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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2019

Los vientres de alquiler son trata de personas para la explotacin reproductiva

Nuria Coronado Sopea
Pblico.es


Too Abad y Eduardo Aguayo son dos claros exponentes del activismo LGTBI contrario al alquiler de vientres. Ambos padres adoptivos y en acogida con sus respectivas parejas creen que la paternidad no es un deseo, sino un derecho de los menores a tener familia. Dejan claro que usar a las mujeres pobres para ser padres es ser cmplice de violencia de gnero.

Frente al lobby de cierta parte del colectivo LGTBI y de la propuesta legislativa de Ciudadanos por mercantilizar el cuerpo de las mujeres una prctica prohibida en Espaa junto a 121 pases, entre los que se encuentra Francia con Emmanuel Macron a su cabeza, hay dos nombres como los de Too Abad y Eduardo Aguayo que suenan a feminismo sin apellidos y que luchan sin descanso contra esta opresin del patriarcado.

"No en su nombre. Con esta sencilla pero contundente declaracin estos dos reconocidos homosexuales combaten la explotacin reproductiva para evitar que se sigan pisoteando los derechos humanos de la mitad de la poblacin. Ambos tienen claro que la estrategia de la demanda social argumentada por Ciudadanos para presentar en el Congreso de los Diputados una propuesta legislativa a favor de los vientres de alquiler solo responde a dos intereses: los de una industria que mueve 6.000 millones de dlares al ao en todo el mundo y que ahora quiere convertir a nuestro pas en el paraso del turismo reproductivo del low-cost, y el egosmo de quienes no entienden que los deseos individuales de ser padres nunca estn por encima del Derecho.

Y es que, segn los datos aportados desde el propio Gobierno, los bebs nacidos de una madre de alquiler en el extranjero y registrados en Espaa entre 2010 y 2016 solo representan el 0,03% del total de bebs nacidos en Espaa. Si tomamos por el contrario la cifra ms optimista ofrecida por los partidarios de esta aberracin, es decir, los 1.000 bebs subrogados al ao, y los enmarcamos en el total de nacimientos en 2017 (393.181 bebs), encontramos que el porcentaje de bebs comprados apenas alcanzara el 0,25%. Con estas cifras, en serio podemos hablar de demanda social?, se pregunta irnicamente Ana Trejo, fundadora de Stop Vientres de Alquiler.

De oprimido a opresor

Con esta perspectiva y estos datos en la mano, Abad y Aguayo luchan desde el propio colectivo LGTBI para evitar que el lobby que pretende regular dicha explotacin reproductiva siga ganando adeptos. No quieren que quienes han sido oprimidos social e histricamente ahora pasen a ser opresores al apoyar esta prctica.

Segn Too Abad, la sociedad actual tiende al borrado de la memoria de las luchas y de las conquistas sociales. Si adems se suma a que estas conquistas son gracias al movimiento feminista, el patriarcado no solo invisibiliza lo conquistado y quien lo ha hecho posible, sino que adems adultera el relato para mantener el sistema de privilegios. Simone de Beauvoir deca que el opresor no sera tan fuerte si no tuviera cmplices entre los oprimidos. Y esto es una constante que se dan en todos movimientos por la liberacin: en la mujer, en la causa de las personas afrodescendientes, la esclavitud, la prostitucin, los derechos LGTBI. Nos han convencido de que nuestros problemas no son el machismo, la xenofobia, el racismo o la lgtbifobia, que son otros. Y las personas en general no tienen una conciencia de lucha colectiva a pesar de que sin lucha colectiva (sindical, feminista o social) no habra derechos, explica.

Por su parte Aguayo cree que cuando los privilegiados no somos conscientes de nuestros privilegios es fcil convertirte en opresor. El tema de los vientres de alquiler es relativamente reciente y sin la suficiente pedagoga y campaas que promuevan la adopcin y acogimiento acompaadas de ciertas reformas que los faciliten es fcil caer en aquello que nos quieren vender, mujeres supuestamente altruistas con las que muchos intermediarios se benefician por intereses que nada tienen que ver con los derechos de las mujeres y los menores, comenta.

Pero cmo es posible que una parte de los homosexuales no sean conscientes de ello y aboguen por el alquiler de vientres? Para Aguayo dentro del colectivo y gracias al trabajo de los movimientos de izquierdas cada vez ms gente asocia esta prctica con el neoliberalismo ms feroz. Dentro de mi crculo somos cada vez ms los que estamos en contra. Por su parte, Abad cree queno podemos hablar del colectivo sin reflexionar en torno a qu es dicho colectivo. Lo que hay es un movimiento asociativo perfectamente organizado que en su mayora est posicionado o se est posicionando en contra de los vientres de alquiler, ya lo han hecho entidades como Lambda en Valencia y en otoo lo har Diversitat en Alicante.

Para el presidente de la asociacin alicantina la dulcificacin de la explotacin reproductiva viene de todo el trabajo realizado por las agencias de alquiler de vientres que ha ido calando durante aos entre los homosexuales. Han ido encajando mensajes publicitarios mostrando la belleza y la perfeccin de la familia como un smbolo de la realizacin personal. Esto es falso. No hay que tener descendencia biolgica para merecer ser aceptadas como ciudadana de primera clase. Adems, aqu se juega con un componente normalizador de la familia: si tienes descendencia genticamente parecida vas a ser mejor aceptado. Ni es cierto, ni la familia debera entenderse as, remarca.

Varones privilegiados y con proyeccin meditica

El posicionamiento de ambos activistas no ha sido un camino de rosas. Las amenazas de muerte, los insultos y el vaco de parte del colectivo han estado y estn en su da a da. Soy activista LGTBI y asumo los insultos y las amenazas como parte de mi actividad social, es la cara mala de lo que hago. Estoy convencido de que ha merecido muchsimo la pena porque hemos abierto un camino. Pero hay que continuar y, sobre todo, que se oiga nuestra voz. Porque dos o tres docenas de personas en su mayora varones privilegiados, econmicamente muy potentes y con mucha proyeccin meditica han comprado bebs en el extranjero y nos vinculan a esta forma de explotacin. Hay un movimiento muy fuerte, intracolectivo, formado por hombres, que nos oponemos radicalmente a esto. Y nos oponemos a que para ser aceptados tengamos que ser padres biolgicos a travs de una transaccin mercantil. As mismo tambin me opongo a que se diga que posicionarse en contra es homofobia, porque nos beneficiaremos tambin los gais. Eso se llama manipulacin, recalca Abad.

De manipulacin tambin puede hablar largo y tendido Aguayo (padre de dos nios adoptados). Se march de la ejecutiva de Galehi por negarse a formar parte de una asociacin convertida en lobby provientres. l opt por la adopcin. Fue un proceso de autodescubrimiento feminista, que coincidi con la llegada a casa de mi hija, en ese momento descubr que mis luchas deberan ser los derechos de ella como nia negra y los derechos de los miles de nios que hoy en da viven en centros de menores en nuestro pas, cul fue mi sorpresa que aquello que yo vea como obvio no era percibido por mi crculo, en cuanto expres mis primeras dudas de una manera sigilosa muchas personas me empezaron a hacer el vaco, e incluso en privado alguno me confes que era por mi posicionamiento contra los vientres de alquiler. Esto me reafirmo en mi postura y fue cuando empec a escribir artculos con mis primeras ideas, coincidi en el momento en el que en Espaa empezaba el debate, a partir de ah fue an ms feroz en redes. Vindolo en perspectiva es una de las cosas de las que ms orgulloso me siento de haber hecho, a veces la vida te da la oportunidad de hacer una declaracin de intenciones que sirve para crear un mundo ms justo, aunque el costo sea elevado. Mis hijos ya van siendo conscientes de las opciones que tuvimos y s que en el futuro sabrn de sus padres y de nuestra contribucin a ayudar a los menores en situacin de desamparo en centros de acogida, comenta.

Precisamente por esa situacin con Galehi, Aguayo se afana en hacer pedagoga en mi crculo antes de que tomen la decisin, igual que hicieron conmigo otras familias acogedoras, intentar que se tome la decisin ms tica. En cuanto a sealar, todo aquel que se expone en el mbito pblico est expuesto a crtica, igual que lo estoy yo. Muchas veces he sentido cierto clasismo por parte de ellos, me recuerdan a ciertas familias heterosexuales de esas antiguas, de familia bien, que yo por donde procedo siempre vea como extraas y algo impuestas. Imagino que es una manera de entender la vida que no se cie a tener hijos, sino que va ms all. No es vergenza ms bien es rechazo a aquello en lo que no me quiero convertir, recalca.

Para este padre el tema de fondo es que quienes abogan por la explotacin reproductiva solo quieren hijos e hijas biolgicos y muchas veces a su medida. Es triste que el colectivo que ms ha luchado por la diversidad en muchos casos estemos en contra de ella en nuestras propias familias. A m me han llegado a decir un hombre que l prefera ser padre por 'gestacin subrogada' porque no quera que le sealaran a l y a su marido por la calle por ir con dos hijos no biolgicos. Por parte de los lobbies defensores de los vientres de alquiler, tenan claro que somos un colectivo que estamos acostumbrados a dar la cara por causas que sentimos nuestras y nos han vendido esto como una causa ms. Para darle una visibilidad que no obtendran con personas heterosexuales que por otro lado son la inmensa mayora que alcanzan su deseo de ser padre a travs de esta tcnica, comenta a Pblico.

Abad no cree que una manera de combatir la situacin sea sealar a los compradores de bebs. Considera que es mejor denunciar las situaciones. Me hago una pregunta saben las personas que acuden a estos pases a acceder a la explotacin reproductiva que estn ejerciendo violencia contra mujeres en situacin de desproteccin? Son conscientes de ello? O por el contrario son una pieza ms del engao publicitario que supone el acceso a estas prcticas? La reflexin por parte del activismo tiene que ser la denuncia de la prctica, del explotador y sobre todo del sistema que lo permite. Dicho esto, una vez existe la informacin y est en el debate pblico, quien lo haga tiene que entender que hay una resistencia muy fuerte, legitimada en la tica, y que lo que estn haciendo no est bien en ningn caso, resalta.

Neoliberalismo y proxenetismo reproductivo

En cuanto a si el deseo de la minora homosexual sumado a los intereses econmicos y polticos de Ciudadanos es una mezcla ms que explosiva y peligrosa para Espaa, Abad lo tiene muy claro. Lo vemos con la prostitucin y lo vamos a empezar a ver con el alquiler de teros. Hay un proceso de deshumanizacin de la mujer, determinndola como la gestante para disociar a la persona de su rol reproductivo. Para despojar a la mujer de su humanidad. Y esta es la antesala de convertir la maternidad en un negocio lucrativo. Es la privatizacin de la reproduccin. Y donde unos ven interesadamente libertad para negociar, otros vemos un atentado contra los derechos humanos, la integridad fsica y moral de las mujeres, su dignidad, su libertad y su derecho a la igualdad. Paralelamente al vaciado emocional de la maternidad se consagra interesadamente la paternidad como un derecho, elevando un sentimiento legtimo a una exigencia sobre terceras personas. Esto no es un fenmeno neutral, tiene la finalidad de armar un discurso para utilizarlo econmica y polticamente. Tenemos la hegemona tica en este debate, no la perdamos ni nos distraigamos, argumenta.

Una maniobra de distraccin que segn Aguayo se escuda en un falso feminismo que no se puede permitir. Quienes se sirven de escudarse en el feminismo es porque no son feministas. Son infiltrados del feminismo, muchas veces conscientemente, otras porque se les ha vendido un concepto neoliberal de satisfaccin de los propios deseos que nada tiene de feminista, la publicidad con supuestas mujeres deseosas de engendrar es muy fuerte. Hace falta una capacidad de reflexin e inters de investigar que desgraciadamente la mayora no tiene, estamos en la sociedad de lo inmediato y del mensaje fcil, dice.

A esto Abad aade que Ciudadanos ha irrumpido en el panorama poltico destruyendo consensos sociales logrados ms all de ideologas polticas. Ponerle la etiqueta al feminismo de liberal para atrarselo a un partido es un uso instrumental. Como es una instrumentalizacin negar la violencia de gnero y llamarla violencia intrafamiliar, que es lo que hace VOX. No veo diferencias entre ambos en relacin con el feminismo, porque ambas son formas de negar la lucha por los derechos, desvirtuarla y utilizarla. Estas tcticas partidistas no funcionan porque el feminismo es una teora poltica que va ms all de los partidos y de las personas, es un movimiento de liberacin que representa los valores ms altos de una sociedad que quiere lo mejor para s misma y es una herramienta potentsima e imparable de transformacin social en marcha. Han hecho lo mismo en el Orgullo, irrumpieron para patrimonializar y colgar etiquetas, cuando es una lucha transversal. Utilizan nuestras causas para visibilizarse. Y les da igual el coste que eso tiene porque ni son feministas ni son proLGTBI. Lo nico que ven son votos y negocio. Tenemos que denunciarlo, aade.

Ante tal panorama Abad y Aguayo creen que solo hay un camino. Y es el de seguir impulsando a Espaa como la abanderada contra el alquiler de teros. Nuestro pas tiene que liderar la revolucin feminista. Y tiene que hacerlo desde los consensos sociales establecidos, tendiendo alianzas y sumando a la causa a todas las partes implicadas. No tiene sentido una causa que se encierra en s misma y el feminismo es universal, internacional e inclusivo. Con la privatizacin y comercializacin de la maternidad nos enfrentamos a un reto que es la globalizacin. Tenemos que lanzar un mensaje a Europa, primero, y al mundo despus, de que los vientres de alquiler son una forma de trata de personas con fines de explotacin reproductiva, igual que la prostitucin es una forma de trata con fines de explotacin sexual. Este ser un mensaje que quedar para las generaciones del futuro y que tenemos que dejar como legado. Son luchas paralelas y similares y los fracasos de la lucha contra la prostitucin tenemos que convertirlos en xitos en la lucha contra los vientres de alquiler. Si no aprovechamos lo aprendido no conseguiremos nada, finaliza Abad.

Fuente: http://www.publico.es/sociedad/vientres-alquiler-vientres-alquiler-son-trata-personas-explotacion-reproductiva.html


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