Portada :: Mundo :: China
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-09-2019

La crisis de lo que queda de Hong Kong est siendo instrumentalizada hacia un callejn sin salida que desprestigie a Pekn
Un Maidn para China

Rafael Poch de Feliu
Blog personal


Histricamente el ascenso, riqueza y bienestar de Hong Kong se deriv de su particular estatus de puerto franco para el capital, centro financiero internacional, emporio productivo y puerta comercial para la enorme y cerrada China maosta. Todo eso encarril una estable y continua prosperidad para sus habitantes entre 1949 y el ao 2000, pero se est acabando. Como emporio tecnolgico Shenzhen, aquel villorrio de pescadores de los aos setenta convertido hoy en ciudad millonaria, la supera como hub de la alta tecnologa. Guangzhou (Cantn) superar pronto en PNB a Hong Kong. Shanghai se consolida como centro financiero y Singapur que ya acogi en 1997 muchos miedos del dinero hongkons cuando la ex colonia se integr en China sin perder su autonoma, es el puerto franco del capital global en Asia por excelencia. Respecto a la puerta comercial Quin la necesita cuando toda China lleva dcadas abierta de par en par?

Lo que queda de Hong Kong

Por primera vez en dos generaciones los jvenes de Hong Kong no vislumbran un porvenir prometedor. Al revs, constatan incertidumbre y decadencia mesurables en salarios, costos de vivienda y perspectivas de futuro. Todo eso lo achacan a China con toda la razn, porque el ascenso de China ha disuelto el particular estatuto de Hong Kong que fue la base de su prosperidad. Pese a los mimos que los oligarcas locales han recibido de Pekn desde 1997, el PIB de la regin autnoma especial que a mediados de los noventa representaba el 27% del chino, hoy solo pesa un 2,7%. As que salen a la calle desde hace meses pidiendo una solucin a algo que no la tiene: lo que queda de Hong Kong no volver a ser lo que fue.

Por razones objetivas el vector del crecimiento econmico chino, que es a la vez general y enormemente desigual, empuja en este caso hacia la nivelacin territorial. El enclave se est convirtiendo en otra ciudad China, como explica Carl Zha en una clarificadora entrevista. Para un enclave con una renta per cpita de 48.517 dlares formar parte de una China con una renta de 9.608 dlares no es un buen negocio. As que, Por qu un hongkons tendra que querer ser chino?, se pregunta el economista tailands Chartchai Parasuk. Todo esto no tiene gran cosa que ver con una lucha poltica por la libertad y la democracia que nos acostumbran a presentar nuestros medios de comunicacin. Es un claro asunto econmico.

Callejn sin salida

Visto desde Pekn es imposible ceder a las confusas demandas soberanistas que se formulan desde las calles de Hong Kong, incluso si estas no fueran siempre ampliables y en continua evolucin como para impedir todo acuerdo. Por si acaso, una minora violenta y bien organizada cuyos mtodos (bloqueo de aeropuerto, destrozos) seran inmediatamente criminalizados y ferozmente reprimidos en cualquier ciudad occidental, se encarga de radicalizar la situacin. Si China cede en Hong Kong, detrs vendr Xinjiang, el Tibet y Taiwn. Y una vez abierta la caja de Pandora podran apuntarse tambin diversas provincias de la China continental y tnicamente han. Al fin y al cabo, la desmembracin territorial es un escenario que China conoce desde varios siglos antes de Cristo Es obvio que Pekn no va a admitirlo, pero cul es el papel en todo esto de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, los que mandan en Euroatlntida?

El sueo de la desmembracin territorial

La desmembracin de China es el escenario con el que suea Occidente para su rival estratgico, naturalmente en nombre de la democracia y los derechos humanos. Al respecto no hay el menor disimulo. En Munich se encuentra la sede de los separatistas uigures de Xinjiang, cuya ideologa oscila entre un supremacismo racista trquico y el integrismo islmico. Polticos alemanes, especialmente verdes y liberales, apoyan abiertamente al irredentismo tibetano, cuyos vnculos con la CIA se remontan a los aos cincuenta. Escritores como Liao Yiwu, un excitado opositor que describe a China como un montn de basura en expansin y clama por su desmembracin en bien de la humanidad, han recibido el premio de la paz del gremio de los libreros alemanes (2012). La plana mayor de la oposicin hongkonesa ms radical, que ahora pide a Donald Trump que les libere, ha sido recibida en los salones de Washington por personajes como el vicepresidente Mike Pence, el Secretario de Estado Mike Pompeo o el demente y recin cesado consejero de seguridad nacional, John Bolton. En Berln, el ministro de exteriores ha recibido al joven Joshua Wong, otro dirigente de las protestas con quien, segn sus declaraciones, se habl de preparar una base para futuros exiliados de Hong Kong en Alemania. Wong se hizo un nombre ya en las protestas de los paraguas de 2014, cuando tena 17 aos, y ya mantena contactos regulares con el consulado de Estados Unidos all. Desde entonces ha sido recibido por dinosaurios belicistas como el senador Marco Rubio, uno de los promotores de la fallida intentona golpista en Venezuela, y apadrinado por las ongs del entorno de la CIA entusiasmadas por su reivindicacin desmembracionista de un referndum para que Hong Kong salga de China. Rubio present la candidatura de Wong al Premio Nobel de la Paz. Desde la poca de Obama el Congreso de Estados Unidos prepara una Hong Kong Human Rights and Democracy Act para dar ambiente al actual conflicto con las correspondientes sanciones. En Berln, el diario ultra-atlantista Bild reuni hace unos das a una muestra de sus hroes para una foto de grupo: el ucranianoVitali Klichk, el sirio Raed al-Saleh, jefe de los cascos blancos, y el millonario ruso exiliado Mijail Jodorkovski. Cul es la lgica de fondo de estos inequvocos mensajes?

Hegemnicos y emergentes

Hoy en da en este mundo incierto solo hay dos planes generales de ordenamiento: el belicista de Occidente liderado por Washington basado en el intervencionismo, los cambios de rgimen y el control de recursos por la va militar, es decir, un escenario de caos hegemnico, y el integrador que representa el plan chino de nuevas rutas de la seda conocido como Belt and Road Initiative, que por muchas y legtimas dudas que suscite no parece incompatible con un orden multipolar basado en el consenso entre los diversos centros de poder y actores del mundo. Este esquema general puede sonar simple, pero es lo que tenemos encima de la mesa. No hay otra cosa.

Las protestas de Hong Kong representan una oportunidad dorada para que el proyecto del caos aseste un golpe en el bajo vientre al proyecto integrador. Naturalmente en nombre de la democracia y los derechos humanos, como en Siria, Irak, Libia, Afganistn y dems. En 2014 la combinacin de la bajada de los precios del petrleo movilizando a los amigos del Golfo y de las sanciones que siguieron a la operacin de cambio de rgimen en Ucrania, intentaron frenar la recuperacin de Rusia. Vistas desde esa perspectiva general, las concretas ansias democrticas y anticorrupcin del movimiento nacional ucraniano en la Plaza Maidn de Kiev fueron una insignificante nota a pie de pgina de gran valor instrumental. Hoy pasa algo parecido con la calle de Hong Kong: de lo que se trata es de forzar a Pekn a escenificar un Tiananmen.2, una represin que permita incrementar la demonizacin de China, explica el periodista brasileo Pepe Escobar. La inevitable consecuencia sera que Occidente y amplios sectores del Sur Global boicoteasen las Nuevas Rutas de la Seda Belt and Road Initiative una compleja estrategia con diversos estratos de integracin econmica que se est ampliando mucho ms all de Eurasia, dice.

En 2014, las autoridades rusas respondieron apoyando la oposicin del Este de Ucrania y anexionndose Crimea, medidas que amortiguaron su derrota y les permitieron salvar la cara y una consolidacin por lo menos temporal del delicado prestigio interno de su orden autocrtico. Por aquello Mosc an est pagando el precio de dolorosas sanciones econmicas y ms militarizacin junto a sus fronteras. En Pekn ahora debern ir con mucho tiento para no propiciar una derrota propagandstica que les persiga otros 30 aos como ocurri con Tiananmen lastrando su proyeccin mundial y justificando nuevas sanciones.

El movimiento de Hong Kong es un Maidn contra China. Al igual que en Kiev hace cinco aos, por ms que el motor sea local, los padrinos y promotores de este movimiento de la sociedad civil estn en Washington y Berln. All no quieren dilogo. Ni les interesa lo ms mnimo la problemtica social de Hong Kong. Buscan escenas violentas para su aparato de propaganda y muertos para llevar la situacin a un extremo que arroje el resultado buscado: el desprestigio y ulterior demonizacin de China y de su proyeccin mundial en beneficio del proyecto del caos hegemnico.

Estamos ante un tpico pulso de la dialctica de los imperios combatientes. La crisis de lo que queda de Hong Kong est siendo instrumentalizada hacia un callejn sin salida. Los chinos van a tener que aplicarse a fondo para no perder esta batalla que por otro lado revela bien a las claras su vulnerabilidad ante la guerra hbrida del adversario.

(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/09/18/un-maidan-para-china/#more-333



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter