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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-10-2019

Lecciones que nos dejan las movilizaciones que impugnan la ofensiva capitalista en Nuestramrica

Julio C. Gambina
Rebelin


Acaba de realizarse la eleccin en Bolivia y estamos a pocas horas de las que se realizan en Argentina y en Uruguay. En los tres casos no da lo mismo uno que otro resultado. La confirmacin de un triunfo en primera vuelta de Evo Morales habilita la continuidad y profundizacin de un rumbo de cambio poltico en contra de la lgica hegemnica de la ofensiva capitalista a escala mundial. El conteo provisorio confirma el triunfo oficialista en primera vuelta y da para pensar en un tiempo de aliento a la economa comunitaria para el vivir bien. El triunfo del Frente Amplio en Uruguay y la derrota de Macri en Argentina pueden potenciar una articulacin regional objetada por la promocin de la liberalizacin sostenida hasta ahora por los gobiernos de Brasil, Argentina, Paraguay y Chile. Bolsonaro amenaza con excluir a la Argentina del Mercosur si no contina el macrismo en el gobierno.

Por ello es que no sorprende la asociacin entre la oposicin boliviana y la OEA, o sea, EEUU, quienes pretenden sobrepasar el lmite de la legalidad nacional boliviana para convocar a una segunda vuelta electoral, desafiar el rumbo actual de Bolivia y encaminar al pas junto a los impugnados regmenes de derecha de la regin. No sorprende que ahora la intelectualidad funcional al poder acuse a Bolivia como la nueva dictadura y estigmaticen como lo hacen con Venezuela. Lo de impugnado remite en estas horas a la situacin chilena. Luego de casi medio siglo de golpe pinochetista e inauguracin de las polticas neoliberales en el mundo, y a 30 aos de la constitucin heredada de la dictadura genocida, el pueblo chileno gan las calles con sus protestas. Hay paro de 48 horas convocado por el movimiento obrero, en confluencia con las luchas de los estudiantes y pobladores. El conjunto de la protesta social constituye un episodio de acumulacin gestado en pocos das, que recupera una histrica gesta de luchas protagonizadas por millones.

Todo se dispar con un aumento del boleto del subterrneo en Santiago de Chile y la inmediata impugnacin estudiantil, quienes decidieron saltar los molinetes para no pagar y demostrar el descontento. La actitud fue masiva y la represin fue la respuesta gubernamental, lo que motiv la indignacin social ampliada y la protesta se transform en pueblada. El gobierno respondi con el Decreto del estado de emergencia y con ello, escal la represin. A la memoria social retorn la Dictadura pinochetista, con miles de policas, gendarmes y militares reprimiendo con saa. Muertos, heridos y detenidos es el saldo, ms el toque de queda que se extendi a varios territorios, ya no solo la capital chilena.

Chile, el modelo exitoso

Es curioso destacar que, en el ltimo debate presidencial en la Argentina (20/10/2019), con la movilizacin chilena como noticia principal en todos los medios, hubo quien, desde el liberalismo ortodoxo, resaltara el ejemplo del modelo trasandino. Paradigma emblemtico del liberalismo contemporneo (neoliberalismo) que hoy est siendo rechazado ampliamente por la movilizacin social.

A qu se debe que Chile sea considerado exitoso? Chile es el territorio de facilitacin de ganancias para el capital ms concentrado, de ampliacin de tratados de libre comercio; con bajos salarios y deterioro deliberado de la respuesta sindical y popular. Es el modelo a seguir para la ofensiva capitalista, que, adems, empez como neoliberalismo en Chile de 1973, algo que se extendi a la Dictaduras del Cono Sur. Solo luego de ese xito a costa de la calidad de vida de la poblacin, el neoliberalismo desembarc en Inglaterra y EEUU, con Thatcher en 1979 y Reagan en 1980. Ahora ya son poltica hegemnica ms all de la desaceleracin y crisis de la economa mundial.

Las protestas en Chile fueron ms all que el aumento del transporte y se extiende a la ofensiva capitalista contra los ingresos populares: los trabajadores/as; jubilados/as y los perceptores de ingresos derivados de la poltica social. Una parte considerable de la poblacin se cans y sali a la calle para intervenir en la fijacin de la poltica. No solo deciden los mercados, tambin lo hace la poblacin movilizada. Resulta muy interesante concentrarse en las lecciones que vienen desde Chile; como hace muy poco seguimos atentamente el levantamiento indgena y popular en Ecuador contra el aumento del combustible y el acuerdo del ajuste fiscal con el FMI.

En ambos casos, Chile y Ecuador, la movilizacin popular fren la medida de aumentos e impuso a las autoridades la convocatoria al dialogo, aun cuando se mantuvo el despliegue represivo. Un dilogo amaado con los socios del poder y que desafa a resolver si se est del lado de la institucionalidad anti popular o del de la impugnacin de la movilizacin social. Tanto en Ecuador como en Chile se sabe que al dialogo hay que llegar y abonarlo con organizacin y conciencia movilizada sino se quiere avanzar con las artimaas del poder para hacer realidad el ajuste en contra de la mayora empobrecida de la sociedad. Al mismo tiempo, el pueblo de Hait, el ms empobrecido de toda la regin, se levant en estos das en la demanda por la renuncia del antipopular gobierno.

Chile, Ecuador y Hait muestran el cansancio de los pueblos a las polticas hegemnicas, liberalizadoras (neoliberales), de ajuste perpetuo en sintona con la ofensiva mundial del capital contra el trabajo, la naturaleza y la sociedad. El conflicto social evidencia que no todo est dicho en el rumbo que deben seguir los pases, que no todo lo que reluce es oro, como seala la sabidura popular. Todo eso que aparece como modelo se desvanece cuando la movilizacin social es masiva. Si el capital interviene con lobby o presin meditica, Estado mediante, la sociedad popular lo hace desde la protesta social y la organizacin popular. En lenguaje tradicional remitimos a la lucha de clases.

Lecciones en tiempos electorales

Vale la pena desde Bolivia, Argentina o Uruguay, mirarse en el espejo de la realidad chilena, ecuatoriana o haitiana, porque es el destino del discurso de las derechas y el liberalismo (neo). El neoliberalismo parte de un mensaje directo, simpln, que puede resultar atractivo para una parte de la sociedad, incluso de sectores empobrecidos, si no, no se puede entender el traspi de los gobiernos que impugnaron, con ms o con menos, el discurso hegemnico de corte neoliberal. La simpleza del mensaje liberal contemporneo puede ayudarnos a explicar el consenso electoral en los gobiernos de Argentina con Macri, o de Brasil con Bolsonaro, y que intentan hacer pie de cualquier modo en Bolivia o en Uruguay.

La disputa en estas horas en Bolivia es por continuar y profundizar el proceso de cambio iniciado por Evo Morales en 2006 o retomar una senda cuyos resultados ya vimos en nuestros pases en la oleada liberalizadora de los 80 y los 90, y que no hay duda se rechazan en las calles de Chile, Ecuador o Hait, incluso en Bolivia. Es lo que se discute en Argentina y Uruguay el prximo domingo 27/10, un rumbo de impugnacin a la lgica de la mercantilizacin que sostienen los idelogos de la apertura econmica y las reaccionarias reformas laborales y previsionales, o un rumbo definido por la organizacin social consciente de construir otra realidad, basada en la lucha por satisfacer necesidades y ampliar derechos.

Algunos me interrogan porque esas movilizaciones tan amplias no se realizan en la Argentina del 35,4% de pobres, de ms del 10% de desocupados o del tercio con empleo irregular, con tarifas por ahora congeladas, pero que al estar dolarizadas volvern a congelar los bolsillos de una mayora con limitaciones severas en la apropiacin personal de ingresos suficientes para atender las ampliadas necesidades. La explicacin es que en Argentina existen expectativas poltico electorales, del mismo modo que en Uruguay, algo que no necesariamente ocurre con las luchas comentadas en el resto de la regin, pero en uno u otro de estos territorios, la garanta siempre estar en la capacidad de movilizacin y protesta de la sociedad para hacer realidad la satisfaccin de las reivindicaciones democrticas, y mucho ms si lo que se pretende es transformar la realidad.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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