Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-08-2019

Mientras haya voluntad de lucha habr esperanza de vencer
"Una nueva etapa de lucha para el despertar de las conciencias"

FARC, Ejrcito del Pueblo
Rebelin


Desde el Inrida que acaricia con la ternura de sus aguas frescas la selva amaznica y del Orinoco, sitiados por la fragancia del Vaups, que es pia madura, anunciamos al mundo que ha comenzado la Segunda Marquetalia bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresin. Es la continuacin de la lucha guerrillera en respuesta a la traicin del Estado al Acuerdo de Paz de La Habana. Es la marcha de la Colombia humilde, ignorada y despreciada hacia la justicia que destellan las colinas del futuro. Ser la de la paz cierta, no traicionada, desplegando sus alas de anhelos populares sobre la perfidia del establecimiento. La rebelin no es una bandera derrotada ni vencida; por eso continuamos con el legado de Manuel y de Bolvar, trabajando desde abajo y con los de abajo por el cambio poltico y social.

Buscaremos coordinar esfuerzos con la guerrilla del ELN y con aquellos compaeros y compaeras que no han plegado sus banderas que tremolan patria para todos.

Esta insurgencia no se levanta de las cenizas como el ave fnix para seguir operando en las profundidades de la selva remota. No. Volar a travs del cristal de esas lejanas brumosas para abrazar con la fuerza del amor, los sueos de vida digna y buen gobierno que suspiran las gentes del comn.

El objetivo no es el soldado ni el polica, el oficial ni el suboficial respetuosos de los intereses populares; ser la oligarqua, esa oligarqua excluyente y corrupta, mafiosa y violenta que cree que puede seguir atrancando la puerta del futuro de un pas.

Una Nueva Modalidad Operativa conocer el Estado. Slo responderemos a la ofensiva. No vamos a seguir matndonos entre hermanos de clase para que una oligarqua descarada contine manipulando nuestro destino y enriquecindose, cada vez ms, a costa de la pobreza pblica y los dividendos de la guerra.

Durante el tramo final del proceso de paz desarrollado en La Habana, y en el breve espacio de un ao de post acuerdo, pudimos constatar que hay militares y policas que anhelan la paz para Colombia, tanto como la gente del comn. Ellos -que son pueblo uniformado- fueron tocados por los beneficios del Acuerdo y quisieran ahora dedicarle ms tiempo a sus familias, a estudiar una carrera, a prepararse mejor para la defensa de la soberana y consagrar sus armas al servicio del pueblo. Sabemos que quisieran tener el poder suficiente para arrancarles las charreteras a los altos mandos corruptos de la institucin No quieren seguir siendo utilizados por polticos dementes como gatillo de los falsos positivos, del asesinato de lderes sociales y de excombatientes. No quieren seguir siendo cmplices del paramilitarismo, del desplazamiento forzoso, del inhumano despojo de tierras y de las polticas econmicas que victimizaron a millones de colombianos. Les indigna que solo ellos tengan que sentarse ahora en el banquillo de los acusados mientras la cpula poltica que emiti las rdenes, contempla indiferente el espectculo tras el burladero de la impunidad. Luego del Acuerdo de Paz de La Habana, la gran mayora se distancia de la absurda idea de ser cipayos de Washington en una guerra injusta contra Venezuela.

Compatriotas y ciudadanos del mundo, nuestra divisa es: paz a los colombianos, paz a los pases vecinos, paz a los cuarteles que no dirijan sus miras y sus caones contra las comunidades. Unidad, unidad, unidad Movilizacin de la inconformidad contra los malos gobernantes, y por la construccin de un nuevo orden social justo.

Anunciamos nuestro desmarque total de las retenciones con fines econmicos. Priorizaremos el dilogo con empresarios, ganaderos, comerciantes y la gente pudiente del pas, para buscar por esa va su contribucin al progreso de las comunidades rurales y urbanas. La nica impuestacin vlida ser -siempre en funcin de la financiacin de la rebelin- la que se aplique a las economas ilegales y a las multinacionales que saquean nuestras riquezas.

Vamos a entrarle duro, con ustedes, al combate contra la corrupcin, la impunidad, contra los ladrones del Estado que como sanguijuelas le estn chupando la sangre y hasta el alma al pueblo.

Seguiremos siendo la misma guerrilla protectora del medio ambiente, de la selva, de los ros, de la fauna, que los colombianos conocen, y no dejaremos de alentar el esfuerzo mundial de la razn por detener el cambio climtico. Cuenten con nuestra frrea oposicin al fracking que contamina nuestras aguas subterrneas.

Queremos trabajar con todos los estratos del pensamiento humanista la construccin de la patria del futuro. Tenemos los colombianos la carta de navegacin del Libertador para marchar hacia ...un gobierno eminentemente popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresin, la anarqua y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad y la paz. Con ello estaremos comprometidos de corazn y sin descanso -como dice Marulanda- en una lucha constante por los cambios, motivados en la gran causa de la paz con justicia social y soberana, por un Nuevo Gobierno Alternativo que salve al pas de la crisis general.

S; nuestro objetivo estratgico es la paz de Colombia con justicia social, democracia, soberana y decoro. Esa es nuestra bandera, la bandera del derecho a la paz que garantiza la vida. Es la vida el derecho supremo. Ninguno de los derechos fundamentales es aplicable si no hay vida. Por eso queremos para todos paz con alimento, empleo, agua, techo, salud, educacin, vas, mercadeo, conectividad, recreacin y la ms amplia democracia. Slo as daremos sentido a la vida. Unidos seremos la antorcha de la esperanza, la potencia social transformadora que puede hacer realidad el sentimiento ms profundo que anida en el corazn humano.

La paz traicionada

La historia de Colombia es una historia salpicada por las traiciones a los acuerdos y a las esperanzas de paz.

En 1782, tras firmar un Acuerdo con la corona espaola que prometa el fin de la opresin, el guerrillero comunero, Jos Antonio Galn, termin traicionado, arrestado y descuartizado vivo. Las partes de su cuerpo desmembrado fueron exhibidas en las entradas de algunos pueblos como escarmiento y recurso brutal para disuadir la rebelda.

Luego de la batalla de Boyac -aurora de la independencia de Nuestra Amrica- la traicin se explay como niebla revuelta, agitada por una ambicin desenfrenada de riquezas y poder. Y fue Santander el cabecilla de la traicin. l intent por todos los medios, en concierto con el gobierno de Washington, asesinar al libertador Simn Bolvar y destruir su legado; l condecor con la Cruz de Boyac a los asesinos del mariscal Antonio Jos de Sucre, quien haba derrotado con sus soldados internacionalistas la opresin colonial en la pampa de Ayacucho. Santander es el hroe de la oligarqua colombiana y es su paradigma; no es el hroe del pueblo.

Esa oligarqua santanderista trunc la vida de Jorge Elicer Gaitn, el caudillo amado por el pueblo y que era para ste, su esperanza de redencin. Su intransigencia no perdon a Guadalupe Salcedo, jefe de las guerrillas liberales del Llano, quien termin acribillado a tiros en la pacificacin de los aos 50. Tampoco se la rebajaron a Jacobo Pras Alape, vocero de la guerrilla comunista en las conversaciones de paz con el Gobierno del Frente Nacional. En 1960 fue asesinado por la espalda en la poblacin de Gaitania.

El Movimiento poltico Unin Patritica surgido del primer dilogo de paz Gobierno-FARC, fue exterminado a tiros. Ms de 5 mil militantes y dirigentes de la UP, fueron abatidos. Toda una generacin de revolucionarios y revolucionarias fue masacrada.

Despus de firmar el acuerdo de paz con la guerrilla del M-19 en los aos 80, el Estado fue matando, uno a uno, a sus principales comandantes, los compaeros Ivn Marino Ospina, lvaro Fayad y Carlos Pizarro Leongmez.

Y ya en el ao 2011, un presidente de la Repblica orden con premeditacin y alevosa asesinar al comandante de las FARC-EP Alfonso Cano con quien desde haca meses adelantaba contactos exploratorios para abrir conversaciones de paz. Esta traicin ocurri, luego de un bombardeo de la Fuerza Area, con el agravante de que el comandante insurgente se encontraba capturado y en total indefensin.

Desde la firma del Acuerdo de Paz en La Habana, y del desarme ingenuo de la guerrilla a cambio de nada, no cesa la matazn. En dos aos, ms de 500 lderes y lideresas del movimiento social han sido asesinados, y ya suman 150 los guerrilleros muertos en medio de la indiferencia y la indolencia de un Estado.

Cuando firmamos el Acuerdo de La Habana lo hicimos con la conviccin de que era posible cambiar la vida de los humildes y los desposedos. Pero el Estado no ha cumplido ni con la ms importante de sus obligaciones, que es garantizar la vida de sus ciudadanos, y particularmente la de evitar el asesinato por razones polticas. Todo esto: la trampa, la traicin y la perfidia, la modificacin unilateral del texto del Acuerdo, el incumplimiento de los compromisos por parte del Estado, los montajes judiciales y la inseguridad jurdica, nos obligaron a regresar al monte. Nunca fuimos vencidos ni derrotados ideolgicamente. Por eso la lucha contina. La historia registrar en sus pginas que fuimos obligados a retomar las armas. Nos reclamamos herederos del legado de Manuel Marulanda Vlez. Somos la continuacin de aquella gesta que se iniciara en Marquetalia en 1964.

El expresidente Santos jur con impostada voz de Nobel de Paz que no cambiara ni una sola coma de lo pactado, que cumplira lo firmado de buena fe y que no nos iba a poner conejo. Pero ni siquiera se atrevi a titular tierras a los campesinos que han vivido en ellas por dcadas, siendo algo tan sencillo como el agua. Tanto el fondo de tierras, como la sustitucin voluntaria de cultivos de uso ilcito acompaada de proyectos alternativos y el mejoramiento de las condiciones de vida en el campo, han quedado por ahora, perdidas en el laberinto del olvido. Nada hizo Santos para impedir el hundimiento en el Congreso de la Reforma Poltica, sabiendo, como todos los colombianos, que ninguna guerrilla se desarma si no existen plenas garantas de participacin poltica para todos. Y para rematar, sabotearon las Circunscripciones Electorales Especiales de Paz concebidas para que las vctimas de las regiones ms afectadas por el conflicto, tuvieran voz en el Congreso de la Repblica.

Estos son asuntos nodales de la paz. Ahora su sucesor en la Presidencia de la Repblica, Ivn Duque, asegura sin inmutarse que lo que l no firm, no lo obliga, desconociendo as que el acuerdo se firm con el Estado, no con un gobierno.

Quines son Duque y el Centro Democrtico para desconocer una obligacin de Estado elevada a norma constitucional, que hoy es Documento Oficial del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y Acuerdo Especial del Art. 3 de los Convenios de Ginebra? El Estado que no respeta sus compromisos no merece el respeto de la Comunidad Internacional, ni de su propio pueblo.

Estuvimos cerca de poner fin a travs del dilogo al ms largo conflicto del hemisferio, pero fracasamos porque el establecimiento no quiso respetar los principios que rigen las negociaciones, el pacta sunt servanda y la buena fe. Logrado lo que queran, que era la entrega de las armas, conscientemente hicieron trizas el Acuerdo de Paz, despedazando -como dicen los uribistas- ese maldito papel.

Volviendo la mirada hacia atrs, el primer paso de la traicin fue la convocatoria de un plebiscito improcedente, porque siendo la paz un derecho contramayoritario, no se consulta. Pareciera, que ms que blindar la paz, lo que quera Santos era derrotar a Uribe, exponiendo as el ms importante logro de Colombia en las ltimas dcadas al albur de la mentira, la politiquera y la manipulacin meditica del uribismo.

El Acto Legislativo 002 de 2017 que obliga a las instituciones del Estado a cumplir el acuerdo de paz, fue debilitado de manera incoherente hasta por la propia Corte Constitucional que lo aprob. Si algunos contenidos del Acuerdo no eran consonantes con la normativa constitucional, el camino era modificarla para que no colisionara con lo dispuesto en el Acuerdo Final, respetando siempre los convenios internacionales sobre Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.

Las modificaciones de esta Corte daaron el Acuerdo sobre vctimas y justicia para la paz, acabaron la autonoma de la JEP como jurisdiccin de cierre, modificaron el rgimen de condicionalidad solo para entrampar a los guerrilleros, excluyeron a terceros involucrados en el conflicto amparndolos con la impunidad, y ampliaron el fuero especial para presidentes de la Repblica a todos los aforados constitucionales. Tambin modific la Corte la Ley de Amnista pasando por alto claras disposiciones del Estatuto de Roma con relacin al reclutamiento de menores.

Esa Corte que haba sentenciado que el Acuerdo no poda ser modificado en los prximos tres gobiernos termin soltndoles la rienda a legisladores de derecha que en dentelladas rpidas del fast track lo destrozaron con el pretexto de su implementacin normativa. Preguntamos en que lugar del planeta un acuerdo de paz firmado solemnemente por una guerrilla y un Estado, aplaudido por el mundo, ha sido destruido unilateralmente de esa manera tan infame por personas que nunca fueron plenipotenciarias de las partes? El Fiscal
General, congresistas de derecha de la faccin poltica de Uribe y Duque, y la embajada de los Estados Unidos, comandaron la inexcusable derrota de la paz.

La oracin de Jorge Elicer Gaitn, que recordamos en la instalacin de los dilogos de paz en Oslo, recobra hoy, ante esta realidad la ms arrolladora vigencia: Bienaventurados los que entienden que las palabras de concordia y de paz no deben servir para ocultar sentimientos de rencor y exterminio. Malaventurados los que en el gobierno ocultan tras la bondad de las palabras la impiedad para los hombres del pueblo, porque ellos sern sealados con el dedo de la ignominia en las pginas de la historia!.

Para los hijos de Santander sigue siendo primero la ley -en este caso el derecho penal del enemigo- as se lleve el diablo la Repblica. Esa visin fundamentalista fue lo que mat la paz.

Cmo construir la paz sobre estas ruinas taciturnas? Por algo hay que empezar. Y tiene que ser con la instalacin en el Palacio de Nario de un Nuevo Gobierno colocado all por una gran coalicin de fuerzas de la vida, de justicia social y democracia, que convoque a un nuevo dilogo de paz. Un nuevo dilogo que corrija y encadene la perfidia y la mala fe, que involucre a las fuerzas guerrilleras y a todos los actores armados para que podamos fundar una paz definitiva, estable y duradera, sellada con el compromiso colectivo del Nunca Ms. Un nuevo Acuerdo de Paz sin ms asesinatos de lideres sociales y de ex combatientes guerrilleros, en el que las armas sean verdaderamente retiradas de la poltica y colocadas lejos de su uso, no entregadas.

No ms santanderismo

Si no nos liberamos de la maldicin del santanderismo, los colombianos nunca tendremos paz, ni patria digna. Con ese lastre ser imposible levantar el vuelo. Fue Santander un falso hroe nacional y el arquetipo de la simulacin: no tena cara sino careta. No fue el paradigma de Colombia sino de su destruccin. El santanderismo es el triunfo del pcaro sobre el hombre honrado. Un srdido rbula que afilaba sus garras en los dorsos de los tratados de derecho, eso fue Francisco de Paula Santander. Se rob el emprstito de 1824. Era invencible en el campo de la pequeez, es decir, en elecciones, compadrazgos, clientelismos, libelos, suspicacias, intrigas, en organizar mayoras en el Congreso; controlaba el poder judicial y el legislativo; manipulaba la prensa de Bogot. Plane con los Estados Unidos dividir y desmoralizar al ejrcito libertador; sabotear el Congreso Anfictinico de Panam; desmembrar a Colombia; imponer su racismo, asesinar a Bolvar y a Sucre, y abolir la obra poltica y legislativa bolivariana. Y promovi la invasin del Per a la Gran Colombia. Con razn deca el Libertador: En cuanto a Santander, este hombre perverso ya nada le queda por hacer, toca todos los resortes de la intriga, de la maldad, y la maldad es para daarme y formarse su partido La existencia de ese monstruo de iniquidad y de perfidia es una asechanza perpetua al gobierno, a m mismo y a Colombia.

Una nueva forma de hacer poltica

Mirada desde el deber ser y la inocencia, la poltica es una elevada manifestacin de altruismo, que impulsa -lejos de todo inters material individualista- a servir a los ciudadanos y a la patria, no por el oro ni por la fama ni el predominio, sino por amor y sentimientos puros de humanidad; por la dignificacin de la vida y por la grandeza de la patria.

Pero la poltica en Colombia -salvo honrosas excepciones- dej de ser una prctica laudable para convertirse en el arte de robar y de embaucar acompaado de una elocuencia sonora y demaggica. La mayora de los polticos y sus alfiles incrustados en los poderes ejecutivo, legislativo y judicial no piensan en servir, sino en enriquecerse. Inventan todos los das leyes y ms leyes para beneficiar a la gran empresa, al capital y a ellos mismos, mientras mantienen al pueblo lejos, muy lejos de su corazn. Magistrados venales interpretan la ley que es la ley del embudo: lo ancho pa ellos y lo angosto pa uno. La gran mayora de nuestros males vienen de sus leyes absurdas. El control de la Hacienda Pblica, la firma de contratos, las coimas jugosas, es lo nico que llena su ambicin. Y para lograrlo compran todo: curules, alcaldas, gobernaciones, presidencias de la repblica, y tambin conciencias famlicas y sin luces para que voten por ellos.

El Estado ha sido secuestrado por los forajidos y la mafia de la corrupcin y la impunidad. Rescatarlo y liberarlo, est en manos de la movilizacin de las conciencias, de la nacin en masa, del pueblo unido. Esa es la fuerza que puede.

La palabra la tiene el soberano

S. Debemos levantar de las ruinas esta repblica. Y eso slo lo puede hacer el pueblo, que es el verdadero soberano. Por encima de l, el cielo, solamente. El movimiento social y poltico colombiano tiene la palabra. En la introduccin del Acuerdo Final de La Habana, hay un compromiso que qued suspendido en el firmamento yerto de los incumplimientos y que es necesario revivir; se trata de la convocatoria a todos los partidos, movimientos polticos y sociales, y a todas las fuerzas vivas del pas a concertar un gran ACUERDO POLTICO NACIONAL encaminado a definir las reformas y ajustes institucionales necesarios para atender los retos que la paz demande, poniendo en marcha un nuevo marco de convivencia poltica y social.

El rgimen imperante, de polticas neoliberales, de corrupcin y guerra del actual poder de clase, nos ha colocado frente a dos caminos: o se abre una recomposicin como resultado de un dilogo poltico, y de la institucionalizacin de los cambios resultado de un Proceso Constituyente Abierto, o esos cambios, tarde o temprano, sern conquistados mediante el estallido de la inconformidad de todo un pueblo en rebelin.

Sigamos intentando la salida ms concertada; abramos todos los caminos de aproximacin; analicemos y recojamos las mltiples propuestas y plataformas elaboradas desde el campo popular y la intelectualidad crtica del pas y bordemos con ellas una sola bandera, para marchar como proceso constituyente abierto hacia la superacin de la exclusin, la miseria y las inmensas desigualdades; hacia la democratizacin en profundidad del Estado, la vida social, restableciendo la soberana y buscando incidir en los procesos de cambio en Nuestra Amrica y garantizar el bienestar y el buen vivir de nuestro pueblo. Se trata tambin de potenciar nuestras aspiraciones y llevarlas a un nuevo nivel en el que entonces s, una Asamblea Constituyente, suficientemente representativa y con plenas garantas de actuacin, d un impulso definitivo a las transformaciones estructurales que requiere Colombia.

Los jvenes, las mujeres, los campesinos, los negros y los indios, los transportadores, los gremios, los partidos polticos, las centrales obreras, los desempleados, los cristianos e integrantes de otros credos religiosos, los ambientalistas, los deportistas, el movimiento comunal, el arco iris LGTBI, los que suean con la paz, todos y todas, debemos sumar fuerzas para conquistar el objetivo de un nuevo pas, de un nuevo orden social, con una economa al servicio de la nacin, que regida por principios de humanidad estimule la produccin interna y el empleo. Que asuma la educacin gratuita y de calidad en todos los niveles, como la primera necesidad de la Repblica. Una poltica internacional de paz que retome la idea de Bolvar, de conformar en este hemisferio una Gran Nacin de Repblicas hermanas que garantice nuestra independencia y libertad. Un nuevo orden que al proclamar la soberana patria proscriba la extradicin de nacionales, el libre albedro de las multinacionales y la presencia de bases militares extranjeras en el territorio.

La potencia transformadora

La unidad del movimiento social y poltico del pas con sus banderas de vida digna desplegadas al viento es la potencia transformadora, la potencia del cambio social en cuya construccin debemos empearnos.

La fuerza del pueblo est en la UNIDAD, en la minga nacional por la dignidad de Colombia y su gente. La potencia transformadora se conforma con la unidad y la fuerza de todas las conciencias que confluyen desde todos los puntos cardinales donde palpita el anhelo de patria nueva. No debemos dejarnos arrinconar por los guerreristas y tiranos.

Seamos un solo puo en alto, por un nuevo gobierno, un gobierno de transicin. No ms de lo mismo. Tomemos el timn de Colombia y dirijmosla sin perdida de tiempo hacia las costas de la dignidad humana. Somos ms. Apliquemos la fuerza de la unin y de la razn para llevar al Palacio de Nario, un gobierno amoroso con sus ciudadanos, respetuoso de sus vecinos, enemigo de la guerra, soberano y solidario con los pueblos; con unas nuevas instituciones integradas con gente virtuosa, honrada, de mritos y sentimientos humanos. Un gobierno que haga la felicidad del pueblo.

La lucha sigue.

Con Bolvar, con Manuel, con el pueblo al poder!

FARC, Ejrcito del Pueblo

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter