertos.

El agua de los territorios palestinos est controlada por Israel en virtud de los Acuerdos de Oslo II de 1995 y tener una cantidad suficiente de agua para mantener con vida la microgranja es el mayor reto de Dragica. Los cortes de agua son bastante difciles de gestionar. El agua llega ms o menos cada diez das, durante 24 horas. A veces menos. Por otra parte, Palestina se encuentra bajo ocupacin militar desde hace dcadas, lo que provoca peridicamente un recrudecimiento de las tensiones, sobre todo en las inmediaciones de los campos. Hay soldados israeles que disparan casi todas las noches aqu. Las bombas de gas lacrimgeno vuelan por todas partes. Nuestro tejado est a bastante altura, pero siempre tengo miedo de que destruyan el invernadero.

Preservar su salud, tanto fsica como mental

Mientras que los pases del norte se interesan cada vez ms por la calidad de su alimentacin, los pases del sur se encuentran saturados de alimentos industriales que producen los pases del norte, pero que ellos mismos ya no quieren consumir. Si va a un supermercado de Palestina, encontrar sobre todo alimentos procesados, cargados de aceite y azcar baratos, con los logos de las mismas marcas que hay en todas partes del mundo occidental y las etiquetas muy a menudo en hebreo, y que vienen directamente de los proveedores israeles. Las alternativas que se ofrecen a los consumidores palestinos son, en resumidas cuentas, muy limitadas.

Esto tiene consecuencias desastrosas para la salud de las personas. Cuando destruyes la salud de alguien, tambin destruyes su mente, declara Vivien. Le dices que no vale nada. La opresin gana verdaderamente cuando comenzamos a creer que somos basura y, por lo tanto, comemos basura. Comenzamos a vivir como si nuestras vidas no tuvieran valor.
Desde que comenz a recolectar sus propios alimentos, Dragica ha visto cmo ha cambiado la forma de comer de su familia. Ahora comemos muchas ms ensaladas y sopas. No podemos cultivar todo lo que necesitamos, pero siempre es especial cuando preparamos las pocas cosas que podemos cultivar aqu.
Para Vivien, la mejor forma de resistencia es rechazar el discurso de tu opresor y responder no soy basura y no voy a comer tu basura. Creo que todos podemos decidir hacer nuestra vida un poco ms soportable en este momento. Porque seremos libres; no ahora, pero lo seremos. Me siento libre cuando tengo estas semillas en las manos. No se trata nicamente de preservar las semillas ni de cultivar verduras en casa. Se trata tambin de recuperar el control de algunos aspectos de la vida en un lugar donde todas las vidas estn controladas por la ocupacin militar israel. No cultivo solamente plantas para comerlas, explica Dragica, tambin las cultivo con fines teraputicos. Tambin para cultivar la mente. A mis hijos les gusta venir aqu. Les gusta simplemente sentarse y disfrutar del hecho de estar rodeados de plantas. Dheisheh est hecho de cemento y hierro, por lo que este huerto es un pequeo tesoro. En los campos, los tejados se utilizan como un pequeo lugar donde escapar cuando no hay ningn otro sitio al que huir.


Este artculo ha sido traducido del francs.Forma parte de Baladi - Rooted Resistance, un proyecto multimedia que explora la agrorresistencia en Palestina.

Fuente: https://www.equaltimes.org/sembrar-la-resistencia-la-lucha

[Si quiere ver el vdeo que acompaa esta crnica, pulse sobre la imagen:]



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