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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2019

La CONAIE de Ecuador
Cuando la resistencia social desafa lo imposible y construye lo posible

Pablo Dvalos
Rebelin


Quiz una imagen que condensa el acontecimiento creado en el Ecuador durante las jornadas de protesta en contra de varias medidas de ajuste, tomadas al tenor del acuerdo con el FMI, sea aquella de la noche del domingo 13 de octubre de 2019, en donde negociaban la paz, de una parte y en representacin del pueblo del Ecuador (y no se trata de ninguna exageracin), la dirigencia del movimiento indgena y, justo frente a ellos, todos los poderes del Estado: el Presidente de la Repblica, el Presidente de la Asamblea Nacional, el Presidente de la Funcin de Participacin Ciudadana y Control Social, la Presidenta del Consejo Nacional Electoral, la Fiscala General del Estado, el Contralor General.

Esa imagen resume, concentra y proyecta el momento poltico del Ecuador porque constituye al movimiento indgena en interlocutor e interpelante no solo de una poltica econmica del gobierno, sino de una forma de construccin del Estado, su sistema poltico y econmico. Es la representacin ms pura y ms icnica de lo que significa el Estado Plurinacional.

Para llegar a ese momento, fue necesaria una movilizacin social indita, al menos desde los aos cuarenta del siglo pasado, y eso es mucho decir en un pas que ha destituido por la va de la movilizacin social a varios presidentes de la repblica.

El detonante de esa movilizacin fue el Decreto No. 883 que liber el precio de los combustibles y, de esta manera, elimin el subsidio a la gasolina extra y al disel, en conformidad con los compromisos asumidos con el FMI en marzo del mismo ao. Siempre ser una incertidumbre que desafa al sentido comn, tratar de comprender cmo un gobierno que no tena casi ningn capital poltico y ninguna base de sustentacin social, pudo haber tomado una medida de consecuencias sociales tan importantes como aquella.

Entre la presin de su equipo econmico por cumplir las prescripciones establecidas por el FMI y el principio de realidad que le deca que esas polticas econmicas no tenan ninguna posibilidad de ejecutarse, y que adems no eran necesarias en trminos fiscales y macroeconmicos, el rgimen opt por la esquizofrenia de negar lo evidente: no tena ningn espacio de maniobra para imponer las condicionalidades del acuerdo con el FMI y, como los esquizofrnicos, escuch voces que provenan de su propio sentido de realidad para tratar de legitimar y justificar la irracionalidad de sus propias decisiones.

De esta forma y ante un hecho concreto que ameritaba respuestas concretas, el rgimen acudi al expediente de culpar al anterior gobierno y convertirlo en adversario e interlocutor de la crisis que l mismo gener.

Se trat de un regalo de los dioses para los responsables del anterior gobierno que tenan que vrselas con varias denuncias ante la justicia, que no tenan casi ninguna capacidad de movilizacin social, y cuyo capital poltico se deterioraba a una velocidad imparable, pero que de pronto se convirtieron en el centro de un debate del cual, hasta ese momento, no haban tenido nada que ver.

El rgimen resign cualquier posibilidad de enmarcar la crisis dentro de la poltica, porque haba desalojado de esa esfera toda posibilidad de resolverla, ya que haba colocado en su centro a sus propios enemigos personales, en la ocurrencia, a los cuadros polticos del anterior gobierno, en especial el expresidente y ex-aliado Rafael Correa.

Mientras el pas literalmente se incendiaba, el rgimen se enfrasc en una guerra contra sus propios fantasmas, y se aferr como el nufrago en mar gruesa, y por increble que pueda parecer, a la teora de la conspiracin. El rgimen pens que al adscribir la movilizacin social a la teora de la conspiracin de sus enemigos polticos poda deslegitimar la protesta social al tiempo que destruir a sus enemigos ms inmediatos y ganar gobernabilidad. Esta estrategia se validaba desde esa esquizofrenia de inventar una realidad que solo exista en su propio delirio.

As, en ese vaco poltico, la conduccin y gestin de la crisis sali de la poltica y se refugi en el cuarto de guerra del Ministerio de Defensa. Lo que pudo y debi haber sido una negociacin poltica y el reconocimiento que las medidas de ajuste del FMI siempre implican conflicto social, se convirti, para el Ministerio de Defensa, en una guerra contra el pueblo, que no vea manifestantes y organizaciones sociales sino combatientes.

Para los halcones de la guerra, la poltica se soluciona siempre y en todo momento con dosis heursticas de violencia, miedo y terror. Ellos estn convencidos que si incrementan ms que proporcionalmente esa dosis, el enemigo, tarde o temprano, terminar rindindose. Y esa metodologa fue la que aplicaron en el Ecuador desde el momento en el que empez la crisis, de ah la cantidad increble de heridos, prisioneros y asesinados. Con cada minuto que pasaba, se incrementaba la violencia a niveles que rozaban el terrorismo de Estado y los crmenes de lesa humanidad.

Sin embargo, a medida que esa violencia se incrementaba, empujaban cada vez ms a sectores sociales a unirse a las protestas y a tomar partido. Desde el inicio de la crisis, la convergencia de sectores sociales hacia la movilizacin social en contra del ajuste econmico creca de forma significativa, y la movilizacin se transformaba, no solo en una exigencia por la derogatoria del Decreto 883, sino tambin en una apelacin unnime por la paz y el cese de la violencia. Todos ellos reconocan en la CONAIE la legitimidad de la conduccin estratgica de la movilizacin y su vocera.

As, los halcones provocaron el efecto inverso al que buscaban: la exacerbacin de la violencia dio ms espacio de maniobra, ms legitimidad, ms apoyo y ms fuerza al movimiento indgena y sus aliados, y transform la demanda por justicia econmica en una lucha por la paz. Por eso, las negociaciones con el gobierno, fueron negociaciones por la paz.

Mientras el gobierno renunci al sentido comn y se enfrasc en una guerra con sus imaginarios enemigos polticos y no se movi de las coordenadas de su propia teora de la conspiracin, y dej en manos de los halcones la resolucin del conflicto social, la CONAIE hizo exactamente lo contrario: situ las coordenadas del conflicto dentro de la poltica, del modelo de acumulacin y de los acuerdos con el FMI. Esto marc una asimetra de interpretacin, de conduccin, de estrategia, de tctica y de discurso entre el gobierno y el movimiento indgena que tuvo consecuencias importantes y que explica y contextualiza la derrota del gobierno.

La CONAIE haba aprendido de la historia que era ms fcil cambiar de presidente de la Repblica que alterar el modelo econmico. En esta coyuntura, el movimiento indgena apunt al centro del problema: el acuerdo con el FMI que se expresaba en las medidas econmicas como aquella de la liberacin del precio de los combustibles. Si se lograba la derogatoria de esa medida, la maquinaria neoliberal comenzara a fallar. Su colapso ulterior dependera de las futuras acciones que emprenderan el movimiento indgena y sus aliados.

Lo prioritario, para la CONAIE en esta coyuntura, no pasaba de ninguna manera por el cambio de presidente de la Repblica, que adems es apenas una ficha en el tablero real del poder, sino por alterar las condiciones de la dominacin econmica que esta vez tenan en el neoliberalismo su marco de referencia y su condicin de posibilidad. La CONAIE, de esta forma, se sustrajo de la maniobra que pretenda involucrarla en un conflicto entre el gobierno y sus enemigos personales. Para la CONAIE el objetivo era derogar el Decreto 883 para empezar a desmontar el engranaje neoliberal. Nunca estuvo en sus prioridades ningn cambio de gobierno ni mucho menos.

Pero el gobierno resign toda posibilidad de dar una lectura poltica a sus propias decisiones, crey en sus propios simulacros y empez a generar gestos de desesperacin como trasladar la sede del gobierno a la ciudad de Guayaquil, e insistir en un complot internacional en su contra.

Mientras la CONAIE planteaba y posicionaba un debate poltico-econmico y sumaba cada vez ms adhesiones y ms aliados, y su espacio poltico creca de manera inversamente proporcional al espacio poltico que perda el gobierno, los aliados polticos del rgimen, en especial la derecha, las cmaras empresariales y los grandes medios de comunicacin se perdan en el laberinto de sus propias contradicciones.

No acertaron, ninguno de ellos, a comprender ni a interpretar de forma correcta la coyuntura. Hicieron de corifeos y sicofantes de los argumentos del gobierno y resignaron posiciones que comprometan su legitimidad en el largo plazo y su margen de maniobra en el corto plazo.

Sin duda alguna, el eptome del grado cero de inteligencia y perspicacia poltica lo representa el exalcalde de Guayaquil, Jaime Nebot y, hasta ese momento, el candidato ms fuerte de la derecha poltica para la presidencia de la repblica. En una jugada rocambolesca que no tena significacin alguna para el momento poltico que viva el pas, y en plena efervescencia de la movilizacin social en contra del ajuste neoliberal, Nebot organiz una marcha en la ciudad de Guayaquil, supuestamente para defender la ciudad (de quin?), pero que nicamente sirvi para inmolarse polticamente y perder, en pocas horas, todo el capital poltico que haba acumulado en aos. De esta manera, deja sin capacidad de representacin importante a la derecha en el sistema poltico.

Lo mismo sucedi con los grandes medios de comunicacin que no entendieron que en la sociedad de la informacin y de las redes sociales, ya no existe ni el privilegio ni el monopolio de la informacin. Los referentes para construir una interpretacin ms objetiva del mundo y de la poltica, ya no pasan por la pantalla del televisor, ni por las pginas de los peridicos, sino por la democracia de las redes sociales.

El desgaste y la desesperacin del gobierno producto de sus errores, en un contexto en el que pasaban los das y la movilizacin social se fortaleca cada vez ms, as como la incapacidad de resolver el conflicto por parte de los halcones que llevaron la violencia al clmax, los llevaron a tomar iniciativas que evidenciaron su debilidad: en los primeros momentos de la resistencia social se intent desmovilizar al pueblo a travs de la declaratoria del Estado de excepcin, y luego de ms de diez das de movilizacin nacional, se decret el toque de queda. Fue en ese preciso momento, que la CONAIE comprendi que haba ganado la partida, lo dems era cuestin de tiempo.

En efecto, horas despus del toque de queda y del repudio de la ciudadana a esta medida, el gobierno imploraba por el dilogo a la dirigencia indgena. Haba aceptado derogar el Decreto 883, pero quera enmascarar su derrota con algo de dignidad perdida: elaborar conjuntamente con la dirigencia indgena un nuevo decreto y tratar de salvar in extremis el acuerdo con el FMI. Se trataba de una maniobra que le permita comprar un poco de tiempo, pero la partida haba sido jugada ya, y el movimiento indgena, conjuntamente con el pueblo, la haban ganado. Bajo ningn concepto y circunstancia, el movimiento indgena y sus aliados iban a transigir con el modelo neoliberal, menos an luego de su victoria. El gobierno lo saba mas, a pesar de ello, persista.

La derrota del gobierno le oblig a la catarsis y no encontr otra salida que arrimarse al filo del abismo: judicializa a los dirigentes sociales, persigue y criminaliza a todos aquellos a quienes considera sospechosos. Busca a las vctimas propiciatorias de sus propios errores. No obstante, su margen de maniobra disminuye a niveles dramticos y su capacidad de gobernabilidad se reduce al mnimo. En realidad, es un gobierno zombie. Pero un gobierno acorralado y sin margen de maniobra puede ser an ms peligroso, y el movimiento indgena est perfectamente consciente de ello.

La CONAIE emerge en esta circunstancia como el sujeto histrico ms importante en la historia contempornea del Ecuador. Su capacidad de movilizacin fue puesta a prueba y demostr un alto nivel de coordinacin nacional y un elevado grado de disciplina de toda su estructura organizativa. Demostr una renovacin de sus cuadros dirigentes que respondieron a las exigencias de la coyuntura con solvencia, integridad moral y compromiso con su proyecto histrico. No existe en el Ecuador, una organizacin social a ese nivel. Su discurso poltico es coherente y demuestra un proceso de aprendizaje y elaboracin conceptual que se armoniza con su tiempo histrico. Su capacidad de generar convergencias y articular estrategias con otras organizaciones sociales es tambin importante.

Los errores del gobierno, de la derecha poltica y de los medios de comunicacin, transforman radicalmente el escenario del sistema de representacin porque reducen, quiz como pocas veces en la historia poltica reciente, la capacidad poltica de la derecha y abren el espacio de posibles histricos para un proyecto progresista, democrtico, y plurinacional.

El pueblo ecuatoriano ha escrito una de las pginas ms importantes de la historia contempornea que marca un hito en la resistencia en contra del neoliberalismo. Se trat de una rebelin popular que encendi una chispa y permiti comprender que el neoliberalismo puede ser derrotado y que otro mundo es posible, y que ha empezado ya su camino.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


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