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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2019

Cuando un sistema ensea a saquear

Enrique Winter
Rebelin


Como millones me entusiasm con la rabia legtima de quienes volvieron a manifestarse. Con una claridad abrumadora, el capitn de la seleccin de ftbol se refiri el sbado a la excesiva apropiacin de plusvala detrs de esta rabia: Vendieron a los privados nuestra agua, luz, gas, educacin, salud, jubilacin, medicamentos, nuestros caminos, bosques, el salar de Atacama, los glaciares, el transporte. Algo ms? No ser mucho? No queremos un Chile de algunos pocos. Queremos un Chile de todos. Basta. Agrego aqu una asimetra sencilla que haba de explotar: tenemos un pas con tarifas del primer mundo y sueldos del tercero.

El detonante fue un alza en el pasaje del metro que apenas supera el valor de un euro y que ya fue revocada. Si uno compara esta tarifa con la de otros pases y considerando la calidad del servicio dista de ser un alza inaceptable, pero en los dems existen descuentos semanales, mensuales y de grupos desprotegidos. Sorprende que nadie haya trasladado el problema desde el boleto unitario al saqueo acumulado del trabajador que debe cruzar la ciudad todos los das, o al componente sexista de una tarifa que perjudica a la trabajadora una segunda vez al no ofrecer el pase diario que le evitara pagar el doble y el triple que los hombres por cada pasada al consultorio, escuela y mercado de las labores de la crianza comnmente cargadas por ellas.

Las empresas privadas proveen el transporte, la electricidad y otros servicios de muchos pases, pero con una regulacin extensiva en proteccin de los usuarios, pues se reconoce que tratan con derechos humanos bsicos. En Chile, en cambio, conocemos los saqueos con los cuales se arreglaron las ventas de las empresas estatales, y en varios de ellos, recuerden el caso Chispas o el banco de Talca, particip el actual presidente de la repblica. En los ltimos aos han procesado a varios de sus ministros por situaciones similares. Se trata de un gobierno que ha llegado ah, entre otros factores, gracias a una suma de saqueos profusamente documentados y permitidos por el sistema. A sus votantes les prometieron ms riqueza sin decirles cmo se logra honradamente y han hecho lo posible porque ni siquiera se enteren eliminando las ctedras escolares de filosofa, educacin cvica e historia. Si no es ah, dnde ensear el Estado a no robar a sus ciudadanos?

Duele reconocer que hay menos pueblo del que cremos ver con las evasiones de la semana pasada, que esta vez queda corta la tesis de los montajes del gobierno o de la prensa. He caminado por el barrio puerto, el ms pobre del plan de Valparaso, viendo cmo las turbas saquean uno a uno los locales de sus tambin pobres vecinos. He caminado rumbo a Playa Ancha viendo el saqueo hasta de los quioscos de galletas. Y luego he recibido los videos de los incendios del resto de la ciudad y del pas. No perjudican a los grandes supermercados, cuyos seguros cubren todo, ni se trata de un pueblo consciente. En el cerro Alegre de Valparaso no vuela una mosca, tal como en Las Condes o en cualquier acceso por metro o por bus a la riqueza. Las familias saqueadas viven en Puente Alto y responden con palos a sus vecinos. Se ha desarmado el ltimo bastin de un cierto tejido social y de la honradez detrs de la lucha de clases. Fuera de los feudos intelectuales y de las admirables marchas existe un nico discurso y es el del consumo.

Con la promesa de ampliarlo sali electo este gobierno y los hijos y nietos de lo que antes constituy un pueblo lo quieren gratis. No me alegra ver a cientos de personas entrar a mansalva a robar todos los bienes de consumo a su alcance. Me alegrara lo contrario: que les ofrecieran esos mismos bienes trasnacionales vendidos por grandes conglomerados y que prefirieran no tomarlos, porque optan por participar de una economa que no los destruya a ellos mismos y al planeta. Pero en estos saqueos no hay ideologa, la perdimos tal como la seguridad. Luego del impresionante error de decretar un estado de emergencia y un toque de queda en un pas en el que se torturaba y desapareca gente hace muy poco con el mismo mecanismo, aumentando naturalmente la ira de la poblacin al ver a los militares en las calles, sorprende no verlos despus. El centro de Valparaso es pequeo y en el barrio puerto no haba un solo polica. Estn la mayora cuidando a los pocos ricos, y eso tambin dice mucho del modelo propuesto. Ni qu decir que hasta militantes y diputados de la derecha como Bellolio llamaron el domingo a dialogar reconociendo las flaquezas de la estructura social en bsqueda de acuerdos y Piera, por el contrario, amenaz despus de los incendios y saqueos, la represin y los muertos, con que estamos en guerra.

Ganaron ellos an antes de que empiece esa batalla de bandos organizados solo en la imaginacin de un presidente de inagotable irresponsabilidad: en poco ms de cuarenta aos desde la visita con que Friedman convenci a Pinochet de abrazar el neoliberalismo, el egosmo que lleva a obtener cualquier ventaja posible cada vez que se presente, en desmedro de toda tica y de todas las dems personas como lo han enseado Piera en su carrera como empresario -podra seguir con las fusiones de Lan, por ejemplo- y sus ministros con una asombrosa y ofensiva desconexin de la realidad social, ese violento egosmo se ha asentado como el sentido comn de los chilenos y no es motivo alguno para celebrar.

Aunque hayamos despertado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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