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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-08-2019

Fidel y la permanencia en el tiempo

Cristbal Len Campos
Rebelin


Sin importar el paso del tiempo, sus ideas y su ejemplo permanecen, Fidel Castro cumple noventa y tres aos de nacer y prximamente tres de entrar con todos los meritos al parnaso de los pensadores revolucionarios y de haber sido absuelto por la historia, ganando su lugar con la conviccin irreductible de que las palabras han de ser acompaadas por actos que las expliquen y las pongan en prctica, materializacin de la congruencia que Jos Mart sintetizara magistralmente al indicar que: Hacer es la mejor forma de decir. Fidel, alumno fiel de Mart, supo poner en accin el ideario revolucionario cubano y latinoamericano, reconociendo las aportaciones necesarias del marxismo y el cristianismo en su sentido humano, el carcter hbrido de las ideas surgidas por y en la Revolucin Cubana, pusieron desde su origen de cabeza muchas de las formulas santificadas por la ortodoxia de izquierda, para demostrar que ante todo, son los pueblos conscientes los que hacen las grandes transformaciones y no las explicaciones tericas de escritorio o exportadas de otras latitudes pero inadaptables a la realidad especifica. El anlisis concreto de las fuerzas productivas, las condiciones de vida, los niveles de conciencia y la forma del rgimen a transforman fueron algunas de las valoraciones efectuadas por Fidel para poder concluir que s era posible un proceso revolucionario en Cuba. La ruptura con las viejas tradiciones ortodoxas y esquemticas es una de las primeras grandes enseanzas de Fidel; el puntual anlisis de las condiciones concretas abre el camino para las verdaderas revoluciones.

El pensamiento de Fidel es heredero de la tradicin latinoamericana y universal, su espritu integrador de los pases de Nuestra Amrica y del llamado Tercer Mundo, as como la estirpe anticolonial y antiimperialista manifiesta en sus actos e ideas, retoman los sueos de Simn Bolvar, Andrs Bello, Francisco Bilbao, Jos Mart y Jos Carlos Maritegui entre muchos otros, para sumarse a los preceptos autctonos conjugados con el marxismo-leninismo aprendido en el calor de las batallas, es decir, en la praxis verdadera de la revolucin latinoamericana, siempre ponderando el humanismo en primer lugar, al grado ejemplar, de que si bien durante sus aos al frente de la Revolucin Cubana tuvo que enfrentar todo tipo de ataques del imperialismo estadounidense, Fidel afirm en ms de una ocasin que: No somos antiamericanos. Somos antiimperialistas. El respeto que sinti por los pueblos y su derecho a existir condujo sus pasos y lo sensibilizaron por encima de cualquier diferencia poltica o ideolgica, algo que poco se ha entendido de la grandeza del lder revolucionario cubano, otra de sus grandes enseanzas para los futuros proyectos emancipatorios.

La moral y la tica tienen un lugar prioritario en el pensamiento de Fidel, la crtica y la autocrtica que puso al servicio de la lucha, lo llevaron a rectificar sin temor algunos pasos dados que segn los anlisis y resultados se alejaban de los objetivos esperados por la revolucin, algo singular para un lder de su magnitud, pues a diferencia de lo que suele decirse en la propaganda capitalista sobre l, Fidel fue sensible a las necesidades del pueblo, se mantuvo abierto al debate de ideas y a la confrontacin del pensamiento con la realidad, escuch desde la base los razonamientos y los sentires emanados del diario vivir, por eso, la moral ocupa un lugar irreemplazable en su pensamiento de un hombre dedicado a hacer con integridad lo que sus ideales predicaron, sin traiciones o claudicaciones en el beneficio propio. Fidel fue y es ejemplo cabal de la congruencia en el decir y el hacer, en el actuar tico y en la construccin de valores revolucionarios transmitidos al pueblo como gua para resistir y persistir a pesar de los embates del imperialismo como el bloqueo genocida o la propaganda negativa que a lo largo del mundo difunden los grandes consorcios mediticos del capitalismo. El pueblo cubano ha demostrado en estos sesenta aos de revolucin una moral y una tica irreprochable que se inspira en la figura de su lder y otros prceres, el Movimiento 26 de Julio, desde sus primeras acciones, se condujo con esa moral y tica revolucionaria que le llev a la victoria definitiva.

La vigencia de Fidel est en su dilogo permanente con la realidad, en el cuestionamiento de todo, principalmente sus propias ideas, en la lectura y la relectura de los clsicos del pensamiento pero no para copiar y pegar, sino para desde lo concreto aportar nuevas maneras de transformar y crear verdaderos cambios revolucionarios. El reclamo que Fidel hizo a los intelectuales y artistas continua latiendo en el seno mismo de nuestras sociedades, en las cuales, el compromiso es igual o ms urgente, en donde la palabra como las imgenes tienen que servir al bienestar, superando esquemas, moldes, prejuicios y falsos postulados, la propia definicin de revolucin y de socialismo fue puesta en cuestin por Fidel y la Revolucin Cubana. Los nuevos proyectos socialistas y revolucionarios tienen en las ideas de Fidel enseanzas indispensables a plantearse. El futuro mismo de la humanidad ha de encontrar respuestas en las palabras de un hombre que revolucion todo, hasta su propia esencia, negndose a ser monumento para permanecer en el tiempo.

Cristbal Len Campos es integrante del Colectivo Disyuntivas

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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