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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-10-2019

Tres escenarios probables que se abren

Paul Walder
Rebelin


No son 30 pesos, son 30 aos. Esta consigna, levantada entre cientos de pancartas durante unas movilizaciones que tienen perplejo al pas, expresa un clima, una percepcin temporal. A casi una semana del estallido del 18 de octubre, que algunos artistas y creadores han comenzado a llamar la Revolucin de Octubre, vemos pasar en nuestras conversaciones, en las lecturas y declaraciones, los procesos e incidentes polticos y econmicos de los ltimos 30 aos. En una semana han cado mscaras, dolos con pies de barro, el discurso del mercado como el dogma religioso de un orden que ha cruzado generaciones y demuestra, minuto a minuto, su impudicia y falsa moral. El modelo de mercado, aquel dios ritualizado, parece yacer derribado y humeante.

Hasta el momento, hay no pocos elementos que hacen pensar que se trata de una movilizacin que expresa el rechazo a un orden, a una institucionalidad degradada, y la demanda de mutaciones radicales, de cambio de ciclo y de rgimen. La fuerza y las demandas pblicas no apuntan a a reivindicaciones puntuales, lo que ha quedado en evidencia tras la indiferencia y rechazo de la poblacin al paquete de medidas que ofreci Sebastin Piera a inicios de este semana.

De ser as, y es muy probable que lo sea, a partir de estos das la sociedad organizada debiera poner en marcha una estrategia para la canalizacin de las fuerzas y elevarlas desde la accin social a la poltica. Un primer paso ha sido la oportuna presencia e intervencin de las principales organizaciones sociales y sindicales bajo coordinadoras y plataformas que este mircoles llamaron a manifestaciones en las principales plazas del pas y este jueves a jornadas de organizacin con la creacin de asambleas y cabildos que en un primer momento tienen un carcter comunal y territorial. Juntas de vecinos, centros culturales y barriales, clubes deportivos estn convocados para recoger las principales demandas de la poblacin. La respuesta ha sido enorme pero no incluye a todos ni se compara con la expansiva multitud en marchas y concentraciones.

Junto a la incipiente instalacin de asambleas y trabajos de organizacin, las demandas han iniciado un proceso de orden bajo la Mesa de Unidad Social, que agrupa a las mayores centrales sindicales y organizaciones sociales. En este proceso inicial, qu es lo fundamental se pregunta la poblacin. Por qu parte comenzar el desmantelamiento del orden de mercado.

De partida, levanta Unidad Social, y con carcter de urgencia, fin de estado de excepcin, retiro de los militares de las calles, ms una larga lista de soluciones a problemas sociales bsicos, que va desde el fin de las AFP, la reduccin de la jornada de trabajo, la congelacin de todos los proyectos de ley enviados por el gobierno que favorecen a las lites, como la contrarreforma tributaria, hasta la instalacin de una asamblea constituyente para la redaccin de una nueva constitucin. Y hay tambin otra demanda en crecimiento, que es la renuncia de Piera que toma cuerpo en estos das como acusacin constitucional. En redes sociales y en las calles la consigna que lidera a todas las otras es el retiro o la renuncia del mandatario.

A una semana del estallido asistimos a un gobierno que observa, reprime y parece esperar que la multitud se calme por s misma. As como ha sido incapaz de evaluar y anticipar la explosin social, tampoco en estos das sabe cmo reaccionar. Ante un pueblo indignado, que crece en sus niveles de agitacin y masividad, Piera no logra ni respuesta ni entregar una seal poltica que conduzca a una mnima calma.

En este momento, en un pas en plena ebullicin, hay al menos tres escenarios probables. Eso, en la medida que la correlacin de fuerzas contine en ascenso y nuevos grupos y sectores comiencen a sumarse. Este jueves, por ejemplo, hubo una protesta de camioneros en Valparaso que se repetir el viernes para demandar el fin de las AFP y los abusivos peajes de las carreteras concesionadas.

En este momento cambiante, y sin cursos claros, el doctor en Ciencia Poltica Juan Carlos Gmez Leyton, observa, en una primera instancia, un gobierno que aumenta el autoritarismo y avanza hacia una dictadura de corte similar a la que desarroll durante la ltima dcada del siglo pasado Alberto Fujimori en Per. Con la excusa de neutralizar a la delincuencia y a los vndalos, Piera podra imprimirle ms fuerza a la limitacin de libertades. En ese escenario, se pueden suprimir mucho ms los derechos civiles, como censura a la informacin y prohibicin de reunin. Este sera un acuerdo con los partidos de derecha y algunos hoy en la oposicin que podran apoyarlo con la excusa de la gobernabilidad.

Un segundo escenario es que sin alterar el orden constitucional actual se hagan reformas que satisfagan algunas de las demandas de algunos sectores. Sobre la base de la divisin, del aislamiento de los sectores ms radicales, se fragmenta el movimiento y Piera logra mantenerse en el gobierno. Este escenario es probable si las protestas entran en un proceso de rutinizacin en tanto el gobierno gana tiempo para cansar a los lderes y en especial a los manifestantes ms espordicos y no organizados.

Un tercer escenario consiste en un aumento de las movilizaciones hasta que Piera y su gobierno caiga. Esto sera lo que Gmez Leyton llama golpes civiles ciudadanos. Una insurreccin ciudadana, que no es una insurreccin revolucionaria, aclara, que no busque tomarse el gobierno sino simplemente derribar al mal gobernante y a travs de un gobierno provisional se convoque a nuevas elecciones.

Precipitacin de hechos, pero plena incertidumbre en todos los actores involucrados. Una gran confusin envuelve al gobierno, que desde el estallido ha entregado seales confusas y contradictorias, toda la clase poltica y la poblacin, que responde en estos momentos en un proceso que puede avanzar a cualquier parte. No hay en Chile hoy ni analista, ni gur poltico que pueda anticipar los hechos. El juego es da a da, incluso hora tras hora.

Se puede afirmar que el gobierno de Piera ha terminado y que el orden neoliberal, sino ha colapsado, s est arruinado. El riesgo pas, la fuga de capitales, la cada brutal de los precios de las acciones, la salida de inversionistas es un hecho. Pero el mayor golpe se lo ha dado la poblacin, que solo se mover si el gobierno accede a sus demandas, todas abiertamente contrarias a la doctrina neoliberal. Cualquiera de las principales demandas, como, por ejemplo, desde subir las pensiones, elevar el salario mnimo, a estatizar los servicios pblicos, son un golpe mortal a las polticas de libre mercado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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