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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-09-2019

Mi ltima batalla

Guillermo Almeyra
Rebelin


El mircoles de esta semana me ca y me romp la cabeza del fmur de la pierna derecha. Los mdicos encararon enseguida la posibilidad de operarme y colocarme una prtesis artificial. Desgraciadamente tuve una crisis respiratoria que les hizo desistir de sus propsitos iniciales porque podra morir en la operacin. Los mdicos de Reanimacin del hospital de Marsella, la Timone, reconsideraron mi situacin global y estimaron que probablemente no llegara al fin de esta semana y que, si lograba ese milagro, slo despus se podra considerar la posibilidad de una futura operacin de la pierna. En una reunin de familia con mi compaera de hace sesenta aos que estuvo conmigo en todas las situaciones riesgosas y mi hijo, un joven ecologista, anticapitalista muy claro en sus conceptos y decisiones, resolvimos basarnos en la estimacin de los mdicos. Superar el fin de semana y mejorar mis pulmones: esta podra ser, por consiguiente, mi ltima batalla.

En 1943 llegu a la militancia socialista aunque estaba en un liceo militar. Volvera a hacer todo lo que hice y repetira todo lo que dije desde entonces (salvo algunas de las tonteras que comet entre 1962 y 1974, aos de mi expulsin del trotskismo posadista por divergencias polticas que comparta con mi compaera). Luch en cuatro continentes. Milit en partidos y cre revistas y peridicos polticos en seis pases. Fui expulsado de varios pases por mi actividad revolucionaria. Cuando volv legalmente a Mxico, de donde fui expulsado durante la presidencia de Daz Ordaz, trabaj en la Divisin de estudios de posgrado de la Facultad de ciencias polticas y sociales de la UNAM, desempendome como coordinador de estudios latinoamericanos y colabor en el peridico Uno Ms Uno, entonces dirigido por Manuel Becerra Acosta. Cuando Carlos Payn y Carmen Lira, entre otros, crearon La Jornada, trabaj en ese medio y en el posgrado en desarrollo rural integrado de la UAM Xochimilco. En el mismo periodo fund junto con otros maestras de ciencias sociales en la Universidad Nacional Autnoma de Guerrero y (siempre con otros) elabor la carrera de historia y de sociologa para la UACM. Escrib -o colabor a la redaccin de- unos cincuenta libros. Tuve un hijo y plant rboles en Mxico y en Nicaragua. Tengo el honor de haber dejado una nfima huella en los movimientos obreros de Argentina, Brasil, Per, Italia, Mxico, Repblica Socialista rabe de Yemen del Sur. Mis artculos de La Jornada son reproducidos por varios medios europeos y latinoamericanos.

Desde mi adolescencia defiendo a los trabajadores y al pueblo, los recursos naturales, la relacin civilizada y pacfica entre las naciones y la lucha por la democracia que implica enfrentar al Estado burocrtico del capitalismo de Estado o del gran capital financiero e industrial. Revolucionarios hay muchos pero pocos se proponen la eliminacin del sistema de explotacin; aunque en los partidos comunistas, sobre todo en los aos treinta y cuarenta, militaron personas abnegadas y de enorme valor, las lneas y el funcionamiento de sus direcciones perpetuaban el sistema capitalista en escala nacional y mundial. Critiqu esas direcciones y esas polticas estalinistas que sobrevivieron en gobiernos y partidos que no eran estalinistas. Discuto francamente y no temo quedar en minora pero, al mismo tiempo, busco reunir a los revolucionarios anticapitalistas de todas las tendencias con los de mi propia corriente, los marxistas ecosocialistas revolucionarios. Como he dicho en uno de mis libros, soy copernicano, newtoniano, darwinista, marxista, leninista, trotskista, pero de forma laica y sin abandonar la crtica de los errores de los maestros.

Pese a tanto y al terrible peligro que vivimos en escala mundial de destruccin ecolgica de las bases de la civilizacin y de guerra nuclear que hara volver al mundo a la Edad de Piedra, estoy convencido que la Humanidad tendr un futuro mejor y de la posibilidad de asegurar a todos trabajo, educacin, sanidad, un ambiente sano, alimentos y agua de calidad, derechos democrticos, seguridad y respeto para las mujeres y el cese de toda discriminacin. Si no pudiese vencer esta batalla difcil que estoy librando, que estas banderas pasen a quienes me siguen en la carrera.

Vivan los trabajadores mexicanos! Viva el internacionalismo proletario! Unmonos todos y construyamos una alternativa al capitalismo! [email protected]

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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