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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-09-2019

Salvar a la humanidad, moral y tica del siglo XXI (tambin)
Humanismo urgente

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Instituto de Cultura y Comunicacin UNLa


Una revolucin cultural llamada humanismo

Contra las desesperanzas y las depresiones, urge un humanismo renovado en su carcter emancipador y movilizador. Urge en las consignas supremas de las luchas sociales, como Marx lo pensaba, a la luz de la historia e indivisible en el contenido consciente insuflado por las fuerzas sociales en sus luchas. Humanismo de nuevo gnero como solucin posible para las fuerzas que se fundamentan en la democracia participativa. Humanismo, hoy ms necesario que nunca, para no sucumbir al mercantilismo extremo y la opresin ideolgica ms feroz en la sustraccin de plusvala. Humanismo contra el capitalismo salvaje per se, que no se detiene ante nada, que devora a la naturaleza, que destruye el patrimonio cultural financiando a los negocios de las guerras, de los bancos y de los mass media.

Piensan muchos, no sin razn, que toda lucha que ponga por prioridad suprema el desarrollo de sociedades emancipadas (sin opresores ni oprimidos) ya contiene la idea de humanismo. Que, en cualquier caso, invocar al humanismo exige actualizarlo contra toda emboscada ideolgica que lo reduzca al individualismo. Que el humanismo necesario, a estas alturas de la historia, debe ser un programa concreto de accin directa que no sirva para esconder la lucha de clases y tampoco eclipse la, tambin urgente, tarea de salvar al planeta. En todo caso un humanismo antittico del capitalismo. Aunque haya quienes creen que es un tanto cursi eso de hablar de humanismo, es preciso ratificar lo que mil voces han propuesto para un humanismo de nuevo gnero, sin ilusionismos ni idealismos.

Quin hubiera imaginado que la especie humana, al mirarse al borde del abismo neoliberal, se inspirara para iniciar su propia transformacin y convertirse, a s misma, en una Revolucin Cultural? Tenemos una historia latinoamericana sobre un humanismo nuestro (Guadarrama) desprendido de las luchas contra el colonialismo, la alienacin y la exclusin, historia que posee herencias extraordinarias cocinadas entre vapores de combate (Fidel) como proyecto de los pueblos irredentos. Pero el humanismo no acepta sectarismos territoriales. Herencia plena de posiciones anticapitalistas, pronuncindose abiertamente por la necesidad de encontrar paz con identidad y dignidad para todos y en todo el orbe (Mart). Un humanismo que tambin es de paz, sin abandonar una sola de sus armas (Fernndez Retamar).

La historia nos exige ratificacin del humanismo, como proyecto emancipador, porque es necesario y til no slo para una crtica relowded contra el capitalismo, sino porque impone una ruta certera para no extraviarnos en emboscadas ideolgicas. Y eso implica tambin una Guerrilla Semitica en el corazn del humanismo, sus herencias, las desfiguraciones infligidas, las esclavitudes a que ha sido sometido al antojo de verborreas filantrpico escapistas, dismbolas. Para la construccin o consolidacin de tal humanismo, para reforzar su capacidad movilizadora de las masas, requerimos un humanismo objetivo, como programa que asciende a la prctica de forma inconfundible y convertido en carne de la lucha hasta alcanzar su punto de no retorno en lo inmediato (Chvez).

Tal humanismo entraa la conciencia de su deseabilidad, su posibilidad y sus realizacin (lo deseable, lo posible y lo realizable: Snchez Vzquez) porque hace evidentes los valores que dignifican a la especie humana que renueva su moral de lucha, es decir revolucionario, que es su ms alto peldao (Ch) y pone al alcance de toda comprensin el valor de su consolidacin inmediata. Irrefutable y valioso porque justifica su naturaleza axiolgica en la superioridad de sus valores contra todo sistema opresor y explotador. Porque moviliza a todos hacia una meta que puede ser alcanzada si saldamos nuestras deudas por la unidad y la organizacin de los pueblos (Pern, Puiggros, Jaramillo).

No se trata de un humanismo reformista o anestsico ni decorativo, de lo que se trata es de transformar el mundo existente y no de conservarlo o de conciliarse con l (Mondolfo). Entonces se trata de un humanismo como programa de lo inmediato capaz de elevar la conciencia, con reivindicaciones de libertad, igualdad, justicia y democracia hasta pasar de los buenos deseos a su realizacin concreta. Humanismo para cambiar el modo de produccin y las relaciones de produccin. Humanismo para no perder las esperanzas de luchar contra las tergiversaciones y para ampliar las libertades, la igualdad y justicia social. Humanismo, democrtico y pleno, de seres humanos libres y creadores (Althuser).

Insistamos. Se trata de una concepcin del humanismo ligada a la crtica social. No un humanismo abstracto o filantrpico burgus, no reducido a punto de vista gnoseolgico, sino activado como una accin social transformadora. Humanismo real recargado. Humanismo de una nueva (renovada) integridad moral, tica y esttica necesariamente histricas y sociales para la accin en el corazn, la panza y el cerebro de las relaciones sociales. Humanismo de un tiempo y un lugar concretos para la Revolucin cultural y cientfica que permita asumir la realidad en trminos de significacin, esta vez, transformadora del mundo (Mszros).

Expresin crtica de la historia, sus procesos polticos y econmicos la ideologa de la clase dominante. Humanismo como la medida que refunda la fe objetiva en mundo humano, capaz de humanizar cuanto toque. O en otros trminos, humanismo donde la potencia de lo humano sea creacin que se despliega renovada e ilimitadamente. Humanismo expresin de libertad, de espiritualidad concreta, de lo verdaderamente creador y proyectil contra la mediocridad, el vaco espiritual y el gusto banal humanismo para elevar la conciencia de la realidad con sus propios medios colectivos.

Humanismo atento a la dialctica cultural de las luchas entre las clases sociales y sensible a la dialctica, realmente existente, del internacionalismo y los sentimientos nacionales. Humanismo por la vida y contra todo los que la corroe, la destruye o la deprime. Humanismo como tica de la resistencia. Tambin.

La esencia humana reclama su emancipacin revolucionando las relaciones sociales. Eso requiere un humanismo producto de su propia praxis transformndose tambin en sus propias circunstancias. Humanismo pleno, histrico y creador. Tal humanismo no pudo nacer sino en el corazn mismo de la barbarie capitalista, es su contradiccin ms aguda. Est llamado a ser fuerza emergente superadora de una etapa histrica mayormente deshumanizada, vergonzosa y macabra. Humanismo que debe recoger lo mejor de los seres humanos para hacerse nuevo en nosotros y con nosotros. Humanismo como una concepcin lgica de la poltica y como tica de lo colectivo. Una idea de lo humano que, por tanto, al no echar la filosofa por la borda, permite distinguir con claridad los territorios de sus luchas ms concretas e inmediatas. De lo que se trata es de acrisolarlo en la praxis. Estamos a tiempo.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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